Menger: un gran generalista y un buen conciliador

Sagar Hernández Chuliá, Profesor asociado en el Dpto. de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, ha impartido hace unos meses un seminario centrado específicamente en la figura de Carl Menger, economista fundador de la Escuela Austriaca. La charla ha versado sobre epistemología, como no podía ser de otra manera. La EA es una corriente heterodoxa de pensamiento económico, cuya característica principal es haber utilizado la metodología como principal apoyo para construir las leyes económicas. 

El señor Hernandez ha comenzado su exposición refiriéndose a una de tantas clasificaciones que hace Menger. Para el padre de la Escuela Austriaca existen dos tipos de conocimiento: ciencia de lo que es y ciencia de lo que debería ser. Dentro de la primera, el propio Menger distingue a su vez una ciencia histórica más concreta, basada en el individuo, y una ciencia teórica más general. Estas dos orientaciones, la de los individuales y la de los generales, han formado desde siempre parte indiscutible del cuerpo doctrinal de la filosofia de corte aristotélico, y sale a relucir en muchas partes de la obra de Menger, el cual también era un aristotélico de libro.

El señor Hernandez nos recuerda entonces que Menger distinguía entre conocer y comprender, y atribuía estas dos acciones del pensamiento tanto a las ciencias históricas como a las ciencias teóricas. A continuación insiste en un hecho parecido al anterior. Para Menger las leyes exactas y las leyes empíricas se aplican tanto a las ciencias sociales como a las naturales. 

Podemos decir sin ambages que la EA tiene la firme convicción de que el conocimiento puede ser aprehendido, no solo mediante experimentos fácticos, como hacen las ciencias empíricas, sino también utilizando los apriorismos, como ha venido haciendo siempre la filosofia desde que aristóteles publicara su Metafísica. Para Menger ambos métodos son igual de válidos. Y no solo eso, sino que además piensa que las dos herramientas pueden y deben ser utilizadas para explicar todos los fenómenos, tanto en el ámbito de las ciencias naturales como en el de las ciencias sociales.

Para Menger los aprioris no proceden de la experiencia. Menger es un dualista metodológico. Pero esto no quiere decir que los aprioristas hablen de una realidad completamente disociada de la que se analiza en las ciencias naturales, más experimentales. A medida que abordamos fenómenos más complejos (y la sociedad es el fenómeno más complejo de todos), los datos y los experimentos empiezan a cobrar menos sentido. Cada vez es más difícil llegar a conclusiones exactas sobre una materia determinada. Es entonces cuando más hay que tirar de los apriorismos y los axiomas, partir de una verdad indiscutible (necesaria) para llegar por implementación a otra serie de afirmaciones igual de seguras pero más concretas. No obstante, esto no quiere decir que solo haya que usar los apriorismos cuando la investigación entra dentro del ámbito de las ciencias sociales; como tampoco es cierto que el instrumental empírico sea el único apero con el que podemos pertrecharnos para sumergirnos en el mundo de las ciencias naturales.

Menger también apoyaba la idea de que la evolución espontánea se une al diseño deliberado para tirar del carro del progreso. Nuevamente, escapa aquí del maniqueísmo que afecta a aquellos que, incluso dentro de la Escuela Austriaca, pretenden achacar toda la responsabilidad del progreso al orden espontáneo o al diseño inteligente por sí solos. Lo que Menger dice es que no deberíamos menospreciar ninguno de los dos mecanismos. 

En toda la obra de Menger se aprecia un espíritu integrador (universalista) que supera incluso al de sus pupilos más directos. Por mucho que Mises haya sentado las bases de la economía siguiendo los dictados de Menger, utilizando unos pocos axiomas de partida para derivar todas las leyes económicas, hay en él un aspecto que suele olvidarse, y es que Mises afirma que las ciencias sociales y las ciencias naturales están separadas por una barrera infranqueable. De hecho, él siempre se aseguraba de recordar que su axioma se aplicaba única y exclusivamente al hombre, pues era la acción intencionada y racional lo único que estaba considerando para fraguar la economía.

Hay que reconocer que Menger fue el primer epígono del economismo austriaco que acometió una verdadera integración intelectual. No es de extrañar que buscara también una conciliación con los historicistas de su época, avenencia que no tuvo entre estos una buena acogida. Posteriormente, los austriacos se han dividido también entre aquellos que creían solo en el orden espontáneo y aquellos que concedían algún papel al orden deliberado (estatal), o entre aquellos que apoyaban a ultranza el apriorismo radical y aquellos otros que mostraban ciertas reservas, o entre aquellos que se niegan a emplear las matemáticas en los estudios sociológicos y aquellos otros que le otorgan algún papel importante.

Por eso creo también que el profesor Sagar se equivoca cuando atribuye a Menger (en una parte de su charla) el papel de objetivista, hombre reacio a utilizar el subjetivismo, una postura filosófica que después habrá de ser moneda común dentro de la EA. Como buen integrador de ideas, y contrario a cualquier maniqueísmo, Menger era al mismo tiempo un objetivista y un subjetivista. Solo hay que saber interpretar el principio básico del que bebe la EA (que Menger defendía): el individualismo o atomismo metodológico, la idea de sujeto, no solo como algo relativo, sino también como principio y fin de todas las cosas, y, por extensión, como realidad última, la más objetiva que existe en la naturaleza, esto es, aquella que describe a todos los sistemas como formados de partes individuales más fundamentales. 

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Mis comentarios en Facebook – Año 2020

Diciembre de 2020

22 DE DICIEMBRE

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El transhumanismo es una corriente de pensamiento que avala la evolución humana y la mejora continua. En cambio la versión mas fuerte del posthumanismo no cree en la evolución. En este caso, no cree en el ser humano, rechaza el pasado y solo quiere iniciar una revolución total. El transhumanismo quiere cambiar el cuerpo. El posthumanismo quiere erradicar todo rastro del ser humano.

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13 DE DICIEMBRE

«La teoría queer es un conjunto de ideas sobre la sexualidad humana que sostiene que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales no están esencialmente inscritos en la naturaleza biológica humana, sino que son el resultado de una construcción social, que varía en cada sociedad.»

Cualquiera que diga que un carácter físico complejo solo se debe al ambiente social, o solo a los genes, es un pobre imbécil que solo puede mover a la conmiseración. Yo le aconsejaría repetir la ESO para que aprendiera lo que es el fenotipo.

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Reconozco que siento un poco de repelús y vergüenza cuando veo a un liberal ponerse estupendo al defender la libertad y condenar el uso obligatorio de mascarilla, como si su uso forzoso fuera una imposición de la mismísima Gestapo. De exageraciones está el mundo lleno, y los liberales no son una excepción.

Noviembre de 2020

15 DE NOVIEMBRE

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La condición básica para que exista el socialismo es la ignorancia. El motor que mueve y alimenta a los colectivistas está hecho de bondad infinita. Y el resultado que termina provocando ese cóctel de estulticia y candidez es un caldo de cultivo idóneo para que nazca la maldad y el parasitismo. Primero es la incultura, luego la candidez, y finalmente la malicia. Como dijo alguien, el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. A lo que podríamos añadir que la mina de piedra utilizada para asfaltar ese último camino está horadada en la montaña con el apero de la ignorancia.

14 DE NOVIEMBRE

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Desde que se inventaron las redes ya nadie puede borrar su rastro para siempre. Viajamos a la velocidad de la luz hacia todas las direcciones del espacio. Solo el cosmos, en su infinita eternidad, será capaz de aplanar la radiación electromagnética que se lleva nuestras ideas, a medida que avance la expansión del universo, hasta que no quede ningún átomo.

8 DE NOVIEMBRE

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Una dictadura es una forma de gobierno que atenaza a los tribunales y amedrenta a los jueces. Trump lo que está haciendo es recurrir a los tribunales. Y los verdaderos tiranos sois los que queréis impedírselo y no le concedeis legitimidad para hacerlo.

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Los zurdos piensan que con la eliminación electoral de Trump se han acabado por fin todos sus problemas. Salen a las calles a festejar lo que parece ser la segunda conquista de América. Pero esto no ha hecho más que empezar. La lucha cultural no tiene cuartel. Es atemporal. ¡A mí los buenos! Los trumpistas seguimos vivos. Y nadie nos va a callar. Somos maleducados por naturaleza y por convicción. Sabemos que un buen insulto vale más que mil palabras. No nos tiembla el pulso a la hora de defender las libertades y motejar a los malos. Trump no es un presidente. Tampoco es una ideología cerrada. Trump es un movimiento de resistencia, en contra del marxismo cultural, abierto a todo aquel que quiera combatir el buenísimo y el utopismo mentecatos. Trump es una bofetada en la cara del feminismo más radical, del ecologismo y el indigenismo, que no son otra cosa que comunistas y socialistas travestidos. Ahora que ya se ha demostrado el éxito del capitalismo y las falacias de Marx, muchos son los que han optado por otras alternativas, y las han encontrado en los enfrentamientos y envidias que despiertan las diferencias sexuales, nacionales, raciales, etc…, las cuales se encargan de alimentar como antes hacían con las de los obreros y los empresarios ¡A mí los buenos! Volveremos a vencerles. Ni un paso atrás. La historia es una lucha entre el bien y el mal. Hoy tenemos la palabra para defendernos, y no vamos a escatimar en insultos, dicterios, arengas, y todas las denuncias verbales y legales que creamos necesarias, hasta la victoria final (si algún día se produce).

7 DE NOVIEMBRE

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TRUMP, LOS TRIBUNALES Y LOS DEMÓCRATAS (DE POSTÍN)

La progresía siempre se ha caracterizado por tener una tirria especial a los tribunales y a las decisiones judiciales. Es lógico. La izquierda quiere acaparar el poder. Su naturaleza es la de aumentar siempre el poder político (el Estado). Aquí en España lo vemos todos los días. Cuando interviene la justicia, la izquierda (y los nacionalistas) acusa a la derecha de intrusismo ¿Cuántas veces hemos oído de sus labios esa frase que dice que los problemas políticos deben resolverlos los políticos? Estos días en EEUU vuelve a pasar lo mismo ¿Cómo se atreven los republicanos a acudir a los tribunales para resolver el supuesto fraude electoral que denuncia Trump? Eso, para una mente abducida por la política, se convierte de inmediato en una acción antidemocrática cuando en realidad es todo lo contrario. Es más, si existiera por defecto un conteo judicial de los votos en todas las elecciones, la democracia se vería claramente fortalecida. Pero esto a la izquierda le suena a tiranía. Es lógico: los tiranos son ellos. Cuando a un sátrapa le hablas de leyes o de división de poderes, el gerifalte suele decir siempre lo mismo: los problemas derivados de la política se quedan en la política. Es decir, yo me lo guiso y yo me lo como. Y encima soy el más democrático de todos. Y aquellos que ponen en duda mi poder unívoco y su legitimidad, son unos fascistas demoníacos. Vivimos tiempos curiosos. En pleno siglo XXI sigue la caza de brujas. La duda razonable y la ciencia han dejado paso a la creencia y a la religión del Estado. La pseudociencia utiliza sus mejores galas, se viste con el lenguaje científico, aparenta defender la democracia, y acusa a sus enemigos ideológicos del grave pecado de utilizar los tribunales para poner en cuestión unas elecciones que nadie duda que están basadas en un sistema harto anticuado. Pero eso no importa. La verdad no importa. Solo interesa la política; y el poder.

Octubre de 2020

31 DE OCTUBRE

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El socialismo vive de enfrentar a unas personas con otras. Una vez que ha conseguido millones de muertos enfrentando a las distintas clases sociales (comunistas), ahora se dedica a enfrentar a un sexo con el otro (feministas), a una raza con las otras (indigenistas) o a los hombres con los animales (ecologistas). Si nos visitaran los alienígenas mañana, el siguiente paso sería establecer con ellos un contrato social intergaláctico.

18 DE OCTUBRE

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No se trata de exigir que se respeten las leyes y las costumbres del país que te acoge.

Se trata de respetar las leyes que defienden la vida y la libertad en cualquier lugar.

17 DE OCTUBRE

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EL ARTE es una forma de conocimiento que consiste en observar la realidad poniendo la atención en la apariencia externa de la naturaleza, tratando de imitarla y/o cambiarla, buscando un objetivo puramente estético.

LA CIENCIA es una forma de conocimiento que consiste en observar la realidad poniendo la atención en la esencia más profunda de la naturaleza, tratando de imitarla y/o cambiarla, buscando un objetivo práctico.

16 DE OCTUBRE

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La pseudociencia es el arte de birlibirloque que usa palabras y poses científicas para hacer creer a la masa ingente de ignorantes que se está empleando el método científico para demostrar algo.

Septiembre de 2020

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Agosto de 2020

20 DE AGOSTO

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Antes de la existencia de internet la gente creía que los tiranos eran unos señores muy locos y muy malos que se hacían con el poder a fuerza de masacrar y laminar al resto de la población. Después de la llegada de internet se ha evidenciado que los tiranos y los censores se cuentan por millones entre la gente común, y los malos malísimos solo serían la mano visible del pueblo entero.

14 DE AGOSTO

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APOLOGÍA DEL SALIDO

Si la vida nos da dos placeres vitales, intelectual y sexual, por qué debemos renunciar a uno de ellos. Estar salido significa aprovechar al máximo uno de esos placeres, al que además le debemos que estemos ahora aquí y seamos tan guapos y sanos. Tú estás aquí gracias a que tus ancestros estaban salidos y aprovecharon las pocas oportunidades que les brindó la naturaleza para reproducirse y procrear. No seamos hipócritas, por favor. Si estamos salidos es porque no nos queda más remedio que asperjar nuestros genes todo lo posible y más. Viva la reproducción sexual, y también la intelectual.

Además, todo esto es muy subjetivo. Qué culpa tenemos algunos de tener niveles de testosterona más altos que la media de la población. Acaso debemos dejarnos aconsejar por aquellos hombres y aquellas mujeres que seguro tienen niveles menores de hormonas, y para los que resulta mucho más fácil «no estar salidos» ¿Acaso debemos hacer caso a alguien que insiste en decirnos que tenemos que sentir como él o que tenemos que cambiar el tamaño de algún órgano para que se parezca al suyo? Es bastante absurdo.

Estar salido es una bendición de la naturaleza, y es señal de que estás sano y vivo. El problema viene cuando se convierte en obsesión y no te deja desarrollar otras habilidades intelectuales. Aunque incluso así tengo mis dudas sobre lo criticable que pueda ser. Yo estoy salido por los libros que escriben los grandes literatos. Por qué no lo voy a estar también por las hermosas hembras de mi especie. En ambos casos de lo que se trata es de extender algún tipo de información, y la vida no es otra cosa que eso. A buen seguro, todo lo que existe ha tenido que extenderse e imponerse a través de la información que dejaba en el mundo en forma de descendencia.

10 DE AGOSTO

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A todos los magufos y conspiranoicos del mundo: olvídense del motor de agua y la máquina de movimiento perpetuo. Dejen de creer que hay élites empresariales que impiden el progreso y el abaratamiento de la tecnología para favorecer sus propios intereses industriales. La historia de la humanidad está salpicada de ejemplos de mejora y abaratamiento. No se ha hecho otra cosa que mejorar y abaratar los procesos. Nadie puede detener el desarrollo porque, en el momento en el que aparece una técnica más económica, la gente en masa demanda esa nueva operación y nada ni nadie puede hacer algo para detener esa fuerza de la naturaleza que ejerce el consumidor y que está motivada por la búsqueda permanente de bienestar y el deseo de supervivencia implícito en todos los organismos vivos.

4 DE AGOSTO

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Si la monarquía debe desaparecer porque el monarca es corrupto, ¿cuántos partidos tendrían que suicidarse ante la corrupción de algunos de sus miembros? No quedaría ninguno vivo. Los mismos que piden el fin de la monarquía, si fueran consecuentes, tendrían que pedir también el fin de la democracia.

3 DE AGOSTO

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La ignorancia siempre ha acompañado al hombre. Pero su era dorada está aún por llegar. Cuando el desarrollo agote todas sus posibilidades y no haya nada más que descubrir, las miradas virarán hacia aquellos seres de luz capaces de repetir los mismos mantras sin sonrojarse, pensando tal vez que están aportando algo novedoso. El ser humano necesita desarrollarse, y cuando no lo puede hacer, o bien inventa teorías estrambóticas, o bien repite algunas antiguallas. Siempre ha sido así y siempre lo será. El problema es que, a medida que sea más difícil tener una idea verdaderamente original, será también más necesario olvidar el pasado e inventarse una opinión con apariencia de novedad, para no caer en el hastío. Lejos de desaparecer, los estúpidos y todo el ejército de pesados que se pasan el día descubriendo América y haciendo ostentación de ello, tienen un futuro mucho más prometedor que el que les espera a las personas inteligentes que sí son conscientes del papel que pueden cumplir dentro de la historia.

Julio de 2020

14 DE JULIO

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En física, la ley de la gravitación universal es una dictadura implacable. En biología, la teoría de la evolución por selección natural también es una dictadura inquebrantable. Sin estás dictaduras nada de lo que conocemos hoy podría haber existido y prosperado. Ahora bien, ¿por qué entonces pensamos que en política las cosas tienen que ser distintas? ¿Por qué creemos que toda dictadura institucional debe ser motejada de nefanda? ¿Qué es lo que nos lleva a rechazar cualquier forma política de imposición sin ni siquiera valorar qué es lo que se quiere imponer? ¿Acaso todo lo que resulta en una obligación es también una inmoralidad que merece nuestro más severo rechazo? La naturaleza nos enseña que no. Pero los ignorantes y los bienpensantes afirman que sí. Mientras tanto, el mundo seguirá rigiéndose por leyes.

8 DE JULIO

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La base irreductible del respeto es la aceptación de las diferencias. Pero no hay muchos dispuestos a aceptar esto. Los tiranos eliminan a la disidencia en cuanto pueden. Las feministas eliminan los sexos; dicen que no existen. Los antirracistas eliminan las razas. Los animalistas eliminan las diferencias entre especies; igualan al hombre con los besugos, les otorgan los mismos derechos. Cuando alguien te diga que la ciencia ha demostrado que no existen razas, o que el sexo es un constructo social, o que las berenjenas sienten de forma parecida a las personas, piensa que estás delante de un individuo totalitario incapaz de entender el verdadero significado de la palabra respeto.

Junio de 2020

20 DE JUNIO

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Vivimos tiempos paradójicos en los que los gays y los grupos minoritarios, cada vez más radicalizados, aprovechan la libertad legítima que han conseguido en los países occidentales para comportarse igual que sus antiguos amos.

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Existen los imbéciles ignorantes. Y luego están los imbéciles con carrera, si cabe mucho más tontos, porque son ignorantes a pesar de todo lo que saben.

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Desde la llegada del comunismo postdemocratico a las instituciones del gobierno español algo ha cambiado a peor en nuestra antigua sociedad. El equilibrio y la alternancia de poderes, que antes se repartía entre la izquierda y la derecha, se ha visto roto por el pacto entre nacionalistas, proetarras, socialistas y comunistas. Es posible que la derecha ya no vuelva a sumar más votos que la izquierda, ni siquiera cuando el país se desliza por el agujero del retrete. Este punto de inflexión marca la diferencia entre una democracia que a trancas y barrancas va superando las crisis periódicas que provoca la política, y un país que se precipita al desastre sin solución de continuidad, como Cuba o Venezuela. En el origen de todo estarían las nuevas generaciones de ciudadanos, cada vez más radicalizados, infantiles, iletrados, e imbéciles, que ya no leen, que ya no piensan, que ya no estudian, inmersos en una sociedad del espectáculo y la farándula, que avanza al ritmo de los nuevos tiempos, tiempos de youtubers imanes, conspiraciones infundadas, pruebas absurdas y revoluciones espurias.

19 DE JUNIO

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Los socialistas no se definen tanto por ser socialistas como por ser estúpidos. Como son unos inútiles, para ellos cualquier superioridad, sea buena o mala, es siempre una afrenta y una amenaza. Esa es la única razón que explica por qué nunca avalan el mérito.

17 DE JUNIO

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Los anuncios mesiánicos que predicen el fin del capitalismo son los mismos que aquellos que predicen el colapso de la humanidad y la llegada del juicio final. El capitalismo y la vida son una y la misma cosa. Así que los augurios que profetizan su destrucción sólo podrán verse confirmados cuando todo el planeta quede completamente arrasado.

16 DE JUNIO

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Cuando la gente se cansa de defender los derechos básicos de las personas (de todas), porque ya no hay nada que alcanzar, cuando se aburren en sus casas porque carecen de cualquier distracción intelectual y porque las revoluciones verdaderas ya han dejado de tener sentido, aparecen movimientos un tanto surrealistas, feministas furibundas que, como auténticos zombis, caminan sin rumbo y sin saber en qué emplear su tiempo libre. Dale a un imbécil tiempo libre y levantará un edificio de mondadientes. Para suplir ese vacío existencial todos convienen en inventarse un montón de derechos espúreos, derechos sesgados, derechos solo de las mujeres (feministas), o privilegios que solo afectan a los negros (antirracistas), o los animales (animalistas). La ley pierde su categoría universal, y los nuevos monos vuelven a pegarse con palos para resolver sus enfrentamientos.

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Cuando la masa iletrada de gente (el pueblo) adquiere su legítimo derecho a reclamar y a impartir justicia, lo hace con mucha más vesanía y arbitrariedad que la que emplearon en el pasado sus dueños para subyugarlos y someterlos. Los papeles se invierten por completo, y la Edad Media se revela por segunda vez de una manera mucho más dramática. Son tiempos de grandes algaradas. Son tiempos de rabiosa actualidad.

14 DE JUNIO

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Me tocan la moral. Meteros en vuestra puñetera vida. Mi enemigo número uno es el moralista que no conoce los límites de la razón ni las lindes que marcan mis decisiones.

7 DE JUNIO

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Orgullo de leones. Ninguno. Yo estoy orgulloso de lo que hago y no de lo que soy. Y menos si mi tierra está llena de inútiles que no saben atraer capital y riqueza.

Mayo de 2020

23 DE MAYO

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Por qué tienen miedo a las dictaduras. Cualquier Constitución es una dictadura, normas dictadas que no se votan. El problema es lo mal hechas que están muchas Constituciones, o lo mucho que se interpretan. El problema no son las dictaduras. Tampoco las democracias. El problema son las dictaduras sin democracia y las democracias sin dictadura. Los principios sin libertad, o la libertad sin principios.

17 DE MAYO

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Ayer fue el día internacional de la honestidad. Se murió Julio Anguita. Descanse en paz. Ya podéis imaginar, todo el día escuchando lo honesto que había sido ese señor en vida. Sin embargo, la gente no distingue entre dos honestidades claramente diferentes. Anguita era muy honesto con sus ideas. Como lo era también Hitler, salvando las distancias. Pero la honestidad para con las ideas de uno mismo no tiene porqué entrañar un valor admirable o admirado. La honradez que yo admiro es la honestidad con la verdad y no la honestidad con la verdad particular de cada uno. Existen muchos gilipollas y muchos tontos que son consecuentes con sus ideas, y esto, más allá de ser algo bueno, es lo peor que puede ocurrirnos. En cambio la correspondencia con la verdad te salva de hacer el tonto, te pone en el camino correcto, y evita que dañes a otras personas. Aquí la cuestión es que muchos de los que resaltan que Anguita era una persona íntegra lo que en realidad están diciendo es que el comunismo (sus ideas) es una ideología admirable. Y eso precisamente es lo que no se puede tolerar. Porque el comunismo es con mucho la honradez intelectual que más vidas humanas se ha llevado por delante.

16 DE MAYO

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Hay una cosa que me fascina en todo esto del covid. Hay dos grupos que luchan a muerte para defender su propia postura. O bien la enfermedad es peligrosísima y hay que prolongar el confinamiento mucho más allá de lo que marca la prudencia, o bien es tan inocua como un simple resfriado ¿Sabrán estos individuos qué son los sistemas complejos?

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Una de las cosas que más perplejo me dejan es ver cómo la gente asocia la investigación en ciencia y tecnología al volumen del presupuesto del Estado, y en cambio ignoran por completo a los mayores inversores de todos: las empresas privadas. Achacan todos los problemas a la falta de inversión en ciencia, pero sólo aciertan a condenar la ausencia de gasto público, como si el mundo estuviese hecho solo de políticos y de gente subsidiada. Es increíble la ceguera a la que puede llegar el ser humano sin ni siquiera proponérselo. Pudiendo ver un mundo de riquezas infinitas, se queda en la cueva contemplando las sombras que se forman en el techo.

9 DE MAYO

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Las crisis son la excusa perfecta que tienen los marxistas para meter la cuña de la revolución. Lo han hecho siempre, y lo seguirán haciendo. Se ve hoy más claro que nunca, con la pandemia del covid19. No escasean los que anuncian un cambio cualitativo en las relaciones humanas y la planificación económica, y esperan la oportunidad para salir de sus madrigueras ideológicas y lanzarse a hacer la revolución. En el pasado esto podía tener una cierta aura heroica, aunque se basara en un error intelectual. Los ideólogos se la jugaban en el campo de batalla y miraban a la muerte de cara Pero ahora resulta patético. Los mismos que anuncian un cambio radical, y prevén que nada va a volver a ser igual, están esperando en sus casas a que el Estado les diga que se ha terminado la alarma y pueden volver a la normalidad.

6 DE MAYO

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Yo soy un ferviente defensor de la subjetividad, la libertad individual y las necesidades subjetivas. Por consiguiente, odio todo aquello que va en contra de dicha individualidad. Pero no solo. A veces también me escama la idea contraria, aquella que quiere convencernos de que no hay valores objetivos a los que poder acudir para tomar una decisión consensuada. Una elección que, a veces, se impone irremisiblemente a todas las opiniones maniqueas y subjetivas.

5 DE MAYO

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Todo tiene un valor. Incluso la vida. No vale lo mismo la vida de un anciano que la de una persona joven. Igualmente no vale lo mismo un cachivache viejo que un objeto a estrenar. Inmoralidad? No. Realidad. La realidad no siempre es de chocolate. Las personas también se desgastan. El deterioro afecta a todo. Parece que si reconoces esto eres un monstruo. Pero luego, cuando las circunstancias obligan a elegir entre dos personas (triaje), como está pasando hoy en muchos hospitales, todo el mundo lo asume con resignación, aunque nunca reconocieran el valor distinto que tiene la vida. Hipócritas!

4 DE MAYO

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La alternancia política es la prueba más clara de que las personas no se mueven por principios sino por resultados. No les interesan las ideas. Se orientan solo con los sentidos. Se mueven hacia la luz, y retroceden cuando se estrellan contra la ventana, como las moscas en una habitación cerrada. Por eso votan a la izquierda y cuando el país se desmorona buscan la alternancia, y cuando todo mejora vuelven a querer la luz (la utopía) y se estrellan en la ventana.

1 DE MAYO

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Para saber el número de imbéciles que habitan este mundo solo hay que contar el número de asteroides que pasan cerca de la Tierra y multiplicarlo por el número de veces que se anuncia su impacto contra la superficie del planeta.

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Da igual el tiempo que pase, la riqueza que exista o las satisfacciones que depare la vida, el socialismo no va a callarse hasta que el último hombre sea tan rico como el primer millonario. Dado que el socialismo interpreta cualquier grado de desigualdad como una forma de injusticia, y puesto que la desigualdad es un hecho inherente a la existencia, siempre habrá iniquidades y siempre estará ahí el salvavidas para extendernos una mano teñida de ideología.

Abril de 2020

23 DE ABRIL

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La gente es estúpida. Su capacidad de razonar con coherencia está a la altura de su ideología.

17 DE ABRIL

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Hay cosas que siempre han estado ahí, conviviendo con nosotros, pero para las que nunca has tenido una explicación plausible. Una de ellas es el bidé. Un día hablas con un anciano (ya se sabe que los ancianos son fuente de sabiduría), aguzas el oído, y tratas de entender la queja que te eleva. Sorpresivamente, te das cuenta de que la protesta hace referencia a los bidés, esas naderías a las que tu no atribuyes ningún sentido. De repente caes en la cuenta que hay personas para las que este aparato sanitario tiene una importancia cardinal, y deduces de ello que tiene que tener alguna explicación. Así nacen todas las hipótesis. Hoy ya sé para qué sirve un bidé. Si te bañas una vez cada dos semanas, al menos es prudente que tengas alguna forma de mojar tus partes pudendas, que son las que más roña acumulan. Por tanto, el objetivo del bidé no es otro que el de ahorrar tiempo y recursos, algo que es más necesario que nunca en tiempos de escasez, en la época de nuestros abuelos. Sabido es que la ley de la escasez es clave para entender el valor que adquieren en el mercado todos los bienes. Lo curioso es que esto también esté asociado con el nivel de pobreza, y, hoy en día, con el grado de desidia de una persona. Afortunadamente yo nunca tuve la necesidad de usar el bidé, y por eso nunca llegué a saber por mi mismo cual era su función real, aunque lo veía ahí todos los días cada vez que me sentaba a su lado. He sido muy afortunado: he podido bañarme todos los días del año.

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La gente no sabe discutir. Enseguida se molestan. Y a mí que me gusta molestar… La prueba de fuego de la amistad es una buena discusión a cara de perro.

11 DE ABRIL

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Ya llevamos un mes confinados en nuestros hogares: ¿Y ahora qué?

Es muy probable que el calor que se nos viene encima afecte significativamente a la cubierta de lípidos del virus y, como en el caso de la gripe, provoque que ésta membrana se desnaturalice por completo, y se reduzca la vida media del patógeno fuera del cuerpo. Pero hay que hacer algunos matices. Primero, que el virus reduzca su vida media fuera del cuerpo no quiere decir que muera de forma inmediata al ser expulsado en un estornudo. Los contagios se pueden reducir pero no se desvanecen, y si estamos en la fase exponencial de la infección, está reducción puede que no afecte demasiado. Además, ocurre otra cosa. Se ha demostrado que este virus tiene una capacidad infectiva muy grande, por dos motivos, primero porque, al contrario que otros virus, éste presenta una carga viral muy alta en las primeras fases asintomáticas y en las vías respiratorias altas (fosas nasales), con lo cual se propaga al entorno con mayor facilidad al toser o expectorar. Y en segundo lugar, parece que se está viendo que el virus puede ser transportado por micropartículas que quedan suspendidas en el ambiente durante horas, sobre todo en entornos cerrados con muchas personas. Entonces ya no estaríamos hablando de gotículas que permanecen flotando unos minutos nada más, sino de partículas que se mantienen en el aire mucho más tiempo. Lógicamente, estas situaciones se pueden evitar si tomamos medidas profilácticas adecuadas (guantes, mascarilla, distancia de seguridad, evitar las reuniones). Ahora bien, dada la enorme capacidad de transmisión del virus, mucho más alta que cualquier otro hasta la fecha, no parece lógico pensar que se va a poder contener con una simple cuarentena. Como mucho se ralentiza su progresión. Y con respecto al calor, tampoco se puede suponer que éste afecte negativamente al virus. Si asumimos que nos estamos enfrentando a un agente altamente infeccioso, es sensato pensar también que las temperaturas altas no le van a afectar tanto como a otros virus. En Singapur se consiguió ralentizar mucho la infección. Pero se están viendo algunos rebrotes en cuanto se relajan las medidas. Y en Singapur tienen más de 30 grados centígrados.

Con todo, mi opinión es que esto va para largo. Y en los países en los que la enfermedad parece que evoluciona más lentamente, todavía se va a tardar más en llegar a la inmunidad de grupo a la que otras naciones como España han arribado casi de golpe. Es por eso que estos países deberían estar pensando en implementar medidas alternativas al confinamiento, para empezar a aplicarlas cuando ya no hubiera más margen para seguir manteniendo a la población encerrada. Porque lo que está claro es que el problema no se va a resolver con una cuarentena de uno, dos o tres meses.

No quiero ser pesimista, pero tampoco quiero que la gente se haga ilusiones falsas pensando que el confinamiento va a resolver todos nuestros problemas en cuestión de semanas. En algún momento la gente tendrá que armarse de valor y salir ahí afuera a trabajar en lo que sea. Las guerras nunca se han ganado quedándose en casa.

Hay tres tipos de respuestas a la pandemia: una es la que llega tarde y que obliga a los países a implantar el confinamiento más severo. Otra es la respuesta rápida sin confinamiento. Y una tercera combina rapidez con confinamiento. La respuesta rápida sin confinamiento permite controlar al virus de forma efectiva sin hacer nada más. En cambio, las respuestas que empiezan con cuarentena requieren de una segunda fase de desconfinamiento. Finalmente, en aquellos casos en los que las medidas restrictivas se establecieron con mucha antelación, evitando el colapso de los hospitales, el problema también se va a alargar mucho más. El número de infectados y muertos va a seguir subiendo a un ritmo sostenido, cuando no más alto. Dado que el número de enfermos es todavía muy bajo, el margen de futuros infectados será muy elevado. Así que nos podemos tirar en cuarentena unos cuantos meses sin ver disminución ninguna.

Por tanto, la pregunta que me hago es la siguiente: ¿qué están haciendo esos gobiernos para preparar la segunda fase de respuesta a la enfermedad? Porque lo que está claro es que el confinamiento no puede durar indefinidamente, primero porque daña la economía, y segundo porque no evita que la infección se acabe extendiendo.

La misma actitud de incertidumbre a la que parece que quieren acogerse ahora todos, fue la que tuvieron hace unas semanas los países occidentales que pensaban que el covid-19 no iba a salir de China. Entonces también se tachaba de agoreros a quienes decían que la enfermedad era una amenaza clara para nuestras maravillosas sociedades. Ahora, se os dice que la enfermedad es sumamente recalcitrante y que esto no se acaba con una cuarentena, y volvéis a cometer el mismo error de imprevisión que a poco ha supuesto la muerte de muchas más personas. Es mentira que nadie supiera lo que se nos venía encima. Solo tienes que acudir a las hemerotecas. Algunos llevaban avisando mucho tiempo. Lo importante de una predicción no es que sea catastrófica u optimista. Lo importante es que sea realista. Y lo más realista en toda la historia de esta crisis es el hecho de que el virus se extiende como la pólvora y afecta a todo el mundo. En estas circunstancias, la verdadera catástrofe viene de asumir actitudes poco responsables que infravaloran el peligro y no le dan importancia, tal vez porque creen que no se pueden hacer predicciones «proféticas».

6 DE ABRIL

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PLAN DE ACCIÓN FRENTE A UN AGENTE INFECCIOSO

Previsión: liberalizar la sanidad para fomentar la competencia, el libre mercado, la investigación y la atracción de empresas médicas y farmacéuticas. Fortalecer el sistema sanitario público, abastecerlo y prepararlo para que, en conjunción con el ámbito privado, pueda enfrentar y organizar la respuesta.

Acción: si la infección nos pilla por sorpresa, establecer una cuarentena no más larga del ciclo que dura la enfermedad desde que se contagia el paciente hasta que sufre el desenlace fatídico.

Postvisión: monitorización de toda la población con análisis serológicos y test rápidos. Aislar a los pacientes contagiados o susceptibles. Permitir que los ciudadanos inmunizados hagan de barrera y contención. Desarrollo de vacunas y tratamientos. Medidas profilácticas obligatorias: mascarilla, guantes, distancia de seguridad.

Marzo de 2020

31 DE MARZO

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Todo el mundo comprende que, si los recursos son escasos, el colapso de los hospitales obliga a que los sanitarios tengan que decidir sobre la vida de algunos internos. Si no se pueden salvar todos, hay que dejar morir a aquellos que tienen menos posibilidades de vencer la infección, esto es, los de más edad. Lo mismo pasará con la enfermedad en general si no conseguimos detener a tiempo la pandemia. Llegará un momento en el que tendremos que elegir entre la vida y la muerte. En este caso, habrá que decidir si continuamos el confinamiento o lo damos por concluido aunque eso suponga la muerte de muchos otros enfermos. Tendremos que elegir si dejamos morir a las personas inmunodeprimidas, o a aquellas que se morirán de hambre si no pueden trabajar.

30 DE MARZO

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Todos aquellos que durante años han obviado el aviso al que algunos nos suscribíamos y que advertía sobre la necesidad de reducir y eliminar el déficit y la deuda, son ahora los culpables últimos de la muerte de tanta gente, porque solo ellos tienen la culpa de que el país no tenga recursos suficientes y no pueda comprar más respiradores. Con las leyes de la economía no se juega.

29 DE MARZO

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¡Cómo ha degenerado la guerra! Antes moríamos en el frente. Ahora luchamos contra el aburrimiento en la molicie de nuestras casas.

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El alarmismo que ha desencadenado la pandemia del covid19 está en parte propiciado por un antiguo error del socialismo, el mismo que llevó a Malthus a sentenciar que la población mundial se quedaría sin alimentos en el plazo de unos años. El mismo de aquellos que solo buscan una solución repartiendo los bienes dados, sin percatarse que harían mejor en fijarse más en la forma de aumentar la productividad, sin caer en la cuenta de que el reparto indiscriminado desincentiva precisamente esa producción de recursos. Todas estas consideraciones socialistas no tienen en cuenta el poder creativo del ser humano: la fabricación en breve de nuevos medicamentos, la única solución a largo plazo.

24 DE MARZO

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Si la bajada de impuestos sirve para superar una crisis, de igual manera servirá para no acabar cayendo en ella. IMPUESTOS BAJOS SIEMPRE!!!

22 DE MARZO

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Extraña sensación

Me da vergüenza

Con todo lo que pasa,

me está gustando…,

quedarse en casa,

por tiempo indefinido,

sin prisas,

sin perspectivas de nada,

leyendo, escribiendo, pensando,

tomando el Sol, en la terraza,

con la complicidad del silencio

que ofrecen las calles vacías,

un silencio roto por animales

otrora imperceptibles,

el gorjeo de los pájaros,

el zureo de las palomas,

bandadas de gaviotas,

el olor salado del mar.

Sabedor de que soy

un superviviente, de momento,

con la guerra lejana allá abajo,

lejana y cercana

al mismo tiempo,

los muertos a pié de calle,

y en la terraza,

los vivos.

Me está gustando,

y al mismo tiempo,

siento el frío.

17 DE MARZO

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Cuando dentro de unos años se estudie está pandemia serán las facultades de psicología y economía las que más cosas podrán decir.

16 DE MARZO

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El coronavirus tiene la prodigiosa capacidad de convertir a un insigne liberal en un patético marxista, o en un temeroso esclavo.

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La crisis del coronavirus ha traído a colación dos posiciones agriamente enfrentadas, los que dicen que la economía mundial tiene que pasar a ser un cero a la izquierda durante quince días o un mes, para dar absoluta prioridad al problema biológico del contagio, y los que insistimos en señalar la importancia que tiene también la ciencia económica en cualquier tipo de crisis. Los que solo quieren considerar un valor de la ecuación, y los que observamos algo tan importante para el mantenimiento de la vida como es la productividad. Los que se fijan en la lucha, ya no de clases, sino también de hospedadores y parásitos (virus), obviando todos los factores de producción y medios de intercambio, y los que vemos un equilibrio y un ciclo natural que conviene aceptar y al que solo se le combate entendiendo su dinámica interna, como hace cualquier investigador reputado, aguantando el viento como un junco, sin pretender cambiar la dirección del aire, aprovechando su fuerza como una vela, observando que nuestro sistema inmunológico ya se ha encargado de resolver el 80% de los casos (con síntomas leves o sin ellos) y que seguirá haciéndolo para el resto del porcentaje de aquí a unos meses, poniendo en perspectiva el número de muertos (verdadero impacto) con los decesos ocasionados por otras causas, y en definitiva valorando todas las variables, entendiendo la biología, y respetando la economía.

Paradójicamente, muchos de mis amigos, economistas liberales, han decidido poner a la economía en cuarentena el tiempo que haga falta. Pero la economía no descansa nunca. Al poco, las medidas que abogan por cambiar nuestro modelo productivo, aunque solo sea unas semanas, se les van a volver en contra, como se les han vuelto también a todos los países comunistas que luchan contra lo que ellos llaman el virus del capitalismo. Parece mentira que sean aquellos que más hacen por difundir las ideas del libre mercado los que piensen que ahora debemos combatir está nueva infección con el estado de sitio y la prohibición absoluta de movimiento. No se nos debe tachar de frívolos a los que sin embargo ponemos el acento sobre la economía, también, sin desmerecer algunas medidas profilácticas de estricto cumplimiento. Pero no nos podemos volver locos y creer, como hacen los comunistas, que nada de lo que hagamos al sistema de precios o a la propiedad privada va a tener efectos menos graves que el propio coronavirus.

Seamos sensatos. No nos dejemos llevar por los cantos de sirena que anuncian el apocalipsis. Tampoco pensemos que esta pandemia es una excepción a las reglas del comercio, y que vale tomar todo tipo de medidas con tal de salvar a los enfermos más graves. Todos entendemos que, frente a una situación urgente para ayudar a un joven y a un anciano, a igualdad de circunstancias, y a falta de medios, lo que hay que hacer es primar la vida del joven sin que nos pueda la demagogia o el sentimentalismo. Pues a nivel mundial ocurre lo mismo. Vamos a salvar a la humanidad de una recesión de caballo, a costa de la muerte de algunos ancianos a quienes de todas maneras la hora les habría de llegar más pronto que tarde, o vamos a condenar a toda una generación de jóvenes a una posguerra vírica de consecuencias imprevisibles. Nadie busca que se mueran personas. En esta polémica nadie hace de malo de la película. Pero tenemos que entender y aceptar la muerte (y la vida) para no caer en la frustración agorera que, la mayoría de las veces, ha servido para conducir a la humanidad (y a las sectas) al precipicio del suicidio.

Este mensaje es sobre todo una llamada de atención a mis amigos liberales, que durante unas semanas parece que se hayan convertido al comunismo, poniendo en entredicho las leyes sociales que hasta hace nada daban por buenas en cualquier situación. Da lástima ver cómo los supermercados se quedan desabastecidos, como en cualquiera República bananera. Da pena observar cómo las personas más serenas invitan a la acción colectiva con llamamientos nada tranquilizadores, y con amenazas de hecatombes que son reminiscencia de aquellas que anunciaban los marxistas para destruir la industria floreciente de los países en vías de desarrollo del siglo XIX. Por eso pido a todo el que me quiera escuchar: guardemos la calma, no empecemos a guillotinar cabeza, hagamos todo lo posible por salvar vidas, pero sin poner en peligro aquella receta que es la fuente de todas las existencias humanas dignas de ser vividas, la libertad, el trabajo enfocado en resultados, el derecho del consumidor, y la libre circulación de bienes. Que por acabar con el movimiento de una criatura microscópica, no acabemos también con el movimiento de toda la humanidad en pro de un destino más humano.

14 DE MARZO

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Quienes criticamos al Estado por hacer las cosas a espaldas de la naturaleza humana, negando la biología y la realidad, también debemos ser conscientes de que existen catástrofes naturales, biológicas (virus) o físicas (meteoritos), que no está en nuestras manos solucionar a corto plazo, y no podemos achacarselos al Estado. Dicho lo cual también es cierto que el Estado puede contribuir con la naturaleza a agravar la hecatombe, por falta de acción (8M) o por extralimitación de funciones (cierre de todos los negocios).

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Las medidas dispuestas por el gobierno de Pedro Sánchez para detener la crisis sanitaria provocada por el coronavirus suponen unas pérdidas irrecuperables para todas las empresas, autónomos y entidades privadas. Para paliar estas pérdidas irremediables, el Estado propone aplazar los pagos en impuestos. Es decir, mientras todo el mundo sufre un daño irreversible, el Estado es la única entidad que va a poder recuperar las pérdidas.

11 DE MARZO

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A ver si lo dejo claro. No me gustan los alarmistas que afirman que el virus de corona es un problema internacional de consecuencias gravísimas. No lo es!! Epidemias han existido siempre, son inevitables y lo que hay que hacer es aceptar la realidad, entender la verdadera dimensión del asunto (por ejemplo, la letalidad de las enfermedades infecciosas siempre es inversamente proporcional a la capacidad de propagación), y aprovechar las oportunidades que también se abren: moratorias fiscales, aumento de recursos destinados a la investigación de antivirales, purga de las bolsas, etc… Ni el Estado es tan malo por no detener los focos ni tan bueno como para llevarse los aplausos cuando la propagación se detenga. Pero tampoco me gustan los pachorras que creen que no debemos hacer nada para detener la epidemia. Ah y algo más. Comparo la gripe con el coronavirus primero porque me da la gana y segundo porque creo que es una comparación legítima. No quiero decir que crea que la gripe es igual que el coronavirus; sería absurdo decir que son iguales. Pero se deben comparar para ver aquellas coincidencias y parecidos que ponen en su lugar al coronavirus. Además, el virus de la gripe ya ha demostrado que puede matar a más de medio millón de personas al año, y el coronavirus todavía tiene que demostrar que puede matar tanto en una segunda o tercera oleada, cuando ya estemos inmunizados y vacunados. Y esto no es una opinión. Es un dato objetivo. Hablamos de datos objetivos?

Por otro lado, es bastante posible que a largo plazo sean peores los efectos del remedio que los daños del coronavirus. Y eso es algo que ningún histérico tiene en cuenta. Es posible que el virus siga su ciclo lógico, mate a un millón de personas en todo el mundo, y desaparezca para siempre o vuelva al año siguiente muy atenuado. Y si, a veces la naturaleza produce cataclismos inevitables. No somos dioses. Con esto no estoy diciendo que no haya que tomar medidas. Quiere decir que no nos podemos volver locos pidiendo que rueden cabezas o yendo a hacer la compra con una escafandra. Prohibir reuniones y manifestaciones innecesarias SI. Cerrar empresas, detener la industria y para la producción NO

8 DE MARZO

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Nassim Taleb es mucho más impresionante si no has leído libros y artículos sobre biología, historia de la ciencia, o filosofía natural. Así, si tu mundo no se limita al ámbito de las ciencias sociales, te das cuenta enseguida que lo único que hace este autor es coger de aquí y allá algunos conceptos de biología y filosofía, aderezarlos con alguna historia autobiográfica, y mostrárselos a los sociólogos, los psicólogos y los economistas para que abran la boca y alucinen en estéreo, impresionados por la supuesta ‘originalidad’ del autor.

Ningún adolescente sabe que el concepto de meme tiene su origen en las ideas evolutivas de Richard Dawkins. Ahora, con el asunto del coronavirus, aparece otro concepto antiguo, el cisne negro, y de nuevo constato para mí asombro que todos los analistas se lo adjudican a Nassim Taleb, sin nombrar otros antecedentes intelectuales mucho más antiguos. La falsa autoría y los falsos creadores se alimentan siempre de la ignorancia y el olvido histórico que muestra la mayoría de la población.

Por favor lean la teoría de la falsación de Popper, una de las aplicaciones del concepto de cisne negro más sobresalientes. O vayan más atrás todavía:

«En la Europa antigua la frase cisne negro se consideraba como denotando una imposibilidad. El origen de la idea es obvio. Todos los cisnes conocidos en Europa con anterioridad a la expansión colonial europea eran blancos. Consecuentemente parecía perfectamente justificado inferir, a partir de todas esas numerosas observaciones, que «todos los cisnes son blancos» o que «ningún cisne es negro».

El explorador holandés Willem Hesselsz de Vlamingh fue el primer europeo en ver, en 1697, un cisne negro, demostrando el error de la suposición.

Hume observa que: «Ningún número de observaciones de cisnes blancos nos permite inferir que todos los cisnes son blancos, pero la observación de un único cisne negro basta para refutar dicha conclusión».

En lo referente al asunto de la causalidad, Hume sugiere que la creencia que los sucesos siempre se darán de la misma manera se debe a que nos hemos acostumbrado por experiencia. No hay ninguna razón por la cual deba aceptarse lógicamente, dice Hume, la necesidad del efecto por la causa. Ello solo es psicológico, una costumbre.

A partir de lo anterior se generó lo que llegó a ser conocido como «el problema del cisne negro»: dada una generalización o presunción sobre cualesquiera eventos futuros, ¿cómo podemos saber que no se encontrarán «cisnes negros», es decir, sucesos aparentemente imposibles o improbables que demuestran erróneas nuestras proposiciones o hipótesis?.»

5 DE MARZO

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Si yo tuviera que medir la calidad de una persona que no conozco, me fijaría más en el dinero que ha acumulado con el paso de los años que en su físico y su juventud. Lo primero entraña la mayoría de las veces un esfuerzo y un trabajo a lo largo de toda una vida. Lo segundo en cambio no tiene ningún mérito, te lo da la naturaleza.

1 DE MARZO

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Llevamos conviviendo con la gripe desde que Hipócrates la describiera allá por el siglo IV antes de Cristo. Si hoy un médico afirmase en un simposio que puede erradicar la enfermedad deteniendo los contagios de un año para otro y usando para ello solo medidas políticas, seguramente se le tacharía de loco y no le volverían a dejar entrar en ninguna conferencia. Sin embargo eso es precisamente lo que está haciendo el mundo (o lo que quiere hacer) para enfrentarse al coronavirus, un patógeno que tiene un capacidad de propagación mucho más elevada que la que manifiesta nuestra amiga la influenza.

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AUTONOMÍA PARA LEÓN

La gente es tan analfabeta que, en vez de pedir más facilidades para que las empresas se instalen en sus ciudades, lo que piden es la autonomía regional, para que más políticos se instalen en sus chiringuitos. En vez de mirar por la creación de riqueza, lo que hacen es poner sus ojos en la parte del botín que el Estado reparte entre aquellos que no trabajan, tras robarselo por la fuerza a sus verdaderos propietarios. La gente es tan analfabeta que, en vez de pensar en ganar dinero haciendo algo productivo, utiliza su escasa creatividad para imaginar cómo sería su vida si pudieran declarar la autonomía regional y disponer así de su propio ejército de administrativos y políticos al servicio de Hacienda. La gente es tan ignorante…es tan inútil… es tan envidiosa… Mi tierra se va a la mierda; se fue hace tiempo. La culpa es de la gente.

Febrero de 2020

27 DE FEBRERO

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Desde hoy los supermercados no pueden hacer ofertas engañosas y vender a pérdidas. Engañoso que me regalen cosas? A las empresas les gusta perder dinero? ¡Vamos hombre! Como puede haber gente tan estúpida. Es dudoso que estas medidas impacten positivamente en los agricultores. Lo que es seguro es que a todos, también a los agricultores, les va a salir más cara la factura de la compra. Y mientras el Estado habrá conseguido recaudar más dinero por la vía impositiva, gravando sobre el valor añadido. Todo en orden. Sigan votando socialismo 💩

26 DE FEBRERO

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El dumping es bueno para el grueso de la población. Beneficia a los consumidores, que ven incrementado su poder adquisitivo. Y a los comerciantes, que ponen al límite su capacidad de venta y depuran estrategias, mejorándose a sí mismos y obligando a los demás a esforzarse para satisfacer al consumidor.

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Arte y ciencia buscan ambas representar la realidad que envuelve nuestras vidas y sobrecoge a nuestros sentidos. Pero mientras el arte es un mero juego de artificios, un goce estético y una contemplación superficial, la ciencia trata de describir las causas profundas que están detrás de las apariencias. Y a mí me parece que este segundo viaje es mucho más práctico, intenso y emocionante que el primero.

25 DE FEBRERO

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La enfermedad transmitida por el coronavirus no llega ni siquiera a la categoría de epidemia. De momento es una endemia localizada en algunas regiones de China, con brotes esporádicos en otras partes del mundo. Para que llegue a epidemia tiene que convertirse en un problema grave en todo el hemisferio norte. Y aún así todavía tendría que conquistar todo el mundo para poder llamarse pandemia. Sin embargo, la OMS ya aconseja prepararse para una incipiente pandemia de proporciones bíblicas. Cuando aplicas un medicamento erróneo a la cura de una determinada dolencia el remedio puede ser peor que la enfermedad. Cuidado con cerrar las fronteras y parar el mundo, puede que estemos provocando una reacción inmune excesiva y potencialmente mortal. Debemos atenernos a los hechos. El problema está localizado, se debe a las condiciones concretas de insalubridad de una determinada región del mundo, y se llama comunismo chino.

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Es imposible sacar a un agorero de su error. Si no se cumplen sus predicciones, dirá que ha sido gracias a sus previsiones.

23 DE FEBRERO

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Resulta asombroso que, bien entrado el siglo XXI, el ser vivo más simple que nunca ha existido (virus), sea capaz de poner en jaque a toda una civilización de Homo sapiens. Más allá del lamentable problema que esto supone para la vida de algunas personas, el asunto es digno de estudio. Los mecanismos de supervivencia y propagación que utiliza la vida, en su eterna lucha por la existencia, incluidos los esfuerzos del hombre para combatir la epidemia, son una demostración maravillosa de la naturaleza digna de ser admirada. Es posible que este regocijo intelectual, en medio de tanta desesperación, pueda parecerles a algunos una frivolidad científica reprobable. Recordales que también me asombra la fortaleza y la imaginación humanas, que harán finalmente que le ganemos la batalla a la enfermedad, como tantas veces ha ocurrido a lo largo de la historia. Eso también es una señal de esperanza.

22 DE FEBRERO

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Cuánto mejor es que bajen los impuestos a que suban las subvenciones:

– No hay que mantener tanto aparato burocrático.

– Disminuye el número de intermediarios.

– Disminuye la corrupción y los parásitos políticos.

– Los recursos se distribuyen más eficazmente, gracias a la oferta y la demanda reales.

– Los vagos y los inútiles dejan de participar en la oferta y pasan a formar parte solo de la demanda.

– Las empresas invierten más y mejor en factores de producción

– Los consumidores disfrutan de bienes más baratos.

– La gente goza de mayor poder adquisitivo.

– Todos en general compran artículos que realmente desean, que les hacen más felices, y no gastan su dinero en las empresas que les impone el Estado.

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El trabajo al que me dedico, me permite realizar múltiples estudios de campo. Estoy rodeado de socialistas y comunistas declarados. Casi todos los días, percibo en el aire ese olor corporal que exudan aquellas persona para las que nunca es suficiente robo todo el nivel de impuestos a los que nos tienen sometidos los políticos. Todo lo solucionan con más gravámenes. Si hay un problema en la sociedad, sólo cabe resolverlo regalando el dinero de los demás a los políticos de turno. Uno no entiende qué grado de desesperanza lleva a estas personas a creer tan poco en ellas mismas y confiarlo todo al Estado. Si mencionas a China o Cuba, para criticar alguna política intervencionista, enseguida notas el asombro desnudo en sus caras, y te preguntas cómo es posible que todavía hoy, después de los innumerables casos de destrucción y hambruna a los que nos tienen acostumbrados los regímenes totalitarios, existan aún personas que se encocoran cuando escuchan una de tales críticas. Especial es el caso en el que, después de interpelarte por unos minutos, acusándote de facha, capitalista, insensible, o vete tu a saber qué más, intentas defenderte argumentando tu postura y te cortan por lo sano usando la excusa mezquina de que (ojo al dato) les aburres soberanamente. Ya no es que tiren la piedra y escondan la mano, es que ni siquiera dejan que te protejas. A lo largo de todas estas investigaciones de campo he constatado una actitud genérica que comparten muchos visajes de izquierdas: su nula capacidad para mantener un debate abierto mínimamente racional, lo cual no les impide soltar de vez en cuando alguna que otra soflama en contra tuya (para hacer honor a la verdad, he de decir que también he mantenido discusiones más abiertas, que aprecio y valoro casi más que aquellas que tengo con personas de mi misma cuerda). En definitiva, creo que no existe una manifestación de la ignorancia más grande que esa que tiene por costumbre actuar como autoridad al tiempo que niega al prójimo la posibilidad de réplica. La arrogancia pone la guinda a la ignorancia haciendo que el individuo no sólo no quiera conocer la realidad, sino que además se permita el lujo de dictar sentencia.

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

No pidas que te den subvenciones. Pide que no te quiten impuestos. Si te dan, también te pueden quitar. En cambio, si no te quitan jamás te van a timar.

20 DE FEBRERO

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La política no difiere mucho del amor. Todos tenemos en mente al típico pesado insoportable que no sabe ligar ni a la de tres. Por más que lo intenta no consigue que las chicas le vean atractivo. Pues así es también el político de izquierdas. Sube los impuestos como si no hubiera un mañana, y luego pretende que las mujeres (las empresas) le vean atractivo. Por supuesto, ninguna acaba bailando con él. El Estado termina hecho unos zorros. Y la chica se va a vivir con otro pretendiente (país).

15 DE FEBRERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

No se piense usted que el progreso traerá libertad. El progreso aumenta la capacidad productiva, esto tiene efecto sobre el incremento del tiempo libre, y el ocio hace al hombre más débil y llorica, más despreocupado. Por otra parte, la seguridad y el estatus de bienestar animan a las personas a cometer más locuras, no tienen que preocuparse tanto por sobrevivir, la realidad no les pasa factura. En consecuencia, la humanidad acaba olvidando aquellas cosas que la hicieron grande, y la degradación acaba atendiendo solo a una causa y tiene solo una consecuencia: la falta de libertades. No canten victoria antes de tiempo. El socialismo y el comunismo utilizan el progreso como su mejor aliado. Tal vez hayan pasado estos años de atrás por una época de vacas flacas. Pero están resurgiendo. Han venido para quedarse. La estupidez humana no tiene fecha de caducidad. Además, se ve acrecentada cuando no existe un muro de realidad tan duro contra el que poder estamparse. El bienestar, fruto del ahorro y el trabajo bien hecho, aporta paradójicamente todos esos algodones, es el caldo de cultivo para el despilfarro y la dejadez, que vienen después, cerrando todo el ciclo económico. Las nuevas generaciones ya no son conscientes del pasado. Para vivir bien solo tienen que dilapidar los recursos acumulados por sus padres. Y a ello se dedican. La estulticia solo necesita una pequeña oportunidad para resurgir de nuevo con más fuerza. Y la encuentra en esa situación de bienestar que, a medio plazo, permite que las generaciones no se preocupen por generar valor. Por eso digo que la guerra contra el socialismo y el comunismo no tiene final feliz, es una batalla constante, que no tiene tregua posible. Si acaso conseguimos alguna victoria, los frutos de nuestra lealtad a la verdad acaban generando un mayor bienestar, que al poco aprovecha el socialismo para sacar partido y hacerse con las mentes más débiles, y todo vuelve a su estado original. La sensación de progreso, y la seguridad que esta sensación aporta, está basada en una visión de futuro en exceso optimista, que no tiene en cuenta las múltiples veces que la civilización se ha levantado y ha vuelto a caer, víctima de sus propios errores, y de sus éxitos.

11 DE FEBRERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Pensamos que la sociedad en general progresa siempre hacia estados de mayor concienciación y madurez, pero nos olvidamos de que cada generación es una vuelta al estado más primitivo de la humanidad.

1 DE FEBRERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La enfermedad no es el coronavirus, es el comunismo (China). Resulta curioso que se dispare la alarma ante una gripe un poco más fuerte de lo común, y no se pongan medidas para detectar la causa original y mitigar en lo posible los efectos que produce la epidemia psicodélica que más años lleva arrasando a la población mundial, conduciendo a las personas a abrazar la utopía socialista.

Los primeros compases de la enfermedad vírica, claves para detener la propagación, estuvieron protagonizados por una ola de detenciones masivas entre periodistas y personas que entonces se decía (decían las autoridades chinas) que difundían el ‘bulo’ de un nuevo microbio mortífero. No se engañen. La peste que hay que combatir es el régimen comunista.

La neumonía de Wuhan pasará a la historia más pronto que tarde. No es tan grave como se dice. En cambio, los totalitarismos de izquierdas seguirán asfixiando a la gente por tiempo ilimitado. Eso sí que es una enfermedad respiratoria crónica.

Enero de 2020

22 DE ENERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El problema más grave de la enseñanza es esa intención de muchos pedagogos de convertir la educación en una suerte de batiburrillo ideológico donde quepan todo tipo de aprendizajes secundarios, quedando menos espacio para las materias troncales, y más margen para la manipulación, el adoctrinamiento y la pérdida de tiempo. La estupidez es lo que tiene. Cuando no sabes matemáticas, te conviertes en el maestro ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Así, las clases se están convirtiendo poco a poco en un altavoz del feminismo, el juego, las lenguas cooficiales o la educación en valores sexuales. La biología se da cada dos años. Y la filosofía ya ha pasado a mejor vida. Llegará el día en el que desaparecerán casi por completo todas las ciencias fuertes y ya solo quedará la charla de Manolo contando cómo le reconstruyeron el clítoris, o las lecciones de Lola sobre igualdad y patriarcado.

19 DE ENERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La comprensión sobre el mundo procede a través de tres etapas básicas. Primero es la ignorancia la que lleva a la gente a afirmar toda suerte de estupideces. Aquí se inventan los mitos, las leyendas, las quimeras, y se da pábulo a los chamanes y los aprendices de brujo. Luego aparece la ciencia y la razón, que, a caballo del método crítico, va desentrañando poco a poco todas las causas reales que están detrás de los fenómenos. Finalmente, cuando la ciencia agota su campo de estudio y la teoría queda establecida en sus términos generales y ya solo puede reconfirmarse o detallarse, aparece de nuevo una horda de estúpidos que, al no poder ya realizar un descubrimiento significativo, empiezan a proponer teorías absurdas para alimentar su vanidad y para que parezca que todavía tienen algo que decir. Hasta tal punto esto es así que se puede saber si una ciencia ha llegado a su madurez por el número de imbéciles que dicen tener la solución a algún problema. Creo que estamos empezando esta tercera fase. El renacimiento, la Ilustración y los avances del siglo XX han dilucidado ya los principales problemas a los que se enfrentaba el mundo a la hora de conocer cómo funciona el universo. Por tanto, ahora solo queda aplicar el conocimiento y ponerlo al servicio del hombre, y, si acaso, desentrañar algunos asuntos técnicos complejísimos para los cuales casi nadie tiene la suficiente preparación. Es por eso que han empezado a aparecer un sinnúmero de estudios nuevos que pretenden colarse en los cenáculos académicos por la puerta grande, con poco más que unas frases hechas y algunos conceptos abstrusos y alambicados. ¿Cuántas tesis doctorales que se escriben hoy pasarían la prueba del ocho? El posmodernismo, con sus cuadros hechos de cáscaras y mondas de plátano, con sus imposturas intelectuales y su relativismo irracional, es la muestra más palpable de que estamos entrando en la tercera etapa. Ya se han pintado todas las obras y se han confirmado todas las teorías importantes. El fin de la ciencia augura un futuro de imposturas gobernado por una multitud de imbéciles y soberbios. Hasta los humanistas se aburren. Para no caer en la abulia hay que inventarse nuevas situaciones. Pero no pueden ser las mismas. No podemos levantarnos de nuevo y caminar otra vez a hombros de gigantes. Primero tenemos que caer. Así las cosas, las universidades ya incluyen en su oferta curricular algunos grados de feminismo e igualdad. Las tesis versan sobre deconstrucción de la vagina. Y el ágora se llena de gentes que solo hablan de performans. Dicen que todo vuelve tarde o temprano a su estado inicial. Será que ahora estamos retornando a la época de las cavernas, luego de haber salido de ella. Por un momento, disfrutamos de buenas conversaciones. Todo ha quedado en el pasado. Toca pues regresar a la gruta de la que nunca llegamos a salir del todo. La fama se paga. Morimos de éxito. Todo tiene un fin. Quién nos iba a decir que acabaríamos hablando de patriarcados gallinaceos, de vacas explotadas o de sexo líquido? Nosotros, que disfrutábamos discutiendo sobre la sustancia, y platicando sobre el arjé, allá en el foro, en compañía de Aristóteles y Anaximandro.

13 DE ENERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Si tuviera que señalar una diferencia que divide a socialistas y liberales, no se me ocurriría otra mejor que aquella que apela al valor del beneficio. Un liberal sabe de sobra que el salario del empresario queda reducido al mínimo de forma obligatoria, para poder competir en costes con otras empresas, mejorar la oferta, e invertir en nuevos factores de producción que incrementen el rendimiento. Además, el liberal también es consciente de los beneficios que conlleva esta competición sana para todos los consumidores de bienes. En cambio, un socialista ignora todos esos ajustes naturales. En consecuencia, cree que el empresario gana demasiado dinero, y quiere reducir su salario por la vía del decretazo o los impuestos. Justicia lo llama. Pero lo que no sabe es que esa ganancia ya ha sido ajustada al máximo por el propio mercado, con lo cual al final una nueva reducción artificial acaba propiciando un encareciendo paulatino de la oferta, el empresario se ve obligado a subir el precio de todos sus productos, y, en el peor de los casos, termina claudicando y acaba echando el cierre. Los beneficios son tan pírricos después de la freidora estatal que no dan ni siquiera para cubrir costes. Entonces, el empresario tira la toalla, cómo es lógico. No quiere trabajar al mismo tiempo que pierde dinero. No es estúpido. Y el socialismo, que sí lo es, termina desestabilizando toda la industria y paralizando la sociedad entera. Fin de la historia (final marxista).

9 DE ENERO

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Sólo existe una maldad en este mundo: la de aquellos que se creen en el derecho de decirles a los demás cómo deben vivir.

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La tabla de los fenómenos fundamentales: tres realidades

El universo es igual que una obra de teatro. O mejor dicho, una obra de teatro es un fractal del universo. La existencia solo requiere de tres fenómenos básicos: cosas (partículas), entornos (escenarios), y tramas (historias). La física sólo estudia tres objetos principales: materia, campos, y acciones.

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La religión de Steven Weinberg

“La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión siempre habrá buena gente haciendo cosas buenas y mala gente haciendo cosas malas. Pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta la religión.”

Alguien dijo alguna vez que el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones. Esta frase puede aplicarse a la religión como tal, pero también a la política actual. En general, cualquier maldad tiende a perpetuarse por medio de la justificación. Cualquier tirano te dirá sin parpadear que las atrocidades que comete son por el bien de los hombres, ya para que se salven una vez muertos (religión), ya para que se complazcan aquí en la tierra (política). Frente a esto, no valen medias tintas. Hay que decirlo claramente. El mayor logro de Occidente consistió en romper ese lazo genético que une a la mayoría de los hombres con la bondad reglada de las religiones laicas o etéreas. Dejamos de creer que debíamos imponer las virtudes que nosotros admiramos. Renunciamos a exigir al otro una prueba de fidelidad. Dejamos de imponerle las leyes divinas o paganas que nosotros sublimábamos. Este paso representa un punto de inflexión en la historia del hombre. Pero requiere grandes esfuerzos y un poder de abstracción descomunal. El hombre debe salir de su reducto mental, liberarse de los lastres de su innatura, y de la numinosidad que rodea su rictus y sus acciones cotidianas. La naturaleza ha dotado de gran importancia a todas esas acciones. La supervivencia depende de que la vulgaridad se vuelva sagrada. Si pensamos que comer, reproducirnos, o defecar son hechos trascendentes, reforzaremos los vínculos que nos unen a la vida y acabaremos teniendo más éxito. Esto es, seremos las criaturas que sobrevivan y habiten la tierra. Por eso todos los hombres han acabado abrazando alguna forma de religión. Pero existen claras diferencias. En occidente la religión ya no tiene el peso que tenía en el pasado. Los musulmanes moderados no son como los cristianos moderados o como los occidentales moderados. Hay entre ellos un porcentaje mucho mayor de fundamentalistas. Si solo existiese un grupo de radicales dispuestos a inmolarse en el nombre de Alá, el problema no sería tan grave. Pero de lo que no quiere darse cuenta la gente, tal vez porque entonces descubrirían una realidad mucho más cruda, es que existe ahí, en esos países árabes, una masa de creyentes, en buena medida representativa del sentir general, que están dispuestos a educar a sus hijos en el odio a las otras religiones (al menos les inoculan un rechazo frontal). Defienden prácticas y costumbres que en occidente han quedado abolidas hace mucho. Apoyan las diferencias de trato entre hombres y mujeres. Opinan que el apóstata debe morir a manos de los popes y los guardianes de las tradiciones que ellos representan. Muchos parecen buenas personas, conviven con nosotros de forma habitual, tienen másteres y ocupan puestos de representación en empresas de renombre. Pero, a pesar de todo, son la hez del mundo, y un problema de rabiosa actualidad. Siguen pensando y defendiendo posturas que a nosotros nos parecen superadas. Creemos que la edad media forma parte del pasado y sin embargo la tenemos ahí, en el patio de atrás, reproduciéndose como cucarachas. Muchos musulmanes apenas se ocupan de su aseo intelectual, no se preguntan si sus acciones son buenas o malas, solo si están aprobadas por las escrituras coránicas. Esta es una postura anticientífica que en occidente ya sabemos que consecuencias depara. Pero muchos países árabes siguen anclados en la época de las cruzadas y las luchas religiosas. Como dice Weinberg, la religión es la única cosa que hace malos a los buenos. Y esto es el mayor de todos los problemas a los que se enfrenta la humanidad. Si solo fuera una cuestión de malos y buenos, las líneas estarían claramente trazada, los adalides de Belcebú, serían pocos y estarían señalados. El problema es que la mayoría de la gente se vuelve mala cuando quiere hacer cosas buenas. El problema es que los malos son malos y los buenos también son malos. El problema es que la mayoría de musulmanes levantan el brazo cuando alguien les preguntan si creen que la mujer adúltera debe ser lapidada hasta la muerte. La semilla del odio y el fanatismo está inserta en un porcentaje muy alto de la población. Y es eso lo que hace que el problema adquiera una dimensión real sumamente peligrosa. El buenismo es la verdadera lacra social. En occidente nos lo hemos sacudido en parte al impedir que la religión accediera a los parlamentos y tomara decisiones de importancia a nivel gubernamental. Pero en cierta medida lo hemos traspasado a la política, y ahora está actuando a través de los estadistas y los burócratas. Y en Oriente ese mismo buenismo es todavía más ominoso, pues sigue anclado en la fe ciega, actuando a través de la religión y el fanatismo secuaz, aupado por el pueblo crédulo y devoto, apoyado por las mayorías representativas, y encumbrado y jaleado por la estupidez y la cerrazón humanas, que también son mayoritarias. 

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Gregor Mendel

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El principio de razón suficiente de Gottfried Leibniz

“Cada cosa, hasta donde su propio poder alcanza, se esfuerza para perseverar en su ser… ese esfuerzo por el que cada cosa persevera en su ser no es más que la verdadera esencia de la cosa”

Al igual que la ciencia, la filosofía tiene también su propia Teoría del Todo. Quienes defendemos el dualismo metodológico, a saber, la doble vía para acceder al conocimiento, apriorística y aposteriorística, apreciamos también dos objetivos finales. El propósito último de la razón aspira a la generalización máxima. La finalidad pasa por lograr explicar un mayor número de fenómenos utilizando cada vez menos fórmulas, siendo toda la realidad lo que al final queremos entender. Por consiguiente, si avalamos dos caminos distintos, también tenemos que aceptar dos finalidades diferentes, y dos teorías del todo, la teoría de campo unificado de la física, y la teoría radical del Ser de la que nos habla la metafísica.

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La libertad: concepto y tipos

Todas las cosas son entes individuales que actúan en el mundo con mayor o menor impacto y fortuna. Y la libertad es un concepto que mide los grados de movimiento que presenta dicha acción. Estos grados están determinados por dos factores aditivos, que a veces entran en conflicto (o competencia), la naturaleza del propio ente y el entorno operado por los demás.

En primer lugar, todos los entes se encuentran limitados por lo que se conoce como imposibilidades lógicas. En este caso, las leyes universales se encargan de imponer una coherencia general necesaria para que el orbe tenga un cierto orden natural, lo cual impide a su vez que la materia obre de cualquier manera o de forma aleatoria.

El otro factor que limita la libertad (y permite la existencia) son las normas sociales que nos damos los hombres. Esas normas restringen todavía más las cosas que un sistema físico puede hacer. Ya no estaríamos hablando de una imposibilidad natural sino de una elección humana. Estas restricciones pueden ser colectivas, cuando son unos individuos los que deciden sobre la vida de otros, o pueden ser autoimpuestas, esto es, decididas solo por aquel individuo que ejecuta la acción. En una sociedad deben existir ambos tipos de restricciones. Ninguna de ellas es mala per se. Lo importante es darse cuenta de que las restricciones que apliquemos, y también su reverso: las libertades, tienen que favorecer en cualquier caso el buen funcionamiento del sistema, en pro de conseguir lo que todo ser humano anhela para sí mismo y promete a los demás: vivir mejor.

Así llegamos al punto en el que tenemos que definir la libertad con más precisión, para aplicarla al caso del hombre. En términos latos, la libertad natural hace referencia exclusiva a los grados de movimiento que detenta una cosa como consecuencia de su naturaleza y de su entorno. Estos grados de libertad son fundamentales para permitir la existencia de la cosa.

Por su parte, la libertad social mide los grados de movimiento que tiene una persona dentro de una sociedad. Y la libertad ética nos lleva todavía un paso más allá. Nos obliga a definir la libertad teniendo en cuenta también otros aspectos: el bienestar, la felicidad, la bonhomía, la honradez, o la buena marcha del sistema. Así es como aparecen los conceptos de libertad positiva y negativa, y también las ideologías. 

Lo que viene a constatar el liberalismo clásico es que, para favorecer la buena marcha del sistema, es necesario garantizar siempre aquella libertad individual (de las entidades individuales) que busque y consiga el bienestar del actor a través de movimientos y acciones que acaben repercutiendo positivamente en los demás (por medio del comercio libre), y por extensión en toda la sociedad (la mano invisible de Adán Smith). Esta es la única forma de que el sistema opere de manera óptima, pues lo que estamos favoreciendo entonces es el funcionamiento adaptativo de cada una de las partes y engranajes, así como también la propiedad emergente que asegura el buen funcionamiento del sistema general. En cambio, las visiones contrarias al liberalismo (holistas) tienden a negar conceptos tan importantes como el egoísmo racional, el interés propio, la propiedad privada, o la libertad negativa. Y al hacerlo, no solo están impidiendo que las personas se realicen como individuos (mejorando su sensación subjetiva de felicidad), sino que también impiden que el sistema (entendido como conjunto) emerja de la acción individual de cada una de sus partes, a la que sin duda se debe. Huelga decir que la función normal de un sistema es en último lugar un efecto derivado que viene propiciado por las diversas funciones (roles) y desempeños que ostentan cada una de sus partes por separado, en la eterna búsqueda por existir más y mejor.

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Valor o precio

Valor o precio. Últimamente no termino una discusión (con un progre) sin que salga a relucir este dilema. Encuentro que algunos tienen un interés especial en diferenciar estos dos términos tan parecidos. Y me pregunto cuáles serán sus motivaciones. Para mi, resultan casi idénticos; están íntimamente relacionados. No obstante, debo reconocer que no son exactamente lo mismo. Valor es la cualidad apreciativa que damos a un objeto cualquiera. Y precio es la medida que usamos para poder calcular ese valor al objeto de intercambiar bienes. No son lo mismo, hasta ahí de acuerdo. Pero tienen una relación muy estrecha. En cambio, después de mi experiencia de encontronazos, he llegado a la conclusión de que al progre le parecen dos cosas totalmente distintas. E, inmediatamente, no he podido dejar de preguntarme a qué se deberá esto. Tras meditar un poco he llegado a la conclusión de que la mente de izquierdas intenta demonizar el precio como hace con todo lo que viene del capitalista o el emprendedor. Para el progre, el precio es la materialización pecuniaria de esa odiosa imposición consumista a la que nos someten continuamente las fuerzas del mal alentadas por el capitalismo. Y, en cambio, el concepto de valor sería una noción mucho más noble, lo que realmente valen las cosas para la gente de a pie, muchas de las cuales son de suyo intangibles (incalculables). Huelga decir que una religión no sería tal sin sus creencias inmateriales. Y el progresismo no es menos.

Es verdad que hay algunas cosas que ostentan un valor incalculable, que no se puede medir y a las que no se le puede poner precio. Sin embargo, la medida, aunque sólo sea por aproximación, siempre ha sido una herramienta importantísima.

Los precios miden el valor que tienen las cosas que queremos conseguir. Están ajustados para que sepamos exactamente cuánto necesitamos de un producto y cuánto tenemos que invertir en su producción. Su alteración impide que podamos calcular las necesidades reales de la gente, y produce desabastecimiento. Si aumentamos los salarios y bajamos artificialmente el precio de los productos, como quieren los progres, terminamos produciendo escasez. La gente, enriquecida con un dinero falso, desacoplado de la producción, se vuelca en masa sobre esos productos, y hace subir la demanda superando en mucho las existencias reales. Paralelamente, también suben los costes de producción, y al empresario no le sale a cuenta producir tales bienes, con lo que baja la oferta, agravando todavía más la situación de carestía. 

Imaginemos una sociedad en la que no existiera el metro o el kilogramo como unidades fundamentales de medida. O peor todavía, imaginemos que su valor pudiese cambiar arbitrariamente según la conveniencia del político de turno (como ya ocurre en muchos casos). Todo sería absurdamente engañoso. No se podrían hacer medidas de longitud y de peso, y resultaría imposible calcular nada de forma objetiva. La sociedad estaría abocada a la más absoluta desinformación, aquella que impide incluso saber qué cosas necesitamos, cuánto nos separa de ellas, o en qué cantidad las podemos obtener.  Pues bien, lo mismo sucede si modificamos o eliminamos el sistema de precios, como quiere la mayoría de progres que se adscriben al socialismo y el intervencionismo. Existen muchas señales que nos alertan y nos ponen en guardia frente a estas aviesas intenciones. Una de ellas es la diferenciación radical que suelen hacer muchos entre valor y precio, nimbando al primero poco menos que con un aura de carácter divino, y rechazando el segundo como medida legítima. Cada vez que alguien remate una conversación diciendo que no es lo mismo valor que precio, por favor, háganme caso, den un paso atrás, midan al contrincante, saquen toda la munición, y prepárense para batirse en duelo.

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Liberalismo y solipsismo: ¿son sinónimos?

Si la crítica más contundente que pueden esgrimir los comunitaristas es la de acusar al liberalismo de defender un solipsismo idealista rayano en la espiritualidad, entonces podemos estar tranquilos todos los que defendemos las ideas liberales. El concepto de soberanía individual, que continuamente está siendo puesto en duda y atacado por aquellos que no entienden lo que entraña esta noción, hace referencia a la prevalencia que hay que otorgar a la condición del individuo por sobre la comunidad. No obstante, en ningún caso se está negando la realidad contextual, la sociedad, o la política. Más bien son los comunitaristas, y su idea holística del mundo, los que vienen a ningunear en diversas ocasiones la realidad material del individuo como centro dinámico del despliegue social. 

El concepto de soberanía individual centra su atención sobre el átomo que constituye la materia social, y lo hace como lo haría cualquier científico de profesión, utilizando al individuo como unidad fundamental de organización, para entender el enlace químico, la unión con otros átomos, y la sustanciación que emerge de esas interacciones. No puede ser por tanto un idealismo. Antes bien, se utiliza el mismo abordaje (científico) que ha servido durante los últimos veinte siglos para desentrañar los secretos de la materia. Resulta ridículo pues que los comunitaristas afirmen, sin ruborizarse un ápice, que los liberales somos idealistas radicales, toda vez que son ellos los que la mayoría de las veces acaban negando la realidad de las unidades más fundamentales (individuales) de todas las formas de materia.

Entender la importancia del individuo no significa negar la colectividad. Todo lo contrario, significa aceptar tres tipos de acciones colectivas a cada cual más importante. Una primera acción completamente autónoma, la cual no requeriría de la colaboración de nadie (en mi casa yo decido a qué hora me tengo que levantar los domingos). Una segunda acción que sí requiere de la colaboración siempre voluntaria de los sujetos, la cual solo se da dentro de una situación de comercio libre (cuando los individuos pactan entre ellos el acuerdo de una transacción o un intercambio). Y una tercera acción sometida al escrutinio y la valoración democrática de toda la colectividad, y de la cual el sujeto no puede hacer dejación alguna. Los comunitaristas solo exaltan esta tercera forma (estatal), olvidando las dos que más importan para el establecimiento de una verdadera teoría (que son más fundamentales), pues no hay sociedad sin individuos.

Así pues, los individuos deben gozar de la posibilidad de hacer primero lo que les dé la gana, luego lo que puedan conseguir a través del acuerdo, y finalmente lo que están obligados por su pertenencia al Estado. Estas tres posibilidades nacen de tres realidades inalienables, el espacio donde mora el individuo y que solo le pertenece a él, las cosas y los medios que solo pueden alcanzarse en colaboración o asociación con otros, y finalmente el ámbito de la polis, que surge también como necesidad debido a que existen lugares comunes que no se pueden individualizar y que tampoco pueden decidirse con acuerdos comerciales. Las calles que rodean la vivienda de una persona son espacios comunes que no pueden utilizarse de forma individual. Tampoco pueden contentar a todos. Muchas de sus características habrán de ser dirimidas e impuestas por decisión mayoritaria a través de unas elecciones gubernativas o un claustro general. Y algunas cosas ni siquiera pueden someterse a votación. Un ejemplo de coerción legítima lo representan las herramientas que garantizan los derechos básicos, la vida y la propiedad, los cuales tampoco pueden someterse a escrutinio, ni quedar al arbitrio de la decisión individual de nadie. 

El liberalismo, en su forma más clásica (pura), defiende un Estado mínimo (minarquía) precisamente para dar salida a las tres acciones que acabamos de ver. El Estado como garante de última instancia, para asegurar aquel tipo de infraestructuras e instituciones irreductibles que no es posible atomizar, pero también para permitir, y no asfixiar, las acciones importantísimas que acontecen en un nivel material más básico, el de los individuos. Como vemos, resulta harto ridícula la denuncia que hacen algunos colectivistas y “materialistas” dialécticos a tenor de los errores que estaría cometiendo el supuesto liberalismo “solipsista”. Ellos son los menos indicados para hablarnos de los estados de la materia y la organización de la sociedad, incapaces de apreciar sus elementos más fundamentales. En consecuencia, ellos son los verdaderos idealistas, aunque aparenten ser otra cosa: ¡el Rey está desnudo!

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El Gogol de Cioran

«En el ultimo periodo de su vida Gogol fue presa de remordimientos: sus personajes no eran, pensaba, mas que vicio vulgaridad y basura. Había que pensar en darles virtudes, en arrancarles a su decadencia. De este modo, escribió la segunda parte de Almas Muertas; felizmente la arrojó al fuego. Sus héroes no podían ser salvados. Se atribuyó su gesto a la locura cuando en realidad emanaba de un escrúpulo de su conciencia de artista: el escritor prevaleció sobre el profeta. Amamos en él la ferocidad, el desprecio de los hombres, la visión de un mundo condenado: ¿cómo hubiéramos podido soportar una caricatura edificante (Cioran, 1911-1995)

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Los mejores textos literarios están despojados de toda moralina. En cambio, se encuentran ahitos de crudeza, llenos de historias de fracaso, nutridos de comportamientos inmorales y también de finales trágicos. Me niego a usar las novelas como si fueran botiquines de primeros auxilios. Las novelas no son píldoras de fluoxetina. Tampoco son obras de fantasía; son ensayos, relatos de ficciones humanas que buscan diseccionar la mente y la naturaleza (real) que está detrás de la vida de cada protagonista. El mejor escritor es aquel que cuenta la verdad de lo que pasa, sin florituras, sin eufemismos, sin edulcorantes. El mismo sentimiento honesto que me hace amar la verdad y la ciencia por encima de todas las cosas, despierta en mí también un sobrecogimiento cercano a lo sagrado cada vez que abro un libro de relatos y me abandono a la feliz tarea de leer sin juzgar a los personajes.

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El socialismo real, o el odio al capitalismo

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Abstract

En el presente trabajo se analiza el origen real de la ideología socialista. Para ello se parte del supuesto de que el socialismo obedece siempre a dos causas principales, una relativa al desconocimiento y otra relativa al conocimiento. Se constatan por tanto dos tipos distintos de ignorancia, una ignorancia general basada en la terquedad y la mentalidad ilusiva que detenta la mayoría de seres humanos, y una ignorancia elitista, enmascarada, disimulada con el barniz y con el prestigio que reviste a los hechos científicos, y basada en el orgullo y la petulancia que derrochan algunos investigadores, intelectuales o políticos. Esta segunda ignorancia es comúnmente conocida como cientismo o cientifismo y será debidamente explicada en la última sección de este trabajo. El cientismo es de nuevo un falso conocimiento, pero es quizás el tipo de ignorancia más peligrosa que existe, ya que está oculta detrás de un disfraz falso, especioso. En consecuencia, es conveniente prestarle una máxima atención. 

I. Las causas del socialismo

Existen dos cualidades humanas que, aunque en principio pueden describirse como opuestas, contribuyen por igual a configurar el régimen socialista que ha venido caracterizando y socavando los estamentos sociales de todas las épocas. Una de esas cualidades es la ignorancia, la otra es la astucia. La primera supone una pasividad frente a las autoridades, una mansedumbre y un aborregamiento general. La segunda utiliza la habilidad extrema para engañar y someter a los demás. 

El desconocimiento de la realidad, unido a la abulia que suele afectar a gran parte de la población, contribuyen a acrecentar ese sentimiento unitario bajo el cual se intenta promover y legitimar todo tipo de abusos, el reparto justo, la sociedad intervenida, la asistencia obligatoria, en la convicción de que estas medidas, y otras muchas más, constituyen el mejor marco para el desarrollo progresivo de los pueblos y de las comarcas. Pero, como quiera que esto es falso, la sociedad que persiga estas ilusiones colectivas se verá en seguida abocada a una situación de desastre de la que a duras penas podrá salir, y en la que volverá a caer sin remedio una y otra vez. 

Al mismo tiempo, algunos grupos de individuos, mucho más astutos que los primeros, fomentarán y utilizaran esa coyuntura para sacar algún tipo de provecho. A río revuelto, ganancia de pescadores.

El abordaje académico de estos dos visajes debe ser bastante diferente. El tipo listo no necesita convencerse de la superioridad del socialismo. Nada le puede convencer.  Solo le mueve el ansia de obtener beneficio. No le importa saber qué sistema es más eficaz; a él solo le conviene esa situación que le permite conseguir lo que quiere. Por tanto, es inútil intentar convencer a estas personas. El esfuerzo que busque combatir el socialismo y el intervencionismo tiene que centrarse en aquellos individuos que sufren las consecuencias de su propia ignorancia, y a los que se exprime y se explota hasta dejarlos en la más absoluta de las pobrezas.  

Juan Rallo, hablando de la posibilidad de reducir el Estado a la mínima expresión, afirma en uno de sus últimos libros que «no la veremos no porque no sea factible iniciar de inmediato una gradual transición hacia el estado mínimo: no la veremos porque, a día de hoy la práctica totalidad de la población no la aceptaría bien por ceguera ideológica, bien por intereses oligárquicos.»

Por tanto, es evidente que existen muchos idiotas, y también es evidente que existen personas que se aprovechan de ellos. Todos contribuyen a mantener ese sistema que requiere de unos y de otros: el sistema socialista. El socialismo es la sistematización de la violencia, su institucionalización y su generalización. Por eso requiere siempre de dos tipos de personas: las que padecen la violencia (los ignorantes), que son mayoría, y las que la propinan (los espabilados), que son una elite. El socialismo es una ideología que está a medio camino entre la ignorancia y el conocimiento. Se debe al interés de unos pocos y al desinterés y la incultura de todos los demás. 

Para unos, el socialismo es una forma de ver el mundo, para otros es una forma de medrar en el mundo. Estas son las dos causas principales del socialismo, motivos que han hecho que esta ideología haya llegado a ser tan común y se haya vuelto tan recalcitrante. Todos participan en ella. La élite gubernamental se aferra al poder que le ponen en bandeja las instituciones del Estado. Y el pueblo llano se vuelve incondicional de ese poder. Los primeros solo quieren medrar. Es absurdo querer convencerles de algo, pues ya están convencidos. Lo único que les mueve es un interés deliberado. No les importa si el socialismo es una ideología verdadera. Lo único que quieren es conservar los privilegios, a toda costa, con inteligencia. Los otros, los que ven el mundo tal que así, los que están convencidos de que el socialismo es una ideología correcta, aún pueden tener salvación. A estos sí se les puede convencer. No digo que sea fácil, solo digo que son los únicos que se pueden salvar. 

El odio al capitalismo es la consecuencia inmediata de aplicar la lógica aplastante del socialismo. Igual que el socialismo, el odio al capitalismo tiene dos motivos principales: la servidumbre voluntaria de la mayoría, y el interés irremediable de unos pocos, del órgano director. La primera es ejercida mayoritariamente por los ignorantes, que apenas se percatan de que les están expoliando. La segunda es ejercida por los intelectuales, por los empresarios próximos al poder, y por los políticos que gobiernan. Todos ellos buscan justificar sus acciones estatales con el objeto de enriquecerse. En general, existen solo esas dos actitudes, la del ignorante y la del intelectual. Y ambas son determinantes a la hora de justificar el Estado y de perseguir a las empresas e instituciones privadas.

Con todo, lo que se pretende analizar más a fondo en este trabajo, el aspecto en el que me voy a centrar, es el que viene determinado por la ignorancia de la mayoría. Como ya he dejado claro, el otro, el discernimiento que opera en la mente del intelectual y del político, es un motivo irremediable. No se puede convencer a quien ya está convencido de que quiere seguir medrando a costa de los demás. Sólo cabe intentar persuadir a los ignaros, haciéndoles ver que el error en el que incurren les está robando la vida y les está matando lentamente. 

III. Las causas del socialismo inculto

Las razones que llevan a los hombres a dejarse persuadir por las ideologías de corte socialista son de índole muy diversa. Sin embargo, los motivos últimos son bastante comunes. La mayoría presenta un componente desiderativo, arraigan en las mentes más primitivas, están mediadas por profundos sentimientos y deseos, y exageradas por la conmoción. No en vano, todos los jerarcas saben que la demagogia es una de las principales armas de que disponen. Como dice Rothbard en su libro Hacia una Nueva Libertad (p.77; Unión Editorial 2013): «el estado alza ante los ciudadanos el espectro del caos que supuestamente se produciría en caso de que desapareciera… Todos los Estados han inculcado a sus súbditos el miedo hacia otros Estados gobernantes… como la mayoría de los hombres tiende a amar a su patria, la identificación de la tierra y de la población con el estado es un medio para hacer que el patriotismo natural juegue a su favor… Otro método probado para torcer la voluntad de la gente es infundirle culpa. Un aumento del bienestar privado, cualquiera que sea, puede ser atacado afirmando que se trata de codicia excesiva, materialismo, o excesiva opulencia, y los intercambios mutuamente beneficiosos en el mercado  pueden denunciarse como egoístas.» 

El odio al capitalismo es fruto de una profunda ignorancia. Los hombres solo ven las sombras que proyectan sus cuerpos, ahítos de sentimientos y verdades reveladas. Se pasan toda la vida sepultados bajo toneladas de roca, en cavernas de Platón. En ese sentido, la muerte no modifica mucho su situación. La visión que tienen en la tumba no dista demasiado de la que habrán tenido durante toda su vida.

El ser humano tiene una doble predisposición. Por un lado, tiende a observar solo la superficie especiosa de los fenómenos, con lo cual queda persuadido al instante de los hechos aparentes que se muestran ante sus ojos. Además, no solo obvia la realidad que se le oculta, sino que también imagina un mundo idílico allí donde no es capaz de ver nada. Esta doble predisposición queda de manifiesto sobre todo cuando se trata de analizar asuntos complejos, políticos o sociales. El odio al capitalismo, tan extendido por las sociedades, halla su inspiración en esa doble predisposición del hombre. El hombre solo ve la superficie de los fenómenos. Por ejemplo, cree que el consumo es el factor decisivo que mueve la economía, y que la mejor política es la que promueve dicho consumo aumentando la oferta monetaria, y que solo de esta manera se consigue salir de las crisis económicas y reactivar el comercio (esta es la política keynesiana y anticapitalista que tanta aceptación tiene). Esta idea se debe a que los hombres suelen actuar como consumidores y no son capaces de alcanzar a ver que detrás de esos objetos que consumen existe una producción y una elaboración arduas, una capitalización que en algunos casos puede durar años. 

Al mismo tiempo, sumada a esta ceguera, existe también una ilusión. Los hombres también imaginan una realidad alternativa perfecta. La perfección implica inmovilismo, atemporalidad, situaciones de equilibrio, paraísos perfectos. Todas sus ideas están imbuidas de esa creencia en el inmovilismo, contraria al capitalismo y al progreso. Pero, como nos dice Mises: “Se equivocan estos pensadores suponiendo que el reposo es un estado más perfecto que el movimiento. La idea de perfección implica que se ha alcanzado una situación que excluye todo cambio, ya que cualquier cambio supone necesariamente un empeoramiento” (La Acción Humana; p.502, Unión Editorial 2011).

Un ejemplo de inmovilismo lo constituyen aquellas creencias que afirman que la obsolescencia programada es la estrategia que usan algunos empresarios avariciosos con el objeto de conseguir que sus clientes no dejen de comprar sus productos cada cierto tiempo. Se olvidan estos panfletistas de esa característica del mundo que mantiene todas las cosas en continuo cambio. Olvidan que los compradores pueden querer cambiar de máquina aunque ésta siga funcionando. Olvidan que los gustos se preocupan por la forma, el color, la moda, el diseño, o la mejora del rendimiento, y no solo por el funcionamiento. También la creencia que practican los ecologistas, que asegura que la Tierra tiene unos recursos limitados, que siempre son los mismos, se olvida del cambio y del progreso social, que continuamente está modificando todas esas limitaciones. Finalmente, también aquellos que creen que hay que repartir la tarta, y que los ricos deberían compartir su pastel con los pobres y los mendigos, olvidan que el dinero nunca es el mismo, que siempre se puede producir una mayor cantidad de bienes, y que son precisamente aquellos que más tienen, los ricos, los únicos que han demostrado que saben incrementar esos beneficios y mejoras para el común de la sociedad. No en vano, en un sistema de derecho, que penalice el robo o el desfalco, los individuos solo pueden alcanzar el estatus de ricos si antes se han encargado de ofrecer un servicio o un bien a una mayoría de gente. Y solo pueden ofrecer ese servicio si previamente se han encargado de amasar algunas propiedades (capitales) y si tienen la esperanza o la seguridad de seguir obteniendo beneficio con aquello que hacen. Esa es la esencia de cualquier economía de libre mercado, el respeto a la propiedad privada de la cual emerge la cooperación voluntaria que se manifiesta a través del intercambio comercial que beneficia tanto al productor como al consumidor de bienes.

La mayoría de la gente olvida que el avance de la técnica aumenta el rendimiento de las máquinas y las producciones a lo largo del tiempo. Este olvido genera en ellos una visión simplista, atemporal. Por eso les resulta bastante extraña la teoría del capital, y no son capaces de entenderla. El capitalismo ofrece una visión más realista, la de un mundo en constante cambio, la de una civilización que progresa y que mejora con el discurrir de los tiempos, a través del ahorro y la nueva inversión. Sin embargo, parece más agradable y sencillo pensar que las cosas no se modifican, es mejor creer que ya hemos alcanzado el paraíso y que lo único que hace falta es permanecer en él, disfrutando de esa situación por tiempo indefinido. Esa predisposición a creer en la perfección, en la estabilidad, y en la eternidad, es el motivo, no solo de todas las ideas que fabulan e imaginan los hombres, sino también de que muchos de ellos carguen las tintas contra las visiones realistas que muestran un mundo imperfecto, cambiante, impredecible, y precario. El capitalismo es una visión de ese tipo: realista. Por tanto, se suele considerar bastante mal.

Precisamente, una de las causas principales que llevan a odiar el capitalismo es que se piensa que promueve un poder hegemónico y abusivo. Se dice que las grandes empresas siempre se aprovechan de los trabajadores y los pequeños empresarios, y que siempre están buscando la forma de engañar a sus clientes. Para los socialistas, los órganos administrativos deben obligar a los propietarios a limitar su producción y a redistribuir los bienes que con ella obtienen. La competencia que pugna por satisfacer las demandas del consumidor no les dice nada, igual que no les dice nada la progresiva mejora que ha conseguido ese sistema de competencia. A pesar de que se les llene la boca con todas esas expresiones que apelan a la dialéctica y la historia, los socialistas tienen una visión del mundo totalmente estática, por eso no entienden el sistema real, no comprenden el modo por el cual proceden los cambios, la producción, la competencia y en definitiva el capitalismo.

El odio al capitalismo es el odio al empresario, que es la fuente primaria de todos los cambios y todas las innovaciones que ocurren en los procesos de intercambio social. La gente piensa que los trabajadores que no son protegidos por el Estado quedan expuestos a sufrir la explotación de unos comerciantes avariciosos que rebajarán sus salarios y que impondrán condiciones laborales paupérrimas. Por eso hay que obligar al empresario para que contrate más trabajadores de los que realmente necesita. Y hay que obligarle también a que les page un salario digno, por encima del sueldo mínimo que previamente habrán pactado con los sindicatos. De esta forma -se dice- estamos favoreciendo a todos esos trabajadores. Pero esta creencia es incapaz de ver una realidad. Si obligas al empresario, provocas un perjuicio mucho mayor que el beneficio momentáneo que obtienen aquellos a los que proteges. El objetivo último de cualquier empresa es ofrecer al cliente un producto más barato y accesible. Si obligas al empresario a aumentar los costes para satisfacer a determinados grupos de trabajadores lo único que consigues es encarecer el producto final, perjudicando a todos los ciudadanos. Y también perjudicas a los propios trabajadores, que verán como los empresarios que les han contratado se ven obligados a cerrar sus negocios porque no pueden asumir esos costes. Además, también perjudicas a otros potenciales trabajadores. El trabajador contratado podría haber buscado otro trabajo. Pero, si le obligas a trabajar por un salario determinado, estás perjudicando también a otros trabajadores que realizarían la misma función con un sueldo más bajo (y que normalmente son trabajadores más pobres y necesitados de ese puesto). Todo esto, como diría Bastiat, es lo que no se ve. En su parodia titulada Petición de los Fabricantes de Velas Bastiat dice que el Sol produce luz gratuita que sería estúpido no aprovechar. Lo mismo pasa con las personas. Resulta estúpido no aprovechar la mano de obra de un trabajador que produce más bienes por el mismo precio, o los mismos por un salario menor. Sin embargo, preferimos obligar a los empresarios a ofrecer empleos que no se pueden permitir, sin ver las desastrosas consecuencias que eso conlleva. 

El trabajador siempre puede acudir a otra empresa que le ofrezca mejores condiciones, y en cualquier caso el empresario siempre tiene que competir con otros empleadores por la mano de obra que requiera su negocio. La relación entre el trabajador y el empresario resulta de un mutuo acuerdo, y ninguno de los dos tiene la sartén por el mango. Los dos hablan y deciden si quieren trabajar juntos o por el contrario desean separarse. El trabajador siempre puede acudir a otras empresas. ¿Por qué no dejamos entonces que el empresario tenga la misma posibilidad, y pueda despedir a un trabajador y contratar a otro? Se dice que el empresario es más poderoso. Pero esto no es verdad. El empresario está sujeto a los mismos acuerdos que el trabajador, y además está condicionado por otros factores. Tiene que sacar adelante una empresa. Se juega su pellejo. Está obligado a buscar empleados que hagan bien el trabajo, pero también que estén satisfechos con el puesto que les ofrece.

Si el empresario está sometido a la competencia también lo debe estar el trabajador: no se le puede proteger. Proteger al trabajador significa obligar a los empresarios a contratar personas menos cualificadas y obviar de ese modo una mano de obra más rentable, que permitiría que todos nos beneficiásemos mucho más.

Si yo trabajo por menos dinero produciendo naranjas, esas naranjas bajarán de precio, al abaratarse los costes de producción, y yo me ahorraré dinero cuando vaya al supermercado a comprarlas. Así, mi salario más bajo se suple con un producto mucho más barato. Y yo, aunque tenga un salario menor y parezca a primera vista que salgo perdiendo, en realidad estoy ganando por otro lado, las cosas me cuestan menos, mi poder adquisitivo no se resiente. Salgo ganando y sale ganando toda la sociedad. Yo no pierdo dinero, lo ganamos todos los clientes. De la otra manera, el producto sería más caro y todos saldríamos perdiendo. Que me aumenten el salario solo me beneficia a mí. Pero que se reduzca el valor de un producto gracias a que mi salario es más bajo, beneficia en general a toda la sociedad. Los que quieren mantener un salario fijo para beneficiar a privilegiar trabajadores no obtienen un bien común. Como dice Bastiat “el verdadero comunismo es la competencia y la libertad económica” (obras selectas de Bastiat; p.129)

La gente cree que un empresario siempre está dispuesto a exprimir a sus trabajadores, y que estos siempre deben defenderse del empresario. Sin embargo, todos tienen los mismos intereses. A todos les irá mejor si las empresas funcionan de forma eficaz, ofreciendo servicios y productos cada vez más baratos. Todos somos consumidores, así que cualquier abaratamiento del producto beneficia a todos. Si tu trabajo no te compensa y dejas que lo haga otro que si este dispuesto a trabajar por un salario menor, eso redunda en un beneficio general. Te beneficia también a ti, ya que podrás buscar un trabajo que se adecúe mejor a tus exigencias, y también beneficiará al empresario, que podrá abaratar costes, y al nuevo trabajador, que habrá obtenido un empleo mejor, y a todos en general, que se beneficiaran del abaratamiento de los costes y de la consecuente deflación.  

La gente piensa que el capitalismo tiene la culpa de todos los males. Sin embargo, el capitalismo es un mero resultado, es la consecuencia del funcionamiento normal de la naturaleza y del progreso continuo de la sociedad. Pero, como quiera que la naturaleza no deja de ser bastante injusta, y el hombre añora la perfección, la igualdad, la seguridad y el inmovilismo, la gente odia el capitalismo en la misma proporción que odia los problemas ínsitos a la vida. El odio al capitalismo es un reflejo de las frustraciones irremediables que sienten los hombres a lo largo de su existencia. No en vano, ese odio halla sus causas en los recelos y las envidias que muchos sienten cuando se comparan con los demás.

El odio al capitalismo se basa en dos visiones contrapuestas, ambas adscritas a la naturaleza humana. Por un lado, el hombre tiende a sentir un amor universal hacia los demás seres, por el otro, también siente un odio universal. El amor que sentimos hacia el prójimo está inscrito en nuestros genes, y así lo describe Hayek en uno de sus libros, donde se refiere al sentimiento tribal que lleva a los hombres a actuar como un colectivo unido. Pero también existen sentimientos de envidia y de odio. Odiamos a los ricos, odiamos la realidad que nos hace a nosotros más incapaces, odiamos el mundo que nos impide hacer aquello que queremos. Es Mises, en La Mentalidad Anticapitalista, quien mejor ha sabido describir ese odio hacia el capitalismo. El capitalismo es consecuencia de la realidad, y se odia porque nos enfrenta con esa dura verdad, con nuestra realidad particular, con el hecho de que haya personas mejores que nosotros. Hacia estos va dirigido siempre nuestro resentimiento. La realidad cotidiana se odia por las mismas razones que se odia la idea de que el hombre no está en el centro del universo. No es agradable ver cómo uno va perdiendo protagonismo.

Por consiguiente, podemos enumerar dos motivos que se contraponen, y a la vez se refuerzan, a la hora de conseguir que odiemos el sistema capitalista en el que finalmente acabamos viviendo. Los hombres deseamos vivir una realidad fabulosa, pero al mismo tiempo nos enfrentamos a un mundo que siempre deja mucho que desear. El capitalismo se basa en una realidad absoluta, parte de principios universales, de la realidad del sujeto, de los resortes que lo motivan, de su libertad para actuar. Por tanto, como realidad que es, refleja también los sinsabores y las frustraciones de la propia vida, y desencadena un odio visceral por parte de aquellos que no quieren atenerse a esas verdades, ni tampoco asumir su realidad particular.  

El capitalismo fomenta la responsabilidad y la individualidad. Afirma que el individuo es un presupuesto irreductible, y que su egoísmo y su interés son comportamientos totalmente legítimos.  Pero el hombre no está dispuesto a asumir esas responsabilidades y esas verdades. Ayn Rand afirma que el capitalismo nos pone frente a la realidad, pero que el ser humano no quiere admitir esa realidad, y que por eso tampoco quiere aceptar el capitalismo. Le gustaría no tener que trabajar, y tampoco quiere asumir la responsabilidad que entraña ese sistema que prima al individuo por encima de todas las cosas.

Una mente ilusoria prefiere creer en la libertad positiva y la justicia universal. Desea una justicia borrosa, que no obligue a nada, y que conceda todo. Una mente ilusoria reclama para sí derechos inalienables, que no requieran ningún forjamiento. Una mente ilusoria tampoco acierta a ver el mecanismo real del mercado, y cree que el trabajo y el coste que hay que pagar por los bienes de consumo tienen en cualquier caso unos valores fijos, que solo dependen de los deseos colectivos y de las buenas intenciones, y nunca de los mecanismos comerciales centrados en el interés propio y la oferta de los propietarios. Sin embargo, el interés propio es lo único que puede reflejar las distintas necesidades del consumidor. Toda la producción se tiene que basar en las necesidades reales de los consumidores y en la capacidad de los empresarios para cubrir esa demanda, para lo cual todos ellos tienen que actuar en libertad, producir el bien que consideren más oportuno, y ofrecérselo a los clientes que acudan de forma voluntaria a comprarlo. Bajo esta situación solo cabe esperar que los empresarios y los clientes actúen en virtud de sus necesidades particulares, y pacten un intercambio beneficioso para ambos. Cuando Adam Smith afirmó aquello de que los intereses egoístas al final producen un bienestar general, estaba describiendo las necesidades reales de los individuos, y el funcionamiento natural del mercado de bienes. 

Dado que la realidad última que está detrás de todos los procesos sociales es la realidad del individuo, no pueden existir valoraciones objetivas, ni métodos empíricos que descubran esas valoraciones. En este caso, solo existen los valores subjetivos del individuo. La Escuela Austriaca de Economía ha venido insistiendo en la importancia de entender esto. Pero muchos rechazan estas ideas porque consideran que no son científicas, ya que no tienen en cuenta ninguna medida objetiva. Sin embargo, la única descripción factible de la realidad solo puede ser aquella que tiene en cuenta al individuo, que es la unidad básica de toda sociedad. 

Como dice Ayn Rand: “Dentro de cada categoría de bienes y servicios ofrecidos en un libre mercado, el proveedor del mejor producto al precio más barato es quien gana las máximas rentas financieras en ese campo; no automáticamente ni inmediatamente ni por algún orden, sino en virtud del libre mercado, que le enseña a cada participante a buscar el mejor objetivo dentro de la categoría de su competencia y penaliza a quienes actúan en base a consideraciones irracionales.” Cada participante es un individuo único. Solo él puede comprender la realidad de la que es partícipe, sólo él es capaz de sacar el mejor rendimiento a su trabajo, y solo él puede valorar los bienes que desea perseguir.

Ayn Rand prosigue: “Una ciencia física no se permitiría a sí misma ignorar o pasar por encima de la naturaleza de su sujeto. Tal intento significaría: una ciencia de la astronomía que contempla el cielo, pero se rehúsa a estudiar, de manera individual, las estrellas, los planetas y los satélites, o una ciencia médica que estudia la enfermedad, sin ningún conocimiento o ningún criterio de salud y toma como su tema de estudio básico un hospital como un todo, nunca enfocando la atención individual en los pacientes.” 

Las partes de un sistema constituyen la mayor realidad a la que un investigador se puede enfrentar: son la esencia de la materia y el único objeto de estudio. El capitalismo es la única teoría económica que apela a esa realidad última. Es la única teoría social que se puede denominar científica, porque es la única que se fija en la unidad básica de estudio: el individuo.

La defensa del capitalismo hace alarde de un proceso real. Y por tanto suele tener muchas características rechazables. Para empezar describe un proceso cambiante e imprevisto, que no acaba de agradar, y que tampoco se comprende. Muchas veces no se entiende porque no se quiere entender. Y otras porque no se puede percibir. 

El odio al capitalismo es un sentimiento de la misma clase que aquel que se empeña en rechazar las ideas que están detrás de la teoría darwiniana. La teoría de Darwin se basa en un progreso incierto, penoso y espontáneo. No necesita directores ni objetivos conscientes. Requiere cambios que la mayoría de las veces son inservibles o perjudiciales (mutaciones deletéreas). La defensa del capitalismo también confía en ese tipo de evolución. Tampoco requiere gobernantes. Más bien los detesta. Y asume de forma natural la falibilidad humana, es decir, basa su éxito en la diversidad de los individuos, que, si bien se equivocan continuamente, algunas veces también aciertan. Da la impresión de que una evolución sin objetivos concisos, y llena de fracasos, no puede llegar muy lejos. Sin embargo, son en cambio los que creen que hay que determinar un objetivo concreto para toda la población los que acaban fracasando de manera estrepitosa, porque no existe tal objetivo. La verdad es más difícil de asumir, precisamente porque es imperfecta, camina dando bandazos a uno y otro lado, y no muestra ningún rasgo milagroso. Pero lo cierto es que la vida procede siempre de manera imperfecta, y no cabe otra evolución que aquella que se basa en la prueba y el error unísono de millones de seres.

Últimamente, algunos magufos advenedizos creen haber refutado a Darwin al demostrar que la selección natural se basa más en la fuerza de la cooperación que en el interés propio y la competencia. Con ello creen apoyar también las tesis del socialismo y el colectivismo. Pero apenas entienden nada. No entienden que la competencia genera también cooperación y que Darwin nunca se opuso a ese tipo de comuniones (sería estúpido negar la existencia de cooperación). Y sobre todo no entienden que es el interés propio el que está en la base de cualquier sistema de organización, pues es el individuo, a través de sus valores particulares y sus motivos, el que acaba cooperando con los demás para aumentar su propio beneficio. Pretender que la cooperación sea el principal motivo de comportamiento es tan absurdo como querer que los cuerpos no se deban al funcionamiento particular de sus órganos o tejidos. Es dar la vuelta a la epistemologia cientifica, insita en el reduccionismo metodológico. Y es creer en una especie holismo de nuevo insalvable, suspendido en la nada más absoluta, ignorante de las causas más profundas que operan debajo de todos los sistemas o estructuras físicas.

Al hombre le resulta mucho más difícil mirar debajo de la superficie. La mayoría de las veces asume como verdad lo que le dicen sus sentidos. Y también le resulta complicado asumir que el progreso y la mejora se basan sobre todo en el error y la prueba constantes. Es una visión poco intuitiva. Pero la vida es así. Los errores son algo necesario, son fruto de un trabajo continuo, obstinado, que solo al final deja algún que otro beneficio. El éxito no viene al principio, viene después de un largo proceso, en el que continuamente nos estamos equivocando. La ciencia procede mediante prueba y error. La vida no es un camino de rosas. Las visiones idílicas, socialistas, que desean aplicar una política infalible, dictada por unos gobernantes meticulosos que dicen tener la llave para remediar nuestras penalidades, y que elaboran un discurso lleno de promesas y deseos que auguran un paraíso feten, no son en ningún caso visiones realistas. Lo realista es creer en la acción de los individuos, los cuales se están equivocando continuamente, pero que cuando aciertan aportan pequeñas soluciones que contribuyen al progreso paulatino de las sociedades y las civilizaciones.

No se trata de eliminar los errores, sino de repararlos. No es cuestión de armar un paraíso. El cuerpo envejece porque los sistemas de reparación celular dejan de funcionar, no porque de repente aparezcan errores y fallos que antes no existían. La evolución biológica se basa en cambios aleatorios, la mayoría de las veces deletéreos y nefastos, y solo en algunas ocasiones son lo suficientemente beneficiosos como para que se mantengan en las poblaciones a lo largo de las generaciones. El método científico se basa en la prueba y el error, y su éxito se debe a que acepta los errores, y los va subsanando en la medida de lo posible, poco a poco. Los únicos que no aceptan esos fallos son los sistemas totalitarios, todos aquellos políticos que desean intervenir en la sociedad, en el plazo marcado, con la promesa de que podrán solventar los problemas y los errores de todos, y reparar las fallas de sus predecesores con una política ubicua infalible. Sin embargo, el único sistema que funciona es el sistema que asume los errores, que acepta la vida tal cual es. Ninguna solución puede basarse en medidas hegemónicas y completas. Se tiene que basar en la variedad y la diferencia. La evolución biológica se debe a que existen millones de individuos compitiendo entre sí. La evolución científica a que existen miles de departamentos, en los cuales se hacen continuamente pruebas, la mayoría de las veces sin éxito. Y la evolución social también se basa en los errores que cometen millones de personas, y en la libertad de millones de individuos, que compiten para encontrar algunas soluciones parciales, distintas para cada uno de ellos, en el ámbito de las diversas especialidades, sin un orden general, atendiendo exclusivamente a las circunstancias concretas que determinan cada vida. Sin embargo, las medidas políticas que aplican la mayoría de los gobernantes son de una índole muy distinta: siempre plantean soluciones hegemónicas, no existe prueba y error, no ofrecen una salida a las millones de demandas que requiere un sistema complejo, lleno de entidades distintas. Por ese motivo jamás podrán tener ningún éxito. No obstante, son las más atractivas de todas. Resulta curioso que los ciudadanos, que son las víctimas finales de tales despropósitos, admiren con tanta fruición a sus dirigentes políticos, a pesar de los continuos fracasos que estos cometen.

A esa atracción fatídica hacia el gobernante, debemos sumar el hecho de que el hombre ha sido creado bajo unas condiciones muy particulares, que lo predisponen para creer de una determinada manera. En consecuencia, éste no alcanza a ver la realidad del mundo en el que ha acabado viviendo. Hayek se refiere a esto de la siguiente manera: “…al evolucionar éticamente desde la moral de la horda cazadora, en la que ha vivido la mayor parte de su historia, a esa otra que hizo posible la aparición del orden de mercado y la sociedad abierta… nuestras instintivas reacciones siguen gobernadas por factores emocionales que son sin duda en mayor medida apropiadas a la pequeña horda de cazadores que a nuestra compleja sociedad; por los deberes hacia el prójimo…” En la tribu, la información estaba al alcance de todos los individuos y existía un consenso en cuanto a los objetivos que se debían lograr. En cambio, en nuestras sociedades actuales las cosas se han complicado sobremanera. Las sociedades son mucho más complejas, la información está mucho más distribuida, y ya no responde al consenso general. El orden es fruto de la acción independiente de millones de seres humanos, y ésta es la única forma de manejar una información tan elevada. 

El hombre se siente atraído por la tribu, en una época en la que la tribu ya ha dejado de tener función alguna. Bolaño ha reflejado muy bien ese sentimiento de pertenencia trasnochado que tira de todos nosotros continuamente: «No me gusta la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas. Siempre he sido de izquierda y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaban los clérigos comunistas, entonces me hice trotskista. Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas, tampoco me gustaba la unanimidad clerical de los trotskistas, y terminé siendo anarquista […]. Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista. La unanimidad me jode Muchísimo»

Todas estas razones, y algunas más, hacen del hombre un ser tremendamente ignorante, que no está dispuesto a aceptar la realidad de las cosas que se le vienen encima, y que por tanto ha de pagar el precio por no admitir esa realidad. Como nos dice Mises: “A nada conduce cavilar en torno a cómo deberían ser las cosas cuando son de otro modo por imperativo de inflexibles leyes universales. Tales lucubraciones resultan inofensivas mientras no pasen de meras ensoñaciones. Pero quienes, en cambio, quieren hacerlas realidad sólo consiguen perjudicar el bienestar de los demás. Se parte siempre de un error grave pero muy extendido: el de que la naturaleza concedió a cada uno ciertos derechos inalienables, por el solo hecho de haber nacido. La naturaleza por lo visto es generosa, hay abundancia de todo y para todos…La tesis es, de cabo a rabo, falsa y errónea. La naturaleza nada tiene de generosa sino que es avara en extremo. Escatima cuantos bienes precisa el hombre para sobrevivir. Vivimos cercados por seres malignos, tanto animales como vegetales, dispuestos siempre a dañarnos; las fuerzas naturales se desatan en nuestro perjuicio; la mera pervivencia hemos de reconquistarla a diario… Carece pues de sentido, cuando se habla de distribuir esa tan onerosamente engendrada riqueza, apelar a ignotos mandamientos divinos  o inveteradas normas de desconocido derecho natural.” 

Un átomo juega un papel particular en una molécula. La información que detenta como estructura promueve la relación o interacción con los demas atomos y acaba por generar dicha molécula en el nivel superior. Si logramos que pierda sus características particulares, la molécula también dejará de existir como tal. Si no incentivamos o permitimos su individualidad, tampoco favorecemos la existencia del sistema completo. No permitiremos que actúe con la poca información de que dispone, frustrando de ese modo la relación con el resto de átomos, y alterando el sistema completo. Los seres humanos también somos átomos de un sistema superior. En nuestro caso, formamos parte de la estructura social. Si no se nos deja en paz, si no se permite que nos relacionemos libremente con el resto de ciudadanos, las interacciones que nos unen a ellos se vendrán abajo, y con ellas también lo hará el conjunto de toda la sociedad. Esto es lo que no entienden aquellos socialistas que anteponen el colectivo al individuo, o el sentimiento comunitario al interés propio. Con ello están socavando las bases materiales del sistema, ningunean sus fundamentos relacionales, sus enlaces atómicos. No existe mayor mentira que aquella que proclaman los socialistas convencidos, pues no hay mayor verdad que aquella que describe las unidades más elementales de un sistema dado. 

Un político también es un ser humano individual, otro átomo. Aunque diga pretender el bien común, forzado por las políticas sociales que promueve su partido, tenderá siempre a buscar su propio beneficio, el cual, como no está basado en una ideología individualista sino en una que se dedica a expropiar los bienes de los demás, acabará corrompiendose a sí mismo y corrompiendo todo el sistema. Además, como es un ser individual, desconocerá el beneficio que buscan los demás, y por eso fallará a la hora de aplicar las soluciones necesarias, aunque sus pretensiones sean buenas. Por consiguiente, tanto el desconocimiento (la ignorancia) como el conocimiento de causa (el interés propio), juegan en contra del socialista irrestricto, y suman puntos para abocar al socialismo al mayor de los fracasos. 

La ignorancia y el desconocimiento desencadenan habitualmente profundos sentimientos de odio. El hombre odia la realidad, y con ella también odia el sistema capitalista en el que vive. Pero resulta curioso que no se libre de estos demonios ni siquiera cuando se convierte en un individuo más conocedor. Existe también otra ignorancia, seguramente mucho más peligrosa que la anterior, cuya causa hay que buscarla, no en la falta de conocimientos, sino en su exceso, en la asunción de unas capacidades irreales, y en la arrogancia que conlleva esa presunción. Esta ignorancia consiste en omitir deliberadamente los límites que plantea toda nueva búsqueda de conocimientos. El cientismo es el término que mejor se adecúa a esta postura. Llamaremos a esta nueva forma de desconocimiento ignorancia culta, y abordaremos su análisis en el siguiente epígrafe.

III. Las causas del socialismo culto

El socialismo y la ignorancia caminan siempre de la misma mano. Son partícipes de la misma realidad. Por tal motivo es necesario llevar a cabo un análisis de la ignorancia humana, con el objeto de entender mejor la naturaleza real del socialismo. Dentro de ese análisis podemos distinguir dos categorías distintas. Existe una ignorancia real, osca, barriobajera, basada en la ausencia completa de conocimientos y de erudición. Y existe una ignorancia culta, arrogante, intelectual, elitista, basada en el exceso de celo y en la creencia supuesta de que no existe ningún límite al conocimiento. Se pueden ignorar las cosas de la vida. Pero, aun conociendo cómo funciona el mundo, se pueden ignorar también los límites que constriñen esa sabiduría. 

Este segundo tipo de ignorancia es mucho más peligroso que el primero. Platón lo dejó claro en uno de sus diálogos: “…temerías mucho más habérmelas con otros, que hubieran estudiado estas ciencias, pero que las hubieran estudiado mal. La ignorancia absoluta no es el mayor de los males ni el más temible; una vasta extensión de conocimientos mal digeridos es cosa mucho peor”.

Hasta aquí, hemos venido centrándonos en problemas cada vez más urgentes, que exigían una atención mayor, por tratarse de obstáculos más graves, cuya subsanación viene a remediar en mayor medida el problema principal que tratamos en este trabajo, a saber, el sistema socialista. Primero puntualizamos sus dos causas básicas, la ignorancia del pueblo llano y el conocimiento o astucia de sus gobernantes. A continuación analizamos la causa que viene determinada por la ignorancia, y nos detuvimos a describir los motivos de la misma. Ahora vamos a estudiar un tipo de ignorancia más peligroso, que hace del socialismo una ideología todavía más temible. Esta pretensión nos deberá llevar a analizar los últimos capítulos del libro de Jesús Huerta de Soto Socialismo, cálculo económico, y función empresarial, donde se aborda de manera detallada el estudio de ese tipo concreto de ignorancia: la ignorancia culta, el cientismo que infesta las mentes de la gente moderna.

El profesor Jesús Huerta de Soto empieza realizando una clasificación del socialismo que ilustra muy bien todos los tipos que existen. En primer lugar, existe un socialismo real, o socialismo de las economías de tipo soviético. Este se caracteriza, según nos indica Huerta de Soto, por «la gran extensión y profundidad con la que se ejerce la agresión institucionalizada sobre la acción humana individual, impidiéndole el libre ejercicio de la función empresarial en relación con los denominados bienes económicos de orden superior o factores de producción.» Frente a este tipo de socialismo existe otro, más popular y engañoso, que pone el énfasis sobre todo en la agresión sistemática e institucionalizada en el área fiscal, con la única intención de igualar las oportunidades sociales y los resultados del proceso democrático. Este segundo socialismo es el socialismo democrático, al cual Huerta de Soto solo le otorga una diferencia de grado con respecto al primero. Para Huerta de Soto la única diferencia que existe entre el socialismo real y el socialismo democrático es la que viene determinada por la intensidad de la agresión contra el individuo. Por tanto, ninguno de ellos deja de representar una amenaza. No obstante, el socialismo democrático es más peligroso por cuanto que tiende a crear la ilusión de que no existe tal agresión, ya que la misma es ejercida por unos representantes democráticamente elegidos por los ciudadanos. Se oculta así que las consecuencias teóricas del socialismo democrático siguen siendo las mismas que las del socialismo real. A este respecto, Huerta de Soto afirma: «Y es que el que existan o no elecciones democráticas no afecta para nada al problema básico de ignorancia inerradicable en el cual se encuentra todo órgano director encargado de ejercer la coacción sistemática.»

En la clasificación que hace Huerta de Soto existen además otros socialismos aparte de los dos que acabamos de reseñar. También coexiste un socialismo conservador, un socialismo cientista, un socialismo cristiano, y un socialismo sindicalista. En todos estos casos, las ideas colectivistas han conseguido sobrevivir a la implosión y el desprestigio que sufrió el socialismo real después de la debacle y las masacres que ocasionó por toda Europa en la primera mitad del siglo XX (sus defensores ya no pueden usar a Stalin como ejemplo de dignidad, no obstante siguen defendiendo las mismas ideas de otra manera). Pero de todos ellos, tal vez el tipo que mejor representa esa supervivencia, el que más se ha aprovechado de la modernidad, y el único que participa de la misma, sea el socialismo cientista. Este socialismo promueve la coacción y disculpa el exterminio de las masas recurriendo a la idea de la supuesta superioridad de los intelectuales y los científicos, los cuales creen disponer de una información y conocimientos adecuados para dirigir y someter al resto de ciudadanos. El racionalismo exagerado no reconoce ningún límite. La arrogancia del intelectual no se detiene ante ninguna evidencia. Solo le mueve la absoluta seguridad de que tiene razón. En esa actitud se esconde el secreto de su pervivencia. El progreso viene acompañado por un sinfín de éxitos, y un mayor conocimiento, lo cual facilita las cosas para que el hombre acabe pensando que no existe ningún límite a sus capacidades. No se da cuenta de que, en palabras de Mises, es imposible que «en el socialismo pueda generarse la información práctica en forma de precios de mercado que se precisa para hacer posible la división intelectual del conocimiento que exige una sociedad moderna y que solo surge como consecuencia de la capacidad creativa de la acción humana o función empresarial.» Esa función empresarial solo se puede ejercer a través de la subjetividad, y ningún órgano de poder, por muy preparado que esté, es capaz de aprehender dicha información, menos aún si existen millones de individuos cada uno con un pedacito encapsulado de conocimientos.

Como dice Menger: «la acción y actitud comercial del empresario surge de su posición en el proceso económico y se pierde cuando tal posición desaparece.» Según Menger, la posición del individuo es única y por tanto el individuo es el único capaz de identificar cuáles son los intereses, personales o empresariales, que habrá de perseguir. 

De todos los socialismos que existen, Huerta de Soto considera con buen criterio que aquel que más se merece su atención es el socialismo cientista. En los capítulos posteriores a la clasificación que realiza, se entretiene únicamente en criticar este tipo de socialismo. Y no es para menos. Como hemos dicho, este es el socialismo que más debe llamar nuestra atención, no solo porque se basa en una ignorancia erradicable, y por tanto subsanable, sino también porque consiste en arrogarse unas capacidades inexistentes sumamente peligrosas, que surgen del propio hecho de conocer y que se perpetúan con el tiempo. El conocimiento insufla en el hombre una seguridad excesiva, y le aboca a un comportamiento irresponsable e infundado, que se perpetúa a lo largo de la historia, en la misma medida que lo hace el progreso y el desarrollo. 

Huerta de Soto empieza haciendo un análisis del marxismo, al cual define como un ideario forjado en la seguridad que detentan aquellos que creen tener un conocimiento inverosímil, el conocimiento que se supone cuando se piensa que toda la información está dada y que no existe límite alguno. Todo esto lleva a pensar que no hace falta el dinero, o que todo el sistema disfruta de un equilibrio y una estabilidad permanentes, que los capitalistas siempre intentan destruir con sus medidas competitivas, desiguales e inestables.

A continuación, Huerta de Soto pasa a criticar esas ideas herederas del marxismo, basadas también en un exceso de seguridad, y que afirman que lo único necesario es solucionar unas cuantas ecuaciones matemáticas más o menos complejas. Así, nos dice: “Aunque en algún momento pudieran llegar a solucionarse los complejísimos y numerosos sistemas de ecuaciones planteados por los teóricos de la similitud formal, siempre quedaría en pie el problema teórico e irresoluble de hacerse con la información relevante necesaria para formular tales ecuaciones.” Según nos recuerda Huerta de Soto, Hayek siempre centró su defensa del capitalismo en el argumento teórico fundamental relativo a la imposibilidad de hacerse con la información necesaria para formular las correspondientes ecuaciones, mientras que al problema de la solución algebraica solo le concedió una importancia subsidiaria. El problema radica en la imposibilidad teórica de que un órgano central de control pueda hacerse con la información necesaria, y no en la dificultad práctica de resolver un sistema algebraico de ecuaciones muy numeroso, lo que se vino a llamar la solución matemática.

Uno de los representantes más importantes de esta solución matemática fue Oskar Lange, el cual consideraba que podía llegar a una aproximación muy ajustada mediante un procedimiento de prueba y error. Sin embargo, aunque este mecanismo permite sin duda un acercamiento mayor, ningún procedimiento puede resolver el problema principal de la imposibilidad del socialismo.

Otra corriente de la escuela del equilibrio (conocida genéricamente como planometría) pretendía nada más y nada menos que reemplazar el proceso competitivo empresarial por un mecanismo que permitiese pre-coordinar de forma centralizada la sociedad, a través de un diálogo informático que conseguiría establecer los precios y transmitir a continuación las instrucciones necesarias para que los productores pudiesen fabricar las cantidades de bienes que fuesen objetivamente necesarias. No obstante, como dice Huerta de Soto, el conocimiento solo se genera en aquel procedimiento en el que los agentes pueden desempeñar libremente su función empresarial. Y, usando de nuevo a Hayek, nos recuerda que éste economista austriaco no tuvo más remedio que calificar de irresponsable esta creencia de la planometría, en especial por pensar que el conocimiento práctico, subjetivo, y no articulable puede ser transmitido en forma de diálogo informativo entre los agentes económicos y el órgano central de planificación. Hayek se refiere a la planometría como la máxima insensatez de toda farsa.

La solución competitiva es otra variante de ese socialismo de mercado que intenta reconciliar el ideario marxista con el capitalismo, imposible de rechazar en las sociedades modernas. Uno de sus máximos representantes, Heimann, entiende la importancia esencial que tienen los precios y el mercado, pero, sin embargo, desea a toda costa establecer un sistema plenamente socialista. Para ello propone una competencia pacífica y amistosa. Mises dice que no es posible concebir como vía intermedia la posible existencia de un socialismo de mercado. Hay que recalcar una vez más que resulta imposible conocer la información de mercado y que por tanto no valen las vías intermedias, ni las medias tintas. Si no existen verdaderos empresarios, no es posible tampoco que persigan libremente el beneficio y que sepan qué medios y qué información es la más relevante para ellos. Por eso Huerta de Soto afirma que la propuesta de Lange, y en general la de todos estos socialistas de mercado y formalistas matemáticos, sigue anclada en el viejo y caduco objetivismo de Ricardo y Marshall y en la idea falsa de un mundo en equilibrio, completamente estático.

Por todo ello Huerta de Soto recalca que el socialismo de mercado «es un intento esencialmente contradictorio e inalcanzable de lograr una absoluta cuadratura del círculo.»

V. Conclusiones

Huerta de Soto concluye su libro de la siguiente manera: «Como resultado de nuestro análisis de las propuestas de Oskar Lange y del resto de socialistas de mercado, podemos concluir que teórica y prácticamente solo hay dos alternativas: o bien existe una completa libertad para el ejercicio de la función empresarial, o bien se coacciona de manera sistemática y generalizada la función empresarial en áreas más o menos extensas del mercado y la sociedad, y en concreto se impide la propiedad privada de los medios de producción… lo que los socialistas no quieren entender es que basta con que se restrinja violentamente el libre actuar humano en cualquier área social, y especialmente en aquella relacionada con los factores o medios de producción, para que el mercado, que es la institución social por excelencia, deje de funcionar de manera coordinada y de generar la información práctica que se precisa para hacer posible el cálculo económico.»

Huerta de Soto se refiere en concreto a la afirmación de Anthony de Jasay, para el cual hablar de socialismo de mercado es tan contradictorio como referirse a la nieve caliente, a una puta virgen, a un esqueleto obeso, o aun cuadrado redondo. No hay duda de que existe una incompatibilidad absoluta entre la competencia del mercado y la planificación central.

Huerta de Soto concluye que el ideal socialista es radicalmente contrario a la naturaleza del hombre, al basarse en la violencia y la coacción de la más íntima y esencial característica del ser humano: su capacidad para actuar libremente: «De esta manera el socialismo estaría, por ir en contra de la naturaleza del género humano, condenado inexorablemente al fracaso. Y es que, desde esta óptica, ciencia y ética no son sino las dos caras de la misma moneda. Por eso es que sus consecuencias tienden siempre a converger haciéndose coincidentes.»

La ignorancia culta (que acusan muchos científicos e intelectuales), al ir en contra de la esencia del individuo: de su subjetividad, y al arrogarse unas capacidades objetivas ciertamente inexistentes, ha conducido a las sociedades hacia una situación de inmoralidad nunca antes vista. Como dice Huerta de Soto en la última parte de su libro: “puede considerarse una inmensa tragedia que hayan tenido que transcurrir tantos años de indecible sufrimiento de millones de seres humanos para que se haya puesto históricamente de manifiesto algo que ya desde un principio, y gracias a las aportaciones de la Escuela Austriaca de Economía se sabía teóricamente que por fuerza tendría que ocurrir. De tal sufrimiento humano son especialmente responsables, no solo una mayoría de los miembros de la propia comunidad científica, al pasar negligentemente por alto e incluso ocultar dolorosamente el contenido del análisis austriaco del socialismo, sino también ese torpe positivismo  trasnochado, aún imperante y de acuerdo con el cual solo la experiencia, al margen de cualquier teoría, sería capaz de poner de manifiesto las posibilidades de supervivencia de cualquier sistema social.”

El positivismo y el cientificismo aún imperan en nuestros días, es más, se han convertido en los representantes más elocuentes de aquel ideal socialista que otrora causara tantos millones de muertos. Un cientismo que se ha convertido en el elemento más peligroso de todos los que amenazan la paz y el desarrollo social, en tanto en cuanto constituye la única forma de socialismo a la que los años le sientan bien. No en vano, el cientismo es hijo indiscutible del progreso, y el progreso está directamente relacionado con el transcurso del tiempo. A medida que avancemos, iremos adquiriendo también un conocimiento mayor, aumentará la motivación de los petulantes y los vanidosos, y tendremos que aguantar todavía muchas más manifestaciones de ese socialismo arrogante que pretende emular a Dios. 

Todo esto exige una respuesta clara por parte de aquellos que creemos que los individuos no pueden ser moneda de cambio, ni suponer una variable más en el experimento loco de algún científico o intelectual. En consecuencia, deberemos luchar para reducir la ignorancia que supone asumir todas esas ideas socialistas, y regocijarnos al contemplar el éxito de nuestra campaña. Debemos unirnos al grito de guerra de Huerta de Soto, el cual dice: «Si esto es así, consideraremos un motivo de gran honor y satisfacción el haber aportado nuestro pequeño grano de arena para la destrucción de lo que no ha sido sino otro grave e injustificado mito de la ciencia económica.»

Índice

Abstract……………………………………..………………………..3

I. Las causas del socialismo………………………………………………..4

II. Las causas del socialismo inculto………..……………………………..6

III. Las causas del socialismo culto………………….……………………..17

Conclusiones……………………………………………………………..21

Bibliografía

Hayek, F.A. (2011). La Fatal Arrogancia. Madrid: Unión Editorial.

Huerta de Soto, J. (2010). Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial. Madrid: Unión Editorial.

Mises, von Ludwig (2011). La Mentalidad Anticapitalista. Madrid: Unión Editorial. 

Rand, Ayn (2008). Capitalismo, el ideal desconocido. Ediciones Grito Sagrado.

Rothbard, M. (2013). Historia del Pensamiento Económico. Madrid: Unión Editorial.

Rothbard, M (2013). Hacia una Nueva Libertad. Madrid: Unión Editorial.

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La tabla de los elementos matemáticos: tres cálculos principales

La palabra cálculo proviene etimológicamente del latín calculus que significa “piedrita”, debido a los elementos en forma de bolitas del ábaco con los que se contabilizaban cosas. En la antigüedad se utilizaban bolitas de piedra para contabilizar el ganado; cada piedra representaba un animal.

En general el término cálculo​ hace referencia al resultado correspondiente a la acción de calcular. Calcular, por su parte, consiste en realizar las operaciones necesarias para prever el resultado de una acción previamente concebida, o conocer las consecuencias que se pueden derivar de unos datos previamente conocidos.

No obstante, el uso más común del término «cálculo» es el lógico-matemático. Desde esta perspectiva, el cálculo consiste en un procedimiento mecánico o algoritmo, mediante el cual podemos conocer las consecuencias que se derivan de unos datos previamente conocidos debidamente formalizados y simbolizados. Las matemáticas se dividen en distintos tipos de cálculo.

1. Cálculo numérico

1.1. Cálculo aritmético. Se centra en el estudio de la resolución de problemas que tienen que ver con los números y con las operaciones básicas de la matemática, que son la suma o adición, la resta o sustracción, la multiplicación y la división. Los resultados se pueden conseguir mediante instrumentos, o usando simplemente los dedos de la mano para contar. Este es el primer tipo de operación matemática a la que los estudiantes se enfrentan en la etapa escolar.

1.2. Cálculo algebraico. Este es el tipo de cómputo que realiza operaciones con ecuaciones utilizando letras para representar algunos números. Este cálculo estudia las propiedades generales de las operaciones de la aritmética de manera que puedan generalizarse para considerar distintos valores asignables a las “letras” y resolver así las incógnitas. Al combinar números, letras, y símbolos en distintas ecuaciones el lenguaje utilizado se conoce como lenguaje algebraico, el cual fue creado en el periodo de Al-Juarismi (780-850 d.C. aproximadamente) para globalizar las operaciones matemáticas.

2. Cálculo dimensional

2.1. Cálculo geométrico. La geometría (del latín geometrĭa, y este del griego γεωμετρία de γῆ gē, ‘tierra’, y μετρία metría, ‘medida’) es una rama de las matemáticas que se ocupa del estudio de las propiedades de las figuras en el plano o el espacio, incluyendo: puntos, rectas, planos, politopos (que incluyen paralelas, perpendiculares, curvas, superficies, polígonos, poliedros, etc.).

Es la base teórica de la geometría descriptiva o del dibujo técnico. También da fundamento a instrumentos como el compás, el teodolito, el pantógrafo o el sistema de posicionamiento global (en especial cuando se la considera en combinación con el análisis matemático y sobre todo con las ecuaciones diferenciales).

2.2. Cálculo topológico. La topología (del griego τόπος, ‘lugar’, y λόγος, ‘estudio’) es la rama de las matemáticas dedicada al estudio de aquellas propiedades de los cuerpos geométricos que están sometidas a transformaciones continuas, permaneciendo inalteradas con el transcurso del tiempo. Es una disciplina que estudia las propiedades de los espacios topológicos y las funciones continuas. La topología se interesa por conceptos como proximidad, número de agujeros, el tipo de consistencia (o textura) que presenta un objeto, comparar objetos y clasificar múltiples atributos donde destacan conectividad, compacidad, metricidad o metrizabilidad, entre otros.

3. Cálculo sistémico

3.1. Cálculo estadístico. Es la rama de las matemáticas que estudia la estática, el estado, o las características concretas de los sistemas. La estadística se encarga de obtener, organizar y analizar un conjunto de datos para poder explicar situaciones, tendencias e incluso poder predecir futuros acontecimientos. Para ello, se utiliza un razonamiento basado en suposiciones simples. La estadística tiene el propósito de determinar la probabilidad de ocurrencia de un evento, que sería la cantidad de veces que el mismo ha tenido lugar bajo determinadas circunstancias o condiciones. La estadística se utiliza para determinar la moda, la mediana y la media, a partir del universo de datos proporcionados por el estudio. Se entiende como moda al dato que más se repite en un conjunto de datos recolectados para un estudio estadístico; la mediana es el valor central de la data; y la media o promedio es la medida que más se utiliza y es más sencilla de calcular usando ecuaciones.

El cálculo combinatorio es la rama de la estadística que estudia sistemas no aleatorios. Analiza la combinación y la sucesión de características presentes en un conjunto o muestra poblacional, atendiendo a sus cualidades o a las distintas formas de combinarse y ordenarse entre ellas.  

El cálculo probabilístico es la rama de la estadística que estudia sistemas aleatorios. Analiza los espacios muestrales que son el conjunto de todos los posibles resultados.

3.2. Cálculo infinitesimal. Es la rama de las matemáticas que estudia la dinámica o la evolución concreta de los sistemas. Se dedica al estudio y comprensión de las razones del cambio. Antes de que fuera inventado de forma independiente por Isaac Newton y Gottfried Leibniz a finales del siglo XVII, la matemática era considerada “estática”. Su gran importancia radica en el hecho de que nada en el universo es estático, por ejemplo, el mismo planeta tierra está en constante movimiento. De allí la importancia de esta rama de la matemática que nos permite estudiar los cambios y movimientos presentes en el universo.

El cálculo diferencial, mediante la derivada como su herramienta fundamental, se dedica al estudio de las tasas de cambio instantáneas o bien, geométricamente, a determinar la pendiente de la recta tangente a una curva en un punto dado. 

El cálculo integral, mediante la integral como su unidad fundamental, se centra en el estudio del área debajo de una curva. Es la división de la matemática que integra o realiza la inversa de la derivación, y su aplicación tiene como objetivo la determinación de la superficie de un área, el volumen de una región, o el de un sólido sometido a revolución (el volumen resultante de la rotación de un plano tomando a una recta como eje central). El físico Isaac Newton (1643-1727) y otros grandes científicos como René Descartes (1596-1650) y Arquímedes (288-212 a.C.), contribuyeron a la creación del teorema fundamental del cálculo integral que establece que la derivada (velocidad de un objeto para todos los momentos del mismo en un intervalo de tiempo) y la integración son inversos.

Lo más sorprendente es que, aunque los dos problemas geométricos que resuelve el cálculo infinitesimal parecieran a simple vista desconectados, estos se amalgaman perfectamente a través del teorema fundamental del cálculo, el cual relaciona a las derivadas con las integrales.

Referencias bibliográficas: Wikipedia

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Youtubers, estatistas, y liberales: a vueltas con la democracia

 

Hace unos meses asistimos al enésimo resurgimiento del populismo, esta vez encarnado por algunos youtubers como Rubén Gisbert. También hace unos años Podemos alzó la voz en las calles para defender a las clases populares más desfavorecidas con la vana excusa de que un Estado fuerte garantizaría mucho mejor los derechos de los ciudadanos que lo que existía hasta entonces. Pero ahora la pelota parece que está en el otro tejado. Algunos youtubers están denunciando la escasez de democracia que rige en España. No les falta razón. Algunas de sus reivindicaciones son harto sensatas, por ejemplo, la separación de poderes o la eliminación de duplicidades administrativas. Sin embargo, aunque a primera vista parece que estuvieran largando un mensaje contrario al de Podemos, el uno estatista y el otro antioligárquico, la realidad de fondo es otra bien distinta. Ambas corrientes participan del mismo juego, se pasan la misma patata caliente, y proponen, para enfriarla, las mismas soluciones de fondo. 

Un trevijanista como Rubén Gisbert piensa que el origen de todos los problemas es que el pueblo no puede elegir a sus instituciones, o que estas no cumplen con las garantías que serían necesarias para convertirse en una verdadera democracia. En cambio, los liberales pensamos que el problema de fondo reside precisamente en el peligro que supone que alguien tenga capacidad para decidir lo que sea. Un trevijanista no acaba de entender que existen principios objetivos que están muy por encima de la decisión colectiva de cualquier grupo de humanos, ya sea que estos formen una oligarquía o una mayoría de ciudadanos. Sin embargo, el mensaje liberal pasa mucho más desapercibido entre la gente que cualquier arenga a favor del pueblo llano. En esto, los trevijanistas coinciden en su demagogia con el resto de populismos. 

El liberalismo también aboga para que la mayoría de la gente tenga herramientas suficientes para decidir sobre su vida. Pero utiliza un instrumento distinto. Al contrario que los populismos oligárquicos (estatistas), o que aquellos otros disfrazados de democracia, el liberal no centra el debate sobre el problema de dirimir qué grupo social tiene que decidir las reglas de juego. El liberal acude a la propia esencia de las decisiones, las cuales jamás pueden poner en riesgo los principios que amparan y protegen las elecciones particulares que hace cada persona en su día a día. No se cuestiona que la democracia sea una condición necesaria para que exista libertad. Se cuestiona que sea suficiente. Es por ello que el liberal antepone por encima de todo la libertad del individuo. Esta preferencia es la única medicina que puede curarnos de la demagogia, y prevenirnos de los populismos de toda laya. Desgraciadamente, los excipientes que dan consistencia al mensaje liberal son poco atractivos y dejan también un sabor agridulce en la boca de los enfermos. Resulta difícil defender una ley universal, aséptica e indecidible. Es más práctico utilizar un edulcorante que apele a las emociones de las mayorías y reivindique el voto unánime de la gente como única solución (democraticismo), o que emplee la figura del Estado para llevar el mensaje salvífico a todos los conversos que todavía hoy en día creen en alguna forma de poder colectivo: comunismo o socialismo. En cualquiera de los dos casos se está dando carta blanca a la mayoría para cambiar o derogar cualquier principio de ley, en un ejercicio de relativismo político bastante poco edificante. 

De todas maneras, resulta cuanto menos sorprendente que los trevijanistas recurran al pueblo para cambiar un gobierno que, sí está ahí, es precisamente porque lo ha elegido el pueblo en repetidas ocasiones. Al menos es tan absurdo como pensar que una oligarquía de izquierdistas va a luchar por los derechos de la gente cuando lo que siempre ha demostrado es un apetito voraz y una ignorancia infinita en materia de economía y relaciones humanas. Al menos el liberalismo, aunque es conocedor de lo difícil que resulta que su mensaje llegue a calar, defiende por encima de todo (y de todos) aquellos principios de la naturaleza que son de suyo incuestionables, los mismos que en otras áreas sirven para acabildar a los académicos en torno a la misma mesa de trabajo, la de una ciencia seria y acreditada. Todo lo que no sea esto es pura superchería barata, una justicia indígena, y un escarnio de masas.

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El derecho universal de secesión: otra filfa liberal

El derecho a la vida, y por supuesto también a la propiedad ganada con esta vida, es un derecho fundamental, quizás el único que existe. La razón es que no hay nadie en el mundo que, respetando la libertad del prójimo, no se merezca a su vez vivir en libertad y luchar él también para intentar aumentar sus propiedades por vías pacíficas. En cambio, el derecho a la secesión no es un derecho universal. La mera división legislativa, expuesta de forma incondicional, va en contra del principio básico que considera a todas las personas iguales ante la ley.

Además, muchos países no merecen la independencia; muchas formas de secesión no respetarían jamás el derecho a la vida y a la propiedad. Los derechos fundamentales se tienen que basar en cosas fundamentales y no pueden incurrir en contradicciones. No pueden apoyarse en una arbitrariedad tal que permita la independencia de cualquier país o región que decida separarse por los motivos que sea. ¿En qué piensan algunos liberales cuando otorgan carácter de principio a este tipo de veleidades?

La secesión como principio es una auténtica filfa, por varios motivos:
– Los políticos no tienen los mismos incentivos que las empresas. No compiten igual que éstas. Habitualmente compiten para ser peores y menos eficaces.
– La secesión individual ya existe. Se llama emigración. Hay mil sitios a los que poder ir. No hagan más experimentos sociológicos, por favor.
– La secesión nacional es otra forma de colectivismo, es el nacimiento del colectivismo, la pura creación de una identidad sanguínea basada en la raza y la tierra, y no en la razón.
– La secesión es arbitrariedad y es relativismo legal. El liberalismo es internacionalista. La ciencia es objetiva. El derecho a la secesión es puro subjetivismo y pura inconsistencia.
– La secesión no puede ser una regla, es una excepcionalidad reservada para aquellos casos en los que sí resulta conveniente romper con una dictadura real.

Algunos liberales, teniendo en su mano la posibilidad de acudir al derecho que ya le otorgan los estados libres: la libertad de movimiento que le faculta para irse a vivir a centenares de lugares distintos, elige quedarse en su tierra y apoyar ese supuesto derecho colectivo de secesión que obliga a todos los demás, sus convecinos, a vivir en una nación nueva que no estaba ahí cuando ellos acordaron construir sus casas y tener a sus hijos.

El derecho de secesión individual es una futilidad innecesaria, y el derecho de secesión colectiva una bravuconada estatista.

Algunos liberales no entienden muy bien en qué consiste la libertad de asociación. Creo que el problema es que confunden la libre asociación (privada) con la asociación para crear una unidad política. Prueba de ello es que si les dices que no crees en el principio de secesión y el asociacionismo político, piensan que estás en contra de la libre asociación, cualquiera que esta sea. Al final, es el mismo problema que afecta a muchos libertarios extremistas. Como sólo conciben el ámbito privado, y niegan la existencia de cualquier institución pública, acaban mezclando la política y la economía sin comprender muy bien el papel que ambas juegan.

Finalmente, algunos liberales tampoco entienden en qué consiste la libertad que dicen defender. Creen que no cabe la posibilidad de aplicar medidas coercitivas en ningún caso, como si la libertad no se debiera imponer por la fuerza cuando así lo exigen las circunstancias. En este caso son adoradores del voluntarismo y el individualismo más extremo, y no admiten ninguna coerción general, ni siquiera en el plano de las leyes constitucionales que representan las condiciones de partida que permiten que florezca esa libertad que ellos tanto dicen amar. Es evidente que la fuerza nunca da la razón a nadie. Pero la razón solo se defiende de verdad a través de la fuerza. Es evidente que siempre hará falta algún tipo de fuerza para razonar con aquellos que no atienden a razones. La fuerza de la razón se vale también de la razón de la fuerza en aquellos casos en los que la razón no puede imponerse a la fuerza por sí misma. Afortunadamente, la fuerza y la razón están del lado de los españoles y los catalanes no independentistas. Decenas de millones de ciudadanos no tienen que dar más explicaciones, ni sentarse con aquellas decenas de miles que nunca han tenido a bien considerar estas explicaciones. Solo cabe aplicar la fuerza legítima. Y en eso afortunadamente no nos pueden vencer. Somos muchos millones más. No pasará nada. No estamos ante un choque de trenes. Estamos ante un accidente en un paso a nivel. Y los nacionalistas van en coche.

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La tabla de las cualidades de una nación idónea: cinco condiciones

Una nación avanzada, moderna y funcional se asienta sobre cinco pilares fundamentales. En primer lugar debe formar una unidad de integración, como cualquier proyecto o sistema que aspire a tener alguna continuidad en el tiempo. Sin el común acuerdo de las partes sobre algunos temas esenciales, es casi imposible que el proyecto llegue a buen puerto. En filosofía esos temas esenciales se llaman condiciones de posibilidad. En política lo llamamos Estado de derecho o unidad nacional. La antítesis son los estados de taifas, el nacionalismo ultramontano, las tensiones regionalistas, las sociedades guerracivilistas, o las tribus que medraban en el periodo paleolítico.

Además, el Estado debe reducirse internamente a la mínima expresión ya que su función no puede exceder la mera de garantizar los derechos básicos (justicia y defensa). No puede haber duplicidades. Los niveles de jerarquía política tienen que ser los mínimos posible. A lo sumo, la nación quedará dividida en algunas provincias a modo de cantones, con competencia fiscal. Por su parte, el mercado de bienes y el movimiento de personas y capitales debe ser lo más libre posible para permitir que se pongan en marcha todos los fenómenos regulativos espontáneos que controlan su funcionamiento y que quedan anulados si el Estado interviene sobre ellos. 

Finalmente, si atendemos a las interacciones entre el Estado y el mercado, los flujos de capital que de ellas se derivan no podrán exceder el gasto estatal, ni los ingresos podrán ser en ningún caso abusivos u opacos. La insumisión fiscal, la huida a paraísos fiscales, la división de poderes, o la exigencia de transparencia son algunas de las medidas a tener en cuenta para controlar todos estos desmanes.

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La paradoja de la tolerancia y las empresas tecnológicas: Twitter, Facebook, Amazon

Una paradoja es un dicho o un hecho que parece contrario a la lógica y la opinión común. Esta apariencia puede ser muy engañosa; a veces es tan sugestiva que apela a la emoción incluso de aquellos ciudadanos que en principio más motivos tendrían para hablar en nombre de la razón y la lógica: los liberales. Ese es el caso de la paradoja de la tolerancia. Vaya usted a saber por qué hay que repetir una y otra vez que la tolerancia sólo se protege en una sociedad que se muestra intolerante con la intolerancia. La paradoja de Popper, como todas las afirmaciones verdaderas que tienen una apariencia falsa, también engatusa a la mayoría de bobos, que son muchos. No obstante, en este caso además no solo constituye una contradicción para la opinión común; también para esos pocos liberales que se atreven a defender principios esenciales. Algunos utilizan la defensa de la libertad para defender a su vez que las empresas pueden hacer lo que quieran con sus negocios, así laminen la libertad de millones de personas, casi como lo hace el Estado cuando se pone a impartir justicia social. Resulta absurdo que el gobierno de turno no pueda censurar masivamente la opinión de la gente, porque entonces es una dictadura, pero un monopolio empresarial si que lo pueda hacer, porque es una entidad privada. Aquí el problema principal al que nos enfrentamos no es la naturaleza del censor que muchos preocupa, sino el comportamiento ilegítimo que le identifica.  

Yo soy liberal, creo en la libertad, y porque creo en la libertad no veo contradicción alguna en obligar a las grandes tecnológicas, que a día de hoy se han convertido en enormes monopolios naturales, a acatar los principios de la libertad de expresión como también exigimos que los acaten los Estados modernos. Twitter, Facebook, o Google no son medios de comunicación, son canales de comunicación. No son periódicos con una línea editorial concreta, son servidores para que los periodistas, que a día de hoy somos todos, podamos expresar nuestra opinión en las redes sociales sin miedo a ser perseguidos o acallados. 

Una empresa también se puede convertir en un patrimonio universal, máxime cuando la entidad ofrece un servicio cuya falta pone en jaque derechos tan fundamentales como la libertad de expresión de millones de personas. No dudo que a veces haya que censurar opiniones que rayan el delito, la apología del terrorismo por ejemplo. Pero lo que está ocurriendo hoy en día, amparado por la ideología de género, el discurso ecologista, o el pensamiento único de la izquierda, es que la mitad de la población de la Tierra (socialista) le está diciendo a la otra mitad que no puede llevarle la contraria, so pena de cerrarle las cuentas o prohibirle la posibilidad de manifestar sus ideas en las redes. Hemos llegado a un punto en el que no solo se clausuran cuentas, también se impide por todos los medios que se abran otras nuevas en otros servidores distintos a los que domina la clase censora. Google y Amazon han eliminado de su tienda la posibilidad de descargar aplicaciones que suponen una alternativa, solo porque han detectado una huida masiva de sus clientes a estas nuevas plataformas (Parler). Amazon ha hecho lo mismo con sus servidores. No estamos hablando de libertad empresarial, enterense liberales de pacotilla. Estamos hablando de un nuevo orden mundial basado en una estrategia sibilina y una artería propia del más hábil de los estafadores. Hablamos de lo mismo que ha venido haciendo el socialismo a lo largo de las últimas décadas, después de que se comprobara que no se podía establecer el comunismo sin provocar una hecatombe y un pogromo masivo. Igual que ahora los socialistas nos quitan nuestras propiedades a través de los impuestos (sin que nos enteremos), y ya no lo hacen matando a nuestras familias, también han empezado a combatir el capitalismo, no de la manera que lo hacían antes, destruyendo las empresas, sino utilizando estas para vender su ideología de mierda. Son las propias empresas monopólicas las que se convierten en parte del aparato ideológico. Y cuando esto sucede, los liberales no podemos seguir pensando que las libertades pueden ser infringidas siempre y cuando sea una entidad privada la que lo haga. Estaremos cayendo en aquella misma contradicción que Popper denunciaba en su paradoja de la tolerancia allá por los años cuarenta del siglo pasado. 

La libertad social es un bien fundamental que los ciudadanos nos damos para obligarnos a respetar los proyectos de vida de los demás. Y este principio queda anulado cuando alguien utiliza su libertad para mermar la del compañero aunque solo sea un poco. Con más motivo entonces quedará suprimido dicho principio si el censor en cuestión es una empresa que ofrece sus canales para que se expresen todos los ciudadanos del mundo. Estamos cayendo en las redes (nunca mejor dicho) de la misma ideología que antaño trataba de controlarnos por la fuerza de las armas (con matanzas), solo que ahora lo hace disfrazada de capitalismo (o de socialismo democrático) y alentada incluso por aquellos liberales (ingenuos) que se han convertido en tontos útiles del régimen (para desgracia de todos) por no comprender que el principio de la libertad no admite excepciones precisamente porque no permite que la libertad se aplique en cualquier caso para promover lo contrario.   

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La tabla de las máquinas del futuro: cuatro clasificaciones

Las máquinas pueden ser susceptibles de varias clasificaciones. En este resumen vamos a tratar de ordenar sus tipos en función de varios aspectos:

  1. Según sea su composición y su origen, pueden ser máquinas naturales formadas por materiales orgánicos, y máquinas artificiales creadas a partir del diseño humano tomando otros materiales.
  2. Pueden ser máquinas de suministro (holísticas) si constituyen centrales y redes de abastecimiento de energía (proyecto Iter) o información (Internet), o unidades personales para un uso localizado: máquinas individuales.
  3. También pueden ser máquinas de observación si son usadas para hacer ciencia básica, o máquinas de disrupción si se emplean para aplicar el conocimiento al objeto de alcanzar algún desafío humano. 
  4. Finalmente, pueden ser máquinas artificiales ergonómicas si potencian alguna capacidad del ser humano, o máquinas artificiales autónomas si disponen de capacidad para imitar al ser humano en todo.

En este siglo vamos a ver hitos y retos tecnológicos que apenas alcanzamos a imaginar, y de cuyas aplicaciones dependerá todo lo que vamos a ser en un futuro. Cabe poner la atención en los detalles que rodean a algunos de esos planes y esfuerzos.

Si me pidieran nombrar los proyectos y las máquinas más impresionantes y prometedores de las últimas décadas, esta sería mi lista favorita: 

  1. MAQUINAS DE ABASTECIMIENTO
  1. MAQUINAS DE OBSERVACIÓN
  1. MAQUINAS DE DISRUPCIÓN
  • La fabricación de robots autónomos con baterías duraderas, con forma humanoide o animal, y con más inteligencia que el propio ser humano: ROBOT ATLAS https://www.bostondynamics.com/atlas
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El templo sagrado de Louis de Saint-just

«La vida privada es el templo sagrado del ciudadano ¡No os atreváis a tocarla!»

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Esta frase de Louis de Saint-just es una llamada de atención para que recordemos lo que debería ser (pero no es) la enseñanza en España y en el mundo. El gobierno acaba de aprobar el enésimo proyecto de educación que, según dicen sus promotores, va a suponer una renovación profunda del sistema educativo. Lo cierto es que, cada vez que sube al poder un nuevo gobierno en España, tiene lugar un acontecimiento histórico de gran trascendencia para la humanidad, episodios que casi rivalizan con la llegada a la Luna o el descubrimiento de la penicilina. Si fuera verdad lo que creen nuestros políticos, no habría espacio en los libros de texto para tanto suceso trascendente.  

Pero, ¿qué tiene que ver la frase de Louis de Saint-just con el proceso de enseñanza? A mi entender, mucho. El problema que tenemos en España es que todos quieren meter la mano en la educación, con la intención sibilina de convertir el currículo escolar en un reflejo de sus ideologías particulares, o en un adoctrinamiento para poder dar salida a sus reivindicaciones más primitivas o salvajes. La educación tiene que ser un ágora universal. Si la gente aceptase que la vida privada es un templo sagrado que no se puede asaltar por la fuerza, no intentarían manipular las leyes para implementar reformas que, unas veces pretenden decirnos cómo tenemos que hablar, y otras qué historia tenemos que contar.  

Las asignaturas del currículo escolar se tienen que atener a cuestiones meramente objetivas y ecuménicas, las matemáticas de Bolzano, la física del átomo, la biología del sapo partero. Sin embargo, este propósito se vuelve más complicado cuando se trata de impartir ciencias sociales. Aquí entran en juego muchos sentimientos. Por eso hay que hilar más fino, y seguir la máxima que acabamos de enunciar con mucha más atención.  

La lengua, la historia, la economía, también tienen que ser todo lo universales que se pueda. Comprendo que es difícil. A veces las personas tenemos distintas versiones sobre los mismos hechos. Pero hay una cuestión que no tiene vuelta de hoja ¡Cuánto mejoraría la enseñanza si no pretendiéramos imponer nuestra cultura particular; si buscásemos siempre una universalidad y una asepsia mayores! La lengua, mejor cuantas más personas la hablen. La historia, cuantos menos testigos cercanos la cuenten también mejor.

La raíz de todos los problemas consiste en pretender implantar una educación que busca únicamente trasmitir noticias, costumbres o idiomas propios de la región en la que han nacido los estudiantes. Esto debería estar prohibido. Las tradiciones orales o escritas forman parte del pueblo y ya se aprenden en la calle o en las casas. A la escuela se va a aprender conocimientos universales. Si el castellano lo hablan más personas que el catalán o el vascuence, es esa la lengua universal que tenemos que usar para enseñar en las escuelas. ¡Vale ya de tanta patriotería barata! La educación no tiene que recoger las costumbres del pueblo de turno. La educación pública tiene que sobreponerse a las costumbres, tiene que volar alto, tiene que quitarse las vendas de la tradición y apuntar al cielo. 

La diversidad no se enseña. La diversidad se practica, se vive, evoluciona, se pierde, o se ve favorecida, en función de las circunstancias propias de cada pueblo o nación. No se trata de enseñar a los niños a manejar una rueca. Eso lo pueden aprender ellos por su cuenta, viendo como hilan sus padres o sus abuelos. Y si no lo aprenden es porque la técnica ya ha quedado desfasada y nadie la quiere utilizar. Las lenguas son como las ruecas, un utensilio antiguo que se usa para hilar palabras y frases. Si se usa es porque es útil y si no se usa es porque no lo es. En la educación básica tienen que primar aquellas cosas que sean útiles para aprender, y una lengua siempre será más útil si tiene más hablantes. En eso es en lo que hay que fijarse a la hora de elaborar el currículo.

Las tradiciones, los bailes folclóricos, las lenguas regionales, son instrumentos que evolucionan al margen de la educación pública. Nada hay de malo en fomentar actividades extraescolares que inciten al estudio de alguna lengua propia. Pero la escuela no está para esos menesteres. La escuela tiene que ser un ágora universal donde todos nos entendamos. El espacio público no puede convertirse en una torre de Babel. Las tradiciones no se imponen, y tampoco se enseñan por la fuerza. Las tradiciones forman parte del cuerpo vivo de la sociedad, evolucionan, sobreviven, o acaban en los museos. Pretender que la lengua de tu región esté a la misma altura que otra que se habla en el mundo entero es como querer imponer el uso de la locomotora de carbón en un mundo que ya solo funciona con electricidad.  Me da igual que a eso lo llamen racismo, aprovechando que hoy en día cualquier cosa lo es, o que quieran cuadrar el círculo igualando a los que defendemos un idioma vehicular con aquellos nacionalistas que quieren que el idioma vehicular sea el que ellos hablan en su pueblo por las tardes, cuando juegan a la petanca. La ciencia, el afán de descubrimiento, el espíritu de universalidad, siempre dará la razón a aquellos que queremos fomentar el ecumenismo, también en la enseñanza. 

La vida privada es un templo sagrado. No os atreváis a tocarla. La educación como proyecto colectivo tampoco debería de tocar estos aspectos privados. La educación es un proceso común de socialización. La educación es cortesía y urbanidad. La educación es universal. No son costumbres, no son hábitos adquiridos con la práctica frecuente o la acción espontánea. El método científico, del cual bebe la educación de una civilización avanzada, es una técnica profesional que se aprende precisamente al alejarnos de la cotidianidad y los sentimientos, y adentrarnos en el mundo insólito y extraño de la razón, el rigor, la asepsia, el escepticismo, y la medición. El viaje debe llevarnos muy lejos de nuestro pueblo, de nuestra lengua, y de nuestra casa.  

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La tabla de las enseñanzas básicas: diez disciplinas esenciales

La información es orden, y su transmisión se denomina educación. La enseñanza no debería tener otro objetivo principal que el de mostrar el orden implícito que presenta la naturaleza en todos sus niveles. Los contenidos del currículo de enseñanza deben reflejar el mismo orden que aquello de lo que se quiere hablar. En la educación tienen que primar los conocimientos. Y es perentorio que estos se encuentren clasificados en el momento de exponerse.

education, high school, teaching, learning and people concept – group of happy students raising hands and teacher in classroom

El ordenamiento del conocimiento es pues lo primero en lo que hay que pensar si queremos ofrecer una enseñanza de calidad. La tabla que aparece más abajo es el resultado de esa preocupación. Hagamos un ejercicio de imaginación: ¿cómo sería el instituto de enseñanza al que llevaríamos a nuestros hijos si pudiéramos elegir el modo de educación que queremos que reciban. Empecemos poniendo un nombre adecuado a dicha institución. Hablemos de los fines, las actividades y los principios. Pero sobre todo y más importante, ensalcemos los contenidos por encima de la forma o la adecuación curricular, y primemos su clasificación, pues no hay educación si no hay conocimientos objetivos, y no hay conocimiento si no hay información, y no hay información si no existe el orden.


1. Denominación

Arquitas de Tarento (430 a.C. – 360 a.C.) fue un filósofo, matemático, astrónomo, estadista griego, contemporáneo de Platón y miembro destacado de la escuela pitagórica. Sus gestas más importantes están relacionadas con áreas del pensamiento tan dispares como la política y la mecánica, lo cual pone de relieve el espíritu universal que poseía este talento presocrático, sus dotes como polímata griego. Arquitas fomentó el comercio internacional veinte siglos antes de que lo hiciera Adam Smith, y condujo una reforma política en Tarento que llevó a esta ciudad a ser una de las más ricas y pobladas de la Magna Grecia. Pero la hazaña que más fama le ha reportado tiene que ver con la disciplina de la robótica, ya que fue el inventor del primer robot documentado de la historia, una especie de mecanismo con alas, similar a un pájaro, al que logró hacer volar cerca de trescientos metros gracias al impulso de un núcleo de vapor comprimido. Por todo esto, por haber sido uno de los primeros defensores del libre mercado, y por haber desarrollado el primer autómata que se conoce, considero a este filósofo como un digno representante de los valores ecuménicos y la misión principal que se persigue con la enseñanza, y por ese motivo utilizo su nombre para denominar a la institución académica que aquí nos estamos inventando. Lo que sigue a continuación es el modelo de enseñanza que a mi me gustaría que existiera.


2. Objetivos y fines

2.1. Declaración de intenciones: Promovemos el pensamiento integral y la sinergia de disciplinas a través de la utilización de un enfoque sistemático (analítico y sintético), con la clara vocación de abarcar la totalidad de actividades y experiencias del aprendizaje humano, a fin de comprender toda la evolución natural (física y biológica) y el progreso ulterior del hombre (humano y tecnológico), y con el objeto de consolidar la unidad del conocimiento filosófico y científico que permita alcanzar un desarrollo superior y una mayor calidad de vida.

2.2. Referentes intelectuales: Nuestros referentes intelectuales son la escuela económica de Carl Menger (la Escuela Austriaca de Economía) y la corriente transhumanista de Ray Kurzweil (la Universidad de la Singularidad). El análisis social del presente (económico) y del futuro (tecnológico) agrupa y determina aquellos dos aspectos del conocimiento que son más relevantes para el desarrollo pleno del ser humano. Además, la clara vocación interdisciplinar que caracteriza a estas dos escuelas las hace dignas candidatas a convertirse en ejemplo y modelo de esta institución. De ahí que tomemos a las mismas como máximos exponentes y como guías principales de todo el proyecto. 

En consecuencia, los estudios que abordamos abarcan una amplia gama de disciplinas y distintas líneas de investigación, todas las cuales están encaminadas a conocer y resolver los retos a los que se enfrenta el hombre en el nuevo siglo. Concretamente, fijamos nuestra atención en el último paradigma evolutivo, el más importante de todos, la singularidad tecnológica, el advenimiento de la inteligencia artificial. Asimismo, dedicamos la mayor parte de nuestros esfuerzos y recursos a la ingente tarea de entender y explicar las labores más apremiantes que anteceden a ese advenimiento, esto es, la construcción de una sociedad libre que atraiga capitales e inversiones y que propicie los cambios pertinentes para el florecimiento de nuevas ideas y empresas, estimulando la creación de un entorno tecnológico que impulse la prosperidad y que acelere las transformaciones.

2.3. Objetivo fenoménico: Tomamos al proceso evolutivo de la vida como el más importante de todos los fenómenos naturales, lo convertimos en nuestro principal objeto de estudio y razón de ser, y detallamos todas sus singularidades, sus puntos de inflexión, sus causas últimas, sus hechos comunes y sus consecuencias más directas, analizando todos los pasos dados hasta ahora por la naturaleza, así como también aquellos retos y desafíos sociales que aún le quedan por encarar al hombre. En este contexto, consideramos la libertad económica y la tecnología humana como las expresiones más elevadas de la evolución natural, y basamos el proyecto educativo sobre tres pilares de la ciencia: la evolución darwiniana, la libertad de mercado, y el futuro tecnológico.

2.4. Objetivo clasificatorio (ciencias básicas): Dividimos el conocimiento en torno a cinco materias principales: la Filosofía, la Física, la Biología, la Antropología y la Tecnología. La primera de ellas compila todo el conocimiento que ha acumulado el hombre a lo largo de la historia, y promete reunirlo bajo unos principios axiomáticos realmente generales. A su vez, también incluye la epistemología y los métodos o lenguajes del conocimiento (matemáticas y letras). En cambio, las otras resultan del estudio de la materia y la organización que emerge a partir de cuatro tipos distintos de singularidades evolutivas: la singularidad espaciotemporal (física), la singularidad replicativa (biológica), la singularidad cognoscitiva (antropológica),y la singularidad artificial (tecnológica).

2.5. Objetivo clasificatorio (ciencias aplicadas): Por su parte, las materias aplicadas que se corresponden con las anteriores nos hablan también de unos logros técnicos sin precedentes (singularidades humanas). El Instituto Arquitas de Tarento concibe el conocimiento como un conjunto integrado de saberes puestos al servicio de la humanidad. De esta manera, ordena dicho conocimiento de modo que se optimice ese beneficio general. El mayor provecho de todos es hijo único del progreso social. Y el mayor progreso social se lleva a cabo a instancias de la técnica y las ciencias aplicadas de última generación. Dentro de estas, existen también cuatro disciplinas principales, la Economía en el ámbito de las ciencias del hombre y las humanidades, la Gerontología en el ámbito de las ciencias de la vida, la Robótica en el ámbito de la tecnología, y la Astronáutica en el ámbito de las ciencias físicas y del espacio. Por consiguiente, serán estas nuevas disciplinas disruptivas las que se tendrán en cuenta, y sobre las que más hincapié se haga, a la hora de divulgar el conocimiento y elaborar el currículo académico que delimite las funciones educativas de esta institución.

Aspiramos a combinar el estudio del estado actual de la técnica (el álter ego de las ciencias naturales), con el conocimiento del mercado, la producción, el intercambio de bienes y la función empresarial (el álter ego de las ciencias humanas), al objeto de reunir todos los recursos y energías disponibles en torno al valor que van a generar en los próximos años cuatro materias principales: la Economía (la conquista de la libertad) la Gerontología (la conquista de la juventud), la Robótica (la conquista del poshumanismo) y la Astronáutica (la conquista del universo). Estas cuatro disciplinas abarcan todo el conocimiento útil en Física, Biología, Antropología y Tecnología, y serán necesarias para alcanzar los objetivos de una sociedad del futuro verdaderamente avanzada y libre. Por lo mismo, estas cuatro materias van a atraer una inversión ingente en capital y recursos, que dejará pequeñas todas las demás campañas. Esto supone una oportunidad de oro para aquellas regiones del mundo que logren anticiparse a los cambios que se avecinan en los próximos lustros. 

Si hablamos de conocimiento útil, no podemos dejar de fijarnos en la consecución del mayor logro de la naturaleza, el culmen de la evolución natural, y el último estadío en la transformación humana, el advenimiento de la inteligencia artificial. En este sentido, cabe resaltar cuatro áreas de trabajo distintas: 

a) Antropología aplicada: La implementación de las ideas que propician el progreso (Economía liberal), y las acciones e iniciativas humanas que lo ponen en marcha (Economía empresarial), preparan a la sociedad para la llegada de ese escenario final, y adelantan su venida más que cualquier otra medida que podamos imaginar. 

b) Biología aplicada: Los avances en el conocimiento de la medicina y las enfermedades que están relacionadas con la vejez, y el estudio de las terapias y las técnicas médicas que detienen el declive físico y revierten el proceso de senescencia (Gerontología regenerativa), así como la conservación de cuerpos y órganos durante largos periodos de tiempo en estado de suspensión (Gerontología criopreservativa), van a conseguir aumentar significativamente nuestra calidad y nuestra expectativa de vida, van a mejorar considerablemente la salud física y el estado de bienestar y, en último lugar, van a permitir hallar las claves biológicas de la eterna juventud.

c) Tecnología aplicada: La implementación de la tecnología, al objeto de construir nuevas máquinas y nuevas formas de inteligencia (Robótica cinemática), y con el propósito también de mejorar las fuentes de energía que alimentan todos esos mecanismos (Robótica dinámica), auguran la consecución del objetivo definitivo, el advenimiento de la inteligencia artificial.

d) Física aplicada: La manipulación y colonización del espacio exterior y la materia inerte, esto es, la conquista del sistema solar (Astronáutica planetaria) y las galaxias (Astronáutica interestelar), nos devolverán finalmente al lugar del que una vez provenimos, provistos en esta ocasión de una inteligencia extraordinaria


3. Actividades

Para el cumplimiento de estos fines se realizarán las siguientes actividades: 

3.1. Declaración de intenciones: Nos dedicamos a la educación, investigación y difusión de las ideas que promueven la libertad del individuo, su igualdad ante la ley, la prosperidad de las sociedades, la exploración de nuevos paradigmas evolutivos y soluciones tecnológicas, y el patrocinio de todas aquellas ciencias básicas o aplicadas que capitaneen y protagonicen dicha búsqueda (la economía en la sociología, la gerontología en la biología, la robótica en la tecnología y la astronáutica en la física).

3.2. Principal actividad: La educación es la principal labor que aspiramos a desempeñar. Entendemos la educación en un sentido muy amplio, la definimos como cualquier proceso que tenga un efecto formativo y que facilite la asimilación de conocimientos, habilidades, valores y hábitos útiles para el ser humano. En este sentido, la educación puede ser un aprendizaje autodidacta, un proyecto investigativo, una campaña divulgativa, un congreso de especialistas, o una actividad escolar. No en vano, la palabra educar proviene etimológicamente del latín educere, que a su vez está compuesta del prefijo “e” por “ex” fuera, y “ducāre”, que significa guiar, conducir. Con lo que educar sería «guiar o conducir hacia afuera», esto es, conocer la realidad externa y objetiva, por el camino que sea.

3.3. Modelo educativo: Nuestro modelo educativo de enseñanza es de tipo evolucionista. Llamamos pedagogía evolucionista a la educación que utiliza el proceso de evolución por selección natural para organizar las distintas materias de estudio. No estudiamos la evolución, sino que ponemos la evolución en el centro de nuestros estudios. La pedagogía evolucionista propone que la educación del hombre puede ser ampliamente mejorada si organizamos el conocimiento y el aprendizaje en función de las características históricas o evolutivas que tengan los temas que se vayan a impartir, mostrando a los alumnos la coherencia interna y la relación temporal o espacial que presentan los distintos procesos analizados. Entendemos la evolución natural como un fenómeno ecuménico, que abarca todas las fases del desarrollo de la materia, y que por tanto puede ser empleada para estudiar cualquier cuestión que queramos.

3.4. Modelo pedagógico: En virtud de lo anterior, el currículo académico de nuestra institución otorga una mayor prevalencia e importancia a los contenidos materiales de las asignaturas impartidas, dejando en un segundo plano las necesidades adaptativas de los educandos. En consecuencia, se ofrece una educación elitista, basada en el mérito, las habilidades y las capacidades propias de cada alumno. No nos oponemos a las adaptaciones curriculares que se ofrecen en otros centros, ni negamos su importante papel para la sociedad. Simplemente, nuestra oferta se especializa en exprimir las habilidades y destrezas de aquellas personas que gozan de unas capacidades innatas superiores a la media, o de aquellos otros que, por circunstancias personales, se esfuerzan al máximo para conseguir mejorar sus calificaciones.

Nacemos como alternativa al plan general de estudios, para ofrecer un producto distinto, que creemos ha sido ninguneado en los últimos tiempos (a pesar de la demanda real que tiene) por la mayoría de parlamentos e instituciones sociales, bajo la excusa de que hay que tratar a todos los alumnos por igual, so pena de incumplir algún precepto deontológico. Nosotros creemos que existe la posibilidad de que sean los propios alumnos los que se adapten al currículo escolar, y no éste el que tenga que ajustarse a las necesidades del alumno. Por eso nos postulamos como alternativa y por eso creemos que tenemos algo nuevo que ofrecer.

La educación evolucionista aspira a resolver dos errores principales. En el plano metodológico existe una tendencia moderna a abandonar la cultura del esfuerzo y sustituirla por una interpretación más lúdica y desapegada, que llega al extremo de proponer que sean los propios niños, a través de sus juegos, los que dirijan y controlen todo el aprendizaje. Y, en el plano de los objetivos y los contenidos, se desatienden deliberadamente aquellas conexiones y correlaciones del conocimiento que harían que éste tuviera una estructura más sólida y coherente. Por el contrario, la educación evolucionista, al centrarse precisamente en los contenidos de las distintas materias, viene a solucionar de un plumazo estos dos problemas pedagógicos. Por un lado, no busca tanto ajustarse a las necesidades subjetivas y las exigencias de entretenimiento del alumno, como a todas aquellas otras obligaciones que se requieren para comprender y asimilar unos contenidos concretos. Y por el otro, utiliza la evolución natural como proceso general para vertebrar y vincular todas las disciplinas existentes, haciendo más comprensibles y amenas las clases y las materias impartidas.  

3.5. Modelo académico: El principio de nuestra programación se basa en un enfoque integral. Creemos que la característica principal del conocimiento, aquella que lo convierte en relevante, es la ordenación sistemática (analítica y sintética) de sus contenidos, de modo que reflejen las particularidades evolutivas de cada materia y la relación de disciplinas. Dado que el objetivo final es que los aprendices asimilen y extraigan algún usufructo, los contenidos habrán de ser suficientemente significativos, y para ello deberán reflejar las relaciones que existen entre todas las disciplinas, y atender también al ordenamiento objetivo de todos los fenómenos. Cuando se estudia la materia atendiendo a su organización, evolución y distribución natural, se memorizan más rápido los contenidos y se comprende mejor lo que se está analizando.

Promovemos una educación integrada, que gire en torno a los principios básicos interdisciplinarios, y que genere en los alumnos una curiosidad inmediata por saber cómo progresa el universo, qué periodos han sido más significativos, cómo se puede manipular la naturaleza al objeto de beneficiar al hombre, a qué cambios aspiramos en el futuro, qué modelo social se adecúa mejor a esos principios, o qué medidas normativas permiten un marco legislativo más favorable a esa evolución natural.

El progreso evolutivo es la principal fuente de valor que tiene la vida y, en virtud de esto, consideramos de gran importancia resaltar aquellas áreas de investigación que más hacen por fomentar ese desarrollo. Las dos patas de nuestra égida son la libertad y la tecnología, las ciencias humanas y las ciencias tecnológicas, las áreas en las que más destacó Arquitas de Tarento, y los dos campos de estudio que más afectan a la vida del hombre. Nuestros referentes académicos se encuentran equitativamente repartidos entre dos escuelas de pensamiento, la liberal de Menger (la Escuela Austriaca de Economía) y la transhumanista de Ray Kurzweil (la Universidad de la Singularidad). Asimismo, nuestra mira está puesta en aquellos puntos de inflexión que han dotado al progreso humano de un mayor recorrido y una aceleración más elevada. Sobre todo, trataremos de inculcar en los alumnos la importancia que ostentan los cambios de paradigma que contribuyen a afianzar dicha celeridad, para que luego puedan aplicar esos conocimientos a la mejora de sus propias vidas y profesiones.


4. Decálogo

1. El instituto Arquitas de Tarento es un centro educativo de alto rendimiento que promueve la difusión del conocimiento filosófico, científico y técnico a través de un enfoque de aprendizaje ordenado, sistemático y significativo, con la clara voluntad de fomentar la investigación y el desarrollo en cuatro áreas de innovación que resultan claves para mejorar el bienestar de la ciudadanía y para impulsar el progreso futuro de la humanidad. Estas áreas son la economía, la medicina, la robótica y la astronáutica. El objetivo es lograr una sociedad más libre y emprendedora, más abundante en bienes y servicios, con un parque empresarial mas rico y numeroso, una sociedad compuesta por personas más sanas y rejuvenecidas, con máquinas que dulcifiquen el trabajo diario, y con sistemas de propulsión que nos permitan avanzar poco a poco hacia la última de las fronteras: el espacio exterior.  

2. Entendemos la educación en un sentido muy amplio, la definimos como cualquier proceso que tenga un efecto formativo y que facilite la asimilación de conocimientos, habilidades, valores y hábitos útiles para el ser humano. En este sentido, la educación puede ser un aprendizaje autodidacta, un proyecto investigativo, una campaña divulgativa, un congreso de especialistas, o una actividad escolar. No en vano, la palabra educar proviene etimológicamente del latín educere, locución que a su vez está compuesta del prefijo “e” por “ex” fuera, y “ducāre”, que significa guiar, conducir. Con lo que educar sería «guiar o conducir hacia afuera», esto es, conocer la realidad externa y objetiva, por el camino que sea.

3. Se ofrece una educación completa apoyada en dos puntales básicos: el mérito individual, que depende de las habilidades y capacidades propias de cada persona, y los contenidos materiales de las asignaturas impartidas, que quedan reflejados en el currículo académico. Para asignar ese mérito, y a la vez elaborar los contenidos apropiados, debemos definir en primer lugar el modelo educativo que tomamos como guía.

4. Nuestro modelo educativo de enseñanza es de tipo evolucionista. Llamamos pedagogía evolucionista a la educación que utiliza el proceso de evolución por selección natural para explicar la realidad existente y organizar las distintas materias de estudio. Tomamos al proceso evolutivo como el más importante de todos los fenómenos naturales, lo convertimos en nuestro principal objeto de análisis y razón de ser, y detallamos todas sus singularidades, sus puntos de inflexión, sus causas últimas, sus hechos comunes y sus consecuencias más directas, precisando al mismo tiempo todos los pasos dados hasta ahora por la naturaleza (singularidades naturales), así como también aquellos retos y desafíos sociales que aún le quedan por encarar al hombre (singularidades humanas). La pedagogía evolucionista propone que la educación puede ser ampliamente mejorada si organizamos el conocimiento y el aprendizaje en función de las características históricas o evolutivas que tengan los temas que se vayan a impartir, mostrando a los alumnos la coherencia interna y la relación temporal y espacial que presentan los distintos procesos analizados. Entendemos la evolución natural como un fenómeno ecuménico, que abarca todas las fases del desarrollo de la materia, y que por tanto puede ser empleada para estudiar cualquier cuestión que queramos conocer.

5. Fomentamos el pensamiento sistemático y la sinergia de disciplinas. Creemos que la característica principal del conocimiento, aquella que lo convierte en relevante, es la ordenación sistemática (analítica y sintética) de sus contenidos, de modo que reflejen las particularidades propias de cada materia y la relación de disciplinas.

6. Buscamos integrar todo el conocimiento (estudio sintético) haciendo un énfasis especial en aquellos principios básicos de la evolución y aquellas características comunes a todas las ramas del saber humano.

7. Promovemos el estudio del conocimiento básico haciendo hincapié en todos aquellos hitos que han determinado el proceso evolutivo de la naturaleza. En función de esto, dividimos dicho conocimiento en cinco materias principales (primer estudio analítico): la Metafísica, la Física, la Biología, la Antropología y la Tecnología. La primera de ellas compila todo el saber que ha acumulado el hombre a lo largo de la historia, y promete reunirlo bajo unos principios axiomáticos realmente generales. A su vez, también incluye a la epistemología y los métodos o lenguajes del conocimiento (matemáticas y letras). En cambio, las otras disciplinas resultan del estudio de la materia y la organización que emerge a partir de cuatro tipos distintos de singularidades evolutivas: la singularidad espacio-temporal (física), la singularidad replicativa (biológica), la singularidad cognoscitiva (antropológica), y la singularidad artificial (tecnológica).

8. Promovemos el estudio del conocimiento aplicado haciendo hincapié en todos aquellos hitos y prácticas disruptivas que más han contribuido al progreso evolutivo y el avance de la humanidad. En función de esto, dividimos ese conocimiento en cuatro asignaturas importantes (segundo estudio analítico), las cuales atienden también a cuatro singularidades propias de la evolución humana: la conquista de la libertad en el ámbito de las ciencias del hombre y las humanidades (Economía), la conquista de la juventud en el ámbito de la medicina y las ciencias de la vida (Gerontología), la conquista del poshumanismo en el ámbito de la tecnología (Robótica), y la conquista del universo en el ámbito de las ciencias físicas y del espacio (Astronáutica). El Instituto Arquitas de Tarento concibe el conocimiento como un conjunto integrado de saberes puestos al servicio de la humanidad. De esta manera, ordena dicho conocimiento de modo que se optimice ese beneficio general.

9. En definitiva, promovemos una educación individual basada en la meritocracia y el esfuerzo personal, y para ello cuidamos celosamente los contenidos de las distintas asignaturas, los dotamos de un significado y una coherencia internas, hacemos hincapié en aquellos determinantes básicos que han condicionado la evolución y la historia del universo, dividimos las ramas del saber en función de tales singularidades, y centramos finalmente la enseñanza en aquellas otras materias que, dentro de cada rama general, mayor aplicación e impacto tecnológico van a tener en un futuro próximo, para que los alumnos se familiaricen desde pequeños con esas herramientas prácticas y adquieran unos conocimientos suficientemente significativos, fáciles de asimilar y con numerosas salidas laborales.

Buscamos así reparar dos errores graves que comete el sistema de educación actual. En el plano metodológico existe una tendencia a abandonar la cultura del esfuerzo y sustituirla por una interpretación más lúdica y desapegada, que llega al extremo de proponer que sean los propios niños, a través de sus juegos y decisiones, los que dirijan y controlen todo el aprendizaje. Y en el plano de los objetivos y contenidos se desatienden también todas aquellas conexiones y correlaciones del conocimiento que hacen que éste tenga una estructura más sólida y coherente. Por el contrario, la educación evolucionista, al centrarse en la organización que evidencian los contenidos de las distintas materias, viene a solucionar de un plumazo estos dos problemas pedagógicos. De esta manera, no buscamos ajustarnos a las necesidades subjetivas y las exigencias de entretenimiento del alumno, sino fomentar aquellas obligaciones que se requieren para comprender y asimilar unos conocimientos concretos. Sobre todo, utilizamos la evolución natural (y sus diversas singularidades) como proceso principal, para vertebrar y vincular todas las disciplinas existentes, haciendo más comprensibles y amenas las clases y las materias impartidas.   10. No estudiamos la evolución, sino que hacemos de la evolución el centro de nuestros estudios, dotando a los educandos de los instrumentos y métodos que se requieren para comprender las claves que están detrás del progreso natural (singularidades evolutivas naturales) y el desarrollo humano (singularidades evolutivas humanas), con el objeto último de que puedan aplicar esos conocimientos a sus propias vidas, para evolucionar también ellos como personas y alcanzar antes sus metas profesionales.

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Cambio climático: algunas gráficas que desbaratan el alarmismo ecologista

Si nos atenemos a los datos que muestran las siguientes gráficas, parece lógico afirmar que, lejos de abocarnos a una catástrofe medioambiental, la sociedad en conjunto mejora ostensiblemente sus niveles de rendimiento energético, la gente vive más años, la polución relativa disminuye a medida que se perfecciona la tecnología, y no parece que haya evidencias de ningún calentamiento antropogénico grave. Lo único evidente son las repetidas llamadas al alarmismo que se vienen produciendo a diario desde la época de Tomas Malthus, cuando se pensaba que faltaban solo unos años para el colapso de la población mundial por falta de alimentos.  Hoy en día, superados aquellos aciagos pronósticos, la izquierda anticapitalista sigue usando la excusa del catastrofismo para asustar a la gente, esta vez con el objetivo de cambiar el modelo económico, aplicar las mismas políticas de antaño, y sumirnos a todos en una verdadera catástrofe, la que experimenta el mundo cada vez que se impone la ideología más nefasta de la historia: la religión del marxismo.

Las siguientes gráficas vienen a contrarrestar todas estas afirmaciones agoreras: no vamos al precipicio. El clima no tiene una causa única. Sería absurdo pensar que la tiene. El planeta no depende solo de nosotros. Tiene sus propios mecanismos de regulación: es un equilibrio estable. Y en lo atinente a las consecuencias, es palmario que el mundo no va a peor, antes bien, cada vez vivimos mejor, somos más libres, tenemos más alimentos, y envejecemos más tarde.

1. CONSECUENCIAS POSITIVAS

1.1. La mortalidad infantil ha descendido y se aproxima a cero:

Mortalidad infantil.


1.2. La eficiencia energética ha mejorado en todos los países:

Eficiencia energética.


2. CAUSAS MÚLTIPLES

2.1. La emisión de dióxido de carbono lleva una tendencia bajista desde principios de siglo, lo que parece demostrar que no existe una relación directa con la variación de temperaturas:

CO2 per capita.


2.2. La temperatura global no sube, mas bien se asienta en una pequeña edad de hielo:

La historia del clima

«Después la Tierra ha pasado al menos por cinco eras glaciales, épocas de temperaturas bajas y formación de casquetes de hielo en los polos (Figura 1). La primera fue hace entre 2700 y 2300 millones de años, es la llamada Glaciación Huroniana, y se supone que pudo ser producida por diferentes factores, como el aumento de tamaño de los continentes y la disminución del CH4 atmosférico al reaccionar con el O2 producido por las bacterias fotosintéticas. La segunda era glacial se produjo hace entre 750 y 580 millones de años, al final de Precámbrico, afectó a casi todo el planeta y sus causas son discutidas. La tercera sucedió en el Ordovícico, hace 450 Ma, duró sólo 20 Ma, de ella hay huellas en el Sáhara, su causa fue la situación del supercontinente Gondwana en el Polo Sur, y produjo una gran extinción masiva de los seres vivos.

La cuarta era glacial fue hace entre 350 y 250 Ma en los periodos Carbonífero y Pérmico, de ella hay huellas en Sudamérica, Sudáfrica, Australia,…, ya que el supercontinente de Gondwana se fue desplazando sobre el Polo Sur. Entre sus causas está la reducción del CO2 atmosférico por la formación de carbón y de carbonatos y la disminución del vulcanismo. En ella hubo avances y retrocesos de los hielos, como en el Cuaternario, pero de mayor duración. Hubo más de 40 periodos glaciares y los correspondientes interglaciares.

En la actualidad la Tierra está en una era glacial, con un continente permanentemente helado: la Antártida. Esta era comenzó a gestarse hace unos 34 Ma, cuando la Antártida se separó de Sudamérica y se formó la fría Corriente Marina Circumpolar Antártica, que aisló el continente de la influencia de otras corrientes marinas más cálidas. Después comenzó a acumularse el hielo, en un proceso discontinuo, probablemente la Antártida estuvo descongelada entre hace unos 22 Ma y hace unos 13 Ma.»

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Mis comentarios en Facebook – Año 2019

Año 2019: parerga y miscelánea

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Por qué es mejor es que bajen los impuestos a que suban las subvenciones:

– No hay que mantener tanto aparato burocrático.

– Disminuye el número de intermediarios.

– Disminuye la corrupción y los parásitos políticos.

– Los recursos se distribuyen más eficazmente, gracias a la oferta y la demanda reales.

– Los vagos y los inútiles dejan de participar en la oferta y pasan a formar parte solo de la demanda.

– Las empresas invierten más y mejor en factores de producción

– Los consumidores disfrutan de bienes más baratos.

– La gente goza de mayor poder adquisitivo.

– Todos en general compran artículos que realmente desean, que les hacen más felices, y no gastan su dinero en las empresas que les impone el Estado.

23 feb. 2020 01:40

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El trabajo al que me dedico, me permite realizar múltiples estudios de campo. Estoy rodeado de socialistas y comunistas declarados. Casi todos los días, percibo en el aire ese olor corporal que exudan aquellas persona para las que nunca es suficiente robo todo el nivel de impuestos a los que nos tienen sometidos los políticos. Todo lo solucionan con más gravámenes. Si hay un problema en la sociedad, sólo cabe resolverlo regalando el dinero de los demás a los políticos de turno. Uno no entiende qué grado de desesperanza lleva a estas personas a creer tan poco en ellas mismas y confiarlo todo al Estado. Si mencionas a China o Cuba, para criticar alguna política intervencionista, enseguida notas el asombro desnudo en sus caras, y te preguntas cómo es posible que todavía hoy, después de los innumerables casos de destrucción y hambruna a los que nos tienen acostumbrados los regímenes totalitarios, existan aún personas que se encocoran cuando escuchan una de tales críticas. Especial es el caso en el que, después de verte sometido a todo tipo de acusaciones (facha, capitalista, insensible, o vete tu a saber qué más), aprovechas para intentar defenderte argumentando tu postura, y de inmediato te cortan por lo sano usando la excusa mezquina de que (ojo al dato) les aburres soberanamente. Ya no es que tiren la piedra y escondan la mano, es que ni siquiera dejan que te protejas. A lo largo de todas estas investigaciones de campo he constatado una actitud genérica que comparten muchos visajes de izquierdas: su nula capacidad para mantener un debate abierto mínimamente racional, lo cual no les impide soltar de vez en cuando alguna que otra soflama en contra tuya (para hacer honor a la verdad, he de decir que también he mantenido discusiones más abiertas, que aprecio y valoro casi más que aquellas que tengo con personas de mi misma cuerda). En definitiva, creo que no existe una manifestación de la ignorancia más grande que esa que tiene por costumbre actuar como autoridad al tiempo que niega al prójimo la posibilidad de réplica. La arrogancia pone la guinda a la ignorancia haciendo que el individuo no sólo no quiera conocer la realidad, sino que además se permita el lujo de dictar sentencia.

22 feb. 2020 12:45

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No pidas que te den subvenciones. Pide que no te quiten impuestos. Si te dan, también te pueden quitar. En cambio, si no te quitan jamás te van a timar.

22 feb. 2020 09:24

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La política no difiere mucho del amor. Todos tenemos en mente al típico pesado insoportable que no sabe ligar ni a la de tres. Por más que lo intenta no consigue que las chicas le vean atractivo. Pues así es también el político de izquierdas. Sube los impuestos como si no hubiera un mañana, y luego pretende que las mujeres (las empresas) le vean atractivo. Por supuesto, ninguna acaba bailando con él. El Estado termina hecho unos zorros. Y la chica se va a vivir con otro pretendiente (país).

20 feb. 2020 10:58

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No se piense usted que el progreso traerá libertad. El progreso aumenta la capacidad productiva, esto tiene efecto sobre el incremento del tiempo libre, y el ocio hace al hombre más débil y llorica, más despreocupado. Por otra parte, la seguridad y el estatus de bienestar animan a las personas a cometer más locuras, no tienen que preocuparse tanto por sobrevivir, la realidad no les pasa factura. En consecuencia, la humanidad acaba olvidando aquellas cosas que la hicieron grande, y la degradación acaba atendiendo solo a una causa y tiene solo una consecuencia: la falta de libertades. No canten victoria antes de tiempo. El socialismo y el comunismo utilizan el progreso como su mejor aliado. Tal vez hayan pasado estos años de atrás por una época de vacas flacas. Pero están resurgiendo. Han venido para quedarse. La estupidez humana no tiene fecha de caducidad. Además, se ve acrecentada cuando no existe un muro de realidad tan duro contra el que poder estamparse. El bienestar, fruto del ahorro y el trabajo bien hecho, aporta paradójicamente todos esos algodones, es el caldo de cultivo para el despilfarro y la dejadez, que vienen después, cerrando todo el ciclo económico. Las nuevas generaciones ya no son conscientes del pasado. Para vivir bien solo tienen que dilapidar los recursos acumulados por sus padres. Y a ello se dedican. La estulticia solo necesita una pequeña oportunidad para resurgir de nuevo con más fuerza. Y la encuentra en esa situación de bienestar que, a medio plazo, permite que las generaciones no se preocupen por generar valor. Por eso digo que la guerra contra el socialismo y el comunismo no tiene final feliz, es una batalla constante, que no tiene tregua posible. Si acaso conseguimos alguna victoria, los frutos de nuestra lealtad a la verdad acaban generando un mayor bienestar, que al poco aprovecha el socialismo para sacar partido y hacerse con las mentes más débiles, y todo vuelve a su estado original. La sensación de progreso, y la seguridad que esta sensación aporta, está basada en una visión de futuro en exceso optimista, que no tiene en cuenta las múltiples veces que la civilización se ha levantado y ha vuelto a caer, víctima de sus propios errores, y de sus éxitos.

15 feb. 2020 10:29

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Pensamos que la sociedad en general progresa siempre hacia estados de mayor concienciación y madurez, pero nos olvidamos de que cada generación es una vuelta al estado más primitivo de la humanidad.

11 feb. 2020 12:54

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La enfermedad no es el coronavirus, es el comunismo (China). Resulta curioso que se dispare la alarma ante una gripe un poco más fuerte de lo común, y no se pongan medidas para detectar la causa original y mitigar en lo posible los efectos que produce la epidemia psicodélica que más años lleva arrasando a la población mundial, conduciendo a las personas a abrazar la utopía socialista.

 

Los primeros compases de la enfermedad vírica, claves para detener la propagación, estuvieron protagonizados por una ola de detenciones masivas entre periodistas y personas que entonces se decía (decían las autoridades chinas) que difundían el ‘bulo’ de un nuevo microbio mortífero. No se engañen. La peste que hay que combatir es el régimen comunista.

La neumonía de Wuhan pasará a la historia más pronto que tarde. No es tan grave como se dice. En cambio, los totalitarismos de izquierdas seguirán asfixiando a la gente por tiempo ilimitado. Eso sí que es una enfermedad respiratoria crónica.

1 feb. 2020 12:24

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El problema más grave de la enseñanza es esa intención de muchos pedagogos de convertir la educación en una suerte de batiburrillo ideológico donde quepan todo tipo de aprendizajes secundarios, quedando menos espacio para las materias troncales, y más margen para la manipulación, el adoctrinamiento y la pérdida de tiempo. La estupidez es lo que tiene. Cuando no sabes matemáticas, te conviertes en el maestro ciruela, que no sabía leer y puso escuela. Así, las clases se están convirtiendo poco a poco en un altavoz del feminismo, el juego, las lenguas cooficiales o la educación en valores sexuales. La biología se da cada dos años. Y la filosofía ya ha pasado a mejor vida. Llegará el día en el que desaparecerán casi por completo todas las ciencias fuertes y ya solo quedará la charla de Manolo contando cómo le reconstruyeron el clítoris, o las lecciones de Lola sobre igualdad y patriarcado.

22 ene. 2020 19:39

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La comprensión sobre el mundo procede a través de tres etapas básicas. Primero es la ignorancia la que lleva a la gente a afirmar toda suerte de estupideces. Aquí se inventan los mitos, las leyendas, las quimeras, y se da pábulo a los chamanes y los aprendices de brujo. Luego aparece la ciencia y la razón, que, a caballo del método crítico, va desentrañando poco a poco todas las causas reales que están detrás de los fenómenos. Finalmente, cuando la ciencia agota su campo de estudio y la teoría queda establecida en sus términos generales y ya solo puede reconfirmarse o detallarse, aparece de nuevo una horda de estúpidos que, al no poder ya realizar un descubrimiento significativo, empiezan a proponer teorías absurdas para alimentar su vanidad y para que parezca que todavía tienen algo que decir. Hasta tal punto esto es así que se puede saber si una ciencia ha llegado a su madurez por el número de imbéciles que dicen tener la solución a algún problema. Creo que estamos empezando esta tercera fase. El renacimiento, la Ilustración y los avances del siglo XX han dilucidado ya los principales problemas a los que se enfrentaba el mundo a la hora de conocer cómo funciona el universo. Por tanto, ahora solo queda aplicar el conocimiento y ponerlo al servicio del hombre, y, si acaso, desentrañar algunos asuntos técnicos complejísimos para los cuales casi nadie tiene la suficiente preparación. Es por eso que han empezado a aparecer un sinnúmero de estudios nuevos que pretenden colarse en los cenáculos académicos por la puerta grande, con poco más que unas frases hechas y algunos conceptos abstrusos y alambicados. ¿Cuántas tesis doctorales que se escriben hoy pasarían la prueba del ocho? El posmodernismo, con sus cuadros hechos de cáscaras y mondas de plátano, con sus imposturas intelectuales y su relativismo irracional, es la muestra más palpable de que estamos entrando en la tercera etapa. Ya se han pintado todas las obras y se han confirmado todas las teorías importantes. El fin de la ciencia augura un futuro de imposturas gobernado por una multitud de imbéciles y soberbios. Hasta los humanistas se aburren. Para no caer en la abulia hay que inventarse nuevas situaciones. Pero no pueden ser las mismas. No podemos levantarnos de nuevo y caminar otra vez a hombros de gigantes. Primero tenemos que caer. Así las cosas, las universidades ya incluyen en su oferta curricular algunos grados de feminismo e igualdad. Las tesis versan sobre deconstrucción de la vagina. Y el ágora se llena de gentes que solo hablan de performance. Dicen que todo vuelve tarde o temprano a su estado inicial. Será que ahora estamos retornando a la época de las cavernas, luego de haber salido de ella. Por un momento, disfrutamos de buenas conversaciones. Todo ha quedado en el pasado. Toca pues regresar a la gruta de la que nunca llegamos a salir del todo. La fama se paga. Morimos de éxito. Todo tiene un fin. Quién nos iba a decir que acabaríamos hablando de patriarcados gallinaceos, de vacas explotadas o de sexo líquido? Nosotros, que disfrutábamos discutiendo sobre la sustancia, y platicando sobre el arjé, allá en el foro, en compañía de Aristóteles y Anaximandro.

19 ene. 2020 18:15

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Si tuviera que señalar una diferencia que divide a socialistas y liberales, no se me ocurriría otra mejor que aquella que apela al valor del beneficio. Un liberal sabe de sobra que el salario del empresario queda reducido al mínimo de forma obligatoria, para poder competir en costes con otras empresas, mejorar la oferta, e invertir en nuevos factores de producción que incrementen el rendimiento. Además, el liberal también es consciente de los beneficios que conlleva esta competición sana para todos los consumidores de bienes. En cambio, un socialista ignora todos esos ajustes naturales. En consecuencia, cree que el empresario gana demasiado dinero, y quiere reducir su salario por la vía del decretazo o los impuestos. Justicia lo llama. Pero lo que no sabe es que esa ganancia ya ha sido ajustada al máximo por el propio mercado, con lo cual al final una nueva reducción artificial acaba propiciando un encareciendo paulatino de la oferta, el empresario se ve obligado a subir el precio de todos sus productos, y, en el peor de los casos, termina claudicando y acaba echando el cierre. Los beneficios son tan pírricos después de la freidora estatal que no dan ni siquiera para cubrir costes. Entonces, el empresario tira la toalla, cómo es lógico. No quiere trabajar al mismo tiempo que pierde dinero. No es estúpido. Y el socialismo, que sí lo es, termina desestabilizando toda la industria y paralizando la sociedad entera. Fin de la historia (final marxista).

13 ene. 2020 21:00

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Sólo existe una maldad en este mundo: la de aquellos que se creen en el derecho de decirles a los demás cómo deben vivir.

9 ene. 2020 22:30

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No soporto a esas personas que, tras oír un argumento aplastante que no pueden refutar, dicen para escaquearse que el razonamiento está muy bien en la teoría, pero fracasa en la práctica. A ver imbécil, una buena teoría tiene necesariamente que cumplirse en la práctica. Si no la puedes refutar, la tienes que admitir.

23 dic. 2019 17:54

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La democracia no es elegir a los votantes de una determinada región para que la opción que salga sea mayoritaria, y tampoco elegir sobre cualquier cosa. La democracia es que elijan en igualdad de condiciones el número mayor posible de personas sin afectar las garantías y leyes básicas que nos determinan a todos.

19 dic. 2019 12:41

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Nuestra sociedad es un consejo electo de infantes imberbes votado a las bravas por una mayoría de adultos con neotenia cerebral.

8 dic. 2019 16:11

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Solo un mundo de estúpidos pueriles se pone a buscar la forma de vivir bien sin contaminar nada.

7 dic. 2019 09:06

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Solo existe en el mundo una cumbre científica que reúne cada cierto tiempo a ponentes, estudiantes y oyentes para anunciar de antemano la misma tesis que se sostuvo en congresos anteriores y de la cual solo se sabe que jamás ha predicho nada. La cumbre del clima. Ahora le ha tocado a Madrid. Si seguimos así en veinte años la Tierra experimentará una debacle masiva. No quedará nada. Eso nos dicen los popes del ecologismo. Pero lo único previsible es que dentro de 20 años volverán a reunirse sus hijos para anunciar otra vez las mismas conclusiones.

2 dic. 2019 13:06

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Si el fin es la rehabilitación del preso, todas las condenas deberían ser de cadena perpetua revisable. No comprendo como no se entiende este razonamiento tan simple.

26 nov. 2019 16:12

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Las nuevas generaciones no pertenecen a la raza humana. Antes bien,se distribuyen en tribus y pequeños grupos de homínidos de otra especie que evolucionan de forma lamarckiana a medida que van siendo educadas y civilizadas. Esto no es una metáfora rebuscada. Es literal. La evolución cultural es lamarckiana.

24 nov. 2019 11:12

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Se creía que el comunismo iba a desaparecer cuando llegara la razón. En cambio el comunismo aprovechó la razón para usar la tecnología de destrucción en su propio beneficio. Las guerras mundiales del siglo veinte dan buena cuenta de ello. Ahora se piensa que el comunismo será derrotado a medida que el capitalismo, la libertad y la riqueza abarquen a más países. No seáis ingenuos. El comunismo es innato al ser humano; es la institucionalización de sus deseos atávicos de dominio y poder. Jamás desaparecerá. Antes bien, aprovechará el bienestar sobrevenido para empoderar a las clases medias cada vez más hedonistas y apáticas, al objeto de crear un ejército de tontos útiles con los que avanzar hacia la victoria. Por supuesto, nunca van a conseguir su utopía. Pero de lo que no hay duda es de que no nos van a dejar en paz. Su ideología se extiende con más facilidad a medida que nos alejamos de la precariedad, igual que lo hace la desafección. Pronto nos olvidaremos de las penurias del pasado y abrazaremos otras causas patéticas, recobrando de nuevo los motivos que hicieron del mundo un infierno para el hombre. Volveremos a levantarnos y otra vez nos caeremos. El socialismo es un ciclo, igual que lo es la circulación de la sangre o el ciclo del agua. Alguien dijo una vez que las nuevas generaciones son invasores salvajes que hay que derrotar y educar de nuevo cada cierto número de años. El socialismo también es una invasión. De hecho está muy relacionado con la inmadurez. Preparémonos para su llegada. No desechemos las grebas. Están viniendo.

24 nov. 2019 10:38

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El problema de fondo en una democracia no son los políticos. Son los millones de votantes que les votan y les idolatran. En España concretamente más de 15 millones que votan con el culo.

15 nov. 2019 07:40

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Tras el acuerdo firmado por Pablo y Pedro Picapiedra, y planeado en secreto en las cloacas de sus respectivos partidos, con alevosía y nocturnidad, España está hoy en día mucho más cerca de convertirse en un país gobernado al unísono por socialistas, comunistas y nacionalistas, de lo que lo estaba hace tan solo unas semanas. De todas, esta es la peor expectativa que puede tener una nación. Una teoría científica tiene que presentar tres características. En primer lugar, tiene que ser general, esto es, debe tender a la universalidad al menos en aquellos aspectos que son más fundamentales. En segundo lugar, está obligada a atenerse a la realidad observable; no puede ser incoherente o imprecisa. Y en tercer lugar, una teoría científica también tiene que ser falsable: debe someterse a prueba. Pues bien, el Estado español, a día de hoy, una vez consolidado el pacto entre los independentistas y las distintas facciones de la izquierda, ni es general (debido al nacionalismo separatista), ni es verdadero (teoría de la imposibilidad del socialismo), ni es falsable (teoría de Popper de la infalsabilidad del comunismo). No soy capaz de imaginar un escenario más oscuro para una nación más antigua. La ciencia profesional, y el conocimiento del mundo que de ella se deriva, constituyen sin duda la base principal de todo el progreso humano. Si se derriban los tres pilares que sustentan ese conocimiento: su generalidad, su veracidad y su falsabilidad, se termina por aniquilar cualquier atisbo de esperanza que pueda quedar, y el mundo se sume de inmediato en un mar de tinieblas. Si la teoría en cuestión es de calado económico y político, todo esto lleva paulatinamente a que aparezca la recesión, se enquiste el problema de la pobreza, y nos hundamos en la más absoluta de las miserias (miseria intelectual y miseria material). Disfruten lo votado.

15 nov. 2019 00:58

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La diversidad sin unidad no es estable. La unidad sin diversidad no tiene sentido. Para abdicar de la nación algunos se dicen defensores de la diversidad. Para defender la nación otros sólo creen necesario enfatizar la unidad. Ninguno de ellos entiende que la diversidad requiere, siempre y en todo lugar, una defensa unilateral y unitaria. Unidad y diversidad son dos caras de una misma moneda.

1 nov. 2019 23:55

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La diferencia entre un chovinista catalán y un patriota español es bastante evidente. El primero defiende solo una nación chica, olvidándose de los principios generales que contemplan la igualdad básica de todos los ciudadanos y que dan pié a la convivencia mutua. En cambio el segundo, sin renegar de la idiosincrasia de cada región, quiere también que se valoren los principios universales y la unidad de España. La próxima vez que te comparen con un nacionalista al uso, simplemente por agitar la bandera rojigualda, siéntete orgulloso de que sólo tu sabes valorar la unidad de destino en lo universal de la que hablaba Unamuno, y el método científico y generalista que desarrolló Bacon para analizar los hechos, único sistema de razonamiento que lleva a entender el mundo con mayor amplitud y demostración, y sin ninguna tara subjetiva.

1 nov. 2019 12:32

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DE TESTÍCULOS VA LA COSA

Hace unos días asistí a una de esas comitivas y celebraciones pomposas en las que los políticos se despachan a gusto, subiendo a los atriles y bajando a los infiernos mientras repasan toda la serie de medidas y mejoras que quieren implementar el próximo año, pero que nunca se acaban materializando. En una de las intervenciones, uno de esos mastodontes inútiles se refirió a él como ‘nosotras’ ¡Dios mio! hemos traspasado una línea -pensé-. Es la primera vez que veo como el lenguaje inclusivo se supera a sí mismo y cruza la barrera del ‘nosotras y nosotros’ para usar exclusivamente la forma gramatical femenina, independientemente del sexo que tenga el interlocutor. Ya no existimos para ellos ¿Pero quiénes son ellos? Nosotras los hombres ¡Qué locura! En ese momento no pude evitar ver al político, de seriedad impostada, vistiendo una hermosa pollera, con faldas y a lo loco, saltando y pisoteando el facistol, encima del escenario. Tampoco pude evitar pensar en el pogromo, esta vez ejecutado por una tribu de amazonas semidesnudas aureolada por una camarilla de eunucos tullidos y hombrecillos ridículos. Se empieza secuestrando el lenguaje y se acaba cortando cabezas, arrancando sinhuesos, y quemando manuscritos. Aviso a navegantes, está comenzando la purga del hombre. Primero serán las palabras. El verbo es la principal vía de entrada al cuerpo. La invasión ha comenzado. Mañana veremos testículos torrados, servidos en bandejas de oro, a mujeres de raza superior. Tiempo al tiempo.

26 oct. 2019 14:52

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El nacionalismo catalán es un movimiento segregador separatista, que busca una división radical y que carece de la capacidad para entender que también existen aspectos unitivos esenciales. La idea de España entraña por el contrario la consideración de esa integración necesaria. Así las cosas, no es posible comparar el nacionalismo centrífugo y centrípeto.

 

Mientras la integración de España es compatible con la diversidad de las regiones, la ruptura nacionalista es absolutamente incompatible con la unidad básica de un ente superior. Así que dejad ya de comparar la defensa española de la Constitución con esa otra defensa chovinista protagonizada por una panda de ovejeros que solo busca purificar la raza mediante la imposición del lenguaje y la ideología.

Existen los derechos básicos de la persona, los cuales por supuesto deben ser respetados obligatoriamente con carácter general (integrándose en una legislación común). Lo demás son concesiones que ponen en riesgo esa unidad básica. La Constitución merece respeto en tanto en cuanto es la única plasmación institucional que incluye esas leyes esenciales. Podría ser una Constitución espuria. Pero está claro que alguna Constitución es necesaria.

Por encima de todo está el derecho a la vida y la propiedad. El derecho a la independencia depende de los otros y existe solo si se respetan o se buscan los primeros.

20 oct. 2019 21:16

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Uno de los argumentos más flojos que suele evacuar la mente averiada de un pacifista es la de creer que el uso de la fuerza, el ejército y el estado de excepción son siempre síntomas de que se está produciendo la conculcación de derechos. Esta relación absurda es una de las falacias que más contribuyen a la mojigatería que es muchas veces el origen de todos los problemas que aparecen luego, cuando los malos se aprovechan de la debilidad de los demás. El fascismo no está relacionado directamente con el uso de la fuerza militar. Depende de lo que defienda el ejército. Ese análisis relacional es más simple que el mecanismo de un chupete. Según dicho razonamiento, todos los países que desempolvaron el ejército para combatir a Hitler eran sistemas fascistas.

16 oct. 2019 21:14

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Todos los totalitarismos comienzan y acaban imponiendo alguna particularidad que afecta a la vida privada de las personas. Y la particularidad del idioma (catalán) es la imposición más socorrida que existe para todos aquellos aldeanos que no ven lo que hay más allá de los montes que rodean su pueblucho, y que no son capaces de salir de su insignificancia y su necedad más que dándose a conocer a través de la dominación y el sometimiento permanentes.

10 oct. 2019 05:37

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Es curioso ver como los progres entienden a la perfección los males que causan los impuestos y los aranceles cuando son otros los que los suben (guerra comercial entre EEUU y China) y no lo entienden cuando son ellos quienes los defienden y los aplican.

24 ago. 2019 08:43

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Hay tres tipos de dinero. El dinero que te quitan (pasivo), el dinero que tú quitas (activo) y el dinero que se lleva la vida (pasivo). El pasivo que te quita el Estado en forma de impuestos y los gastos que genera la propia vida son de suyo inevitables. Lo único que se puede hacer es reducir al máximo esos gastos. Por el contrario, el pasivo que te quitan los demás a través de las deudas es totalmente evitable y hay que hacer todo lo posible por no incurrir en déficit. El activo en cambio es el dinero que los demás te dan a ti como contraprestación por algún servicio. El activo (la riqueza) aumenta por dos motivos, al reducir al máximo el pasivo y al invertir los ahorros en factores de producción. En general, lo que hay que hacer para acumular dinero es precisamente esas dos cosas, reducir el pasivo al máximo e invertir el activo en bienes de producción. Reducir el pasivo no es demasiado complicado. Solo hay que proponérselo. Más difícil es saber en qué invertir el activo. Pero la mayoría de la gente no hace ninguna de las dos cosas. Suelen endeudarse a la menor ocasión, y se contentan con trabajar para otros y usar sus factores de producción sin plantearse jamás la compra de algún activo. Por eso la mayoría no deja de ser pobre durante toda su vida. Además, como ni siquiera imaginan de qué manera se genera el dinero, creen injusta su situación y se revuelven contra los ricos para exigirles una explicación. No saben que en realidad son ellos, su pereza, su desidia, su resentimiento, su torpeza o su estulticia, los únicos responsables punibles de la condición en la que se encuentran.

24 ago. 2019 08:09

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Hace ya tiempo que el gran karl Popper se dio cuenta de que el estatus de teoría científica sólo se gana cuando la proposición en cuestión es susceptible de someterse a falsación. En cambio, si la teoría se ratifica aportando hechos opuestos o defendiendola, cualquiera que sea el resultado, entonces no es teoría ni es nada. Los mamertos del cambio climático ven evidencias de su majadería por todas partes. Da igual que sea una jornada de intenso calor que una ola de frío, una semana de grandes lluvias que un mes de sofocante sequía, un invierno largo que un verano prolongado. Cualquier situación climática les vale para armar y dar alas a su demostración. En consecuencia, la teoría se vuelve imposible de falsar, no tiene ningún valor científico y sólo permite escuchar la carcajada estentórea saliendo de la tumba de Popper. Lo paradójico de todo este asunto es que estos voceros del ecologismo, en su infinita ignorancia del principio de demarcación que permite distinguir un pensamiento racional de otro que no lo es, se creen que están haciendo ciencia verdadera cuando en realidad sólo dan rienda suelta a sus emociones más bajas.

20 ago. 2019 14:05

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La obsolescencia programada es la enésima forma que tienen los progres de ir contra el progreso. De hecho el progreso consiste en desechar los productos cada poco tiempo, para dar paso a otros más modernos y eficientes.

18 ago. 2019 21:52

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En la antigüedad la gente combatía la tiranía yendo a la guerra y dando la vida para cambiar el régimen. Hoy la tiranía se combate comiendo carne, usando bolsas de plástico, mostrando la masculinidad o la feminidad sin complejos, viendo películas de Tarantino, y viajando en avión y coche por todo el mundo. Nunca la lucha fue tan placentera. Disfrutemos pues de los placeres que nos ofrece la vida. Y de paso hagamos un corte de manga a las huestes de buenistas, ofendiditos, moralistas y apologetas de lo políticamente correcto, mesnadas que hoy en día se han convertido en los nuevos inquisidores.

18 ago. 2019 20:22

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La gran parajoda de la izquierda consiste en negar la desigualdad cuando ésta es consustancial al orden natural (división de trabajo, dimorfismo sexual, diferencias raciales), y defenderla cuando se basa en una convención social arbitraria y mezquina (multiculturalismo, regionalismo, indigenismo, politeísmo). Es decir, el socialista va contra los principios más sagrados de la naturaleza, aquellos en los que se basa toda la vida y toda evolución, y al mismo tiempo se vanagloria de apoyar una suerte de relativismo cultural que no hace sino insistir en defender la ausencia de valores y principios reales.

17 ago. 2019 21:53

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Si cambiar favores sexuales por mejoras profesionales es considerado delito, también lo es todo tipo de prostitución voluntaria. Cuando buscamos pareja exigimos sexo. Por supuesto es más extraño exigir sexo cuando buscamos compañero de trabajo. Pero me cuesta mucho diferenciar las dos circunstancias hasta el punto de considerar que la una es un derecho y la otra un delito.

15 ago. 2019 19:38

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La moral es la excusa perfecta, el arma que utiliza el hombre para imponer a los demás sus propias ideas sin sentir el menor remordimiento. Pues bien, os digo que la única moral verdadera es la que no impone a los demás nada.

12 ago. 2019 17:39

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LA RELIGIÓN Y EL ATEÍSMO

 

Yo no soy creyente. Pero siempre me ha parecido pueril y ridículo festejar el ateísmo a bombo y platillo, más que nada porque los nuevos ateos acaban muchas veces abrazando religiones laicas mucho más dañinas y perversas que el propio catolicismo que ya conocemos, y que hoy convive en paz con la democracia. Cuando el ser humano carece de guía espiritual, tiende a arrogarse él las facultades de Dios, y acaba convirtiéndose en un experimento temerario y un demonio para el hombre.

2 ago. 2019 13:33

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LAS TEORÍAS CONSPIRANOICAS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

Algunos piensan que cualquier teoría que vaya en contra del consenso mayoritario se convierte ipso facto en una teoría conspiranoica descabellada. Sin embargo, no todas las teorías que van en contra del consenso general son necesariamente falsas. Por tanto, si queremos denunciar el propio acto de la conspiranoia, tenemos que fijarnos en algunos detalles más importantes, como que la teoría se base en ideas inaceptables. Digo esto porque me he encontrado con gente que me ha acusado de conspiranoico por defender que el calentamiento climático no tiene en principio un origen antropológico, en contra del consenso mayoritario que según parece afirmaría lo contrario. Pensemos en una teoría conspiranoica de verdad: el terraplanismo. Esta teoría es harto absurda y no hay por donde cogerla. Ahora bien, que el cambio climático está provocado por diversos factores, ambientales y cosmológicos, y que el ser humano solo es uno de los mismos, tal vez el más insignificante, es un hecho tan real como que la noche y el día se suceden a intervalos regulares. El intento que hacen algunos para meter en el mismo saco a terraplanistas y antiecologistas es tan absurdo que si se dieran cuenta del error que están cometiendo vendrían ahora mismo a pedirnos perdón. Una teoría conspiranoica se caracteriza por ir en contra de la mayoría, pero todavía se caracteriza más por ser una propuesta tan descabellada que no cabe perder dos segundos en intentar refutarla. Sin embargo, el cambio climático es un proceso natural tan antiguo como la Tierra, fruto de factores que no tienen nada que ver con el hombre. No se puede afirmar en absoluto que la proposición que describe el cambio climático de origen no humano es una teoría descabellada, porque entonces la que se convierte en insensata es la persona que realiza esa acusación.

1 ago. 2019 16:59

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EL NACIONALISMO Y LOS VEHÍCULOS ELÉCTRICOS

A todos los paletos de España: la promoción de los dialectos territoriales, y su consecuente obligatoriedad en muchas comunidades autónomas, supone importantes barreras físicas, no sólo al entendimiento entre todas las gentes, sino también al flujo de capitales y bienes, a la imaginación, y al libre emprendimiento ¿Por qué un coche eléctrico es más eficaz energéticamente hablando que uno de gasolina?, ¿por qué tiene una vida media mucho mayor y sufre menos averías? Yo te lo diré: porque tiene sistemas de transmisión más simples que el coche de combustión. Las lenguas minoritarias son al engranaje de una sociedad lo que el motor de gasolina es a la tecnología de propulsión, un mecanismo obsoleto con los días contados. ¿Entiendes paleto? Mientras el mundo evoluciona, tú te empeñas en volver a utilizar el arado ¡Paleto! ¡Ignorante! Seguramente seas de esos a los que les gustan las tecnologías avanzadas. Posiblemente admires los coches de fibra de carbono, con marchas automáticas, con tapicería antimanchas y con focos de LED. Pero luego, cuando hablas de política, te pasas el día defendiendo una organización territorial ineficaz, pesada, anticuada. Las nuevas tecnologías permiten un ahorro de energía enorme en todas las áreas de trabajo. El mundo se globaliza, surgen múltiples conexiones, se reducen los engranajes. Pero tú, paleto, en tu guarida de la montaña, solo piensas en una cosa: cómo conseguir que la gente hable una lengua que encarece y complica la transmisión de conocimientos, una lengua que únicamente entiende una alícuota de la población. Te vistes de tecnófilo, vas de demócrata, pero no eres más que un patán ¡Paleto!

1 ago. 2019 08:30

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LOS VEGANOS Y LA CIVILIZACIÓN NEOLÍTICA

Los veganos no entienden varias cosas. Primero, que la violencia tiene muchas manifestaciones. Una es ir con carteles a plantarse en medio del camino de otra persona. Otra cosa que no entienden los veganos es que para salvar de la domesticación a todos los animales tienen que cargarse toda la civilización basada precisamente en la agricultura y la ganadería. De hecho eso es lo que marca el paso del Paleolítico al Neolítico. La carne es la principal fuente energética para cualquier célula heterótrofa. Además otra cosa que pisotean es la libertad del hombre. Para salvar a los animales se tienen que poner el traje de Hitler o Stalin. No hay otra forma.

30 jul. 2019 12:58

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LOS ASESINOS DE ETA Y LA COMPLACENCIA DE LA SOCIEDAD

Me da asco vivir en una sociedad y bajo unas instituciones que condenan solo a dos décadas de arresto a asesinos sanguinarios de la calaña de los etarras. Me da asco vivir en una sociedad que permite que el congreso acoja en su bancada a un partido terrorista como Bildu, heredero de los asesinos. Me da asco que los demás partidos afirmen que Bildu es igual de legítimo que el resto de formaciones. Me da asco que el alcalde de Bildu en Oñate, y todo un pueblo, jalee a los asesinos de ETA cuando salen de la cárcel, y que eso esté permitido por las instituciones. Me da asco que la gente siga mirando para otro lado, y que utilice su voto para premiar a partidos políticos como el Psoe o Podemos, que no dudan en hablar y pactar con los asesinos de Bildu. Me da asco esta sociedad de mierda, podrida hasta el tuétano, maloliente, y cadavérica. Me dais asco todos.

29 jul. 2019 08:11

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FEMINISMO Y LIBERTAD

 

Antiguamente, cuando los hombres dominaban sobre las mujeres y las trataban como animales de carga, éstas se encontraban totalmente anuladas, y solo ellos estaban en condiciones de cometer estupideces. Y vaya que las cometían. Pero ahora, tras la liberación de la mujer, ellas también han adquirido la condición de seres volitivos, e igual que los hombres, utilizan esa condición sobre todo para cultivar la necedad y la estolidez. Y se da la curiosa paradoja de que una de las idioteces que cultivan con más ahínco, es esa que asegura que todavía no han alcanzado las libertades que se merecen, y por eso ha acabado surgiendo este movimiento feminista que hoy se arroga la facultad de juzgar a los demás, gracias a la libertad que ha alcanzado la otra mitad de la población y al uso negligente que, de nuevo, ha hecho esa población de la libertad que se le ha concedido. Si antes la estupidez era ya muy considerable, ahora es el doble de grande, y afecta a la totalidad de la gente. Hoy todo el mundo es libre de hacer lo que quiera, y el ser humano lo que suele hacer es sacar la lengua y decir payasadas. Por eso existe el feminismo.

28 jul. 2019 10:58

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LECTURAS Y SUEÑOS

Siempre suelo tener tres libros en la recámara de mi mesilla de noche. Un libro de metafísica (sobre el principio de la acción en general). Un libro de ciencias naturales (sobre la acción de los entes no humanos). Y un tercer libro de ciencias sociales (sobre la acción de los entes humanos). El libro de metafísica puede ser una obra de ontología, de epistemología científica o de gnoseología filosófica. El libro de ciencias naturales puede ser de física, de biología o de tecnología. Y el libro de ciencias sociales puede variar entre un tratado de economía, una novela de ficción, o un relato biográfico. Con esto completo todos los tipos de conocimiento posibles. Solo cuando estoy leyendo de manera iterativa tres libros a la vez, me voy a la cama con la sensación de que no se me escapa nada, ningún aspecto del mundo es ajeno a mi persona, y puedo dormir en paz.

16 jun. 2019 15:27

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El liberalismo del «todo vale» trata de legitimar cualquier acción con tal de que vaya en contra del Estado o promueva la acción privada de un individuo. Así, se defiende cualquier descentralización porque eso pone contra la pared al gobierno central, o se apoya cualquier inmigración porque eso permite una mayor libertad de movimiento. Resulta curioso que pensadores de la talla de Rallo, que son capaces de analizar una cuestión determinada con un grado de detalle pasmoso, contemplando todas las aristas del problema, caigan luego en este tipo de simplismos burdos y afirmen cosas tan peregrinas como que cualquier segregación nacional es buena o cualquier inmigración extranjera es beneficiosa. En vez de tomar una postura más comprensiva y ver la realidad en toda su extensión, deciden consignar sólo una parte del espectro. Si el liberalismo es una teoría universal, no deberíamos dejar que cayera en este tipo de sesgos.

13 jun. 2019 11:33

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Lo más gracioso de todo es que, por mucho que se empeñen los ecolojetas, es imposible detener el crecimiento. Está en nuestro ADN vivir mejor. Seguirán ladrando hasta que de verdad se acabe el mundo (todo se acaba). Y entonces, si tienen oportunidad, dirán que ya nos avisaron. No tienen remedio. Pero tampoco tienen nada que hacer.

7 jun. 2019 23:29

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Es curioso que tanto la izquierda como la derecha se acusen de lo mismo: de robar. Mientras los primeros dicen que los liberales siempre han sido más corruptos que ellos, los segundos centran sus críticas en el enorme afán extractivo que mueve al socialista. Ahora bien, la corrupción es un problema sistémico que se agrava a medida que el político dispone de más poder y más dinero ajeno (del contribuyente). Esto es lógico. No hay nada que demostrar. Por consiguiente, no es verdad que los liberales sean más corruptos, y en cambio sí es cierto que los socialistas aumentan los impuestos (ellos mismos lo reconocen). Así que podemos concluir, sin darle más vueltas, que los mayores ladrones siempre han sido los socialistas.

27 may. 2019 23:43

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El mundo está hecho de una mayoría de estúpidos y pobres inútiles que odian y envidian a una minoría de empresarios ricos.

21 may. 2019 07:06

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Un socialista es un comunista que se ha dado cuenta, después de millones de muertos, que matar a la gallina de los huevos de oro (apropiarse de todos los medios de producción) le deja a él también en una situación bastante comprometida, sin nada más que esquilmar. En consecuencia, lo que hace ahora es esperar a que ponga todos los huevos y quitarle luego la mayoría (a través de los impuestos), dejando solo alguno para que no se queje demasiado y no se muera de hambre.

21 may. 2019 06:18

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Hay dos tipos de socialismo. En uno se persigue a los ricos por el mero hecho de ser ricos. En otro se persigue a los judíos por el mero hecho de ser judíos. En uno se busca la igualdad de clase y en el otro la igualdad de la raza. Y ninguno respeta la libertad y la diversidad. Ninguno respeta la vida. Ninguno entiende la vida: su riqueza.

20 may. 2019 20:05

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Un país moderno avanza movido por dos motores fundamentales, el respeto de la unidad en lo fundamental (todos los individuos somos libres) y el respeto de la diversidad en lo particular (los individuos somos libres). En España parece que no se quiere ni una cosa ni la otra. Se vota nacionalismo para romper la unidad y socialismo para acabar con la libertad. Pues bien, el tiempo será implacable. No tardaremos en ver los efectos. Cuando el ciudadano no quiere respetar los principios (liberales), acaba actuando como súbdito y esclavo, sirviendo a los principados, en manos de los príncipes más totalitarios.

20 may. 2019 19:18

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ESCLAVITUD COMERCIAL VERSUS ESCLAVITUD ESTATAL

La única relación que masivamente ha favorecido el intercambio y que ha permitido a una de las partes obtener un bien gratuito ha sido la esclavitud. Ahora pregúntate por qué la sanidad y la educación son universales y gratuitas en tu país.

16 may. 2019 18:01

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LOS ARANCELES Y LA LIBERTAD

– Un liberal cualquiera: En cierto sentido podemos decir que la libertad individual no tiene una aplicación absoluta, no se puede aplicar a todo el mundo. Solo tienen derecho a ser libres aquellos individuos que respeten los derechos básicos de las personas y la libertad de los demás. “El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar” (R.G. Risch). Y si no lo das no lo puedes recibir: deberás someterte a la ley y ser privado de libertad ipso facto. Esto tiene bastante lógica: el principio se rompe en el momento que dejamos que las acciones libres atenten contra la propia libertad. Ahora traslademos esta sencilla regla al ámbito de los productos y las naciones. Los países que eliminen sus aranceles a la entrada de productos tienen derecho a ser tratados de la misma manera. El objetivo final es conseguir que todos respeten las libertades de los demás y eliminen sus barreras a la entrada de mercancías. Pero eso no quiere decir que haya que eliminarlas hoy mismo. Aquellos que pongan gravosas gabelas, serán correspondidos con otras tasas iguales o mayores. Igual que se encierra en la cárcel a los delincuentes y asesinos, hay que encerrar bajo llave, y enterrar bajo un manto de impuestos, a aquellos países que no respetan la libertad de movimiento de los bienes, y eliminar los aranceles para aquellos otros que en cambio sí defiendan la libertad de comercio. Bajo esta nueva óptica, deberíamos preguntarnos quién es más liberal, un Trump que combate la delincuencia arancelaria utilizando los impuestos y las tasas para enterrar al enemigo, igual que la policía utiliza las armas para combatir al pistolero, o un liberal purista que cree que siempre hay que bajar los impuestos y eliminar los aranceles, independientemente de cómo se comporten los demás o cómo sean de malos.

– Otro liberal: muy bien, de acuerdo. Solo hay un problema.

– Un liberal cualquiera: ¿cuál?

– Otro liberal: para que se cumpla tu razonamiento se tiene que cumplir además otra condición: tiene que existir un desequilibrio de fuerzas, cosa que no ocurre. El delincuente en este caso también puede meter en la cárcel a la policía. Todos los países pueden subir las tasas. En un mundo tan globalizado como el nuestro, existe un equilibrio de fuerzas, y por tanto cualquier enfrentamiento real se traduce siempre en una guerra abierta. El símil anterior no es posible. La policía solo funciona cuando tiene la fuerza de su lado. Si la mafia ostenta un poder igual o mayor, la policía no podrá castigar, solo defenderse.

– Un liberal cualquiera: chapó.

12 may. 2019 07:04

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EL NEODARWINISMO Y EL NEOLIBERALISMO

No sé en qué sentido la palabra neoliberalismo puede ser considerada un insulto. El neodarwinismo supuso uno de los avances intelectuales más grandes de la historia reciente del hombre, y a nadie se le ocurrió usar el término para mofarse del adversario. Neoliberalismo es como se llama a aquella teoría política y económica que viene a confirmar y ampliar un corpus teórico basado en las ideas del liberalismo clásico. Una teoría renovada, que ahora se demuestra más cierta y verdadera que nunca, después de tantos experimentos sociales y tantas pruebas académicas.

2 may. 2019 16:38

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LA LEY ELECTORAL Y LA IGUALDAD ANTE LA LEY

En España existe una ley electoral nefasta, que tira al cubo de la basura un porcentaje significativo de los votos, aquellos que no obtienen representación en la circunscripción local, mientras da un valor más alto a los votos de un nacionalista que a los del resto de votantes. Si no se distinguiera por provincias ni por personas, si el recuento fuera general y el número de escaños estuviera decidido en función del número total de votos recogidos en el ámbito nacional, nada de esto ocurriría. Pero en España no valen lo mismo todos los votos, por mucho que a la izquierda se le llene la boca con la igualdad social. Ellos solo quieren que los ricos se vuelvan pobres. Las verdaderas igualdades (la igualdad ante la ley) se las pasan por el arco de triunfo.

30 abr. 2019 07:52

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LA VENIDA DEL SEÑOR LIBERAL

Algunos liberales piensan que la Venida del señor está cada vez más cerca. En sus escritos sagrados pone que llegará un partido liberal, de la noche a la mañana, que bajará los impuestos al 5%, y eliminará el déficit, los aranceles y las subvenciones, todo de golpe. Entonces el mundo pasará por una catarsis, la gente vivirá en Ancapia por siempre feliz, para el resto de la eternidad. Por eso guardan su voto con recelo, esperando ese día, y ningún programa político les parece suficiente. Otros creemos que la evolución darwiniana es gradualista, y no saltacionista. Que siempre es mejor tener algo que no tener nada. Que una casa se construye piedra sobre piedra. Vamos a votar a VOX joder!! Lo que está claro, independientemente de si la formación verde cumple o no su programa, es que con una coalición de derechas, instigada por el partido de Abascal, mañana vamos a estar más cerca del Homo erectus que de las cianobacterias. No me sean puristas. No se queden en casa esperando la Venida. Vayan a votar. Acerquen el futuro. Evolucionen como lo hace la naturaleza, poco a poco. No existe otra forma.

Y si gana la izquierda, un consejo. No huyas. ¿Cómo puedes maximizar tus recursos en la España que viene?Aprovecha que gobiernan los socialistas para chupar del bote, y siéntate a esperar la debacle. Pero al mismo tiempo deja que tus capitales sí salgan del país. Invierte en empresas extranjeras. Transforma el sucio dinero socialista en bienes de capital privado. No solo estarás haciendo algo bueno para ti. También beneficiarás a toda la humanidad, sin salir de casa y sin que el socialismo rampante te suponga un problema. Es la solución perfecta.

30 abr. 2019 07:33

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ELECCIONES 2019

Ayer se confirmó lo que, por otro lado, algunos ya sabíamos hace mucho tiempo. Muchos españoles son analfabetos en materia económica. Ese puede ser el resumen de las elecciones. Piensan que les irá mejor abrazando la economía subvencionada e intervenida, o rompiendo el régimen constitucional (español) y el marco institucional, tan necesarios para garantizar la igualdad ante la ley de todos los españoles y la seguridad jurídica. En cambio, creen que el gobierno de corte liberal, y la unidad (en lo fundamental) necesaria para poner en práctica ese liberalismo universal, van a traer una vida mucho peor. Esta situación se revertía antes cuando, al cabo de cuatro años, la economía nacional quedaba hecha unos zorros. La cuestión es que ahora la vida está tan radicalizada que existe la posibilidad de que ni siquiera estos jarros de agua fría tengan algún efecto en la sociedad adormecida. Podemos ir hacia una argentinización o un bolivarianismo, donde ni siquiera los golpes de realidad despiertan ya a la gente, abducida por la ideología. Queda la esperanza de saber que los votos de la derecha han superado en medio millón a los de la izquierda, en aquellas regiones no nacionalistas, lo cual permite suponer que las elecciones municipales (sin la ley D’Hondt que da más valor a los votos nacionalistas) van a dejar una situación bien distinta. Veremos si esta es la esperanza de un moribundo o por el contrario tiene algún fundamento real.

 

Vox intentó llevar a España a una posición más cercana al liberalismo, igualdad ante la ley, bajada de impuestos, lucha contra la delincuencia. La respuesta de los españoles ha sido el pánico y la desbandada: que viene el lobo. Por eso ha subido tanto el voto a las izquierdas. Creen que se han librado del ogro, pero acaban de lanzarse a sus fauces. De todas formas la lectura que tenemos que hacer es bastante triste. La derecha solo gana cuando se parece a la izquierda (Rajoy). Si no solo provoca miedo. Un miedo infundado y pueril. España no será liberal ni en mil años.

30 abr. 2019 07:29

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IGUALDAD LEGAL E IGUALDAD ABSOLUTA

Conversaba el otro día con una amiga medio rojita sobre el significado que tiene la justicia social. Yo le decía que el liberalismo trata de alcanzar solo la igualdad ante la ley. Ella me interpelaba diciendo que la igualdad ante la ley no existe mientras haya gente que se pueda pagar un abogado bueno y otra que no lo puede hacer. Yo le intenté explicar que el liberalismo busca una igualdad real ante la ley, no una basada en una equiparación absoluta de condiciones, riqueza, y oportunidades. Eso es una quimera absurda. Pues bien, no hubo manera de que entendiera nada. La igualdad ante la ley no es una igualdad absoluta, y no lo puede ser. Solo podemos igualar el trato que dispensa el Estado a las personas, pero no así la condición básica de cada individuo. Una ley ecuánime, para ser imparcial, tiene que respetar las diferencias de todos. Propuse que me diera una solución. Mi amiga gana tres veces más que yo: ¿me pagarás un abogado si mañana me acusan de cometer algún delito grave? Mucho mejor, podrías darme desde ahora mismo la mitad de tu salario para igualarlo con el mio y tener las mismas oportunidades cuando llegue el momento de defenderme. Obtuve la «callada» por respuesta. Sorprende lo lejos que se encuentra el pensamiento socialista del suelo firme. Para ellos la única justicia válida es la que nos iguala a todos, en todos los aspectos. Pero como eso es imposible, salvo si estas dispuesto a robar o matar masivamente (y ni siquiera), algunos simplemente se quedan callados, sin argumentos, y otros en cambio optan por el latrocinio o el crimen masivo (comunismo).

30 abr. 2019 07:24

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Los políticos son los únicos trabajadores que se toman un día de asueto después de una dura semana de trabajo y a eso lo llaman jornada de reflexión. Todos al rincón de pensar. Si es que hasta cuando descansan tienen que sacar leyes para prohibir cosas.

28 abr. 2019 00:53

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EL TRABAJO TE HACE LIBRE

 

Tu puedes trabajar todo lo que quieras, dentro de tus posibilidades. Y esa apostilla: dentro de tus posibilidades, es el quid de la cuestión. Tienes que ver el otro lado de la moneda. Libertad también es que un propietario te ofrezca el trabajo que le dé la gana, con las condiciones que él decida. Libertad no es hacer lo que quieres, sino poder elegir dentro de lo que puedes hacer. La libertad no elimina todo condicionamiento. Tu estas obligado siempre por tus condiciones naturales y por lo que quieren hacer los demás. Si piensas que solo eres libre cuando puedes hacer todo lo que decides, empiezas reclamando lo que no es tuyo, y acabas privando a los demás de su libertad para tener lo que solo a ellos les corresponde. Este es el gran error de la izquierda. Ellos sueñan con paraísos utópicos y solo ven la justicia en ese mundo idílico, que permite a todo el mundo cumplir sus sueños. Pero como esto es solo una ficción, enseguida se enfadan con el mundo, están siempre resentidos, tienen envidia, echan la culpa de sus penalidades a los demás, no ven sus propias limitaciones y sobre todo intentan arrebatar al resto lo que ellos creen que les pertenece, como ángeles caídos.

27 abr. 2019 22:00

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La gente es más animal de lo que suele estar dispuesta a asumir. La mayoría se pasa la vida comiendo y copulando, y solo acierta a leer un libro por obligación o por casualidad. Leer y reflexionar es lo único que nos diferencia de los animales. Pero muchos se molestan si les comparas con las bestias, y luego solo hacen cosas de animales. Pasamos más horas al día haciendo cosas de animales que haciendo cosas exclusivas de humanos. Y resulta que aquellos que más se quejan de que les recuerdes su pasado animal son también los que menos leen, y los que más gruñen.

22 abr. 2019 18:53

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SENTIMIENTOS Y REALIDAD

El sentimentalismo y la demagogia son la prueba más patente de que estamos incurriendo en un error. Hay muchos discursos que quieren convencernos con lágrimas. Pero apelar a los sentimientos no es una buena idea cuando de lo que se trata es de describir la realidad.

18 abr. 2019 06:49

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EL PASEO Y EL CEREBRO

No me extrañaría que el día de mañana se encontrará una relación genética entre el paseo y el proceso cerebral. Nuestra especie está adaptada a caminar. El nomadismo suponía largas caminatas. No es por tanto extraño que la naturaleza haya aprovechado estos largos lapsos de tiempo para ordenar las ideas, igual que aprovecha la noche y el sueño para hacer lo mismo. Y es que todos los grandes pensadores han utilizado el paseo para aclarar sus ideas. Darwin incluso había hecho un sendero bien marcado alrededor de su casa de Down. Yo mismo salgo a caminar cuando no soy capaz de resolver un problema. Y es asombroso como se reordenan de repente todos los pensamientos. Pronóstico que algún día, después de muchas caminatas, alguien encontrará el mecanismo bioquímico que relaciona los paseos y el cerebro. Solo hay que andar.

14 abr. 2019 18:40

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Para ser una verdadera feminista no hace falta enseñar las tetas ni mearse en los ciborios. Solo es preciso enseñar la cara, quitarse el burka.

13 abr. 2019 17:24

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LA EDUCACIÓN Y EL EJERCICIO.

Un profesor de matemáticas o biología es un entrenador especializado en trabajar el bíceps cerebral. La comprensión de las ideas es algo fundamental en su labor. Pero la memorización no es menos importante. Hay que tensar el músculo al máximo, con ejercicios repetitivos. Agotarlo si hace falta. Den una patada en el culo a todos esos pedagogos New Age que intentan minusvalorar la función de la memoria. Hay que avergonzar a todos esos educadores que quiere que el niño aprenda matemáticas jugando a las chapas. No hay nada que no se consiga sin esfuerzo, salvo si uno está dispuesto a defender la esclavitud.

Hoy en día existen muchas presiones sobre los maestros, la sociedad ha aceptado las ideas hedonistas que anunciaban el paraíso para todos, también para los niños. El socialismo se deja sentir sobre todo en la educación. Cualquier lucha por mejorar y descollar es un agravio comparativo insoportable. Los mediocres reivindican el estado de igualdad como única solución para ellos, y nadie les enmienda la plana. Hoy en día vivimos una nueva infancia, alargamos nuestra juventud, y nos negamos a aceptar la vejez y la muerte. Y a los niños los queremos contentos, aunque salgan idiotas. No importa. La mediocridad se retroalimenta.

Sin embargo, todo esto no debe atemorizarnos. Olvidemos a los tontos. Centrémonos en el trabajo. Contemplemos la cara sonriente que muestran aquellos niños emocionados que han hecho sus deberes y responden correctamente a preguntas del profesor. Hay más verdad en esa sonrisa que en todas las monsergas de padres y pedagogos que se quejan de la enseñanza y quieren a sus hijos viviendo sobre una nube de algodón caramelizado. Solo me importan esos seres humanos, aquellos que saben valorar el esfuerzo, el deber, y la dedicación. Yo los he visto. Hay niños a los que les tiemblan las pupilas y la voz cada vez que descubren una palabra nueva, o cuando repasan la lección y encuentran un nuevo significado a sus vidas. Todavía existe esperanza. La ciencia y el conocimiento aún tienen mucho que ofrecernos. Y las clases están llenas de combustible inflamable. Solo es necesario prender una cerilla. Yo los he visto. Hay niños maravillosos. Desgraciadamente, también hay padres hedonistas. Pero hay muchos hijos que dan mil vueltas a algunos padres. Démosles una oportunidad. Convirtamos las clases en un gimnasio de halterofilia, y los centros educativos en un estadio olímpico. Solo los mejores. Yo los he visto. He visto como les tiembla la voz cada vez que responden a una de mis preguntas.

13 abr. 2019 17:00

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LA POLÍTICA Y LOS CHAMANES

Los socialistas quieren subir el salario mínimo cada vez más, independientemente de la productividad que tenga cada trabajador. Lo que no entiendo es qué les impide, igualmente, subir la esperanza de vida a 120 años. Cuando los ignorantes hablan de economía dicen más tonterías que los chamanes si hablasen de medicina nuclear. Solo hay que desconocer algo para pensar que se puede cambiar con decretos o con salmos. La política es hoy en día la religión de los imbéciles. Todos creen que pueden salvarse si anuncian nuevas medidas, aunque lo que dicen no tenga nada que ver con la realidad de los hechos.

13 abr. 2019 15:40

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LA EUTANASIA, LAS DROGAS, LA CARRETERA, Y OTRAS LIBERTADES:

La lucha que tiene como principal objetivo conseguir un número menor de víctimas de asesinato, supone siempre una defensa loable de la libertad individual y los derechos más básicos del hombre. En cambio, la lucha que busca reducir las víctimas de las drogas, la dieta, la carretera, o la eutanasia, es a menudo usada por los guardianes de la moral a modo de subterfugio y excusa barata, para laminar la libertad y el derecho que tiene el hombre a vivir y morir como le de la gana.

7 abr. 2019 13:05

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La diferencia entre el comunismo y el nazismo es la misma que se da entre el agua de lluvia y el agua de mar. La concentración de sales es diferente pero en esencia son la misma cosa.

26 mar. 2019 10:22

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En el liberalismo no hay sitio para el feminismo, el machismo, el clasismo, el racismo, el caciquismo, el nepotismo, el mercantilismo, las subvenciones o las prebendas. Ningún favoritismo. El único colectivo que se contempla es el que abarca la ley liberal, y la única figura jurídica es la persona. No puede haber un feminismo liberal como no puede haber un machismo o un racismo liberales. La defensa del individuo ya incluye la defensa de la mujer. Y si la mujer sufre un trato vejatorio mayor, la ley ya se encarga de darle un respaldo también mayor. No hace falta sacar nuevas leyes de género. Y tampoco es necesario que el liberalismo trate de lavar su imagen en el agua bendita del feminismo. No le hace falta. No le sienta bien. No le pega.

10 mar. 2019 22:27

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DOS CONCEPTOS DE IGUALDAD:

Igualdad ante la ley y ley de igualdad son dos conceptos antitéticos que marcan la diferencia entre un estado de derecho y un gobierno totalitario.

3 mar. 2019 17:22

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EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SUS TRES FILFAS:

  1. El cambio climático se produce sin intervención del hombre. Mucho antes de la aparición del ser humano ya existían cambios en el clima mucho más drásticos que los que ahora decimos padecer.
  2. Aunque el ser humano influye en el clima es imposible saber si realmente es un factor determinante. El cambio climático tiene diversas causas demostradas y una pléyade de fenómenos ignotos. El hombre, con toda su industria, solo ha conseguido elevar la concentración atmosférica de dióxido de carbono un porcentaje ridículo si se compara con los aumentos ocurridos en la era precámbrica.
  3. Aunque el ser humano sea un factor determinante para el cambio climático, es imposible detener de golpe ese efecto sin provocar otro daño mucho mayor. Si impedimos la emisión actual de gases de efecto invernadero, condenamos a la pobreza y la muerte a millones de seres humanos, y retrasamos el avance tecnológico varias décadas, siendo que la tecnología es la única solución viable para alcanzar un futuro más limpio y respetuoso con el medio ambiente.

2 mar. 2019 14:26

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EL FUTURO ANTES DE MORIRME:

Antes de morirme quiero ver cómo se unifican todas las fuerzas físicas de la naturaleza en un único modelo general, la colonización de marte, cómo se reproduce el origen de la vida dentro del laboratorio, la curación de las enfermedades degenerativas, cómo funciona el interior del cerebro, la extensión del liberalismo que propugna la escuela austriaca a todos los países, la creación de una máquina robótica autónoma tan inteligente como el hombre, el acceso a una fuente de energía ubicua, barata e ilimitada. De todos estos sueños el que más me preocupa es el que atañe a la economía. Sin la posibilidad de acceder a un mercado libre, la consecución del resto de metas se verá retrasada varios siglos. La libertad es un requisito imprescindible para soñar, y para ver cumplidos todos los demás sueños. Pero también es el más difícil de alcanzar. Puedo imaginar una sociedad futura con coches voladores. Pero no me imagino un mundo exento de estúpidos, en donde no haga falta recordar cada minuto que el marxismo tiene por objeto detener el crecimiento de la economía y anular el capital. Ojalá me equivoque. La libertad es el único sueño que quiero alcanzar. Los demás vendrán solos. Pero las rémoras también sueñan. Habrá que ver hasta qué punto eso se convierte en una pesadilla.

1 mar. 2019 08:09

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EL MARTIRIO DE LOS ABSTENCIONISTAS:

A mi también me cansa la postura de Rallo. Sobre todo en la situación actual. Es una decisión absurda, como de poder intelectual. Van un poco de mártires. Ni se defienden ni golpean. Están por encima del bien y del mal que aquí abajo establecemos los hombres. Es una especie de martirio asceta, una superioridad moral que, en lugar de cursar con abstinencia sexual o alimenticia, de lo que se abstiene es de votar. El problema es que en este caso el síndrome de abstinencia lo vamos a padecer todos cuando unos pocos votos valgan para arrojarnos en manos de los comunistas o los nacionalistas.

28 feb. 2019 07:33

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LAS CAPAS DE LA TEORÍA EVOLUTIVA:

Una teoría tan general como la teoría evolutiva tiene siempre varias capas de pintura. Epistemológicamente hablando, podemos distinguir dos. Los detalles que componen el acabado cambian y se refutan por el método científico popperiano. En este sentido, Darwin, que creía en la panspermia y las gémulas, fue refutado por Mendel y el neodarwinismo, el cual demostró sin duda que los caracteres hereditarios no se transmiten ni se mezclan con la sangre. Pero esto no supuso un revés para la teoría darwiniana, sino una confirmación en el plano molecular. Y es que la teoría darwiniana en su capa más basal (más general) es una verdad metafísica (apriorística) que lo único que hace es describir y explicar el cambio y la adaptación a la que necesariamente están sometidas todas las cosas que existen, ya que si no fuera así no existirían. El problema de muchos es que no son capaces de apreciar el dualismo metodológico que permite ver todas las capas de una teoría, aposterioristicas y apriorísticas. Por eso también hay algunos popes del evolucionismo que se sienten forzados a admitir en parte que la teoría en cuestión no es del todo cierta, lo cual parece dar la razón a aquellos que quieren rebajar dicha teoría a una mera hipótesis. Es evidente que si sólo contemplamos las partes aposterioristas de la teoría, ésta puede y debe ser refutada en algún grado, como pasó con las gémulas de Darwin. Pero éstas refutaciones no son otra cosa que ampliaciones o mejoras del pulido y el acabado, cuya función es aumentar progresivamente la capacidad explicativa de una construcción intelectual que, en lo fundamental, permanece inmutable y se confirma con cada nuevo descubrimiento. En ese sentido, las ideas de Darwin son y serán siempre verdades inquebrantables, metafísicas y axiomáticas. Su valor consiste en haber explicado el mecanismo esencial que pone en marcha y mantiene los cambios naturales que sufren todas las especies del planeta, demostrando que existe un algoritmo espontáneo que lleva a la materia inanimada a adquirir paulatinamente un mayor grado de complejidad ¡Ahi es poco!

27 feb. 2019 21:20

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El empleo (real) no se crea porque lo autorice o lo prometa un político. Se crea porque lo hace posible un empresario. A ver si nos enteramos ¡coño!

20 feb. 2019 23:17

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Feminismo y ecologismo pecan, ambos dos, de una falta absoluta de rigor. Y para muestra un botón. El ejemplo más claro que ilustra esta inconsistencia se da cuando observamos a los esbirros y voceros de ambas formaciones. Todos utilizan una burda simplificación para doblegar la realidad haciendo que parezca que les da la razón. Si un fenómeno tiene varias causas, ellos sólo verán una, aquella que les conviene. Si la etología humana (y animal) se debe siempre a dos factores principales, los genes (la naturaleza) y la educación (el ambiente cultural), ellos te dirán que sólo influye la cultura. Así es como las feministas creen demostrar que la mujer está subyugada en todo momento al hombre, incluso cuando las diferencias de oportunidades que distinguen a los dos sexos no se deban a la imposición del varón sino a la madre naturaleza (que es mujer). Y con la ecología pasa lo mismo. Si el calentamiento global está provocado otra vez por dos factores determinantes, la influencia del hombre y los ciclos naturales por los que atraviesa la Tierra, los ecologistas solo alcanzarán a diferenciar uno de ellos, aquel que les permite afirmar que los humanos somos los únicos responsables de esos cambios astrofísicos y planetarios que, a todas luces, sobrepasan nuestro entendimiento.

En definitiva, resulta evidente que la intención de ambos movimientos no es conocer las causas que sostienen un hecho determinado, sino culpar al hombre de todo lo que ocurre en el universo, para a continuación poder arremeter contra él, enfrentando a las personas, y socavando la evolución natural y el orden lógico de las cosas que, de todas maneras, acaba imponiéndose una y otra vez. Un orden progresivo y avanzado que sí abrazan en este caso aquellos otros hombres de bien que han aprendido a amar y aceptar la naturaleza tal y como es (que únicamente quieren cambiar lo que pueden cambiar), y que solo desean que les dejen en paz. Así las cosas, tenemos dos tipologías humanas y dos maneras de enfrentar la vida. Frente al estoicismo fértil de aquellos adultos formados, que saben y asumen todas las causas, está la arrogancia infinita, el pataleo continuo y el matonismo político de estos homúnculos devenidos en salvadores (niñatos y lloricas a partes iguales), que solo aciertan a ver una única causa (antrópica) en todo lo que analizan, creencia absurda donde las haya, que les lleva a negar la propia naturaleza para culpar a la especie humana.

18 feb. 2019 06:02

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Las lenguas no se preservan por la fuerza. Se preservan porque son útiles para comunicarse y porque así lo quieren los hablantes. Si es necesario el Estado para preservar una lengua es porque la gente ya no quiere hablarla. Querer preservar las lenguas con las armas del Estado, como querer preservar cualquier otro gusto o tradición, te lleva irremediablemente al totalitarismo, el sectarismo y la xenofobia. Los fósiles se preservan en un museo. No se obliga a la gente a tenerlos en sus casas. A mí no me sienta mal que cada cual hable la lengua que le apetezca. Por eso no me parece bien que alguien quiera imponer a los demás algo tan íntimo y personal como la forma de hablar. Y me parece todavía peor la excusa barata que se suele utilizar para disculpar tamaña imposición, alegando que se hace en nombre de las tradiciones locales, la riqueza y la diversidad cultural. Es materialmente imposible recurrir a la fuerza para conservar una tradición sin impedir al mismo tiempo el progreso natural de una sociedad y la voluntad libre de sus integrantes. La evolución consiste nada menos que en romper con aquellas tradiciones que ya no encuentran a nadie que las practique. Que cada uno hable el lenguaje que quiera, y que el Estado se meta en sus asuntos y no le diga a la gente lo que tiene que hacer, pensar, escribir o hablar.

¡Que no me vengan con pamplinas! La inmersión lingüística que algunos políticos lucen en sus casacas a modo de medallas no es sinónimo de diversidad ni de nada que se le parezca. Desde luego, no es el Estado el que debe encargarse de decidir qué tradiciones o costumbres pueden sobrevivir y cuáles no. Y menos todavía lo son aquellos que buscan promover un idioma en particular a golpe de decreto. La mayor riqueza cultural emana del placer diverso que experimenta la gente al saberse libre y al poder comunicar su situación al resto de parlantes haciendo uso de la misma vía de entendimiento, una lengua común. La diversidad de experiencias comunicativas y vivencias humanas requiere indefectiblemente de una unidad léxica, para que de esa manera todos podamos enriquecernos de forma fácil con el conocimiento vital que atesoran y transmiten los demás. La unidad léxica deviene de forma espontánea. Son las personas las que buscan tener una lengua común mayoritaria para poder entenderse y enriquecerse. A la diversidad de pareceres solo se llega por la homogeneidad de comprenderes. Algunos políticos utilizan esa apuesta unitaria para cargar contra aquellos que decimos defender la convergencia natural del lenguaje, acusándonos de empobrecer la cultura. Pero son ellos los que, en su infinita arrogancia, quieren matar la pluralidad de la vida al imponer una vía de comunicación minorista, a veces casi extinta, que solo puede traer barreras y parálisis al libre desenvolvimiento de las personas, el cual emana obligatoriamente de la única condición de posibilidad que permite la relación y favorece la mezcla diversificadora, aquella que garantiza que todos los seres humanos vamos a poder tener un vocabulario común.

15 feb. 2019 06:27

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¿El eslabón perdido? ¿Qué dices? Hay miles y miles de eslabones ‘encontrados’. La apelación permanente al eslabón perdido, que utilizan algunos adocenados como comodín, para aferrarse a una supuesta refutación del darwinismo, es fruto de un desconocimiento galopante en lo que se refiere a esta teoría en concreto. Pero además es un error lógico de bulto. Es peor que si dijéramos que la ley de la gravitación es solo una hipótesis porque no se conocen todos los planetas del universo. Y digo que es peor porque, en el caso de la física, sí que existe la posibilidad de descubrir algún día una zona del universo en la que no se cumpla la ley de Newton. Pero jamás vamos a encontrar un mundo en el que no rija la ley de Darwin. Metanselo en la cabezota. ¡La selección natural es una verdad metafísica!

14 feb. 2019 17:34

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Los políticos son, por lo general, ineptos e ignorantes en materia económica; unos imberbes. Solo ven los efectos directos y aparentes de sus acciones. Como dejó dicho el autor de ‘Economía en una lección’, todos los sofismas de la ciencia económica se pueden resumir en una falacia principal, a saber, aquella que se debe a la incapacidad crónica del ser humano para apreciar las consecuencias indirectas (ocultas) que provoca la intervención masiva del mercado. Un ejemplo son los supuestos beneficios que produce la subida artificial del salario, como si el bienestar y la productividad dependieran sólo de una decisión política (¡que ingenuidad!). Si subimos el salario mínimo aumentan los costes de producción. Si aumentan los costes de producción, aumenta también el precio de los bienes. Si aumenta el precio, baja nuestro poder adquisitivo y nuestro bienestar general. Así que al final el aumento del salario queda neutralizado por un aumento equivalente en el coste de la vida, inflación que por supuesto afecta sobre todo al pobre desgraciado que ha sido agraciado por el Estado con un salario mínimo más alto. A todo esto hay que sumar los gastos derivados de unos cambios legislativos y un engorro administrativo fútiles. Y todo sin considerar el peor escenario posible: el despido del trabajador por parte del empresario ante la imposibilidad de afrontar el aumento del coste de producción al que le somete el político de turno al subir el salario mínimo.

8 feb. 2019 22:33

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El político sube el salario mínimo para, según él, solucionar el problema del trabajo precario. El empresario despide al trabajador porque no está dispuesto a pagar un servicio que sobrepasa su valor real de mercado. De esta manera, lo que antes era un trabajo poco duradero ahora se convierte en algo que carece de toda duración. El empresario sale adelante buscando nuevas opciones. El político ignora que acaba de propiciar un perjuicio mucho mayor. Y el trabajador, que ya habitaba la escala más baja de la sociedad, ahora ni siquiera puede decir que contribuye en algo a conservar la estirpe. Como se llama la película: el bueno, el feo y el malo. El final, claro está, no es el que escribió Sergio Leone.

3 feb. 2019 18:12

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Con el tiempo me he dado cuenta que aguanto mejor al estúpido que al mojigato, al imberbe que al melifluo, al que critica a una persona apelando a su condición ideológica que al que reprueba sus insultos y le reprocha que zahiera con tanto desparpajo. No soporto la falacia, pero todavía aguanto menos la pose acaponada que adopta el buenista. Me encocora la mendacidad, pero me ofenden más aquellos engaños melosos que vienen envueltos en otra capa de mentira, barnizados con un baño lacado de corrección política.

30 ene. 2019 08:12

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El liberalismo no trata de negar el colectivo por mor del individuo. Consiste en partir del individuo para entender el colectivo.

28 ene. 2019 00:18

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Un buen economista no trata de eliminar las desigualdades. Trata de entenderlas.

27 ene. 2019 03:06

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Lo que quiere Vox es generalizar la ley de violencia de género para aplicarla y hacerla extensiva en todo el ámbito doméstico, y no solo cuando las víctimas son las mujeres, como se hace actualmente. Curiosamente, lo que muchos le recriminan a Vox es que no respete los derechos humanos universales. Y le acusan aquellos precisamente que quieren unas leyes menos universales, más partidistas. La ciencia es el arte de la generalización, la razón su instrumento más valioso, y las leyes los constructos que recogen y codifican ese proyecto inductivo. En cambio, los irracionales hacen leyes pequeñitas, que apenas explican o incluyen unos pocos hechos, ignorantes de todo lo demás. La ley de violencia de género es una de tales normas. Pero cuando intentas hacer abstracción y utilizar la generalización para extender dicha ley a todos los miembros de la familia, te llaman facha y dicen que violas algún derecho universal. Que curiosa paradoja.

17 ene. 2019 16:32

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Primero la evolución darwiniana fue negada por los fundamentalistas religiosos porque contradecía su idea numinosa del origen del mundo. Ahora es negada también por la izquierda laica porque de nuevo pone en duda su concepto de paraíso, la opinión de que todos somos iguales y debemos aspirar a tener las mismas oportunidades. Como la naturaleza demuestra una y otra vez la distinta condición natural (genética) de la que parten todos los seres vivos, la izquierda socialista ha acabado asumiendo la idea falsa de que la influencia de los genes y la evolución natural son en realidad un constructo ideológico de la derecha reaccionaria para introducir con calzador sus medidas discriminatorias. De lo que no se dan cuenta es que la discriminación se encuentra en la esencia de la vida y va implicita en la existencia de las cosas y del mundo.

16 ene. 2019 21:58

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Solo aquellos que aceptamos las diferencias raciales (también aquellas que aparecen en el encéfalo) podemos decir que las respetamos. Somos los auténticos antirracistas. Los racistas hodiernos son todos unos hipócritas, que se esconden detrás de una careta falsa bajo la que pretenden negar la realidad racial para así no tener que aceptarla.

16 ene. 2019 19:51

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La aversión al capitalismo es la negación de la realidad en el plano de la economía.

15 ene. 2019 16:54

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¿Por qué hay tanta gente que es incapaz de distinguir el racismo: la aniquilación y exterminio del diferente, con el racialismo: la aceptación y estudio de las diferencias raciales?

5 ene. 2019 13:17

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Que manía les entra a muchos, todo el tiempo condenando a los ricos, denunciando su condición presente, ignorando las causas pasadas que han llevado a que tengan esa riqueza, las cuales muchas veces son las mismas que alientan el progreso de la humanidad. TODOS SOMOS RICOS SI NOS COMPARAMOS CON EL HOMBRE DE CROMAÑÓN O DEL MEDIEVO ¿Somos por eso todos indignos? Por supuesto que no. Debemos de estar orgullosos y no avergonzarnos de los logros alcanzados. Amenos la riqueza.

4 ene. 2019 16:08

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SOBRE LA BRECHA SALARIAL:

1º. En general, para un mismo puesto de trabajo, en las mismas condiciones, no suele haber ninguna brecha salarial entre hombres y mujeres. En toda mi vida laboral no he conocido a nadie que haya experimentado en sus carnes este tipo de agravio comparativo.

2º. En el caso de que haya que considerar alguna especie de brecha salarial, ésta beneficia más a las féminas que a los hombres. Hace poco me contaba un amigo que si tenemos en cuenta la esperanza de vida de las mujeres, varios años mayor que la de los hombres, la paga por jubilación, y por tanto el salario que percibe una mujer a lo largo de su vida, es un 10% o un 15% superior a la del hombre para un mismo trabajo. Esta si es una brecha salarial constatable.

3º Pero es que además la brecha salarial no puede ser considerada en ningún caso un problema perseguible. La gente debe percibir el sueldo en función de su rendimiento y su productividad en el trabajo. Hay hombres que ganan y producen más que otros hombres. No se puede pagar lo mismo a un jugador de primera división que a uno de segunda. Y el sexo es otro factor importante que también influye en la productividad, dependiendo del trabajo que estemos considerando. Una azafata debe tener, como así es, un salario más elevado que un azafato. La demanda de mujeres en estos puestos es mucho mayor. Y su rendimiento también es superior ¿Por qué tendríamos que pagar lo mismo por un desempeño distinto? La brecha salarial no es otra cosa que la correlación lógica entre trabajo, salario y productividad. No es una discriminación hacia la mujer. Es una discriminación natural que emana del intercambio lógico y voluntario de productos. Si yo doy menos que otra persona, no puedo esperar que me retribuyan más. Lógica pura, justicia, sensatez, dignidad y cordura, eso es la brecha salarial.

4 ene. 2019 15:43

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Muchos progresistas afirman que la ley de la violencia de género que hoy está vigente en España protege a un grupo de población especialmente vulnerable: las mujeres, y por eso aducen que su aplicación es de necesario cumplimiento. Este es el principal argumento que esgrimen algunos para defender las ayudas destinadas a perseguir los delitos «machistas». Pero este razonamiento es falaz. Imaginen una ley que protegiera a hombres y mujeres por igual, o mejor todavía, imaginen una ley eficaz contra todo tipo de delito. Si una ley persigue cualquier delito, sin distingo de ningún tipo, los recursos que se emplean para hacer cumplir dicha norma ya van destinados en mayor medida a aquellos casos más frecuentes. Si las mujeres son más vulnerables en el hogar, existen más muertes de mujeres en el ámbito familiar, y eso provoca un sesgo natural que hace que se destinen más ayudas para perseguir y encarcelar a los hombres culpables. Este sesgo está implícito en la ley contra la violencia doméstica, sin que haga falta dar un trato especial a las mujeres. Por tanto, todas las asociaciones feministas, las derramas del erario público destinadas a untar a estas asociaciones, y las leyes que promueven esa prioridad feminista, son una filfa absolutamente innecesaria. Lo que hay que hacer es perseguir todas las violaciones, todo tipo de delitos, sin que tiemble la mano, sobre todo aquellos que vulneran el derecho más fundamental que existe: la vida. Curiosamente, son las mismas feministas y la mayoría de progres quienes suelen negarse en rotundo a endurecer las condenas. A la tontuna se une en este caso la hipocresía. Y desaparece la razón.

Si existe alguna diferencia social importante (caso de las mujeres más vulnerables), la única ley justa que permite atender a esas diferencias de forma proporcionada es una que trate a todos los seres humanos de la misma forma. Si tratamos la desigualdad con una ley también desigual, lo único que conseguimos es inclinar todavía más la balanza, alterar el sesgo natural de los acontecimiento, y propiciar una orientación adulterada, incompatible con la realidad, injusta, que acaba llevándose por delante a muchos inocentes, en este caso muchos hombres que son falsamente denunciados y que nada tienen que ver con la violencia de género.

4 ene. 2019 15:14

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La tabla de los proyectos vitales: tres facetas esenciales

Creo que el ser humano debe atender a tres facetas básicas en su vida. Una primera faceta de aprendiz (estudiante), otra académica (escribiente), y otra docente (enseñante). Es decir, en primer lugar debe dedicarse al aprendizaje y el estudio (para depurar sus pensamientos), luego tiene que construir un corpus de conocimientos teóricos, y finalmente debe ofrecer y aplicar el producto terminado, enseñar y transmitir todo lo que haya aprendido o desarrollado a lo largo de su vida, ejercer la faceta de empresario, mostrar o exponer algo, para que sea visto y apreciado por los consumidores.

  1. PROYECTO FORMATIVO. Como estudiante, me gustaría abarcar todo el conocimiento. He partido de la biología y la he aplicado a las ciencias económicas (doctorado en bioeconomía). Pero también quiero aplicarla a las ciencias naturales (biomedicina). Además, me gustaría estudiar física y matemáticas. En una tercera fase espero completar mis conocimientos estudiando más en profundidad algunas materias esenciales (la epistemología, o la física de altas energías), así como volcar todos mi conocimiento en algún campo del saber más práctico (ingeniería), cercano a las necesidades de la gente.
  2. PROYECTO ACADÉMICO. Es bueno quemar etapas. Pero hay trabajos que no se deben abandonar nunca, todos los que están relacionados con la lectura y la escritura. El Replicador Liberal (blog) me permite desarrollar la faceta literaria (está lleno de pensamientos y ensayos). También llevo años escribiendo un tratado humanista centrado en la economía y asentado en la biología. A más largo plazo me gustaría escribir papers científicos y novelas de ficción (una novela histórica). Para escribir novelas hay que empezar por analizar algún hecho histórico de especial relevancia, y llenarlo de situaciones cotidianas y anécdotas varias, combinando la ficción con la realidad sin solución de continuidad. Por su parte, el trabajo académico puro exige conocer los lenguajes en los que se comunica la ciencia, así como las bases de la materia por las que se sustenta toda la realidad, y para ello es necesario saber matemáticas, dominar el inglés y la física.
  3. PROYECTO EMPRESARIAL. Algún día me gustaría fundar una escuela o empresa educativa de nueva creación. Finalmente, la institución educativa es una empresa dirigida al público y al consumidor, en donde se ofrecen determinadas metodologías de aprendizaje. Por tanto hay que empezar divulgando esa filosofia de estudio, para lo cual no veo mejor herramienta que las nuevas tecnologías y los canales de contenido audiovisual (Youtube).
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La tabla de los elementos de la física: campos bosónicos y campos fermiónicos

La física es la ciencia que estudia los elementos más fundamentales de la realidad. Y solo existen dos cosas necesarias para que exista tal realidad: el escenario (las dimensiones geométricas del espacio y el tiempo, los campos bosónicos), y los protagonistas (las partículas, los campos fermiónicos). El universo es un contenedor de energía. Toda la naturaleza está constituida por unos pocos ladrillos esenciales que los físicos denominan partículas. La noción moderna de partícula es la misma que Demócrito daba a sus átomos. Las partículas físicas son entidades indivisibles; puntos cuánticos. Con el tiempo los físicos se han dado cuenta de que todas esas partículas tienen un campo de energía asociado a ellas que se extiende por todo el orbe. De modo que el concepto de partícula no sería tan fundamental como se creía. En realidad, los elementos más fundamentales de la naturaleza son los campos de energía. Y las partículas no son otra cosa que excitaciones de estos campos en algunos puntos concretos. De momento el ser humano ha conseguido identificar siete campos principales. Cinco de ellos dan lugar a las partículas de fuerza (higgs, gravitón, fotón, W y Z, y gluon) y dos a las partículas de materia (leptones y Quarks).

Si nos atenemos sólo al grado de profundidad, la teoría estándar de partículas es la construcción intelectual más impresionante que ha parido el ser humano. Se ha enfrentado a numerosos problemas, y todos los ha ido solventando con éxito. Sin embargo, todavía no ha conseguido resolver todas las cuestiones. Podemos dividir los problemas que aún quedan por solucionar en tres clases diferentes:  1- ¿Por qué las partículas y las fuerzas tienen esas cualidades en concreto y no otras distintas?; 2- ¿Existen otras fuerzas y otras partículas además de las que contempla la teoría estándar?; y 3- ¿Podemos unificar las fuerzas y las partículas que conocemos en una teoría más general?

1. ¿Por que las partículas y las fuerzas tienen estas características?

Todavía no sabemos por qué las partículas que conocemos tienen los valores que tienen: tres familias de partículas, la masa del Higgs, o el valor de la constante cosmológica (la fuerza positiva de la energía oscura). Hay valores teóricos que no coinciden del todo con los que vemos en los experimentos. Y hay otros que no coinciden en nada. Así, si suponemos que la energía de vacío es la que produce la energía oscura, los cálculos de su valor dan lugar a cifras mucho más altas de las que realmente estamos midiendo. Esto se conoce como el problema de la jerarquía. 

También hay que tener en cuenta que los valores concretos de las partículas pueden atender a lo que se conoce como principio antrópico (a un accidente histórico), y no a una necesidad fundamental implícita en la teoría. Así, podría haber una infinidad de universos paralelos con distintas soluciones, y el nuestro solo sería una de las muchas historias que se han dado a lo largo de la eternidad.

Tampoco sabemos explicar muy bien la función de onda de las partículas, su movimiento por el espacio a través de todos los posibles caminos, la interferencia destructiva que lleva al colapso de la onda, y la diferencia con los sistemas macroscópicos que viven en el colapso permanente. Todos los objetos recorren una trayectoria de mínima energía en línea recta. Pero parece que las partículas microscópicas son capaces de avanzar al mismo tiempo por muchos caminos distintos y elegir a posteriori los de menor energía (experimento de la doble rejilla) mientras que los objetos de mayor tamaño solo lo hacen por uno.  

En cualquier caso, todas las excitaciones del campo presentan una cualidad microscópica fundamental, que se conoce como superposición de estados, suma de historias, o principio de indeterminación. Es decir, las partículas elementales se encuentran al mismo tiempo en distintos estados, generando una onda de probabilidad. Este sistema no tiene equivalente en el mundo macroscópico. Así, cuando se alcanza una masa crítica, o cuando las partículas son influenciadas por un aparato de medida, la onda decae en un único estado (colapsa), y por eso es que no vemos gatos vivos y muertos al mismo tiempo. 

El campo de Higg asociado al vacío también tiene una interacción detrás, se llama interacción de yukawa, por tanto sería la quinta fuerza elemental, la quinta interacción. Pero de nuevo desconocemos algunas cosas sobre esta interacción descubierta hace solo unos pocos años. En realidad, hay mucho sitio al fondo, como diría el afamado físico Richard Feynman. Apenas estamos rasgando la escala de energías. 

2. ¿Existen otras fuerzas y otras partículas?

No sabemos si existen otras interacciones y otras partículas. A ese vacío de conocimiento lo llamamos energía y materia oscura. Una posible solución es asumir las predicciones de la teoría de supersimetría que dice que todos los fermiones tienen un compañero bosónico igual que ellos pero con spin entero, y que todos los bosones tienen un compañero fermiónico con spin fraccionario. Esas nuevas partículas teóricas aún no descubiertas serían los candidatos perfectos a ostentar el rango de materia oscura. 

Otras soluciones han sido convenientemente descartadas. Por ejemplo, la materia oscura no puede estar hecha de neutrinos porque estos casi no tienen masa, y no puede estar hecha de bosones Higgs porque estos no son estables y se desintegra muy rápido. Las propiedades de la materia oscura requieren de partículas pesadas y estables, que constituyan el 30 % de la masa del universo.

Por su parte, la energía de vacío puede ser la responsable de la energía que está acelerando la expansión del universo. Pero esta hipótesis nos obliga a aceptar unos resultados absurdos, con unos valores mucho más grandes que la cantidad de energía oscura que debería existir. Por tanto sigue siendo también un campo ignoto.

3. ¿Podemos unificar las fuerzas y las partículas?

No sabemos cómo se unifican las fuerzas. Suponemos que existe una teoría M o teoría de campo unificado. Al parecer las interacciones físicas convergen en una magnitud a energías muy elevadas. La energía de planck y la energía de unificación son mucho más altas que la energía que ahora somos capaces de producir en los aceleradores de partículas.

Para entender el universo en términos generales solo hay que aceptar que todo lo que vemos está formado por una serie de campos superpuestos que se extienden por todo el espacio. En física, un campo no es otra cosa que la distribución de una magnitud determinada, una propiedad cuyos valores disímiles acaban generando una extensión geométrica. 

Los campos presentan siempre dos estados posibles, un estado basal, y una excitación en algunos puntos. Esta excitación puede ser de dos tipos. Si la excitación produce una onda de propagación lineal, dará lugar a lo que se conoce como partículas bosónicas (interacciones). En cambio, si la excitación está producida por una onda estacionaria, la energía se concentrará en un punto concreto, y tendremos partículas fermionicas (materia). De ese modo, los bosones se encargan de transmitir la información a lo largo y ancho de todo el campo, son las partículas que arrojan esa información y que permiten que las otras se comuniquen. Estas otras partículas, que intercambian información, y que se ven afectadas por los bosones, son los fermiones. 

El principal problema al que se enfrentaba la física del siglo XX provenía del hecho de que las partículas eran consideradas como puntos imaginarios; sin extensión alguna. Este no es simplemente un problema de concepto. Es un problema matemático básico. Dicha consideración conduce a soluciones absurdas que dan lugar a resultados infinitos. La solución a este problema se ha remediado en parte de dos maneras distintas, y en ambos casos se ha tenido que aceptar que las partículas no son los elementos más fundamentales de la naturaleza, sino que lo son otras entidades que, en este caso, sí que tienen dimensiones. La primera solución consistió en describir la realidad como una suerte de campos extensos que cubren todo el espacio (teoría de campos unificada). Y la segunda nos ha llevado a creer que las partículas son en realidad cuerdas pequeñísimas, del tamaño de planck, pero con cierta extensión física (teoría de supercuerdas). Estas dos visiones constituyen hoy en día la avanzadilla de la exploración moderna para encontrar el santo grial de la física, la Teoría del Todo. Ambas se disputan el trono del reino de la materia de altas energías.

La solución a este dilema pasa por construir aceleradores de partículas cada vez más grandes y potentes, para analizar rangos de energía cada vez más elevados. Solo así seremos capaces de descubrir nuevas partículas y nuevas interacciones, que acaben dando la razón a unos u otros. Veremos quién se alza al final con la victoria, si los campistas o los locos de las cuerdas. La carrera no ha hecho más que empezar.

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Mis comentarios en Facebook – Año 2018

Año 2018: parerga y miscelánea

Toda la parafernalia que existe en torno a las llamadas dietas saludables, todas las retóricas y discusiones que tratan de esclarecer las bondades de determinados regímenes alimenticios, no son en el fondo otra cosa que una disculpa y una maniobra de distracción para evitar la única solución saludable y gratuita que podemos adoptar: comer poquito de todo. Pero claro, comer poca cantidad, y comer cosas normales, no entraña ningún secreto abstruso, no implica ningún ritual pagano, no permite seguir a ningún gurú, ni creer en ninguna teoría conspiranoica. Y ya sabemos lo que nos gusta todo esto. Las soluciones sencillas y baratas no venden. En cambio, la aparatosidad impostada ofrece al ignaro una apariencia de seriedad que éste no duda en utilizar para suplir sus propias carencias, rellenando de paja los múltiples huecos que socavan su mente.

28 dic. 2018 09:48

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

TODAS LAS CONDENAS DEBERÍAN SER DE CADENA PERPETUA REVISABLE.

Solo existen dos opciones para dejar en libertad a un preso, hacerlo después de asegurarse al máximo que se ha curado y no va a delinquir, o dejarle libre sin ningún miramiento, sin preocuparse antes por saber si volverá o no a las andadas nada más salir. Me parece increíble que tanta gente esté en contra de la prisión revisable incluso para aquellos casos más monstruosos. A veces los demonios habitan dentro de nosotros, ocultos detrás de las buenas intenciones, sin que ni siquiera sepamos que los tenemos ahí. Este buenismo enfermizo lleva a situaciones tan contradictorias y absurdas como la que se crea cuando el sistema deja libre a un depredador de mujeres sin que nadie se queje y luego se condena a un hombre que pone las piernas un poco abiertas al sentarse en el metro, o que dice un piropo a una chica guapa. Todas las condenas deberían ser de cadena perpetua revisable. Asimismo, algunos también deberían revisar las cadenas (de razonamiento) que les llevan a dejar libres a los depravados sexuales al tiempo que afirman que todos los hombres son una raza de violadores potenciales.

21 dic. 2018 10:31

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Si es tan evidente que el machismo no implica necesariamente el asesinato de una mujer, ¿por qué se afirma con tanta rotundidad que el asesinato de una mujer es siempre un acto machista?

18 dic. 2018 16:22

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La violación y asesinato de una mujer a manos de un delincuente varón no es un acto machista. El violador no piensa que la mujer es inferior a él. O al menos no es eso lo que le conduce a asesinarla. La causa principal es el deseo enfermo de un desequilibrado sanguinario, condición humana que carece de género y tiempo, y que por tanto no se puede utilizar para señalar a todos los hombres que hoy habitan la Tierra, haciéndolos partícipes de la muerte de la mujer. En un sentido lato, la violación feminista de la presunción de inocencia, que busca incriminar a todos los hombres del planeta, no es muy distinta de esa otra violación que acaba con la vida de una persona. En ambos casos se presupone que los demás son objetos que se pueden utilizar y manipular para satisfacer un impulso irracional e irrefrenable, ya sea practicando el coito o arengando a las masas para que practiquen el linchamiento público.

18 dic. 2018 02:35

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El absurdo del anarcocapitalismo se revela con toda su inconsistencia cuando algún acólito fervoroso afirma que la Tierra entera, al no estar regida por ningún supragobierno, ya es de por sí un sistema anarcocapitalista planetario. Este argumento, que suele ser empleado en defensa propia, es en realidad la punta del iceberg de una teoría que hace aguas por todas partes. Si el anarcocapitalismo ya es una realidad a nivel planetario, ¿que hacen sus defensores luchando denodadamente para propagar su mensaje? ¿Por qué no están conformes con la situación actual? Yo se lo diré: no están satisfechos porque lo que ellos defienden como deseable, la ausencia de un Estado general de mínimos, conduce casi siempre a la existencia de decenas de Estados más pequeños que compiten para ver cual es más eficaz a la hora de limitar las libertades de las personas. Esa es la situación que existe actualmente en el mundo, lo que demuestra que la ausencia de gobierno es casi tan mala como su presencia excesiva. Los anarcocapitalistas se percatan de que la Tierra funciona, a nivel general, como un sistema anarquista. Pero no son capaces de llevar el razonamiento un paso más allá, a saber, que el anarcocapitalismo favorece la existencia de decenas de sistemas totalitarios o fallidos, como es el caso de nuestro planeta. Esto les obliga a seguir luchando, aunque se contradigan al aseverar que la Tierra ya ha alcanzado aquello con lo que ellos sueñan.

15 dic. 2018 08:36

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La idea de Dios es y será siempre el resultado lógico de un desconocimiento abismático, que ha de acompañar al hombre mientras éste exista, por los siglos de los siglos. Ningún conocimiento futuro podrá jamás ocupar el espacio que aprovecha la creencia para medrar, pues es imposible que desaparezca el más allá por muy allá que lleguemos en nuestros descubrimientos mañaneros. La eternidad que los creyentes atribuyen a Dios es oportunista, se alimenta de esa otra eternidad que asegura que nunca vamos a poder estar completamente convencidos de que ya no existe nada más que conocer. La idea de Dios, la muerte, o el desconocimiento de una parte de la realidad son hechos consustanciales a la vida. Podemos vivir de espaldas a Dios. También podremos inventar el elixir de la eterna juventud. No obstante, la muerte no va a dejar de ser una posibilidad. Siempre habrá un cuarto oscuro al final del pasillo para aquellos que quieran dejar de existir. Y de igual manera, siempre habrá un más allá para aquellos que deseen pensar que la vida no se acaba después de la muerte. Ni siquiera el conocimiento de todo el universo puede garantizar que conoceremos todo lo que existe. Siempre habrá un agujero negro al final del pasillo. Y siempre existirá la religión.

14 dic. 2018 00:15

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Lo que más miedo produce de la muerte es que exista la reencarnación. Con el número de estultos que nacen las perspectivas no son nada halagüeñas.

8 dic. 2018 12:45

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Decir que las grandes superficies van a matar a las tiendas de barrio es tan absurdo y ridículo como decir que los elefantes del África subsahariana van a propiciar la extinción en masa de las hormigas rojas. Si un biólogo dijera esto, sería inmediatamente apartado del cuerpo. Sin embargo, existe un número importante de economistas que vienen pronosticando la pronta desaparición del comercio local a manos de las grandes corporaciones, sin que ello suponga ningún perjuicio para sus carreras académicas.

2 dic. 2018 12:01

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Huerta de Soto dice que el Dios cristiano es libertario. Escohotado por el contrario dice que la religión cristiana está en el origen del comunismo ¿Por qué? ¿Que lleva a interpretaciones tan distintas? Pues eso mismo, que las religiones son creencias arbitrarias y siempre son interpretables.

25 nov. 2018 13:02

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Aviso de alarma dirigido a todos los cabezahueca que pueblan la Tierra: todas las variantes sexuales y hormonales que no están catalogadas como normales (y que no dan lugar a los dos prototipos básicos: hombres y mujeres), es decir, gays, lesbianas, transexuales, travestidos, poliamorosos, orcos, ositos, pepas, marialiendres, etc… tienen en último lugar alguna causa genética, como todo en esta vida. Lo cual no quiere decir que no tengan también una influencia cultural. No me sean maniqueos. Ahora bien, la influencia genética puede ser descrita de tres modos diferentes. El comportamiento sexual se puede deber a un gen alterado que produce una disfunción inadaptativa, pero que se conserva como consecuencia de alguna otra ventaja que desconocemos. En segundo lugar, puede deberse a un gen neutral que es invisible a la presión de la selección. Y en tercer lugar puede estar motivada por un gen con un beneficio directo que aumenta el fitness adaptativo del individuo o la población que lo porta. Dejen ya de decir que los gays padecen una enfermedad, o que son individuos completamente normales. Pueden ser las dos cosas, y habrá que esperar a que la ciencia nos diga algún día si esos comportamientos han promovido el éxito de la especie, o por el contrario son un defecto derivado que la evolución no ha podido evitar. Entonces tendremos que redefinir el concepto de enfermedad. Si por enfermedad se entiende la aparición de un mal que modifica la fisiología óptima del individuo y reduce su capacidad de adaptación y supervivencia, entonces la homosexualidad puede ser considerada una enfermedad solo si conseguimos demostrar que ha tenido ese impacto negativo en las poblaciones. Si por enfermedad entendemos todo proceso fisiológico y psicológico que daña y altera las emociones de una personas, entonces los enfermos son todas aquellas personas intransigentes que hacen la vida imposible a una persona solo porque no están dispuestos a permitir que esta se acueste con quien le de la real gana.

25 nov. 2018 12:04

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La defensa conservadora de la patria, los símbolos o las tradiciones antiguas no tiene un resultado claro; puede derivar en algo malo o bueno para el país, según los casos. Dependerá de la cultura o las circunstancias a conservar. En cambio, la defensa del socialismo es incondicionalmente mala, y sus perjuicios siempre son intrínsecos.

24 nov. 2018 08:20

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LOS ÁMBITOS DE LA LIBERTAD: el futuro de la humanidad pasa por aumentar la libertad del hombre en cuatro escenarios principales:

– EL DOMINIO DE LA FÍSICA: la colonización de Marte, y en general la carrera espacial, nos librará algún día de las ataduras gravitacionales que ahora nos fijan como lapas a la superficie caduca de la Tierra. Técnicas: ingeniería astronáutica, terraformación.

– EL DOMINIO DE LA BIOLOGÍA: la erradicación de las enfermedades relacionadas con el envejecimiento nos librará de la muerte que procura el deterioro temporal del cuerpo. Técnicas: modificación genética, regeneración celular, células madre.

– EL DOMINIO DE LA SOCIOLOGÍA: la adopción de un sistema político centrado en el mercado libre (librecambista) y un orden social garantista basado en el Estado de derecho, nos librará del totalitarismo, el intervencionismo, el socialismo y los abusos de poder que a día de hoy todavía lastran la economía de una buena cantidad de países. Técnicas: paciencia, educación, seguridad, proselitismo, minarquismo.

– EL DOMINIO DE LA TECNOLOGÍA: la creación de máquinas completamente autónomas, con inteligencia artificial, alimentadas con energía barata y ubicua, nos librará del trabajo extenuante y obligatorio al que hoy en día estamos sometidos. Técnicas: fusión nuclear, células fotoeléctricas, redes neuronales, tecnología de materiales.

POSTDATA: el dominio de la sociología es el más complicado, mientras que el dominio de la biología es el más perentorio. En ambos casos estas cualidades se deben a la propia condición humana. Somos tan tozudos que seguramente nunca vamos a aprender del todo cómo funciona una economía. Ahora bien, cualquiera que sea el resultado, lo que está claro es que solo llegaremos a verlo si solucionamos antes el problema biológico de la muerte. Por su parte, el dominio de la tecnología supondrá el último salto importante en la evolución anatómica y fisiológica de nuestra especie. Mientras que el dominio de la física abrirá las puertas a la última y más grande de todas las epopeyas, la colonización del universo.

22 nov. 2018 18:18

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Algún día la inteligencia artificial mirará hacia atrás y dividirá a la especie humana en dos poblaciones animales: muy tontos y medianamente tontos. Los razonamientos de los políticos son cada día más estúpidos. Si no quieres aprobar mis presupuestos es que eres un inmovilista o que solo te mueve el interés partidista. Yo no. Yo no soy partidista. Yo sí modifico mis planteamientos. Es increíble el ridículo que hacen la mayoría de políticos y lo pobres e intrascendentes que son sus opiniones ¿Qué esperan que hagan los demás partidos cuando tu propones por la puerta de atrás unas políticas contrarias a sus principios? No tienen ningún sentido de la realidad.

18 nov. 2018 19:55

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El ser humano es un animal paradójico. Ahora que frecuento la medina, asisto a veces a una circunstancia muy curiosa. Suelo discutir con personas cultas que, después de pasarse una mañana regateando con todo tipo de vendedores para intentar bajar al máximo el precio de las mercancías, son capaces de defender, solo un poco después, un precio justo mínimo impuesto por el Estado. Como digo, son personas cultas, y la discusión transcurre en unos términos exquisitos, cosa que agradezco. Pero es precisamente esa corrección lo que más desazón me produce. Existen muy pocos antídotos que sirvan para contrarrestar los efectos devastadores que tiene la contradicción sobre los cerebros de las personas. Por un momento, pienso que la humanidad no tiene salvación ni en cien mil años de existencia. Y me invade un profundo sentimiento de vacío.

11 nov. 2018 23:23

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Una de las ideas más poderosas del liberalismo hace aparecer al Estado como un mero intermediario. Incluso los socialistas más recalcitrantes pueden entender que los intermediarios encarecen siempre el producto final. Hasta tal punto eso es así que muchos hablan de ellos con desprecio, a pesar de que avalen luego al único intermediario realmente inútil: el Estado, que existe por imperativo legal y no porque lo demande el mercado. Es fácil comprender que, si prescindimos de la cantidad de burócratas inútiles a los que hay que pagar antes de que un producto llegue a manos del consumidor, este se abarataría de forma considerable y todos seríamos mucho más felices.

11 nov. 2018 19:28

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Siempre la maldita plusvalía. Toda la izquierda y parte de la derecha sigue creyendo en ese espantajo comunista que supone el mayor error intelectual de la historia. Si creen que los bancos no van a repercutir el impuesto de las hipotecas en los clientes es simple y llanamente porque piensan que existe una mayoría de banqueros que ingresan mucho más dinero del que deberían y que tienen amplio margen para absorber las cargas impositivas que los políticos les obligan a pagar. Casi parece que la plusvalía es tan infinita como las continuas subidas de impuestos que encadenan los distintos gobiernos. Sin embargo, hay dos reglas básicas que no dejan de pisotear: el principio de la separación de poderes, cuando enmiendan la plana al alto tribunal para no perder autoría, y el principio de la competencia, cuando exigen a los bancos que ajusten los costes de producción dentro de un margen social justo (que incluye también los salarios de los banqueros y la dichosa plusvalía), sin entender que dichos costes ya han sido ajustados antes por efecto de la competencia y la demanda constante del consumidor.

9 nov. 2018 00:25

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Cursi: «No somos objetos, somos personas».

RAE: Objeto 1.m. todo lo que puede ser materia de conocimiento o sensibilidad de parte del sujeto, incluso este mismo.

Yo: ¡incluso ESTE MISMO!

8 nov. 2018 19:54

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Solo un inútil puede pensar que un símbolo no significa nada. La esencia del símbolo es su significado.

Actualizado 5 nov. 2018 17:58

5 nov. 2018 17:58

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EL LIBERALISMO EN LA VIDA

Les invito a que desglosen su vida, los momentos cardinales que les condujeron finalmente al liberalismo. Empezaré yo:

– En el instituto me fascinó una idea por encima de todo, el mecanismo molecular tan preciso que despliegan las células para realizar sus funciones vitales, hecho que me llevó a apreciar la ciencia y el conocimiento básico.

– En la universidad, integrado con el resto del colectivo reivindicativo, tal vez en alguna de esas conversaciones que manteníamos para cambiar el mundo, me percaté de lo extremas y sesgadas que eran algunas opiniones, y de lo alejadas que estaban de las medidas necesarias para promover el avance tecnológico y social. Fue ahí cuando me empecé a desengañar del ideario socialista.

– Carl Sagan hizo que me enamorara todavía más de la ciencia. Y Richard Dawkins me enseñó lo importante que es conocer las causas últimas que están detrás del origen y evolución de la vida para entender el mundo en general.

– Posteriormente, el padre de mi novia por aquel entonces, un hombre sin estudios pero con una inteligencia natural y práctica por encima de lo común, me sentó en una silla de la cocina de su casa y me obligó a escuchar La linterna de la economía, programa que dirigía el gran Jiménez Losantos. De repente descubrí que todo encajaba. Mis dudas se disiparon y abracé el liberalismo.

– En algún programa de Jiménez Losantos hablaron sobre la Escuela Austriaca y empecé a devorar libros escritos por autores pertenecientes a esta corriente intelectual, empezando por Hayek y siguiendo por todos los demás.

– Una noche de verano allá por el 2009 descubrí en Internet a un tipo arrollador dando clase en una universidad de la que ni siquiera había oído hablar. Era Huerta de soto. Sus ideas, así como su forma de expresarlas, me hipnotizaron de inmediato. Me pasé el verano esperando que colgaran la próxima sesión.

– En 2014 pude cumplir un sueño. Cursé el máster de economía de la escuela austriaca y recibí lecciones de mano del propio Huerta de Soto.

– En 2016 aceptaron mi solicitud para realizar el doctorado en el departamento del profesor Huerta de Soto. Mi tesis versa sobre la economía biológica o bioeconomía. Es una integración o fundamentación de las principales teorías económicas con base en leyes de la evolución y la biología molecular. Por fin puedo fusionar las dos cosas que más me han impactado en la vida, aquella maquinaria celular que me dejó deslumbrado cuando asistía al instituto, y la organización social más compleja de todas, basada en la economía de libre mercado que propugna la Escuela Austriaca, a la que tanto debo y de la que tanto he aprendido (las ideas de los economistas austriacos también despertaron mi interés por la filosofía). No puedo imaginar una vida mejor.

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Actualizado 2 nov. 2018 12:43

2 nov. 2018 12:43

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La reacción de un amigo me ha llevado a deducir que, para él, los liberales tendríamos que tener una clara vocación de masocas para ser coherentes. Nos tiene que gustar trabajar doce horas al día sin importarnos las condiciones. Como yo le he dicho que mi filosofía de vida se basa en el ahorro, el trabajo y el esfuerzo, él se ha creído que yo deseo dejarme la espalda en el curro, si puedo elegir. Tengo que aclararle algunas cosas. Solo los tontos trabajan a destajo cuando descubren que las contraprestaciones que reciben (económicas o no) son cada vez más pequeñas, y, por lo mismo, también serán tontos si quieren trabajar más cuando los beneficios son los mismos. El deber por el deber se lo dejamos al bueno de Kant, que se paso la vida esclavo de las horas sin salir de casa para poder escribir.

La esencia del liberalismo consiste en afirmar que los beneficios conseguidos con esfuerzo son solo de la persona que los ha ganado trabajando, y nadie se los puede arrebatar para distribuirlos entre la población. Esto no implica que debas esforzarte más. Antes bien, supone que cada uno es libre de trabajar en lo que buenamente pueda o quiera, las horas que le dé la gana.

Mi amigo se ríe si le digo que soy un liberal convencido y a continuación insinúo que estoy más cómodo trabajando menos horas por el mismo salario. Y es que no entiende lo que significa la palabra liberal. Cuando afirmo que creo en el ahorro y el esfuerzo, lo que quiero decir es que una sociedad que promueve esas costumbres es una sociedad que prospera más rápido. Pero eso no implica que a mi me guste trabajar, y menos aún que me guste laborar por amor al arte. Son muy pocos los que pueden desempeñar un trabajo que les apasiona. Lo que debe mover a trabajar son los estímulos subjetivos (individualizados) que provienen del resultado beneficioso que para cada uno tiene su trabajo, y no el deber autoimpuesto o el gusto por el trabajo. El deber por el deber o el gusto por el gusto no son buenos incentivos (no sirven para promover la prosperidad), ya que son muy poco frecuentes. En general, lo que debemos hacer para ganar dinero no es satisfacer nuestros gustos particulares, sino saciar los que tiene el consumidor. Esta es otra lección del liberalismo que mañana te explicaré con más detalle, mi querido amigo.

29 oct. 2018 22:11

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En el mundo retorcido y tragicómico que nos ha tocado vivir, se dan cosas tan curiosas como que un comunista declarado como Pablo Iglesias, pupilo y abnegado estudioso de la obra de Marx (reconocido por él), tache de facha a un liberal al que jamás se le pasaría por la cabeza apelar a la figura de Mussolini para justificar su posición ideológica. Son cosas del MundoToday.

29 oct. 2018 20:59

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La izquierda nunca entenderá el mensaje liberal. Es inútil buscar apoyos para mejorar la sociedad hablando con esta gente. Es más productivo hacer amigos en la derecha, apoyar los movimientos políticos que empiezan a aparecer después de una noche de excesos zurdos, y reconocer que ésta es la única forma que tiene el liberalismo de sacar la puntita.

29 oct. 2018 18:35

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Como la iglesia, el mensaje que los comunista han venido lanzando al mundo durante los últimos dos siglos, ha ido moderándose a medida que la evidencia de los hechos pasaba por encima de sus falansterios arrasando todo. Como la iglesia, que finalmente ha aceptado la teoría de la evolución y se ha retractado de muchas lecturas literarias extraídas de la Biblia, así también el comunismo ha derivada en una socialdemocracia descafeinada que ha perdido todo sentido. Pero no se equivoquen. La fe en la salvación sigue estando presente en ambos dos. Cuidado con los nuevos profetas. Marx todavía vive en muchos corazones. Y está más resentido que antes.

29 oct. 2018 18:04

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La diferencia entre un comunista y un fascista es que el primero utiliza las herramientas del Estado para imponer por la fuerza una igualación aparente absoluta, mientras que el segundo las usa para fraccionar a la sociedad en virtud de su sangre, su etnia o su ideología. De aquí extraemos varias paradojas. Al mismo tiempo que el comunista denuncia las facciones injustas que el fascista emplea para clasificar y discriminar a los hombres, él mismo ordena a éstos de igual manera, en dos grupos antagónicos: los obreros y los capitalistas, y los enfrenta siguiendo las mismas pautas que el fascista. Y para rizar el rizo, el comunista gusta de llamar fascistas a todos aquellos que no congenian con sus ideas, siendo que él es el mayor fascista de todos, pues está claro que también quiere promover a toda costa dos bandos enfrentados a muerte, de los cuales solo uno tiene derecho a la vida.

La explicación de esto es bastante sencilla. Los comunistas se fijan solo en una consideración superficial, la distinta clasificación que hacen ellos y los fascistas, mientras que obvian la cuestión mollar: que ambos quieren someter a los hombres y despojarlos de su libertad. Parece que se creen imbuidos de una suerte de santidad incuestionable, por el hecho de ser ellos los únicos que al parecer defienden a las clases más desfavorecidas. Pero en el fondo no hacen otra cosa que dividir y segregar a la población de manera arbitraria, eliminando luego a una de tales facciones.

Todo esto nos lleva a dos conclusiones. Primero, que el análisis de la realidad que hace el comunismo es fruto de una observación pobre y pueril, que no es capaz de ver más allá de la superficie especiosa que envuelve los hechos. Y segundo, que la estupidez viene muchas veces acompañada de la tiranía, y que la libertad, por el contrario, nace del esfuerzo, el respeto y el entendimiento que permiten comprender cómo funciona de verdad la vida.

Vayamos finalmente a las soluciones. El problema no nace de clasificar a la sociedad en grupos distintos. Las clasificaciones siempre son necesarias. El problema surge al ordenar la sociedad en función de la clase, la sangre, o la religión que tengan sus ciudadanos, y hacerlo con el objetivo de eliminar o defenestrar a uno de esos grupos de población. Y la solución pasaría por eliminar solo a aquel grupo (o camarilla) de individuos que sostiene y defiende una tiranía que conduce a la segregación y el asesinato de personas por razón de sexo, raza, clase o creencia.

29 oct. 2018 12:24

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Aristóteles decía que la madurez intelectual se alcanza a partir de los 40. No entiendo por qué se deja votar antes de esa edad.

28 oct. 2018 18:08

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La libertad también necesita de limitaciones. El tránsito de mercancías y personas debe estar regulado igual que lo está el de bombas y delincuentes. Una frontera en un país que regule el paso de personas es una primera barrera de entrada importantísima que nos protege de agentes malignos y evita males mayores. Cualquier unidad física tiene una barrera que la delimita y la separa del exterior. No es un capricho humano. Es la ley universal de la identidad. Desde el momento que existen distintas culturas y civilizaciones, con distintos tipos de normas, deben existir también fronteras. El día que esas normas se unifiquen (para bien) ese día podremos hablar de eliminar las barreras.

20 oct. 2018 10:40

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Solo hay algo que iguala la grandeza de la visión darwiniana y la diversidad de animales y plantas que embellecen la superficie de la Tierra, y es la visión del origen evolutivo y la riqueza caleidoscópica de palabras y lenguajes.

13 oct. 2018 17:29

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Solo recuerdo haberme manifestado en la calle cuando ETA asesinaba niños y mujeres, o en los días más estúpidos de mi vida, cuando era un adolescente iracundo, en contra el mercado y el vil dinero. Pero, incluso entonces, las aglomeraciones ya me producían una cierta sensación de agobio, como de no ser yo. En medio de aquella masa informe de brazos y bocas, parecía que me moría; que dejaba de existir. Los futuros socialistas se crecen cuando hay miles de camaradas eufóricos aplaudiendo a su alrededor. En cambio, los que apuntan maneras de liberal padecen un tipo de agorafobia congénita que les lleva a abominar de los espacios abiertos llenos de gente desconocida. Siempre he sentido más apego hacia esta segunda versión del hombre, no porque no me guste hablar con la gente, sino porque no me gusta que hablen por mi.

5 oct. 2018 06:09

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Los políticos son una muestra representativa de la humanidad. Las bajezas políticas son en realidad las bajezas humanas.

11 sep. 2018 17:42

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Más de una vez me he topado con la afirmación de que las larvas de los tunicados, cuando les llega el momento de optar por una vida sedentaria, se comen su propio cerebro, como los profesores adjuntos cuando consiguen plaza fija» Richard Dawkins.

A esta deliciosa cita de Dawkins sólo cabría añadir, para completar la información, que el grupo de los tunicados tiene, además de los profesores adjuntos, otros dos bellos representantes: los políticos y los funcionarios de carrera.

8 sep. 2018 12:06

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La política es la única ciencia que aborrece las demostraciones.

4 sep. 2018 19:47

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Hay algo que no acabo de entender. Hace algún tiempo escribí un artículo en el que daba por hecho que la República es una suerte de democracia extrema, como se entiende generalmente aquí en España. La etimología de la palabra me daría la razón: cosa pública. Pero resulta que luego empezaron a surgir movimientos liberales en España y Sudamérica reivindicando el republicanismo para sí mismos y ligándolo al imperio de la ley. Seguramente sea un problema léxico. Pero a mi no me parece apropiado asociar la República con un sistema político del que se dice que gobierna la ley. No hay en esa palabra nada que nos pueda hacer pensar que es un término liberal. Todo lo contrario. A mi siempre me ha gustado la denominación de minarquía, que si se refiere en este caso al gobierno de la ley, siendo que la disminución del número de políticos y parlamentarios elegidos por el pueblo implica también la disminución del poder popular y oligárquico y la suplantación por un orden basado, esta vez sí, en el concepto de ley natural. Al menos es un término que se ajusta mejor a lo que realmente quiere transmitir el liberalismo.

1 sep. 2018 10:58

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La inmigración en España y Europa tiene dos graves problemas, uno interno y otro externo. El interno es el estado del bienestar que emponzoña la economía continental. El externo es el estado teocrático que impera en los países de origen. El resultado es un inmigrante subvencionado, ocioso, con mucho tiempo libre, y con unas ideas que son incompatibles con las democracias occidentales y que acaban generando desórdenes, tumultos y fanatismo. Las soluciones pasan por eliminar las subvenciones, expulsar a los extremistas religiosos, y permitir solo que se queden aquellos hombres y mujeres modernos, que trabajen, que se integren, y que no lleven bolsas de basura en la cabeza.

29 ago. 2018 10:06

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Uno de los micromachismos que más odio es el del canario macho, que al cantarle a la hembra provoca que le crezcan los ovarios.

28 ago. 2018 18:37

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SOBRE EL MONO MADURO DE VENEZUELA:

El metro es una unidad de longitud que se define como la distancia que recorre la luz en el vacío en un intervalo de 1/299 792 458 segundos. A su vez, un metro consta exactamente de 100 centímetros. Si quitamos un cero a esa cifra, la torre Eiffel sigue teniendo los 300 metros de altura que ha ostentado siempre. Pero Nicolás Maduro y su tropa de secuaces y chimpancés analfabetos piensa que, quitando ceros al valor que tiene actualmente el bolívar, la economía de Venezuela podrá empezar a recuperarse en los próximos días a ritmo acelerado. Si alguien nos dijera que es capaz de disminuir la velocidad de la luz en el vacío simplemente quitando ceros al metro, le tacharíamos inmediatamente de loco y no le dejaríamos tomar ninguna decisión más allá de aquellas que solo le afectasen a él. Pero el gorila Maduro dirige un país entero desde hace demasiado tiempo ¿Hasta cuando un hombre con el cerebro de un gibón puede estar al frente de una nación relativamente moderna? Esa es la pregunta que debemos hacernos. Todo depende del grado de cobardía, estupidez o desesperación al que pueda llegar la población que está padeciendo o favoreciendo a este prehomínido territorial de Sudamérica de hábitos nocturnos.

23 ago. 2018 08:04

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El próximo que me vuelva a decir que hay un eslabón perdido que pone en duda la teoría de Darwin le mandó al rincón de pensar. Primero, hay una cosa muy parecida a los chimpancés que solo se diferencia de estos en que iba erguido sobre dos patas. Son los Australopithecus. Luego hay unas formas antropoides más evolucionadas que llamamos homo primitivo (habilis, erectus), con cerebros más grandes pero rasgos todavía simiescos. Y a continuación viene el hombre moderno. Y entre estos tipos principales existen otros especímenes intermedios que llenan una lista de decenas de tipos morfológicos. Lo dicho. Si alguien me vuelve a decir que existe un eslabón perdido tal vez le utilice a él para rellenar ese vacío.

21 ago. 2018 19:40

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Los lemmings (hombres) son tan tontos que hasta el nombre que llevan es resultado de una creencia estúpida. Los lemmings (animales) no se suicidan en masa.

19 ago. 2018 19:30

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SOBRE TESLA

Tesla tiene un valor en bolsa que no se corresponde con el escasísimo número de coches que vende. Abajo tienen todos los datos. El valor está claramente inflado por las expectativas de futuro que muchos clientes ponen en la empresa. Para algunos esto es una burbuja que está condenada a explotar tarde o temprano. No obstante, no todas las sobrevaloraciones son burbujas desinflables. Algunas están basadas en perspectivas reales. Casi nadie en los medios distingue entre estos dos tipos de burbuja, las que están rellenas de aire y las que se inflan a base de inyecciones de cemento armado. Casi nadie discute hoy que el coche eléctrico será el futuro. Por supuesto tampoco sabemos si Tesla tendrá dentro de unos años el predominio que ostenta hoy. Pero no hay duda que tiene todas las de ganar. En cualquier caso, comparar cualquier expansión artificial del mercado con la situación actual de Tesla es cuanto menos una análisis bastante simplón. Por mucho que repasemos una y otra vez los datos comerciales de las principales empresas automovilísticas

Esta es la capitalización bursátil de varios grupos y empresas automovilísticas, tras el cierre de mercado del 8 de agosto de 2018.

Toyota: 207.347 millones de dólares.

Daimler: 73.081 millones de dólares.

Ford: 40.057 millones de dólares.

Volkswagen: 84.698 millones de dólares.

Honda: 55.665 millones de dólares.

Tesla: 63.177 millones de dólares.

General Motors: 53.134 millones de dólares.

Y estas son las cifras de coches vendidos durante el último año natural, 2017, por cada uno de esos grupos.

Toyota: 10,163 millones de coches.

Daimler: 2,665 millones de coches.

Ford: 6,254 millones de coches.

Volkswagen: 10,413 millones de coches.

Honda: 5,359 millones de coches.

Tesla: 103.000 coches.

General Motors: 6,875 millones de coches.

10 ago. 2018 22:56

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Uno de los argumentos que más lástima merecen, por la pobreza intelectual que transpiran, es ese que pretende relacionar las posiciones que dudan de que el aborto sea siempre un acto legítimo con el conservadurismo, o la falta de libertades. Quieren que creamos que el voto de la mujer y su derecho a detener el embarazo cuando a ella le dé la gana son la misma cosa. Quieren que pensemos que su equiparación con el hombre como ser humano y el asesinato de un niño a punto de nacer son dos hechos intercambiables. Pobres mentes. Les falta mucho para llegar a tener un mínimo de discernimiento.

10 ago. 2018 08:52

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CONTRA EL FEMINISMO Y A FAVOR DEL PIROPO:

Cuando piropeo a una mujer por la calle (si lo hiciera), igual que si se me escapase un gritito de asombro al contemplar una obra de arte, no estaría haciendo otra cosa que manifestar la admiración que siento hacia la inteligencia y la genialidad del ser humano, su cualidad más excelsa. El cuerpo en forma de guitarra de las hembras llama a la puerta de mis instintos para que le dé mi aprobación. Y no me da la gana de callarme. Las caderas anchas que destacan en ese perfil femenino guardan una relación estrecha con el grado de inteligencia que atribuimos con razón a nuestra especie. Cuando piropeo a una mujer por la calle estoy celebrando esa cualidad magnífica del ser humano. Gracias al diámetro de esas caderas, los niños pueden nacer con grandes cabezas y grandes cerebros. Esa ha sido la principal adaptación evolutiva que ha determinado el éxito de nuestra estirpe. Gracias a esas caderas, el número de tontas del bote se ve limitado a unas cuantas feministas iracundas enfadadas con el mundo y la realidad. Seguiré alabando esas caderas cada vez que las vea, consciente de que son la razón de que existan personas como Einstein, Van Gogh, o Arquímedes. Y seguiré dando gracias y honrando a la naturaleza, siempre tan sabia, que ha construido un cuerpo femenino capaz de traer al mundo a tantos seres inteligentes, para desmedro de aquellas pocas feministas estúpidas que no han sabido aprovechar el hueco que dejan las caderas para sacar por él una cabeza y un cerebro dignos de su especie.

8 ago. 2018 20:00

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Los mayores imbéciles de la historia de la humanidad viven entre nosotros. Siempre ha habido estúpidos. Pero los de ahora están alfabetizados e informados, y siguen siendo tontos. Al meno antes tenían disculpa. La mayoría de los ciudadanos que vivían en la Unión Soviética no tenían forma de saber nada sobre el régimen más sanguinario que jamás ha existido. Quienes hoy defienden ese régimen desde posiciones informadas tienen que ser infinitamente más imbéciles que aquellos que se morían de hambre y que solo tenían tiempo para sentarse cuando se quitaban los piojos.

8 ago. 2018 14:58

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Adivina adivinanza…

¿Qué es un comunista que confunde la libertad individual con la colectiva?: un anarquista defendiendo una contradicción.

¿Qué es un liberal que confunde la libertad individual con la colectiva?: un anarcocapitalista defendiendo el derecho de autodeterminación.

4 ago. 2018 12:55

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El juego del amor, y solo tienes que fijarte en cómo el palomo atosiga a la paloma por toda la plaza, consiste en un macho que insiste y una hembra que se hace la remolona hasta que al final transige, muchas veces de forma tácita. No voy a aclarar aquí las razones de esta etología, que las hay, y muy evidentes. Estudiad. Simplemente, para aquellos estúpidos que no sepan nada de biología, y sobre todo para aquellos ministros y feministas que no saben nada de nada, diré que estos comportamientos son generalizados en la naturaleza y se han civilizado con la aparición del hombre, lo cual no quiere decir que hayan desaparecido. Si pretendemos que las mujeres den su consentimiento explícito cada vez que accedan al coito, nos cargamos de inmediato el juego del amor, renunciamos al lenguaje de las miradas, trocamos los papeles, y convertimos en ridícula una relación que debería ser completamente natural. Pero sobre todo, cabría entender que no estamos solucionando nada. ¿Qué es eso del sí explícito? ¿Cómo se demuestra? ¿Debemos acostarnos también con un notario? ¿Vamos a imponer los tríos por obligación? ¿Cuantas veces la ministra se ha acostado con un hombre sin haber firmado un documento dando su consentimiento? Todo es tan estúpido que uno ya no sabe si la política es una actividad desempeñada por personas de carne y hueso o por seres de luz venidos del futuro que juegan con nosotros a los médicos al objeto de medir la flexibilidad de nuestra idiocia para saber hasta qué punto el ser humano puede ser imbécil sin que la sociedad se venga abajo. Imagino que estarán llegando al límite.

11 jul. 2018 09:47

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Cuando un vegano se dirige a mí para llamarme asesino y acusarme de instigar la destrucción de la Tierra y romper el equilibrio del planeta, suelo mandarle a freír espárragos, nunca mejor dicho. Pero antes le ilustro con algunas de las funciones que tienen los carnívoros en el equilibrio ecológico de la madre Gaia. O le hago ver que nada de lo que él hace habría sido posible de no haber aparecido los creodontos allá por el mioceno, o los consumidores heterótrofos de segundo orden en la era precámbrica. Y ahí se acaba la discusión. Como le suena a chino lo que digo, no suele preguntarme por los detalles. Y se va a freír espárragos, literalmente.

5 jul. 2018 11:15

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El liberalismo es la dictadura de la libertad.

1 jul. 2018 15:57

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El principal pecado que comete el liberal es el de confundir la libertad de las personas con esa clase de absolutismo que pasa por defender dicha libertad sin ninguna condición o contemplación, confundiendo los principios universales con una suerte de simplismo cósmico que niega las diferencias y los peligros que acechan en el alma de algunos individuos, y que solo se pueden combatir con más autoritarismo y limitación de sus libertades. Por ejemplo, yo estoy a favor de la libertad de movimiento, necesaria para que las personas puedan acudir a una oferta de trabajo en cualquier parte del mundo sin sufrir impedimentos. Pero no estoy a favor de la libertad absoluta de movimiento. Igual que creo que debe haber un orden policial interno que controle el tráfico de personas dentro de un país, también creo que debe haber un control de las fronteras exteriores, para evitar el paso de delincuentes, o el tránsito masivo de personas sin ningún orden económico, que son la consecuencia de graves errores cometidos en los países de origen. Lo repetiré mil veces. El pecado de muchos liberales es el de caer en el absolutismo de la libertad, sin atender a ninguna limitación o consideración previa.

24 jun. 2018 07:24

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No todo lo que es pacífico tiene que ser correcto ni todo lo que es correcto tiene que ser pacífico.

20 jun. 2018 22:24

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Todas los sistemas tienen dos componentes esenciales, la fuente de alimentación (su dinámica) y el mecanismo para el cual está destinada esa energía (su cinemática). Por eso, los dos avances que más van a determinar el progreso de nuestra especie en los próximos años son las baterías de litio y el procesamiento cuántico. Ambos avanzan hoy en día a la par, lo cual va a permitir que en el próximo lustro asistamos a una revolución sin precedentes, que nos llevará por un lado a tener baterías con un coste inferior a los 100 euros el kw y ordenadores cuánticos con más de 100 qubits. Esta barrera, a la que a mi me gusta llamar la frontera de los cienes, marcará un punto de inflexión que sin duda será la garantía para el progreso continuo e infinito que vamos a experimentar en los próximos siglos.

20 jun. 2018 07:31

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Mucho más grave que el agua con azúcar es el agua y el azúcar con impuestos, la homeopatía del socialismo, el placebo de la política.

17 jun. 2018 20:45

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Los seres humanos somos el resultado de dos únicos reservorios de información. Los que están grabados en el genoma y en el cerebro. Si tenemos que definir la vida humana atendiendo a algo en concreto, no hay una manera más objetiva de hacerlo que aquella que refiere el momento en el que se constituye el ADN y el sistema nervioso, esto es, la creación de toda la información que determina el estado y el funcionamiento del organismo material que somos. Todo lo demás es pura palabrería y afirmaciones sin fundamento. A los que creen que el nacimiento determina algo, los científicos les llamamos astrólogos. Muchas feministas no son otra cosa que simples sucedáneos de Rappel.

15 jun. 2018 21:23

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El aborto es, cuanto menos, un problema complejo que requiere una enorme dosis de prudencia. Es uno de esos temas grises que no admiten posiciones cerradas ni demostraciones axiomáticas. Puedo entender cualquier posición que utilice este tipo de moderación. Lo que me horroriza es esa actitud que festeja el aborto con alharacas y confetis como si fuera un avance seguro o un descubrimiento apodíctico. Me asombra ese progresismo pagado de sí mismo que tacha de conservador a todo aquel que duda sobre un problema tan complicado y que prefiere la prudencia al atrevimiento. No me considero conservador. Pero reconozco en el conservadurismo ciertas cuitas y prudencias con las que sí me puedo identificar. Creo a pies juntillas en la libertad de la mujer. Pero me asombra que se comparen los límites que obligan a las mujeres a respetar la vida de los nonatos con otras restricciones de carácter tradicional como la prohibición de la eutanasia, los matrimonios homosexuales o la prohibición de las drogas. Nada es comparable con el problema del aborto, el cual viene a cuestionar la propia vida y los marcos en los que esta se desarrolla. No estamos tratando un asunto claro de libertades. Tampoco queremos limitar la libertad de la mujer porque si, porque nos de la gana, o porque queramos dominarla de alguna manera. Estamos coartando su libertad porque creemos que puede incurrir en un delito de asesinato. Es absurdo que se comparen las leyes contra el aborto con otras leyes restrictivas que afectan la libertad individual. Absurdo todo.

14 jun. 2018 21:26

Parerga y miscelánea compartió una publicación.

Actualizado 14 jun. 2018 17:22

14 jun. 2018 17:22

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Es completamente absurdo que la definición de ser humano con derechos dependa exclusivamente del hecho circunstancial que atiende al trasiego del feto por el canal del parto. Ahora no soy humano. Ahora sí lo soy. Magia potagia Completamente absurdo, y muy poco científico.

14 jun. 2018 13:19

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Hay dos maneras de conseguir que los países gobernados por inútiles socialistas quiten todos los aranceles y subvenciones que destruyen el progreso y la libertad de sus ciudadanos. Puedes bajar los aranceles de tu nación para que el resto de países aprendan con el ejemplo. Pero este camino subestima sobremanera la estupidez general que caracteriza a todos los gobiernos del mundo. Es una vía estéril. La otra estrategia consiste en hacer todo lo contrario, subir tus aranceles de forma exorbitante para hacer la vida imposible al resto de países y obligarlos a pasar por el aro. Esta alternativa no suele gustar a muchos liberales porque es anti intuitiva y pareciera que lo empeora todo. Pero este castigo es el que se aplica también a los niños que no entienden otra cosa, y todo hace pensar que es justo lo que hay que hacer con esos políticos infantiles que se niegan a quitar los aranceles a pesar de toda la evidencia en contra. Este camino aún no se ha puesto a prueba. Estados Unidos es el único país con capacidad para hacerlo. Y Trump el único dirigente con los huevos necesarios. Le deseo todo lo mejor.

10 jun. 2018 13:13

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Una de las cosas negativas que tienen las redes sociales es que consiguen reunir a todos los gilipollas del mundo en torno a un montón de reivindicaciones estúpidas, al tiempo que hacen llegar sus memeces a oídos de los políticos, que son otro grupo de gilipollas que termina por implementar esas estupideces en forma de leyes absurdas. Y como los gilipollas son siempre los que más aúllan y los políticos actúan de colectores y amplificadores de toda la mierda que traga el alcantarillado público, al final la sociedad entera acaba atascada e inmersa en su propia inmundicia.

9 jun. 2018 08:06

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El anarcocapitalista comete el mismo error cuando dice que el Estado no existe que el ignorante cuando dice que las razas no existen.

8 jun. 2018 07:20

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El socialista tiene dos obsesiones que no le dejan dormir: la ayuda a los pobres y el odio a los ricos. Ahora bien, resulta que la condición básica para ayudar a los primeros pasa por convertirlos en los segundos. Pero, como quiera que el progre aborrece sin excepción a todas las personas pudientes, el único remedio que acaba aportando termina por mantener, e incluso incrementar, el estado de pobreza de aquellos infelices a los que en principio intentaba ayudar. Sus medidas tienen por tanto el efecto contrario al pretendido. El absurdo no puede ser mayor.

7 jun. 2018 21:01

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La euforia con la que algunos reciben al nuevo gobierno me recuerda la que tuvo lugar con Zapatero, un síntoma claro de la devoción con la que se recibe siempre a la política, la creencia de que la intervención del Estado juega un papel decisivo en la evolución positiva de una sociedad, una visión optimista e ingenua que corresponde con el punto álgido del ciclo de continuas debacles a las que nos vemos sometidos cada vez que la izquierda (de todos los partidos) asciende al poder, transcurre un tiempo y acaba dejándolo todo arruinado. Quién sabe cuándo entenderá el mundo que el socialismo no funciona nunca, independientemente de quiénes sean los ministros o cuantas veces hayan subido al espacio.

7 jun. 2018 12:48

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La teoría geocéntrica de Zapatero obtiene de nuevo mayoría parlamentaria:

El modelo de democracia de Pablo Iglesias consiste en preguntar al pueblo sí debe comprarse un chalet, pero no si debe gobernar un país en coalición con el PSOE

Hoy hemos asistido a un hecho insólito. Un partido más corrupto todavía que el que acaba de caer toma el poder por la vía rápida para solucionar precisamente un problema larvado de corrupción. Al mismo tiempo, le apoyan otra serie de partidos nacionalistas que reclaman democracia y tildan al Estado de dictador mientras avalan una moción que da la espalda a los votantes y rechaza la convocatoria de elecciones democráticas. Todo muy sensato.

1 jun. 2018 20:29

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

El problema es que el ser humano, en cuanto tiene una mínima oportunidad, le da por convertirse en un tirano. En el momento en que las mujeres han tenido la oportunidad que les ha dado la sociedad para reclamar sus libertades, en vez de hacer eso, han empezado a imitar los machismos de antaño convirtiéndose en un movimiento tan repugnante como aquel que dicen combatir. Por eso lloramos.

28 may. 2018 07:09

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Las soluciones a la corrupción y la precariedad que proponen los políticos y las mayorías que les respaldan siempre son las mismas: más política. Los resultados también son siempre iguales. Imaginan un mundo en el que Newton hubiera pasado por la vida sin pena ni gloria. Imaginan que nadie le hubiese creído, por mucho que las pruebas dijesen lo contrario. Pues eso pasa con la política. Nadie hace caso a los pocos que creen que las soluciones sociales pasan por reducir el tamaño del Estado, y muchos son los que siguen una y otra vez santificando las subvenciones, los impuestos, las injerencias burocráticas y a los sátrapas. Se puede decir que en materia política estamos en un continuo estado de infancia. La sociedad avanza gracias a una pequeña élite de científicos que pasan desapercibidos, trabajando en sus laboratorios. La mayoría de la gente es retrasada mental. Y como la política depende de la mayoría de la gente y no de la élite científica o los laboratorios, la política no hace otra cosa que reproducir esa estupidez general una y otra vez, sin atender a las pruebas empíricas. Soy pesimista. No auguro nada bueno. Las cosas seguirán como están. La política no es ciencia y nunca lo podrá ser.

27 may. 2018 14:22

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Pregunta para anarcocapitalistas: si no creéis necesario imponer un modelo general (isonómico) de organización social, por qué lucháis con encono para convencer a todo el mundo de que tiene que aceptar vuestro modelo social basado en la anarquía de mercado y la propiedad privada.

25 may. 2018 06:52

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Mi autonomía como individuo es incompatible con las autonomías como modelo de sociedad. Si todos los individuos debemos ser iguales ante la ley, no podemos ser encerrados en corrales autonómicos y tratados como ovejas de distinta clase. Fuera las autonomías de una puñetera vez!!

24 may. 2018 09:30

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Quienes defendemos una concepción liberal de nación, no podemos dejar de emocionamos al contemplar la posibilidad real de llevar a cabo ese ideal liberal que solo se puede materializar con un proyecto común que reclame, como no podía ser de otra manera, la igualdad ante la ley de todos las personas nacidas en la Tierra, igualdad que es condición sine qua non para mantener y respetar una desigualdad constitutiva en todo lo demás. Por el contrario, aquellos nacionalismos empequeñecedores y empobrecedores que quieren quebrar la nación y quedarse con un cachito de tierra, sustentan sus arengas en un principio que es el opuesto al ideal arriba expresado. En su caso quieren igualar y homogeneizar cada aspecto de su cultura, el más mínimo comportamiento individual, enfrentándolo con aquellos otros que se encuentran fuera de su ridículo terruño, y concibiendo la desigualdad sólo como una herramienta de dominación necesaria para alcanzar los privilegios de facto que ellos deben disfrutar para imponer por mandato ese folclore paleto. Que nadie me vuelva a decir que el nacionalismo español y el nacionalismo catalán son la misma cosa. Son visiones antitéticas que están en las antípodas del conocimiento. ¡Basta ya de tanta estupidez tribal! ¡Si los meaprados quieren un territorio para ellos que se compren un bancal y lo llenen de orines!

22 may. 2018 18:13

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

50 sistemas sociales en los que la razón y los hechos objetivos dejan de tener importancia y quedan sustituidos por algún tipo de cualidad subjetiva arbitraria:

– Nazismo: la condición de rubio te da la razón

– Comunismo: la condición de obrero te da la razón

– Socialismo: la condición de progre te da la razón

– Keynesianismo: la condición de moroso te da la razón

– Democraticismo: la condición de mayoría te da la razón

– Mesianismo: la condición de iluminado te da la razón

– Supremacismo: la condición de blanco te da la razón

– Africanismo: la condición de negrata te da la razón

– Integrismo: la condición de salvaje te da la razón

– Igualitarismo: la condición de semejante te da la razón

– Feminismo: la condición de fea te da la razón

– Multiculturalismo: la condición de emigrante te da la razón

– Indigenismo: la condición de nativo te da la razón

– Servilismo: la condición de pope te da la razón

– Pobrismo: la condición de marginado te da la razón

– Relativismo: la condición de ignorante te da la razón

– Pedagogismo: la condición de alumno te da la razón

– Academicismo: la condición de colegiado te da la razón

– Esnobismo: la condición de innovador te da la razón

– Buenismo: la condición de mártir te da la razón

– Optimismo: la condición de ingenuo te da la razón

– Anarcocapitalismo: la condición de propietario te da la razón

– Evolucionismo: la condición de superviviente te da la razón

– Sindicalismo: la condición de liberado te da la razón

– Infantilismo: la condición de llorica te da la razón

– Nacionalismo: la condición de patriota te da la razón

– Conservadurismo: la condición de antigualla te da la razón

– Moralismo: la condición de pesado te da la razón

– Mercantilismo: la condición de agricultor te da la razón

– Ludismo: la condición de retrasado te da la razón

– Nudismo: la condición de despojado te da la razón

– Vegetarianismo: la condición de herbívoro te da la razón

– Animalismo: la condición de bestia te da la razón

– Corporativismo: la condición de oveja te da la razón

– Culturismo: la condición de quebrantahuesos te da la razón

– Culturalismo: la condición de cultureta te da la razón

– Holismo: la condición de irreductible te da la razón

– Hegelianismo: la condición de ininteligible te da la razón

– Esoterismo: la condición de alienado te da la razón

– Hedonismo: la condición de vago te da la razón

– Pensionismo: la condición de jubilado te da la razón

– Mercachiflismo: la condición de charlatán te da la razón

– Sectarismo: la condición de elegido te da la razón

– Maniqueísmo: la condición de incompatible te da la razón

– Altruismo: la condición de desprendido te da la razón

– Paletismo: la condición de pueblerino te da la razón

– Ecologismo: la condición de ciclista te da la razón

– Naturalismo: la condición de natural te da la razón

– Intervencionismo: la condición de político te da la razón

– Fusionismo: la condición de chef te da la razón

16 may. 2018 13:16

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La política satisface necesidades colectivas que no se pueden individualizar. La economía satisface necesidades individuales que no se deben colectivizar.

10 may. 2018 15:19

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Algunos liberales afirman que no es menester discutir las diferencias que existen entre el milagro económico español de los años 60 del pasado siglo (dictadura franquista) y la España soviética a la que nos abocaba el régimen republicano del 36, o la Venezuela actual con Maduro a la cabeza. Supongo que si algún día tienen que elegir ellos tampoco mirarán la realidad a la cara y escogerán seguir callados; muertos intelectualmente. La vida no es un menú con decenas de platos. Muchas veces solo podemos escoger dos opciones, y ninguna de ellas es todo lo buena que querríamos. No me gustaría tener a estos liberales al frente de un país si es que algún día nos vemos enfrentados a ese tipo de tesituras. Tampoco me gustaría tenerlos de jefes al mando de un experimento que consista en descubrir la verdad de las cosas. Son incapaces de hacer abstracción, están impedidos. Y tampoco pueden entender las circunstancias reales en las que vivimos inmersos.

10 may. 2018 10:01

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La única forma de practicar el altruismo es siendo egoísta. Cualquier acción encaminada a beneficiar al prójimo tiene como condición inexcusable la propia existencia de benefactor. Si no te encargas primero de procurarte algún beneficio como individuo no esperes luego poder ayudar a los demás. El altruismo es una variante del egoísmo. El egoísmo es el presupuesto fundamental, el punto de partida. Alabado sea el egoísmo.

10 may. 2018 01:05

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A veces, para eliminar una tiranía, hace falta una dictadura. Se llaman dictaduras buenas.

A los liberales se les llena la boca (con razón) cuando parafrasean al padre Juan de Mariana usando esa reflexión suya donde legitima el asesinato del rey para derribar una tiranía clara. Sigamos ese argumento lógico. Si el rey está apoyado y protegido por una gran cantidad de ciudadanos (lo cual pasa frecuentemente), lo que nos dice la lógica es que también es legítimo matar a su camarilla y sus acólitos. Y si el respaldo ciudadano se prolonga en el tiempo, lo lógico es establecer un periodo de excepción que permita la transición hacia una verdadera democracia limitada. Se llama dictadura. ¡¡Y es buena!! Ciertos liberales maricomplejines dicen que todas las dictaduras son malas, pero al mismo tiempo corean al unísono la frase del padre Juan de Mariana que, indefectiblemente, nos lleva a considerar a la dictadura como una posibilidad necesaria y legítima en algunos casos. Se llama hipocresía.

8 may. 2018 22:49

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Mi preferencia personal se inclina a una dictadura liberal y no a un Gobierno democrático donde todo liberalismo esté ausente» Friedrich Hayek, El Mercurio (12-4-1981)

En realidad el sistema óptimo de organización solo puede ser una mezcla de dictadura y democracia. Un sistema social tiene que ser una dictadura respecto de aquellas normas básicas sin las cuales no se puede decir que tenemos una sociedad libre y democrática, y tiene que ser una democracia respecto de aquellas otras cuestiones menos importantes que afectan a la vida y las decisiones en común de un grupo de ciudadanos. Por tanto, existen dictaduras que, aunque no admitan el plebiscito, si se basan en principios verdaderos pueden ser incluso mejores que algunas democracias que votan para eliminar esos principios de rigor. Quienes dicen que no existen dictaduras mejores y peores también están diciendo que no hay principio mejores y peores. Y por tanto están faltando a la verdad. La dictadura es un sistema que impide a la mayoria cambiar las normas de una determinada sociedad. Si esas normas se fijan sobre cuestiones básicas buenas, la dictadura también será buena. Lógicamente, las dictaduras conllevan otros problemas de ordenación que conducen a condenarlas. Pero lo que sí es seguro es que en términos relativos una dictadura puede ser incluso mejor que una democracia. Y esto es así porque al final lo único que importa son las leyes que se apliquen y no su forma de elección. Y no hay que tener miedo a decir eso porque es la verdad.

5 may. 2018 17:58

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La mujer se ha convertido en la nueva vaca sagrada del hinduismo vaginal: un demiurgo incuestionable con forma de víctima.

3 may. 2018 17:28

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Los padres de la constitución dieron nacimiento a la España democrática moderna al tiempo que colocaban debajo de su brazo una bomba de relojería: las comunidades autonómicas. Hoy ese reloj está marcando los minutos que faltan para la disolución completa del Estado español. La única unidad de desactivación de explosivos que hoy quiere desactivar esta bomba de relojería llama Vo

2 may. 2018 22:27

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Una sociedad que no individualiza y no discrimina a sus ciudadanos es una sociedad condenada al fracaso y la guerra, que acaba promoviendo el enfrentamiento colectivo, la lucha de bloques, el parasitismo corporativo, el trasvase artificial de recursos, las envidias malsanas, o los beneficios injustificados. Solo la individualización del gasto y el ingreso puede impedir que los viejos acaben creyendo que tienen derecho a robarle a los jóvenes, las mujeres a los hombres, los empleados a los empresarios y los políticos a todos.

1 may. 2018 13:31

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Me queréis explicar una cosa: si la sentencia llega a la conclusión de que no se puede saber con seguridad si hubo consentimiento, y si eso es lo que tira abajo la acusación de violación, por lógica pura la misma imposibilidad de demostrar consentimiento debería tumbar también la acusación de abuso. Por tanto, la sentencia es contradictoria y lo correcto sería absolver a los acusados. Ese es el único camino razonable cuando no hay forma de demostrar la falta de consentimiento.

29 abr. 2018 23:31

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Este mundo se ha convertido en un gigantesco pueblo lleno de cotillas, habladurías, juicios morales, presiones familiares, peleas de lindes y linchamientos públicos. Éramos tan ingenuos que creímos que yendo a vivir a la ciudad nos civilizábamos y escapábamos del ambiente enrarecido de los pueblos. Pero lo único que ha cambiado son las dimensiones del valle. Las nuevas tecnologías de la comunicación, twitter, Facebook, han conseguido que todos nos conozcamos otra vez y compartamos las mismas historias en torno al fuego. La Tierra es hoy una verdadera aldea global. Y los comportamientos paletos se repiten a lo largo del tiempo como las formas fractales lo hacen sobre el papel. Solo estamos imitando a nuestros ancestros del campo. El hombre no cambia. Nunca ha cambiado. Y nunca cambiará. Siempre afloran las mismas bajezas. Lo que cambia es la época y el escenario en el que éstas se representan.

28 abr. 2018 22:47

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

Me sorprende sobremanera esa afirmación peregrina que busca equiparar el nacionalismo español y el autonomismo regionalista. No es extraño oírlo de boca incluso de algunos liberales ilustrados (se lo he escuchado incluso a Rallo, tan sensato en todo lo demás). En estos casos, no hay nada mejor que apelar a la razón. Apliquemos la lógica de la epistemología científica. Mantengamos todas las variables fijas salvo una, la que queremos analizar. A igualdad de circunstancias, para un mismo número de hectáreas y unas mismas leyes, siempre será mejor disminuir la cantidad de políticos o unidades de gobierno que aumentarla. Liberales, dejen ya de acaudillar la libertad y la disminución del Estado promocionando en algunos casos exactamente lo contrario. El liberal está obligado a defender la isonomía legal, no la heteronomía relativista. Nacionalistas, dejen ya de utilizar el apelativo de fascista para motejar a todos aquellos españoles que apoyan esa eficacia regulativa que nace sólo de la unificación administrativa. Son ustedes los que quieren hipertrofiar la política, al más puro estilo mussoliniano.

24 abr. 2018 14:57

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Hay mucha más honestidad e integridad en una persona que tiene un sueldo público o una subsidio pero lucha todos los días para eliminar esos privilegios, que en una que no vive del dinero público pero se pasa en día votando y alentando a los políticos.

19 abr. 2018 23:22

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El progreso depende solo de unos pocos genios. La élite científica no tiene que ser demasiado numerosa. La educación puede ser mala y sin embargo seguir nutriendo la investigación tirando de las raras excepciones. Lo que importa es que exista libertad para innovar y comerciar. La única calidad que tiene que incluir a todos los ciudadanos es la calidad institucional que permite la libertad de expresión y de trato.

16 abr. 2018 22:45

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En un mundo atávico y primitivo los malos no tienen reparo en mostrarse tal y como son. En cambio, en una sociedad evolucionada más consciente los malos están obligados a cambiar de estrategia para no levantar sospechas; intentan aparecer como buenos. Como consecuencia de ello, esta segunda etapa de la historia se caracteriza por la hipocresía y el buenismo incondicional que impregna todas las capas de la sociedad. Les suena de algo. Ahí estamos: soportando la misma maldad de siempre. Lo único que cambia ahora es que también tenemos que ver como los malos se hacen los demócratas, suplantan nuestra identidad y nos llenan de insidias. No ha existido otro periodo de la historia en el que el sentido de la justicia se haya visto tan dañado.

16 abr. 2018 16:04

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El pensamiento numinoso siempre ha estado retrocediendo desde que apareció la ciencia. Ahora solo puede acudir a esos lugares abstrusos a los que ni siquiera la ciencia puede llegar. Hoy el «más allá» ha quedado restringido al periodo que precede al Big Bang. Pero los creyentes no han dejado por ello de defender las mismas ideas. Sobre esto cabría decir dos cosas:

– Toda la historia del pensamiento numinoso es una historia de hipótesis fracasadas cuando no estériles.

– La ciencia ha demostrado mil veces su superioridad como sistema para conocer la verdad.

– Las únicas opiniones supuestamente válidas que hoy alberga el creyente se encuentran relegadas a aquellos lugares insondables de los que nadie puede hablar sin abandonar un mínimo de coherencia y honestidad intelectual. No obstante, esto mismo debería anular también cualquier propuesta que haga el creyente.

15 abr. 2018 19:38

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Es que el principio liberal no está a favor de la libre circulación de personas. Está a favor de la libre circulación de aquellas personas que no cometan delitos.

15 abr. 2018 19:34

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Epitafio: «No temo a la muerte. Temo a la reencarnación. Dejó un mundo plagado de idiotas y tengo miedo volver a él convertido en uno de ellos. Descubrir la verdad dos veces seguidas ya es mucha suerte.

11 abr. 2018 14:53

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Algo falla en este silogismo de la izquierda:

– Primera premisa: Cristina Cifuentes obtuvo un máster en la universidad pública española.

– Segunda premisa: Los socialistas denuncian a Cristina Cifuentes por sacarse un máster falso en connivencia con una institución corrupta española.

– Conclusión: La universidad pública española es ejemplo de normalidad y buen hacer, y hay que defenderla por encima de todas las cosas, sin cuestionar su sistema.

8 abr. 2018 08:53

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Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. La Unión Europea, sin ser un organismo biológico, también ha transitado por los mismos estadios. Nació como mercado común, firmando un prometedor tratado de libre comercio que eliminaba todas las barreras físicas a la circulación de bienes, capitales, personas y servicios, con la intención clara de no repetir los estragos de la guerra que había desencadenado el nacionalismo alemán (nazismo) algunos años atrás. Pero luego degeneró poco a poco en nacionalismo europeo, creciendo de forma desorbitada y reproduciéndose como supraestado (político), sin reducir lo más mínimo los gobiernos nacionales que florecían como setas al amparo de su sombra, en cada uno de los países firmantes del tratado. Y finalmente está muriendo de la mano, otra vez, de la nación y la justicia alemanas, que ahora se entretiene en fomentar, ya no el nacionalismo germano de antaño, sino ese chovinismo paleto de baja estopa, reinventado en una pequeña comunidad autonómica, sobre el cual se alzan de nuevo los mismos patanes de siempre, personas ovíparas que no tienen otra cosa mejor que hacer en la vida que usar los ganglios basales alojados en su cerebro reptiliano para defender el territorio que han elegido sus cónyuges al objeto de camuflar la puesta de huevos que evacuan todos los años a través de la cloaca, repitiendo el ciclo de la vida, y las generaciones de chalados.

8 abr. 2018 08:44

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

A-narcocapitalista: persona que se dedica al narcotráfico de ideas tóxicas en grandes cantidades.

7 abr. 2018 18:20

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Hay muchos dilemas que ponen de manifiesto las zonas grises a las que se debe enfrentar el razonamiento libertario que utiliza la propiedad privada como principio absoluto. Obligar a las personas a donar sus órganos a no ser que firmen algún documento negándose a hacerlo, es una de ellas. Siendo que a mi la propiedad me parece un principio fundamental sin el cual no puede existir progreso, no me parece tan necesario cuando se trata de la propiedad de un muerto o un menor. El principio es importante porque sin él no puede funcionar una sociedad de adultos vivos. En ese sentido, la propiedad de un muerto no es tan relevante. Y como tampoco creo, como algunos libertarios piensan, que ciertas acciones del Estado tengan que derivar necesariamente en un holocausto fatal, pues no se me ocurre poner el grito en el cielo. Soy consciente de que es un asunto delicado, pero lo que de verdad hay que defender es la propiedad de los vivos. Si además tenemos en cuenta que la medida salvará muchas vidas y no ocasionará problemas graves de ningún tipo, creo que podría darle mi apoyo. Pero desde luego no me voy a rasgar las vestiduras.

Quizás hay una solución salomónica. Imaginemos que todo es como ahora. Por defecto, nadie es donante. Pero al hacer cualquier gestión administrativa, por ejemplo el carnet, solo haría falta poner una casilla para que la gente se tuviera que enfrentar a esa decisión. El tiempo perdido sería insignificante y el número de donantes aumentaría significativamente.

7 abr. 2018 14:17

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Los CDs que se fabricaron allá por los años 90 empiezan a degradarse y ya han saltado las primeras alarmas. Pero, ¿a quién le importa que los caballos se mueran si ya no viajamos en carruajes? Hoy en día tenemos un sistema fabuloso y prácticamente gratuito por el que miles de personas desconocidas dedican su vida a renovar cada poco todos los CDs que guardan nuestros recuerdos más íntimos y queridos. Se llama nube. Y en términos generales se llama CAPITALISMO.

3 abr. 2018 18:30

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La vida de Brian es la única película de contenido sarcástico que gusta por igual a gente de derechas e izquierdas. Lo que no sabe ninguno de ellos es que ese gusto compartido se debe a que critica en parte a ambos dos. Por un lado es una crítica a la religión tradicional. Y por el otro denuncia esa otra forma de religión (laica) que viene a sustituir a la primera. A la derecha le gusta la crítica que hace de los abusos de la razón que comete la izquierda comunista. Y a la izquierda le agrada que se metan con la religión cristiana. Ninguno de ellos sabe que la película es en realidad una crítica liberal. Los liberales somos los únicos que denunciamos por igual los sofismas antirracionales que campan a sus anchas en la izquierda (cientista) y la derecha (religiosa).

1 abr. 2018 10:55

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Tres cosas que deberían saber las feministas:

LA LEY no discrimina a las mujeres. Y no está bien que lo haga. Es un logro de las sociedades occidentales que ha costado mucho esfuerzo.

El EMPRESARIO puede o no discriminar a las mujeres. Lo correcto es que disponga de total libertad para contratar a los trabajadores que necesite.

LA NATURALEZA si discrimina a las mujeres. Y no hay nada que podamos hacer. Lo correcto en este caso es entender cómo funciona la biología sin intentar adivinar qué es lo más correcto.

30 mar. 2018 22:14

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La separación de poderes es la fórmula social que mejor define a una democracia constitucional. La mayoría de políticos hinchan sus grandes papadas y se pavonean delante de sus votantes cacareando la palabra democracia como si hubieran sido ellos los inventores de tal sistema. Pero luego no pierden ocasión de violar el principio de la separación de poderes sin el cual la democracia no tendría sentido. Estoy harto de escuchar de boca de los políticos esa frasecilla que afirma que los problemas políticos se solucionan desde la política y que no hay que judicializar la política. Esta afirmación, que no es otra cosa que una invitación que busca condenar el trabajo de los jueces, para dar manga ancha a los políticos, para que estén eximidos de cumplir las leyes, deja sin efecto las medidas jurídicas que resultan de la separación de poderes y que quebrantan los valores supremos de la democracia. No podemos permitir que los políticos repitan ese mantra sin que se les caiga la cara de vergüenza. Puigdemont, ya estás preso. Ganó la democracia.

25 mar. 2018 21:54

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Muchos libertarios empezando por Molinari y sus hijos ancap confunden aquellos principios naturales que se cumplen y afectan a todos los elementos estudiados, de aquellos otros que son normativos y se deben articular mediante aplicaciones legislativas precisamente porque no se cumple en todos los casos. Que los objetos caen en la Tierra atraídos por la gravedad es un hecho que solo puede ser usado para establecer un principio natural inviolable. Que los humanos mantenemos todas nuestras propiedades por siempre no es un hecho inviolable. Existe el robo. También se puede usar la propiedad de uno para dañar la propiedad ajena. En este caso el principio normativo deliberado es lo único que puede mantener un cierto orden en la naturaleza.

17 mar. 2018 09:38

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Si la prisión tiene por objeto la reinserción, como dice el progre, lo más lógico es que sea permanente revisable.

13 mar. 2018 07:53

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La ciencia trata de comprender la naturaleza para mejorarla mediante intervención artificial. La política socialista no entiende la naturaleza y por eso intenta subvertir sus normas mediante una intervención artificial a gran escala. Y el liberalismo es esa clase de ciencia que trata de comprender al hombre para mejorar su vida, y habiéndolo comprendido, sólo interviene puntualmente para corroborar sus actos y asegurarse de que se ajustan a los preceptos que establece la naturaleza.

1 mar. 2018 09:29

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Para entregar el dinero a las personas no hace falta dárselo antes a los políticos para que lo repartan. YA LO TIENEN LAS PERSONAS

9 feb. 2018 06:12

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Actualizado 31 ene. 2018 17:35

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Año nuevo

2 ene. 2018 00:11

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La secta del Covid

En toda secta se pide a sus incondicionales y sus egresados una entrega total a la causa, acompañada siempre de dos formas de piedad: unanimidad y devoción. Estas dos características son mutuamente dependientes. Sin unanimidad no existe entrega total. Y sin devoción la unanimidad no tendría una causa a la que poder recurrir para concitar el acuerdo general. 

Asimismo, existen dos clases de sectas: ortodoxas y heterodoxas. Las sectas heterodoxas no pasan de unos cuantos centenares o miles de seguidores. En cambio, las sectas más ortodoxas se extienden por el mundo como una enfermedad silenciosa, y la gente en masa adopta sus ideas sin ni siquiera ser conscientes de que están participando de un aquelarre más irracional y mucho más peligroso que el de aquellos que adoran a satán en una cueva habitada por un grupillo de acólitos. Este segundo tipo de sectas son, con diferencia, las más dañinas.

Es sabido que, para convocar la unanimidad y alimentar la devoción, hace falta también consignar algunos milagros. Los milagros son hechos de la realidad que han sido adulterados para adaptarlos al mensaje de la secta. Un milagro puede ser cualquier cosa: una curación imposible, una excepción a las leyes naturales, una aparición mariana,  o una venida divina. Las señales milagrosas están por doquier en todas partes, pero se intensifican sobre todo en momentos de crisis, o cuando aparecen cataclismos y desastres naturales. No hay nada más natural que un cataclismo, pero a la gente le gusta pensar que son obra de alguna divinidad.

Las plagas son una de las señales más comunes que utilizan las sectas. Y el Covid 19 es la señal que está de moda ahora. Por tanto, no es extraño que la irracionalidad este a flor de piel en estos aciagos días del juicio final. Decíamos más arriba que la irracionalidad se caracteriza por dos cosas: unanimidad y devoción. Y son estas dos cualidades las que se vuelven a exigir a los feligreses de todo el mundo hoy en día, mientras penamos nuestras culpas encerrados en las celdas y los conventos en los que se han convertido nuestras casas.

La unanimidad es un imperativo categórico. Los gobiernos necesitan unanimidad, para que nadie les cuestione o les saque los colores. Y las beatas se callan como momias embalsamadas, consagradas a la causa de sus gurús. Y si se te ocurre disentir, te excomulgan, te queman, te llaman insolidario y te mandan a rezar.

Una vez que la secta se ha asegurado la unanimidad, hay que alimentar la devoción con un mensaje consecuente. En este caso, se dice que ha llegado el momento de cambiar el modelo económico, para no dañar más a la madre naturaleza. Y todo se interpreta en estos términos, como si mamá gea estuviera enfadada: una nubecilla que amenaza tormenta, un volcán en erupción, la nieve en abril, los posos del café, etc… 

Unos se dedican a quemar las antenas 5G porque piensan que son las que provocan los síntomas  de la enfermedad. Otros rechazan las vacunas porque dicen que es la manera que tiene el nuevo orden mundial de inocular a los ciudadanos las cepas más virulentas, para propiciar su muerte masiva. Y los más disparatados de todos anuncian a bombo y platillo que el sistema económico y laboral, que nos hemos venido dando los hombres hasta ahora, se encuentra definitivamente agotado, y está sentenciado, precisamente cuando más agotados estamos todos, cansados de estar en casa sin oficio ni beneficio.

No es difícil identificar al sectario: se alimenta del desastre como un parásito lo hace de la sangre que recorre el cuerpo de su hospedador. Siempre que el mundo se desmorona, ellos aprovechan para evangelizar. El modelo capitalista -nos dicen- está dando sus últimas bocanadas, víctima de sus propias incoherencias. Pero por mas que miro a mi alrededor lo único que veo es gente pasando las de caín como consecuencia de haber abandonado el capitalismo, el comercio, la globalización, los viajes, la libertad. Si algo nos enseña esta pandemia es que las cosas van mucho peor cuando el capitalismo se ve amenazado. No sé cómo alguien puede extraer la idea contraria, a saber, que el sistema capitalista es el culpable de esta situación de desamparo que estamos viviendo. Solo se explica si la persona en cuestión está adscrita a la secta del covid, y antes que a esta, a la fraternidad de la hoz y el martillo, o a la logia de Greenpeace, o a la masonería del panecologismo y el buenismo ludita. Obediencia al líder. Unanimidad. Y devoción. Sobre todo devoción. Esta epidemia la vamos a parar. Quédate en casa. Haz acto de contrición. Y cuando acabe todo, cambiamos el modelo económico. En vez de volver a salir a la calle y reanudar la vida normal, hay que regresar a las cavernas; sigamos en las cavernas, el planeta no se merece nuestra presencia, lo estamos destruyendo, viva la cuarentena, que mierda de cuarentena, no aguanto más, quédate en casa, que viva el gobierno, me subo por las paredes, quédate en casa, no podemos seguir contaminando, que ganas de coger el coche para ir a la sierra, quédate en casa, me bajo al bar, el libre mercado es un modelo agotado, echo de menos ir de compras, quédate en casa, ¿quíen soy? Eres un socialista lleno de contradicciones, un seguidor de la doctrina del Covid, un encantador de serpientes, el mismo de siempre. 

El gobierno pide unanimidad. Las beatas callan como momias. Los votantes se dedican a evangelizar. Y los agoreros hacen su agosto. El zoológico del Arca de Noé abre sus puertas. Pasen y vean. La función acaba de empezar.

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La tabla de la peligrosidad de una enfermedad infecciosa: para el caso de la covid-19

La gravedad de una infección puede ser medida utilizando cinco índices clave. El sumatorio de todos ellos nos da la oportunidad de calcular una tasa general en tanto por ciento que, si tiene un valor poco significativo (por ejemplo, por debajo del 50%) diremos que nos estamos enfrentando a una epidemia, y si su valor supera esa cifra estaremos tratando con una pandemia. Si el valor está por debajo de 25% será una epidemia leve, y por encima una epidemia grave. Si está entre el 50% y el 75% será una pandemia leve, y por encima de 75% una pandemia grave.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Todos los índices biológicos remiten a un único valor determinante, el impacto negativo en la economía. Estos serán tanto más acuciantes cuanto mayor sea el efecto de la recesión derivada del problema sanitario que ocasiona la epidemia. Por eso es tan importante considerar este último dato, y tenerlo en cuenta en el contexto general de la crisis. Aquellos que dicen que, en época de alarma, la economía no debe ser una prioridad, no saben de lo que hablan. La economía es una prioridad siempre, y si no se quiere ver esto entonces tampoco se puede uno quejar cuando vengan mal dadas. No se trata de poner en un segundo plano a la economía para atender los problemas más urgentes que acaparan nuestra atención en los hospitales. Los problemas de salubridad son en realidad de abastecimiento, y la única ciencia que estudia y soluciona la escasez y la distribución de recursos es la economía. 

La economía proverá de los medicamentos necesarios y aportará las soluciones definitivas, la curación de la enfermedad. Es absurdo plantear el problema como si hubiera dos alternativas mutuamente excluyentes, o salvas vidas o te preocupas de conservar una economía sólida. Lo uno no puede ir desligado de lo otro, antes bien, son absolutamente dependientes. La economía es la vida, el ecosistema del ser humano, y es precisamente ese ecosistema el que está siendo puesto en peligro por el patógeno.

Una de las claves más importantes para resolver el problema pandémico consiste en calcular la atención médica que puede dispensar un país afectado, y compararla con la capacidad productiva del mismo, o su déficit global. En cualquier caso, cuando aparece la enfermedad hay una mayor cantidad de recursos que se tienen que desviar hacia esta atención clínica primaria. Pero por otro lado, las medidas de contención de la infección: cierre de fronteras y empresas, restricción del comercio, y reclusión de los ciudadanos, provoca la disminución de los recursos de un país (también la producción de instrumental médico), que es inversamente proporcional a su incapacidad para combatir la enfermedad, y puede por tanto contribuir a incrementar el número de muertos. Hay que conocer estos valores y calcular el punto de equilibrio óptimo en el que la intervención permite detener la enfermedad sin poner en demasiado riesgo la productividad de la sociedad. Puesto que el coronavirus no llega a una TG de 50%, no podemos catalogar la enfermedad como pandemia grave y, en consecuencia, opino que no es necesario aplicar medidas extremas de intervención, siendo además que muchas de ellas pueden resultar contraproducentes y pueden provocar más infectados y muertos de los que se logran curar en los hospitales. 

Y hasta aquí todo lo que puedo analizar sobre este peliagudo problema. He intentado matematizar la situación todo lo posible. Por supuesto, los sistemas complejos como las sociedades, y en concreto las propagaciones de enfermedades a través de ellos, no se prestan a un análisis exhaustivo, y siempre conllevan riesgos inesperados. Podríamos estar subestimando la infección, y que esto produjera a medio plazo una pandemia mucho peor. Pero la vida es así. A veces hay que tomar decisiones sin disponer de toda la información, y hacerlo lo mejor posible, utilizando todos los datos que tenemos a nuestro alcance, e intentando llegar a un equilibrio sin obviar ninguna consecuencia. No he pretendido elaborar una fórmula matemática que contemple todos los factores que participan en el proceso infeccioso. En cambio, he aplicado a todos los datos una simplificación que creo necesaria para aclarar algunos conceptos complejos.  No obstante, la fórmula siempre puede ser objeto de nuevas adiciones que mejoren su predicción. Simplemente, he querido clasificar los determinantes principales (5) que ponen de manifiesto la peligrosidad de la patología y sobre los cuales después se pueden hacer todo tipo de precisiones. 

Es evidente que el modelo es susceptible de mejora, podemos otorgar pesos distintos a cada una de las variables. Como ya he dicho en otro sitio, el valor más importante es el número relativo de muertos al final de la crisis (y la tasa de mortalidad), pues es éste el que reúne todo el impacto que acaba teniendo la enfermedad, ayudando a predecir los cuadros más graves. Repito que estos valores no están ajustados, se pueden calibrar yendo a los casos prácticos, o estudiando con mayor detenimiento a toro pasado. La fórmula que he presentado es solo una herramienta propedéutica, susceptible de ser mejorada. No obstante, es un intento de integrar en una sola medida todos los factores y determinantes que hacen de una enfermedad infecciosa un peligro para la población humana, y poder así llevar a cabo un análisis aproximado durante el proceso infeccioso, cuando todavía podemos ponerle remedio o mitigar sus efectos.

Llevo varios días avisando del riesgo que tiene el alarmismo exagerado que parece estar contribuyendo a agravar la situación. Por supuesto, no estoy en contra de muchas de las medidas que puedan tomar las instituciones o los particulares para no contagiarse, siempre y cuando no pongan en grave riesgo la productividad real de un país. Por ejemplo, la higiene, las mascarillas, los controles de temperatura, los test rápidos, etc… Pero se debe hacer hincapié en una cuestión que puede pasar más desapercibida, a saber, que las medidas que toman países totalitarios como China: cuarentenas de millones de ciudadanos, pueden ser más un problema que una solución. A primera vista parece que reduce la infección y aporta más beneficios que perjuicios. Pero ojo con lo que vemos a primera vista. Como dijo Bastiat, hay que analizar lo que se ve y lo que no se ve. Y lo que no se suele contemplar nunca son los efectos que concita una economía improductiva. La paralización industrial de todo un continente debida a las restricciones al movimiento que buscan detener la enfermedad, puede conducir a una falta de suministro hospitalario que conlleve la muerte de un número de infectados mayor que aquel que se consigue salvar con esas medidas draconianas. A veces el alarmismo puede ser nuestro mayor enemigo.  

Es difícil valorar el grado de afectación o la capacidad de aguante que puede tener la economía de un país que está paralizado por el pánico y las medidas restrictivas del gobierno. Y más cuando las medidas son tan absurdas y precipitadas como las que está llevando a cabo a la desesperada el gobierno español: cierre de empresas, confiscación de productos, prohibición del despido. Lo que no puede ser es que las soluciones que se aplican para paliar una crisis sean calcadas a aquellas que aconsejan los países comunistas para cualquier momento. No puede ser que, si creemos que el libre mercado y las sociedades abiertas y democráticas funcionan mejor que los sistemas totalitarios, luego pretendamos imitar a estos países en los momentos más delicados, cuando lo que tendríamos que hacer es ahondar en las medidas que tan buen resultado nos han dado. Imaginen qué habría pasado si los controladores de tierra en Houston hubieran dejado de creer en la fuerza de la gravedad justo cuando más la necesitaban, durante el accidentado viaje del Apolo 13.

Lo que está claro es que llega un momento en que el remedio que se aplica siempre acaba siendo peor que la enfermedad que se trata de paliar. Habrá que saber calcular la dosis para no caer en la inconsciencia que aquel que piensa la economía como si fuera algo secundario, y aboga por ponerla en cuarentena. Imagino, si viviera hoy Winston Churchill, lo que diría: «Os dieron a elegir entre la pandemia y el confinamiento en casa. Elegisteis el confinamiento y ahora también tendréis la pandemia.». 

Un tratamiento adecuado sería hacer un seguimiento minuciosos de los contagios, para así no tener que encarcelar en sus casas a toda la población . Algunos países asiáticos como Corea del Sur han optado por estas medidas, y les ha ido mucho mejor que a España o Italia. Pero claro, para implementar esas soluciones hay que tener una economía fuerte y un desarrollo tecnológico considerable. En cambio, en España hemos renunciado hace tiempo a cuidar de nuestra economía, y ahora pretendemos cuidar de nuestros pacientes. Incurrimos en déficit, desbordamos la deuda, pusimos palos en las ruedas de los empresarios, subimos los impuestos, ahuyentamos la inversión, y luego, cuando deviene la crisis, lloriqueamos y exigimos que nos ayuden, y clamamos en contra de los países del norte, que sí sanearon sus cuentas a tiempo. Por si esto no fuera poco, acusamos de insolidarios a aquellos mismos que nos tendieron la mano no hace mucho. Para ser solidarios primero tenemos que cumplir los compromisos fiscales que adquirimos con ellos.  No se como no se les cae la cara de vergüenza. A mi ya me resulta embarazoso pedir dinero, cuanto más me resultaría si tuviera que pedir más préstamos sin haber pagado los anteriores. Y encima se enojan. Desde luego, no deseo que la gente se muera en los pasillos de los hospitales. Pero España se merece lo peor. 

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Mis comentarios en Facebook – Año 2017

Año 2017: parerga y miscelánea

Lunes, 4 de diciembre de 2017 a las 23:51 UTC+01

Ray kurzweil dice lo mismo que Cordeiro y no es ningún magufo. Entre otras muchas cosas, a él le debemos que los teléfonos de hoy entiendan nuestra voz. Desde luego Cordeiro puede ser un excéntrico, puede engordar su currículum y puede pecar de optimismo. Pero lo que vende NO es un crecepelos. Es el futuro. Seguramente falla en las fechas. Pero no habla de utopías irrealizables. Abre una ventana al futuro para mucha gente que, de no ser por sus charlas, nunca habría conocido la potencialidad que entraña la tecnología.

Sábado, 2 de diciembre de 2017 a las 13:02 UTC+01 

Lo bueno de la estupidez es que nunca funciona y sus orates simplemente acaban orando en el desierto, miembros exclusivos de un mundo que no existe.

Domingo, 5 de noviembre de 2017 a las 16:26 UTC+01

Está claro que el marxismo es una aporía con patas, una suma de imposibilidades ontológicas convenientemente disimuladas. Pablo, no necesitas aportar más evidencias. No se puede defender la unidad de España y al mismo tiempo criticar la acción de los cuerpos de seguridad y los jueces que se encargan de velar por esa unidad. No se puede denunciar a los independentistas y los constitucionalistas al mismo tiempo. Es imposible que exista una Cataluña unida y separada de España al mismo tiempo. La superposición de estados solo se da en el ámbito de la mecánica cuántica.

Domingo, 22 de octubre de 2017 a las 18:47 UTC+02

Concebir la secesión, las fronteras abiertas, la voluntariedad, o incluso la propiedad privada como principios absolutos implica relegar a un segundo plano el que debería ser el principio máximo: la libertad irrenunciable del individuo.

Domingo, 22 de octubre de 2017 a las 18:44 UTC+02

Las religiones, como los nacionalismos, no son de por sí malos o buenos, pueden ser excluyentes o inclusivos. Cuando son excluyentes, no se diferencian mucho. Ambos son peligrosos, quieren dividir y destruir las redes pacíficas y el comercio internacional que deviene con el progreso y la internacionalización. El nacionalismo español mira al futuro y es integrador. En cambio el catalán busca la desunión y la desintegración. Por eso no son equiparables. El primero es bueno y el segundo no. El primero es necesario y el segundo no. El primero es una cosa y el segundo la contraria. A ver si les queda claro a esos nacionalistas facinerosos que solo quieren destruir, o a esos exégetas melifluos que mantienen una equidistancia vergonzante entre el Estado español y la Generalidad catalana.

Viernes, 6 de octubre de 2017 a las 12:35 UTC+02

Y que me dicen de ese liberal que, teniendo en su mano la posibilidad de acudir al derecho que ya le otorgan los estados libres: la libertad de movimiento que le faculta para irse a vivir a centenares de países distintos, elige quedarse en su tierra y apoyar el derecho colectivo de secesión que obliga a todos los demás, sus convecinos, a vivir en una nación nueva que no estaba ahí cuando ellos acordaron construir sus casas y tener a sus hijos. El derecho de secesión individual es una futilidad innecesaria y el de secesión colectiva una bravuconada estatista

Viernes, 6 de octubre de 2017 a las 12:05 UTC+02

Vamos a ver liberales, la secesión como principio es una filfa: – Los políticos no tienen los mismos incentivos que las empresas. No compiten como éstas, compiten para ser peores y menos eficaces. – La secesión individual ya existe. Se llama emigración. Hay mil sitios a los que poder ir. No hagan más experimentos sociológicos, por favor. – La secesión nacional es otra forma de colectivismo, es el nacimiento del colectivismo, la pura creación de una identidad sanguínea basada en la raza y la tierra y no en la razón. – La secesión es arbitrariedad y es relativismo legal. El liberalismo es internacionalista. La ciencia es objetiva. El derecho a la secesión es puro subjetivismo y pura inconsistencia. – La secesión no es una regla, es una excepcionalidad reservada para aquellos casos en los que sí resulta conveniente romper una dictadura.

Domingo, 1 de octubre de 2017 a las 23:26 UTC+02

Antes creía que existían dos tipos principales de personas: liberales y estatistas. Ahora creo que los dos grupos son estos: liberales universalistas (defensores del principio universal de la libertad) y el resto (relativistas, pseudo liberales, separatistas, chovinistas, estatistas). A mi lo que me da pena es que mis hermanos liberales le hagan el caldo gordo a los separatistas y vendan su alma al diablo para defender una idea de secesión que no es otra cosa que una invitación a la ruptura, el relativismo y la proliferación de políticos y administraciones Como siempre ha pasado a lo largo de la historia humana, los instintos animales más bajos vencen a la razón por goleada y se llevan todos los triunfos y los aplausos del público. La gente prefiere frotarse en los árboles para impregnarlos de almizcle, miccionar en los arbustos para empaparlos de orines, y pelearse con otros grupos para dirimir el territorio, que buscar una solución verdadera, la cual siempre debería pasar por hallar una razón común y universal (científica). Cataluña y los separatistas solo son un ejemplo más dentro de esa historia de animalidad. Lo más curioso del asunto es la forma en la que esos instintos se visten de racionalidad (liberales) o de democracia (charnegos) para aparentar una cosa que no son. Lo más patético de todo es ver como una banda delincuentes sediciosos se pasan la ley por el arco de triunfo y se hacen los demócratas y las víctimas. Seguro que ahora muchos atracadores de banco dejarán las pistolas y asaltaran las cajas con una urna bajo el brazo. Los nacionalistas están votando entre gritos y lágrimas, como si vinieran de una dictadura y llevaran cien años sin plebiscitos. En el pasado, cuando el mundo era mucho más bárbaro, nadie se andaba con chiquitas y se usaba la fuerza sin contemplación, para implantar la tiranía. Ahora que todos nos hemos moderado, se enarbola la democracia para hacer exactamente lo mismo. Antes los débiles eran las víctimas. Ahora los débiles se hacen las víctimas. Si los buenos fueran siempre aquellos que reciben palos, cómo podríamos justificar los palos que reciben los malos?

Martes, 26 de septiembre de 2017 a las 14:54 UTC+02

Se suele decir que el 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto. Lo que no se dice es que, en un sistema capitalista, el 99% de la población tiene necesidades y las satisface sólo mediante el provecho que saca de aquel 1% que sabe proporcionarselas.

Lunes, 18 de septiembre de 2017 a las 12:59 UTC+02

Si los anarquistas de mercado creen que las constituciones y las leyes también deben competir entre sí, al modo que lo hacen las empresas privadas en el mercado libre, no les debería importar lo más mínimo que Cataluña fuese socialista, comunista o como sea que quieran sus ciudadanos, siempre y cuando se independizase de España y entrase en ese juego de libre competencia. ¿Qué hacen entonces algunos de ellos defendiendo la secesión de naciones pero apostillando a continuación que no están de acuerdo con la separación nacional en el caso concreto de Cataluña? ¿Qué especie de contradicción es esta? ¿No será que también ellos creen en unas reglas mínimas fundamentales, supranacionales, aunque no lo reconozcan? ¿Es quizás el minarquismo un forma de organización ineludible, incluso para los anarquistas? ¿No será que no vale cualquier cosa, y que siempre debemos partir de unas normas básicas, incluso para competir?

Sábado, 16 de septiembre de 2017 a las 09:49 UTC+02

Yo estaré siempre con aquellos que quieren construir naciones más libres, y no con aquellos que quieren más naciones. La calidad antes que la cantidad

Sábado, 16 de septiembre de 2017 a las 09:48 UTC+02

La economía real se apoya en el principio negativo de la libertad individual. Y la política en el carácter positivo y universal que tiene todo principio. Algunos liberales, guiados tal vez por un exceso de celo a la hora de reivindicar las diferencias individuales, no entienden ese aspecto universal que es condición sine qua non para proponer cualquier teoría. Por su parte la mayoría de políticos (por no decir todos) están tan fanatizados y abducidos por su visión de grandeza y su acción unitaria y hegemónica, que en su caso no comprenden (ni respetan) las necesidades privadas que detentan los distintos individuos. Entre unos y otros estamos aquellos pocos que sí entendemos y abordamos todos los aspectos de la realidad y la teoría, su contenido económico y su esencialismo político, la independencia de los particulares y la unidad de los universales. Hacia nosotros va dirigida toda la metralla que disparan los demás grupos. Pero solo nosotros conocemos toda la verdad que atesora el mundo, sus dos aspectos principales.

Miércoles, 13 de septiembre de 2017 a las 14:07 UTC+02

Un territorio nacional grande tiende a ordenar sus instituciones sobre el principio de unidad de destino en lo universal del que nos habla Ortega y Gasset. En cambio, un territorio nacional pequeño tiende a fomentar los sentimientos chovinistas, la autarquía, el cisma, el embrutecimiento pedáneo, la reducción al absurdo y todos aquellos sesgos y querencias que alientan el salvajismo tribal, alejan al ser humano de la objetividad y la razón y le acercan a los animales.

Jueves, 7 de septiembre de 2017 a las 09:43 UTC+02

Un amigo me decía el otro día que Juan Rallo no está a favor de la independencia de Cataluña, pero que lo dice tan bajito (al final de sus artículos, con la boca pequeña) que parece que sí lo esté. Rallo se entretiene en hacer un análisis teórico bastante peregrino, donde expone las razones para defender la legítima secesión de cualquier país. Y solo al final, en la letra pequeña, afirma estar en contra del independentismo catalán. Mi amigo me decía que Rallo está invirtiendo deliberadamente el orden de los argumentos, y que eso le hace un flaco favor a la égida liberal. Estoy totalmente de acuerdo con él. Yo no voy a decir que Rallo defiende la segregación nacional en todos los casos, también para Cataluña. Esta es otra mentira que resuena en muchos medios. Lo que pasa es que Rallo se enfrenta a sus propios fantasmas y contradicciones, como buen anarquista filosófico que es. En el caso del nacionalismo catalán, el anarcocapitalismo se enfrenta a sus propias incoherencias. Según una de las tesis del anarquismo de mercado, la competencia en materia legislativa mejora las constituciones de los distintos países en liza. Pero con Cataluña se ven abocados a defender una región con clara vocación totalitaria. Si los anarquistas fueran consecuentes, les daría igual el nivel de tiranía del país escindido, pues según ellos la división aumenta la competencia y la competencia de leyes, al igual que la competencia empresarial, mejora la eficacia de las distintas entidades. Pues no. Esto es completamente falso. El error de nuevo consiste en confundir las necesidades heterogéneas (privadas) con una necesidad homogénea absolutamente vital (el marco legal). Llevo mucho tiempo subrayando esta dicotomía esencial y usándola como crítica del anarcocapitalismo, sin demasiado éxito. Igual este caso me da un poco la razón. No tengo ningún reparo en decir que yo creo en un bien colectivo que se limita a los principios de libertad que todos los individuos libres deben respetar para mantener esa condición. En cambio tu te alejas del liberalismo cuando abrazas ese anarquismo absurdo que ni siquiera contempla la inviolabilidad de unas leyes generales, las tuyas, que son necesarias para abanderar alguna defensa.

Domingo, 3 de septiembre de 2017 a las 22:12 UTC+02

Ningún liberal que se precie de serlo puede defender de forma unilateral, ora el independentismo, ora la unión del Estado. Lo único que el liberal defiende siempre es la libertad, que en unos casos aumenta con la fragmentación y en otros con la unión. Ahora bien, a igualdad de condiciones, o cuando existe una situación relativamente parecida, yo siempre veré más preferible apoyar un proyecto unitario que uno rupturista, por el simple hecho también de que sólo hay una verdadera libertad. La separación la dejo para los casos más graves, cuando se trata de romper un Estado realmente totalitario

Domingo, 3 de septiembre de 2017 a las 21:31 UTC+02

Cada vez que el hombre elucubra un nuevo plan para crear un paraíso con cabida para toda la humanidad, en realidad acaba concibiendo un edén donde solo cabe una pequeña porción de individuos. Todos los demás son exterminados al momento. Si el paraíso en cuestión se encuentra allende el universo, lo que tenemos es una institución religiosa. En cambio, si la tierra prometida se halla aquí abajo, consignamos un sistema comunista. Ambos dos amenazan a la humanidad como ninguna otra cosa lo puede hacer. Esto no quiere decir que todas las religiones y todos los comunismos sean igual de peligrosos. Algunos simplemente están ahí, como pequeñas reliquias del pasado. Pero no hay duda de que, si algún día el planeta se va a freír espárragos, la causa de la debacle tendrá que ver, o bien con el comunismo, o bien con la religión. El paraíso entonces todavía se volverá más angosto. Quizás solo sobrevivan unos cuantos grupos humanos esparcidos por toda la geografía devastada. A lo mejor desaparece toda la especie. El edén soñado, con cabida para toda la humanidad, será sin embargo un mundo sin ningún rastro de vida inteligente. Tal vez ese sea el estado habitual del auténtico vergel.

Viernes, 1 de septiembre de 2017 a las 11:40 UTC+02

La secesión individual ya existe. España no es una cárcel. Yo puedo ir a vivir a una infinidad de países distintos. No hacen falta más experimentos políticos rupturistas, sino unir al mayor número de países en torno a los principios unívocos del liberalismo. Y eso pasa por construir una nación liberal en crecimiento, geográficamente mayor. Y no estoy hablando de ostracismo o destierro obligatorio. De lo que yo hablo es de poder moverse voluntariamente de un país a otro y de las múltiples opciones que ya existen para vivir. Me parece innecesario y peligroso aferrarse a la ingeniería social para defender la creación de nuevos experimentos y territorios soberanos, que a saber cómo serán. Luchemos por extender las libertades y no por multiplicar los nichos políticos. Ese debería ser el auténtico camino del liberalismo.

Viernes, 1 de septiembre de 2017 a las 10:25 UTC+02

El absolutismo de la propiedad privada, la máxima que sostienen muchos libertarios ancaps, fija tanto su atención en los derechos del individuo que se olvida del mayor y casi único valor colectivo que existe, aquel que condiciona esos derechos individuales: la unidad y la igualdad ante la ley de toda una nación. Así, muchos de ellos acaban defendiendo el mismo argumentario que excreta ese arrabal de ideologías estatistas que abanderan los nacionalistas catalanes o vascos. Pura bosta de burro.

Lunes, 28 de agosto de 2017 a las 13:18 UTC+02

La separación de la ciudad de Berlín en dos zonas políticas distintas, después de la guerra, da la impresión de haber sido proyectada por el más aséptico y escrupuloso de todos los investigadores experimentales habidos en la Tierra. Es difícil imaginar un experimento más exhaustivo que ese. También es difícil imaginar una respuesta por parte de la sociedad más estúpida. Ante la evidencia de un experimento científico de tal magnitud, aún son muchos los que se niegan a aceptar las conclusiones, esto es, la superioridad innegable del capitalismo y la falacia teórico-práctica que sostiene la creencia en el socialismo.

Viernes, 25 de agosto de 2017 a las 19:33 UTC+02

Estamos de acuerdo. No se puede demostrar experimentalmente la inexistencia de Dios, como tampoco se puede demostrar su existencia. Sin embargo, aquí los únicos que parecen creer que han confirmado algo en concreto son los creyentes. Así que no es justo achacar a los ateos su incapacidad para demostrar la veracidad de todos estos supuestos ficticios (religiosos). Más bien hay que afear el gesto de aquellos que aseguran que Dios existe.

Martes, 15 de agosto de 2017 a las 13:27 UTC+02

Discutía yo este verano, entre chapuzón y chapuzón, con un buen amigo que defendía la autosuficiencia económica y que intentaba alimentarse de productos que él mismo cultivaba en el jardín de su chalet de lujo. Paradójicamente, al mismo tiempo es un empresario de éxito al que admiro mucho. Intenté durante días explicarle que la división del trabajo y la especialización laboral que él practicaba con tanta habilidad es incompatible con su defensa de la economía de subsistencia y la extensión del sistema de autoabastecimiento a toda la población. No se si lo logré, pero este caso ilustra muy bien el fenómeno en cuestión, nos habla de lo pegajosas que son todas esas ideas del buen salvaje y el maravilloso pasado agrario, contrarias al desarrollo, que exaltan un periodo de la historia que ahora por fortuna ya no tenemos que padecer, y que por eso algunos se pueden permitir el lujo de defender desde su atalaya de nuevos ricos.

Lunes, 14 de agosto de 2017 a las 14:46 UTC+02

Yo soy muy tranquilo. Pero hay una clase de personas que no soporto, aquellas que están todo el rato juzgando y criticando tu forma de vivir o tu manera de actuar. No soporto que vayan dando lecciones morales sobre cuestiones gustativas de la vida diaria de uno. No soporto que utilicen una medición correctiva basada únicamente en sus propias querencias, que te juzguen mal en función de lo que ellos creen que es bueno para ti, y que lo hagan sobre algún asunto baladí, y que lo hagan continuamente, y que te traten con superioridad. Uno siempre está incómodo con ese tipo de gente. Te desprecian porque no actúas como ellos, porque no eres como ellos, te recriminan cuando violas esas reglas sagradas llenas de minucias cotidianas. No soporto que te hablen con la voz engolada para apercibirte sobre tu forma de caminar, tus costumbres nocturnas, tu desapego de la tierra, tu elección profesional, o tu afición a los helados de cucurucho. No soporto que te perdonen la vida cada vez que te diriges a ellos. No soporto que te ofrezcan la mano mientras ponen una cara de circunstancias y te ponen condiciones, que te regalen su compañía a cambio de un montón de reprimendas y admoniciones pueriles. Nunca me gustaron esos visajes machacones de corte moral. Luego descubrí la teoría del valor subjetivo de la escuela austriaca y pude dar por fin un fundamento académico y una visión global (económica, geopolítica, deontológica) a todas esas intuiciones mías. Fue agradable comprobar que el instinto que había guiado mi voluntad y mi determinación durante la etapa juvenil, tenía en realidad un poso teórico sólido, de naturaleza universal. Fue agradable comprobar que la teoría del valor subjetivo no tiene excepciones, y que se puede aplicar para refutar cualquier injerencia, tanto las tesis del socialismo y el marxismo histórico como las filípicas de esos inquisidores anónimos que te avasallan todos los días y a todas horas.

Domingo, 13 de agosto de 2017 a las 13:40 UTC+02

Yo prefiero usar la expresión «la batalla de las ideas» en vez de «el mercado de las ideas». Cuando las ideas son sumamente fundamentales, cuando está en juego la defensa de la vida y la lucha por la libertad del individuo, se batalla, no se mercadea; se mata, no se convence. Cuando alguien te quiere eliminar, solo puedes sobrevivir si te anticipas a él. Así es la vida. Y así es la muerte.

Martes, 8 de agosto de 2017 a las 18:17 UTC+02

Una dictadura es un régimen político en el que una sola persona gobierna con poder total, sin someterse a ningún tipo de limitaciones y con la facultad de promulgar y modificar leyes a su voluntad. Estamos de acuerdo en que dicho sistema es de lejos una de las peores situaciones a las que se puede ver abocado un país. Ahora bien, existe una remota posibilidad no descartable de que el dictador decida establecer un régimen de excepción más o menos bueno. En último lugar son las leyes que se aplican y no quien las ordena lo que determina las bondades de un gobierno. Imaginen además que ese régimen dictatorial viene a sustituir a una verdadera tiranía. Yo no tengo ninguna duda: la dictadura puede ser en ocasiones extremas la única tabla de salvación a la que poder aferrarse. Y no voy a obviar esta posibilidad por mor de la corrección política o la mojigatería barata que hoy copa todas las discusiones sobre el tema. Tampoco voy a ocultar la idea de que el régimen de Franco, con todos sus errores, pudo haber sido un buen ejemplo de esto que estoy diciendo, librándonos del sistema estalinista que empezaba a fraguarse en el 36 de la mano de la izquierda, y dando paso a su muerte a un Estado democrático mucho mejor. Tal vez debamos más a Franco que a todos los presidentes elegidos en las urnas que han venido después de él. Y no es que yo sea un apasionado defensor de las dictaduras. Todo lo contrario. Lo que pasa es que soy amante de la verdad y no cambio mi opinión en virtud de lo bien o mal que ésta pueda sentar o parecer.

Martes, 8 de agosto de 2017 a las 18:14 UTC+02

El hombre necesita una bandera que le dote de una identidad y le otorgue una patria. El color de la tela o el lugar de nacimiento es lo de menos. Creo que el valor supremo en este caso reside únicamente en la simbología y el significado de la enseña. Yo elijo convertirme en ciudadano del país que mejor sepa representar y defender mis opiniones y mis certezas. Y me importa mucho menos aparecer registrado en el lugar donde casualmente he nacido. En este sentido, aprecio más las ideas que los genes. Todos necesitamos una identidad. Yo construyo la mía con el pensamiento y la reflexión que salen de mi mente, y no con la sangre o el acervo, o cualquier otro fluido corporal. La verdad no tiene patria genética. La verdad tiene una bandera que ha sido cosida con el hilo de Ariadna y el esfuerzo intelectual de miles de personas. Yo quiero ser valorado por mis ideas o mi educación, y no por mi cuna o por los actos de los abuelos que me hayan tocado en suerte, condiciones éstas que me han sido otorgadas de antemano y de las que no puedo reclamar ninguna clase de mérito, y tampoco sufrir castigo alguno.

Jueves, 27 de julio de 2017 a las 13:03 UTC+02

Yo creo que es erróneo equiparar el apriorismo con falta de experiencia, más que nada porque la falta absoluta de experiencia es absurda. Intentar ridiculizar el apriorismo diciendo que es una falta de experiencia es un poco ingenuo. Cómo puede alguien afirmar que se puede conocer algo sin experiencia? Lo que dice el apriorismo es que se puede conocer algo sin experimentación, que es distinto. Cabe distinguir experiencia de experimentación. Lo primero es consustancial a todo. Lo segundo forma parte del método científico aposterioristico que tiene una alternativa epistémica: el apriorismo y la razón pura. Esa es la única forma de entender correctamente el apriorismo.

Jueves, 27 de julio de 2017 a las 12:39 UTC+02

Los parásitos se pueden combatir de dos maneras distintas. O bien se reduce su grado de virulencia, o bien se disminuye su número y su distribución geográfica. Con el Estado pasa lo mismo. Hay que combatirlo en dos frentes distintos: reduciendo y neutralizando su capacidad de hacer daño, y reduciendo su número, su variedad y su distribución geográfica. La primera es una lucha contra el socialismo y el intervencionismo dañinos. Y la segunda es una lucha contra el nacionalismo, la creación de nuevos centros de mando, y la multiplicación geográfica de Estados y de políticos.

Martes, 18 de julio de 2017 a las 20:41 UTC+02

No es cuestión de mezclar nada. Precisamente es cuestión de saber diferenciar, entender para qué vale el método deductivo y para qué sirve el empirismo. La ciencia analiza hechos contingentes, que pueden ser de muchas maneras (por ej. el color de un objeto). Por el contrario, la metodología deductiva se fija en determinantes básicos, condiciones de posibilidad, que no tienen alternativas. El dia que se comprenda eso se podrá aceptar toda la realidad física del mundo. Hasta entonces seguirán pensando que la metafísica es teología, o que la escuela austriaca no admite el método empírico. Desde luego en la escuela austriaca también hay un buen número de hemipléjicos crónicos que creen que la sociedad solo se puede estudiar por el método deductivo de Mises. A estos les falta la otra mitad del cerebro

Jueves, 13 de julio de 2017 a las 11:57 UTC+02

El concepto de raza (la denominación que le demos es lo de menos) hace referencia a una noción absolutamente necesaria para identificar y describir un hecho biológico irrefutable. Me parece tan increíble negar las razas como negar la categoría de clases sociales. Quienes así pensáis no estáis haciendo otra cosa que lo mismo que hizo Marx en el manifiesto comunista. La única diferencia es que vosotros, en vez de perseguir y negar la existencia de una variabilidad laboral o industrial, estáis negando la existencia de una variabilidad natural y genética. Y todavía me parece más asombroso que confundais el racismo que siempre busca la eliminación de todas las razas salvo una (como Marx quería hacer con las clases), con el hecho científico y diverso que afirma la existencia lógica de distintos grupos de razas. Llevo varios días asistiendo a este tipo de debates entre liberales y sinceramente estoy atónito con lo que leo. Me da la impresión de que me encuentro en medio de una jauría de comunistoides, contemplando una carrera entre socialistas y buenistas adoradores de la corrección política, para ver cual de ellos es el más igualitarista de todos. Parece más una pataleta repentina de sociólogos y politólogos ignorantes, que un debate científico serio y sosegado entre biólogos y genetistas.

Viernes, 7 de julio de 2017 a las 15:24 UTC+02

Que bien me lo paso viendo desde arriba a todas esas hormiguitas de una colonia de cientistas lanzándose con las mandíbulas abiertas contra los miembros de otro hormiguero de aprioristas maniqueas. ¿Cuándo comprenderán esos bichitos que existen dos métodos igualmente valiosos para analizar toda la realidad: social y natural, y que el sistema misesiano y la matematización y modelización de la sociedad son perfectamente complementarios.

Lunes, 12 de junio de 2017 a las 20:24 UTC+02

Todos los políticos son de izquierdas. Y con más razón todos los dictadores. Es decir, todos creen en el estatismo, el intervencionismo masivo, el ninguneo del individuo. Todos están en contra de la libertad de las personas y la expresión de sus diferencias. Que unas veces quieran homogeneizarlas usando la excusa de la raza (nazismo) y otra la excusa de la clase (comunismo) es un hecho accesorio. Al final todas quieren lo mismo: un solo tipo de persona, coaccionar e imponer para matar la diversidad y la libertad individual. Efectivamente, comunistas y nazis son la misma cosa y son de izquierdas. Y los que les combatimos somos la verdadera alternativa.

Lunes, 12 de junio de 2017 a las 13:30 UTC+02

Me hacen mucha gracia las personas que hablan y hablan desde el humanismo sobre si el hombre tiene sentimientos innatos, si está o no está determinado por los genes, o si el cerebro es o no es una máquina de pensar, pero luego nunca realizan una aproximación al problema desde el campo de las ciencias naturales, y hasta dicen que no hace falta.

Viernes, 9 de junio de 2017 a las 10:06 UTC+02

La muerte de Ignacio a manos de los asesinos islamistas pone sobre la mesa, otra vez, el principal problema que causa esta ola de atentados, que no es otro que la posición que adoptamos los occidentales ante esta situación, nuestra complacencia, nuestra ignorancia, nuestro relativismo. Aquí se juntan muchas cualidades. La cobardía es una de ellas. Pero yo creo que por encima de todas está la estupidez y la ignorancia. Muchos han alabado la acción de Ignacio. Pero muchos otros la critican, dicen que se sacrificó inútilmente, que fue en contra de su propia condición de ser humano. Hay todo un batiburrillo de explicaciones pseudointelectuales de personas aburridas y acémilas estúpidas que infestan las redes sociales, incapaces de entender la psicología, la genética, la historia y la naturaleza humana, íntimamente unidas a la empatía, la solidaridad, la unión, las neuronas espejo, la especiación biológica y tantas otras virtudes y mecanismos de la vida, que son la base de la sociedad, la civilización, la evolución y el respeto mutuo. La mayoría de objetivistas randianos y mucha gente normal no termina de entender bien la relación que existe entre el egoísmo y el altruismo. El altruismo es una forma de egoísmo y eso es lo que quería decir Ayn Rand. Somos individuos que vivimos y nos beneficiamos de la sociedad colectiva. Por tanto la acción de ayudar a los demás es una actitud egoísta y un impulso adaptativo que en último término nos beneficia a nosotros como seres egoístas. Y eso es todo. La muerte de Ignacio es el típico acto egoísta de un individuo gregario, de una actitud que ha hecho el mundo y está en la base del progreso. Ánimo Ignacio. Los enemigos cabalgan dentro y fuera de las murallas. Tu has sido víctima de ambos dos, de los islamistas iracundos y de los occidentales imbéciles e imberbes, de la inteligencia maléfica y de la estupidez bonachona y bien pensante. Por eso eres un héroe por partida doble. Descansa en paz. La verdad siempre estará de tu lado. Esa jamás la podrá vilipendiar ninguno de tus enemigos.

Martes, 6 de junio de 2017 a las 23:38 UTC+02

Pablo Lato: «Pocas frases apoyan tanto mi teoría sobre los comportamientos y el estado de bienestar como esta frase que vi en forma de información sobre París recién en twitter: «El agresor es un estudiante argelino de unos 40 años (!). Resultó herido en las piernas » Efectivamente. Tenemos lo que hemos sembrado: no lloréis hipócritas. Existen barrios enteros de musulmanes que viven de las subvenciones del Estado del bienestar, ese que todos habéis contribuido a crear. Otra vez el socialismo igualitario fomentando la guerra y el odio, el exterminio, el enfrentamiento y el atraso. Precisamente esa idea de que los musulmanes no se integran porque no les dejamos es la base del problema y despista sobre las soluciones que habría que aplicar. Todo lo contrario, hemos sido absolutamente permisivos e integradores. Esa ha sido la política hasta ahora y mira lo que se ha logrado. Porque narices no podéis considerar la posibilidad de que existan culturas como la gitana que NO QUIEREN integrarse y que solo cabe combatir.

Lunes, 29 de mayo de 2017 a las 11:08 UTC+02

Los socialistas te llaman conservador porque defiendes el capitalismo y la innovación tecnológica. Los liberales nacionalistas te llaman conservador porque defiendes esa unidad en lo esencial que constituye la base de la civilización y el desarrollo social. Los abortistas te llaman conservador porque defiendes la vida y el futuro de los nonatos. Ahora solo queda que los conservadores de verdad te llamen conservador porque siempre has mantenido la idea de que el conservadurismo es en realidad un relativismo con esmoquin y pajarita. Si defiendes la unidad de la nación te llaman conservador. Y si defiendes su fragmentación te llaman progresista. De donde se deduce que la unión, la creación, la internacionalización y la integración son atavismos, y la división y destrucción encabezan el progreso. Por supuesto, nadie está hablando de una cultura única sino de una unidad en lo esencial, SÓLO EN LO ESENCIAL. Además, nadie afirma que la unión sea buena de por sí. Lo que hace buena a la unión son los principios que respaldan la misma. Pero luego, la condición para que esos principios se apliquen es que exista algún tipo basal de unida

Martes, 23 de mayo de 2017 a las 09:31 UTC+02

El sistema inmunológico tiene hasta tres barreras distintas que evitan la entrada de patógenos en el organismo. Las células de nuestro cuerpo están repletas de mecanismos para expulsar las toxinas y demorar la entrada de virus y demás agentes infecciosos. Antes de llegar al núcleo, estos agentes deben atravesar una membrana externa y otra nuclear. Todo el cuerpo es una barrera detrás de otra. En estas, llega el liberal hodierno a la evolución y reduce todas sus explicaciones sobre inmigración a una política de fronteras abiertas. Si alguien no tiene claro cuál va a ser el desenlace que trae ésta falta de estrategias, es que no sabe nada de biología.

Jueves, 11 de mayo de 2017 a las 19:18 UTC+02

Existen tres posibles placeres que te esperan a la vuelta de la esquina cuando decides invertir en bolsa siguiendo las enseñanzas de la escuela austriaca y del propio Paramés. El primero es sentir que te estás aprovechando de la estupidez ajena. El segundo es sentir que contribuyes a minimizar el impacto negativo que tiene esa estupidez a nivel social y que es resultado de todas las malas inversiones que realiza la gente al cabo del día. Y el tercero es la propia felicidad que obtienes al ganar dinero y mejorar tu nivel de vida.

Lunes, 8 de mayo de 2017 a las 10:31 UTC+02

Te pasas la mitad de la vida intentando demostrar la existencia de unos principios axiomáticos de necesario cumplimiento, lees mil libros de filosofía y otros tantos de metafísica. Tampoco escatimas la lectura científica, para tener una visión de conjunto verdaderamente universal. Intentas encajar ese conocimiento para fundamentar aún más la idea de libertad. Lo aplicas a las ciencias naturales y sociales. Y al final del camino viene alguien y te dice: «no has hecho mucho, todos defendemos los mismos principios, yo también creo en la libertad y la propiedad privada». 😨 Vamos a ver. Que parte del argumentario no se entiende! Una cosa es defender los mismos principios y otra muy distinta llevarlos hasta sus últimas consecuencias.

Viernes, 14 de abril de 2017 a las 20:26 UTC+02

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pero lo que en realidad pasa es que hay miles de personas que no son capaces de leer una sola palabra. Lean… y después miren… y verán las cosas con otros ojos. Los libros te aportan una visión preciosista y detallada del mundo que no tiene sustituto. En cambio, las imágenes apenas alcanzan a rascar la superficie especiosa de la realidad y los fenómenos.

Martes, 11 de abril de 2017 a las 14:53 UTC+02

El anarquismo de mercado es otra forma de irracionalismo. En realidad, existen dos modelos básicos de irracionalismo. En uno se inventa la realidad. En el otro se obvia una parte considerable de la realidad. El primero es un irracionalismo religioso. El segundo es un irracionalismo secular. El primero está representado por diversas congregaciones y grupos de devotos. El segundo está motivado por millones de votos populares y movimientos políticos que, en unos casos niegan la realidad del individuo (socialismo, comunismo) y en otros niegan la realidad del colectivo (anarquistas de mercado). Se trataría por tanto de pasar por alto uno de los niveles estructurales que existen en la naturaleza. Esa es básicamente la manera que tienen los laicos y los profanos de tergiversar también la realidad, y potenciar de ese modo lo irracional y lo pasional, concediendo a la razón un papel secundario en el concierto intelectual.

Lunes, 3 de abril de 2017 a las 21:59 UTC+02

El materialismo dialéctico descubrió América varios siglos después de que la ciencia ya hubiera asumido que el mundo está hecho de materia que cambia y se transforma continuamente. Para ese viaje no hacían falta estas alforjas. No obstante, los marxistas creen haber hecho un descubrimiento revolucionario. Si a esto añadimos que su teoría sobre la materia y el cambio es completamente falaz, ya tenemos todos los ingredientes para cocinar una tiranía: arrogancia e ignorancia.

Jueves, 30 de marzo de 2017 a las 23:06 UTC+02

Lo único que cabe hacer es seguir luchando eternamente contra el maléfico, contra el socialismo. Puede ser una idea muy pesimista. Pero la vida es así. Igualmente tendremos que enfrentarnos siempre a una muerte segura. No queda otra. Y el socialismo también es muerte.

Jueves, 30 de marzo de 2017 a las 15:30 UTC+02

En los telediarios de la mayoría de canales sale la noticia de que algunas asociaciones denuncian supuestos machismos en los anuncios publicitarios que usan a la mujer como objeto simplemente por explotar visualmente alguna de sus características físicas. Esto, aparte de ser una solemne gilipollez, de prosperar dejaría sin trabajo a miles de mujeres. Y además lo dicen en los telediarios, donde todas las presentadoras son bastante monas. Hipocresía infinita.

Jueves, 30 de marzo de 2017 a las 15:25 UTC+02

La libertad de expresión no es un principio absoluto. Está supeditado a un presupuesto todavía mayor: el respeto a la vida y a todo lo que ésta significa. No todas las expresiones cumplen con ese respeto. En algunos casos la apología del terrorismo o la instigación del asesinato son verdaderamente ominosos. La libertad de expresión cumple el cometido social de generar respeto, crítica, diversidad y apertura. Pero cuando esa libertad se usa para apoyar todo lo contrario, el principio pierde todo sentido y entonces no es necesario consentirlo. La linea que separa el respeto de la libertad de expresión de su condena firme puede ser algo confusa y discutible. Pero no me voy a rasgar las vestiduras si un tribunal condena las expresiones de una persona.

Martes, 28 de marzo de 2017 a las 12:34 UTC+02

El problema ético tiene que ver sobre todo con la defensa de la libertad individual y no tanto con el agente que protagoniza esa defensa. La ética se basa en hechos y su juicio no debe favorecer a autores concretos. Para algunos aspectos que tienen que ver con la naturaleza de los principios, dicha égida solo la puede acometer un órgano general. Asi que la forma ética más elevada es aquella que no escatima recursos y que atiende a todas las posibles soluciones, vengan de donde vengan, de los individuos o del Estado.

Lunes, 20 de marzo de 2017 a las 19:59 UTC+01

Es ciertamente kafkiano que los liberales, para justificar la defensa del liberalismo y la forma de organización social más evolucionada, tengáis que acudir a ejemplos como los de los mocosos que según vosotros ya tienen conciencia de propiedad, o las tribus primitivas que viven en anarquía.

Sábado, 18 de marzo de 2017 a las 17:31 UTC+01

Es increible las falacias a las que pueden llegar algunos libertarios cuando dicen defender la propiedad privada o la libertad absoluta de cualquier persona con respecto a cualquier cosa. Ni entienden la libertad ni entienden la propiedad El liberalismo no se basa en defender cualquier cosa. Se basa en proteger la libertad y la vida. Y por tanto lo que hay que determinar es si el feto es un ser con derecho a la vida y no si la madre es un ser con derecho a hacer con su cuerpo lo que le dé la gana

Sábado, 18 de marzo de 2017 a las 17:30 UTC+01

El liberalismo no se basa en defender cualquier cosa. Se basa en proteger la libertad y la vida. Y por tanto lo que hay que determinar es si el feto es un ser con derecho a la vida y no si la madre es un ser con derecho a hacer con su cuerpo lo que le dé la gana

Martes, 14 de marzo de 2017 a las 19:37 UTC+01

Lo único malo de defender la tecnología del coche eléctrico es que tengas que compartir lugares comunes con personas que despotrican en contra de los combustibles fósiles.

Domingo, 12 de marzo de 2017 a las 00:55 UTC+01

Siempre me gusta comparar estas afirmaciones con la ciencia auténtica. Qué pensaríamos si Einstein hubiese renegado de Newton de la misma manera que algunos libertarios de hoy reniegan del liberalismo clásico? Pues eso.

Jueves, 9 de marzo de 2017 a las 19:37 UTC+01

Tal vez sea verdad que sólo somos polvo en el viento, como dice la canción. Seguramente desaparecerá todo lo que hemos construido cuando el universo entero colapse sobre su propio peso, o se extienda hasta quedar reducido a la nada. Pero lo que es seguro es que nadie va a arrebatarme éste tiempo y éste espacio. Hagan algo con sus vidas, ahora que pueden.

Domingo, 5 de marzo de 2017 a las 21:03 UTC+01

La ética y la utilidad van de la mano. Un valor es útil porque es ético y a la inversa. La libertad es buena porque funciona y por eso es ética. No puede existir un valor que sea funcional y que no esté basado en la libertad porque lo funcional es lo verdadero y la libertad es la verdad.

Domingo, 5 de marzo de 2017 a las 12:39 UTC+01

El verdadero radical, el que lleva la defensa del principio de la libertad al extremo, el único que la quiere defender desde el inicio, extendida al máximo territorio posible y aplicada al mayor número de personas, es el minarquismo. Los tibios socialdemócratas son los anarquistas de mercado, que dejan esa defensa en manos del azar o el orden espontáneo, permitiendo que dependa del populacho, de los gustos particulares de cada individuo, comunidad o región, y permitiéndose el lujo de soñar con un sistema irreal, sin un control general claro, y en el que lo único radical que se defiende es la ausencia del Estado y no la defensa de la libertad.

Miércoles, 1 de marzo de 2017 a las 22:57 UTC+01

Aquí habría que distinguir entre la primera acepción del diccionario que dice que enfermedad es una alteración que se sale de lo normal (y claro que la transexualidad lo es) y la segunda acepción que dice que es una alteración que produce daño. Pues bien cuando naces con cuerpo de mujer y te sientes hombre lo que más daña tu vida es seguir viviendo con ese cuerpo que no reconoces. En ese caso la enfermedad se mantiene mientras no te operes para cambiar tu sexo.

Miércoles, 1 de marzo de 2017 a las 15:15 UTC+01

SOBRE LA POLÉMICA DEL AUTOBÚS DEL PENE Y LA VULVA No estoy de acuerdo con lo que dicen muchos liberales. No estoy de acuerdo ni con aquellos tontos que dicen que el género no existe, ni con estos que afirman que todo está muy claro y que somos hombres y mujeres sin dudas sexuales acerca de nuestra condición. Porque seamos sinceros, el autobús no viene a manifestar solo que los niños tienen pene y las niñas vulva. Intenta adoctrinar a los niños para que crean que la homosexualidad es una enfermedad psíquica y debe ser erradicada o curada. Y por ahí tampoco paso. Yo me niego a que la educación se convierta en un campo de experimentación o un circo mediático de payasos. Yo defiendo la educación de materias importantes, troncales. Todas las demás, educación sexual, educación para la ciudadanía etc… las eliminaría para dejar espacio a las otras y así de paso también nos ahorrabamos toda la polémica. Así que si, estoy a favor de que se prohíba la circulación del dichoso autobús que conduce la derecha conservadora, como también estoy en contra de que la izquierda reparta condones mezclados con golosinas. En general ambos son liberticidas, los primeros con respecto a las libertades sociales y los segundos con respecto a las libertades económicas e individuales Matices: también eliminaría todos los centros de educación pública, lo cual no significa que esté en contra de cualquier legislación estatal en materia de educación. Defiendo un sistema de cheques que ayude de verdad a los más pobres, y un control mínimo para garantizar que los niños no aprenden cualquier chorrada que se les pase a sus padres o a sus educadores por la cabeza. Postdata: lo dicho vale solo para el caso en el que el autobús recorra las escuelas adoctrinando a los menores, diciéndoles lo que tienen entre las piernas. No me opongo a que recorra las calles. Pero hay que recordar que el objetivo último de sus patrocinadores sería ese adoctrinamiento infantil.

Martes, 28 de febrero de 2017 a las 12:30 UTC+01

Jesús Huerta de Soto, en su manifiesto nacionalista, viene a decir lo siguiente: siempre que se cumplan los principios a los que nos hemos referido, un liberal debería apoyar el nacionalismo. Señores: ¡¡siempre que se cumplan los principios!! ¿Y cuáles son esos principios? Pues todos los que defiende el liberalismo clásico. Por tanto, eso no es nacionalismo. Huerta de Soto crea una gran confusión entre los más advenedizos al denominarlo así. Eso es una única nación libre asentada sobre unos valores simples y claros. Eso es el minarquismo liberal de toda la vida.

Domingo, 26 de febrero de 2017 a las 17:41 UTC+01

Vale ya de tanta tontería. La ingesta de leche es producto de una adaptación favorable. Somos hijos del neolítico. La leche es un producto más que trajo esa fabulosa revolución que consistió en la domesticación de plantas y animales. La leche es fruto de la revolución neolítica como las fábricas lo son de la revolución industrial. Ir en contra de la leche es como ir en contra del telar, la jornada laboral, o el carbón. Es una especie de ludismo alimentario. Los vegetarianos y los animalistas son los luditas de la dieta. Igual que hay luditas de la revolución industrial, e igual que empiezan a aparecer luditas de la revolución robótica en ciernes que pronostican que las máquinas nos van a dejar sin trabajo, también hay luditas de la revolución neolítica que se oponen a todo lo que tenga que ver con la domesticación de los animales y el consumo de sus derivados. ¡A ver si empezamos a creer en el progreso de verdad!

Sábado, 25 de febrero de 2017 a las 15:24 UTC+01

Ser objetivista lleva a muchos a no contemplar el enorme legado de la filosofia. Es como si yo me declarara darwinista y no apreciara los avances en otros campos de la ciencia previos o posteriores a Darwin. Si ya se, los objetivistas también admiran la figura de Aristotélica. Pero nada más. Casi no existe filosofia o conocimiento fuera de estas dos autoridades. Y muchos se atreven incluso a disputarles las ideas a los científicos más consumados. Por eso me suscribo a las ideas de Ayn Rand, considero su importancia, el enorme placer que entraña su lectura, pero no soy objetivista. Aspiro a ser filósofo, o cuanto menos amante de la filosofía en su sentido más amplio.

Lunes, 20 de febrero de 2017 a las 11:01 UTC+01

Yo lo que defiendo es la ingesta de todo tipo de alimentos en proporciones bajas. Por eso me rio cada vez que sale un nuevo estudio que habla mal sobre algún tipo de alimento, desmontando la paranoia de todas esas dietas que favorecen un tipo de comida por encima de otro.

Sábado, 18 de febrero de 2017 a las 03:35 UTC+01

Los cenutrios y los zangolotinos, que son mayoría, ante cualquier leve problema, dirigen su mirada acusadora hacia el empresario o el burgués. Luego van a trabajar a sus empresas, para no caerse muertos de hambre. Y votan con fervor a los políticos, para no caerse de hinojos delante de otros crucifijos. Los liberales, que somos los menos, dirigimos nuestro dedo acusador hacia los políticos y los burócratas. Y no santificamos ningún tótem estatista. Pero somos minoría. La religión es el opio del pueblo. No hay mucho que hacer.

Domingo, 12 de febrero de 2017 a las 22:33 UTC+01

Nacionalista liberal, creo que no tienes en cuenta la dinámica interna del socialismo. Dices que un país pequeño se vería obligado a comerciar o morirse de hambre. Precisamente, a los políticos les importa un comino cómo vaya el país mientras se enriquezcan unos pocos. Y eso lo pueden hacer esclavizando a la mayoría.

Jueves, 9 de febrero de 2017 a la 01:49 UTC+01

Frases como «derecho a decidir» o «los problemas políticos se deben resolver sólo desde la política» son tan estúpidas y están tan vacías de contenido que me asombra que puedan ser afirmadas por un miembro adulto perteneciente a una especie animal que ha basado todo su éxito evolutivo en la capacidad craneal.

Martes, 7 de febrero de 2017 a las 14:48 UTC+01

Los monos deberían vivir con los monos, en la selva. Para eso sirven los muros y las fronteras. Para separar las especies. Para construir la civilización. Esto no significa que todos los muros sean buenos. Pero sí significa que deberíamos preocuparnos mucho más por purgar las calles de chimpancés que por defender un mundo sin ningún filtro, sin ninguna frontera. Apoyo la libertad de movimiento de capitales, bienes y personas. Pero solo cuando sean bienes y personas de verdad. Los gorilas en la reserva.

Jueves, 2 de febrero de 2017 a las 03:29 UTC+01

Siempre me parecen absurdas las disputas entre aquellos que defienden a los individuos y aquellos que defienden a los colectivos. Ambas entidades existen. Lo único que hay que entender, y aquello por lo que yo me considero individualista y liberal, es que los individuos son la referencia principal y la base para desarrollar la teoría y para elaborar el principio de comportamiento.

Domingo, 29 de enero de 2017 a las 13:28 UTC+01

Los éxitos que más emociones mueven (los deportivos) son los que menos contribuyen al progreso de la humanidad. En cambio, aquellos que más contribuyen al progreso (los científicos) son los que menos emociones mueven.

Martes, 24 de enero de 2017 a las 12:15 UTC+01

Los políticos son corruptos porque tienen muchos incentivos para serlo. Pero también porque el ser humano muchas veces es un miserable y está corrompido por dentro.

Domingo, 22 de enero de 2017 a las 20:36 UTC+01

Los mercados son distintos. Pero no todos los bienes son heterogéneos. La condición de posibilidad que necesita cualquiera de esos mercados para existir es un requisito universal y homogéneo. Vosotros los anarquistas sois incapaces de diferenciar esas dos categorías, lo universal y lo particular. Ese es vuestro error ontológico y epistemológico, y el origen de todas vuestras contradicciones.

Viernes, 20 de enero de 2017 a las 19:01 UTC+01

Las temperaturas se desploman. La demanda energética sube. La oferta se encarece. Se impone el precio marginal que establecen las eléctricas más caras del mercado. Todo muy lógico. Pero como vivimos en un mundo de palurdos y mercachifles, todo el mundo corre a decir que se viene el fin del mundo. Extrapolan los valores actuales de la energía para pronosticar un gasto adicional en la factura de cientos de euros a final de año. Calculan que moriran de frio al menos algunos miles de personas. Quieren intervenir todavía más el mercado de las energías, sin tener en cuenta que eso incrementará el coste aún más. Quieren fijar precios, desconociendo completamente los factores naturales que influyen en esos valores. Esto es un cataclismo -nos dicen. Pero en unos días todo volverá a la normalidad, salvo el comportamiento irracional de todos estos «expertos» de la economía, que seguirá mostrando un grado de anormalidad cada vez mayor. Parece que se reafirman con cada nuevo fracaso o falso pronostico de sus tesis elementales. Ignoran por completo la ley de la oferta y la demanda, la teoría marginalista, la tabla del dos. Se hacen llamar economistas. Dicen que han estudiado. Pero son un atajo de inútiles. Una caterva de físicos y químicos de pacotilla jugando a ser científicos, intentando determinar el grado de solubilidad de una sustancia concreta sin aceptar primero la existencia del átomo.

Viernes, 20 de enero de 2017 a las 19:01 UTC+01

El discurso de Trump ha estado marcado por una contradicción imposible y un error flagrante. La contradicción: 1. Vamos a eliminar el terrorismo islámico de la faz de la Tierra. 2. No vamos a invertir y despilfarrar más recursos en guerras por el mundo. El error: Vamos a proteger y favorecer nuestras empresas para que nuestra nación sea mucho más rica y grande. Pero el nacionalismo empresarial no produce beneficios netos. Solo el libre mercado los produce. Las empresas no son buenas o malas por ser de un país concreto. Son buenas si venden más bienes y satisfacen más necesidades. Por eso las empresas deben competir en el mercado internacional y sobrevivir sólo si benefician al consumidor medio. Si se protegen las empresas del propio país, se obliga a los estadounidenses a consumir sus propios bienes, se les prohíbe acceder al mercado internacional y se les impide buscar productos mejores y más baratos alrededor del mundo. Y esto disminuye enormemente sus probabilidades de tener éxito y encontrar aquello que les hace más felices. Mal empieza la legislatura de Donald Trump. Pero no por lo que dice la izquierda, sino porque Trump no es más que otro socialista, un estadista, un socialista de derechas, un nacionalista de mercado.

Viernes, 13 de enero de 2017 a las 19:03 UTC+01

La libertad ofrece las condiciones de partida necesarias para que avance el mundo y el mundo progresa luego gracias a los avances científicos. La evolución de la humanidad consiste en dejar que el individuo actúe libremente (mercado libre) para satisfacer sus necesidades a través de la invención y el descubrimiento (ciencia y tecnología)

Miércoles, 4 de enero de 2017 a las 15:47 UTC+01

Cuanto más combustible fósil usemos y mas CO2 produzcamos, antes llegaremos a la etapa en la que podremos usar la tecnología para prevenir cualquier desastre. El peligro no es el cambio climático. El peligro reside en esas excusas baratas que buscan defender la idea de que hay que detener el avance del hombre porque pone en riesgo el planeta. El planeta solo se salvará si la raza humana tiene el poder suficiente para salvar el planeta. Y esto ocurrirá pronto si no se meten por medio los ecologistas y toda esa ralea de impresentables y agoreros que pretenden asustar a la gente para que vuelva de nuevo a las cuevas.

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Máximo Sandín: máximo exponente del evolucionismo colectivista

Máximo Sandín, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Madrid, es la única persona que conozco capaz de decir dos palabras e incurrir en tres errores. La tergiversación a la que somete a la teoría evolutiva de Darwin sólo tiene parangón en el ámbito del creacionismo más casposo y antediluviano. Cada frase que utiliza es peor que las anteriores. Su discurso está plagado de sesgos y rumbos equivocados, que emplea a diestro y siniestro para arrimar el ascua a su sardina ideológica, impúdico frente a los hechos de la realidad, impreciso con la historia de la ciencia. La teoría evolutiva es una construcción intelectual enorme, que no merece las simplezas que le dedica este señor.

En esencia, la tergiversación de marras consiste en decir que la teoría darwiniana, así como el capitalismo, sistema social que se trata de equiparar a la primera, describe un mundo de competencia salvaje en el que no hay cabida para la colaboración y la cooperación naturales. En este escenario, Darwin aparece como un burgués irrestricto de hábitos excéntricos que vive de explotar a la gente en el interior de la campiña inglesa.

Pero vayamos a los hechos. Darwin tiene un tratado delicioso donde aborda la vida natural de las lombrices de tierra, unas criaturas de lo más insignificantes pero con un papel biológico nada desdeñable. En ese libro se repasan todos los beneficios que los susodichos anélidos estarían procurando al ecosistema. Casi tan desconocidas como las propias páginas que dan cuenta de ellas, estas diminutas criaturas se dedican día y noche a horadar en la tierra, movidas única y exclusivamente por su voluntad de sobrevivir, atendiendo a sus necesidades vitales, y mirando solo por su beneficio. Pero generando al mismo tiempo un provecho difícil de cuantificar, que llega a tener dimensiones planetarias. Y es que al autor del Origen de las especies jamás se le pasó por la cabeza que la competencia salvaje (y el impacto negativo) fuera la única fuerza evolutiva que opera en la naturaleza. Sería absurdo pensar que nadie coopera y que todos se aniquilan a la menor oportunidad.

El problema básico de Máximo Sandín viene determinado por su ideología política, y por la ceguera sobrevenida que ésta ideología le provoca. Su idea de sociedad, vinculada con la izquierda, le lleva a exagerar el papel que tiene el colectivo como entidad organizadora, al tiempo que ningunea el interés egoísta y privado de los individuos y de todas las formas de supervivencia. Y como quiera que todos los organismos sin excepción buscan su éxito reproductivo impelidos primero por el interés particular que despierta la competencia con otros especímenes, lo que acaba defendiendo Máximo es una caricatura de la evolución, una exégesis falsa.

Claro que los individuos compiten entre ellos: a veces se matan. La lucha de vencedores y vencidos forma parte del espectáculo de la vida, para algunos significa el éxito, y eso es lo único que hace falta para transmitir los genes a las siguientes generaciones, y existir como tales, aunque sea a costa del resto de seres vivos. Pero esto no es óbice para constatar que la vida es mucho más que una competición a muerte. La mayoría de las veces los organismos siguen una segunda estrategia de supervivencia que no está reñida con la primera, pues ambas tienen como objetivo la prevalencia de determinados fenotipos y genotipos. Hay dos maneras de obtener beneficio, compitiendo a muerte o cooperando. Y es esta segunda forma de persistencia la que más extendida está en todos los órdenes y reinos de la naturaleza. No en vano, nunca se podrían haber creado estructuras más complejas si los genes, las células y los organismos no hubieran establecido vínculos estrechos para convertirse en genomas, tejidos y poblaciones. Decir que la teoría de Darwin solo describe una competencia aniquiladora es desconocer por completo las bases históricas y racionales que enhebran dicha teoría. Justificar además la crítica al capitalismo, bajo esta absurda admonición del darwinismo, supone un acto de ignorancia sin precedentes. No se puede obviar la idea central que dirige toda la producción, la oferta y la demanda de bienes, y la evolución humana, y al mismo tiempo erigirse en defensores del progreso social.

La mano invisible de Adam Smith representa la búsqueda particular de beneficios, expresada no como una fuerza exterminadora y agresiva, sino como una fuente continua de cooperaciones y de todo tipo de simbiosis colectivas, las mismas que actúan en la biología favoreciendo a aquellas especies o individuos que han aprendido a colaborar y sacar partido de ello. Solo es necesario entender qué es lo que quiso decir el economista con esa expresión. Cualquier beneficio comunitario tiene su origen en el interés egoísta que mira solo por el beneficio propio, pero que se ve obligado a satisfacer también un interés ajeno al suyo. Los comunistas, los socialistas, y los evolucionistas como Máximo Sandín, se saltan ese primer requisito, basado en el individuo, y conciben el colectivo como una suerte de emergencia mágica que surge por arte de birlibirloque (que curiosamente hay que forzar), con unos deseos igualitarios y unos objetivos comunes. Incapaces de explicar las razones atómicas que llevan a la creación de los sistemas complejos, denigran los intereses particulares, por mor de la masa, y con ello terminan secando la fuente de toda cooperación, que no es otra que la intención particular de cada individuo por salir adelante y sobrevivir, el eje vertebrador de cualquier éxito reproductivo, y la razón última también de que todos tengamos pan encima de la mesa, cualquier día del año, como decía Adam Smith. No es mi interés lo que hace que pueda comer una barra de pan, sino el interés del panadero por salir adelante vendiendo barras. No es el interés de una planta lo que la lleva a disponer de un terreno oxigenado y removido, apto para enraizar, sino el interés de un anélido insignificante por sobrevivir y granjearse un futuro mejor comiendo y procesando la tierra. La supervivencia del más apto no implica necesariamente la muerte de todos sus competidores, antes bien, es la causa principal que hace aflorar la cooperación entre muchos de ellos. Sin interés particular no hay cooperación, pues no existe colaboración posible si no hay un beneficio mutuo, y no habrá un beneficio mutuo si no existe un interés egoísta que impulse a los participantes a colaborar al objeto de obtener alguna ventaja para sí mismos. No es difícil de comprender: el beneficio personal asegura la existencia de los individuos, los cuales a su vez garantizan la existencia del colectivo. El problema sempiterno de socialistas y comunistas es que siempre han buscado una colectivización en ausencia de egoísmo, sin entender que la auténtica cooperación nace de la ambición personal y el intercambio voluntario, de la misma manera que las moléculas surgen a partir de átomos individuales que intercambian fuerzas.

Máximo Sandín es otro colectivista más. En este caso lo que hace es crear una caricatura de Darwin para, a continuación, defender una sociedad alejada del capitalismo y el poder económico, una sociedad que coopera sin atender a la demanda, el egoísmo, y los deseos subjetivos de cada uno de sus componentes, una sociedad infundada. Darwin supo, ya desde el primer momento de su vida como naturalista, que nada puede existir si no se procura un beneficio particular. El axioma no tiene ninguna brecha. Simplemente, las cosas dejan de existir cuando dejan de obtener beneficios que permiten que permanezcan más tiempo. Y esta afirmación se aplica sobre todo a los ladrillos más fundamentales de la estructura compleja, aquellos que constituyen sus partes individuales. Todos los individuos son egoístas; es obligatorio que lo sean. Su existencia depende siempre de un beneficio particular incuestionable. Ahora bien, en muchas ocasiones ese beneficio elemental viene procurado por la colaboración con otros organismos, y solo se alcanza a través del beneficio y el equilibrio general del que son partícipes todas las criaturas implicadas.

El capitalismo, así como la biología, se basa en múltiples relaciones voluntarias (personales o animales), aquellas que se establecen con total libertad, aquellas que se mueven bajo la seguridad de la propiedad privada, porque se sabe que nadie va a venir a deshacer lo que se ha acordado y logrado, que nadie robará el fruto del trabajo de un tercero, que nadie minará la moral y la motivación personal (egoísta) de quienes buscan mejorar sus vidas a través de la colaboración que surge del hecho de producir, vender y comprar bienes en el mercado libre. Todo lo demás es una burda falsificación. Sandín utiliza el concepto de competencia para construir un espantajo del capitalismo y la evolución, con la intención de infundir temor a sus alumnos, un muñeco de paja inmóvil que poder sacudir mientras se ríe de todo a mandíbula batiente. Se suele decir que la facultad de ciencias políticas es un nido de zurdos y comunistas. Pero no se diferencia mucho de las facultades de ciencias ambientales: aquí también se aparece el fantasma de Stalin. Y a veces se puede ver recorriendo los pasillos una figurilla muy parecida a aquella que representó el ala oficial de la biología dentro del aparato comunista ruso: la escuela de Lysenko. Resulta bastante bochornoso pensar que puede haber profesores de universidad que claman, todavía hoy, en contra del darwinismo. 

En definitiva, lo que Máximo Sandín no entiende (o no quiere entender) es que la auténtica cooperación nace siempre del egoísmo interesado. Y no comprende tampoco que la sociedad se funda en el mismo principio. Darwin, a pesar de pertenecer a una clase acomodada, o tal vez por ello (disponía de suficientes recursos y de mucho tiempo libre para pensar), supo inspirarse en los mejores economistas y describir la realidad que le rodeaba mejor que nadie, sin los sesgos ideológicos que el propio Sandín acusa en cada una de sus frases.

La apelación al colectivo es el recurso más manido de comunistas y socialistas. Su obsesión por la igualdad y la justicia social les lleva a fundar sus ideas en una visión de conjunto (holística) que les impide apreciar la constitución elemental y la argamasa de la que está hecho cualquier sistema complejo. Este acto es una violación flagrante del principio epistemológico más importante en la ciencia: el método reduccionista. Cuando esa violación es cometida por sociólogos y políticos con escasa formación, tenemos afines al régimen comunista. Si, además, los paladines del régimen son biólogos de carrera, aparecen individuos tan tétricos como Lysenko, que en tiempos del pogromo soviético se dedicaron a ensalzar a Stalin al tiempo que negaban la genética mendeliana, o personajes tan pintorescos como Máximo Sandín, que todavía hoy se atreven a contradecir los postulados básicos de la teoría de la evolución de Darwin, por mor de un colectivismo inane incapaz de explicar nada.

Es importante señalar que el eje vertebrador sobre el cual pivotan todas las ideas de Sandín es la destrucción del concepto de individuo y su suplantación por la idea de colectivo o comuna. Esta pretensión tiene un rancio abolengo en la política y la economía, donde se ha usado para defender todo tipo de posturas cercanas al comunismo. La utopía totalitaria que conocemos como marxismo no tiene otro objetivo que el de hacer que las personas pierdan su estatus de individuos, dejen de ser sujetos, abandonen el interés por emprender, se integren en la masa, y pasen a formar parte del comité de marionetas que reciben al régimen movidas todas al mismo tiempo, sostenidas por los hilos del Estado. El programa de igualación puede variar en intensidad dependiendo del régimen del que estemos hablando, pero siempre es un intento burdo de equiparar las rentas y los resultados de todos los ciudadanos, al objeto, según nos dicen sus acólitos, de eliminar la pobreza y las injusticias del mundo. El análisis en cuestión es bastante deleznable (utilizo deleznable en sus dos acepciones: despreciable e inconsistente). Quienes así piensan suelen Identificar la pobreza con la desigualdad, y la desigualdad con la inmoralidad, el favoritismo y el abuso. Para ellos, toda forma de desigualdad es de por sí un caso grave de atropello a las libertades de las personas. Pero hete aquí que la desigualdad es la única manera que tiene la naturaleza de gestionar los recursos y ordenar sus cosas. Sin desigualdad no existirían intereses, ni motivación, ni división de trabajo. Todos los sistemas están formados por elementos disímiles, cada uno con sus propias funciones, características y demandas, las cuales, si no se cumplen, conducen inevitablemente al desmoronamiento de toda la estructura. Los elementos que componen cualquier conjunto de cosas contribuyen, cada uno a su manera, a crear la organización compleja, y no se pueden obviar sus diferencias elementales sin poner en riesgo las valiosas contribuciones que acaban dando lugar al sistema en el nivel superior. El problema de Máximo Sandín, así como el de otros tantos holistas y colectivistas, es precisamente el de incurrir, una y otra vez, en esa grave omisión. No se puede explicar ningún sistema complejo si antes no entendemos sus partes, y no se pueden entender sus partes si no somos capaces de aceptar la inerradicable diferencia que define y caracteriza a cada una de ellas. No es extraño por tanto que los colectivistas sientan un rechazo acerbo hacia el método reduccionista de la ciencia, que pretende describir el mundo acudiendo primero a las partes que constituyen una determinada estructura. Y de ahí viene también su rechazo del capitalismo y el libre mercado, y su apego a todas aquellas ideologías totalitarias y uniformistas que, de una u otra manera, niegan y laminan las diferencias, las discrepancias, y las libertades individuales (y con ellas también la propiedad privada, el libre emprendimiento, la riqueza, la excelencia, los deseos de mejora y los acicates de la vida) en favor de una suerte de estado colectivo monitorizado, inaceptable desde todo punto de vista, infundado, insostenible, asfixiante, entumecido, mágico, e ineficaz.

Máximo Sandín tiene el aspecto externo de un sindicalista de Comisiones Obreras, barbudo, gordinflón, rollizo. Habla de poderes económicos, de fuerzas fácticas, se pelea con las farmacéuticas: no quiere manipular la naturaleza, solo respetarla. Defiende la redistribución de las rentas. Denuncia que la ciencia también participa del sistema de poderes que acumula el capital. Afirma que el método científico tiene la obligación de estar abierto a la duda permanente, y lo dice para denunciar el ostracismo que sufre dentro de la academia, como si eso ya fuese suficiente prueba para avalar sus cuestionamientos. Sus conferencias están imbuidas de una humildad casi insoportable, impostada. Dice que solo viene a aportar datos, que no quiere hacer juicios de valor, pero luego se pasa toda la charla hablando mal de la persona de Darwin, haciendo juicios ad hominem, resaltando su fama de eugenista y su formación de clérigo. Porque a Sandín también se le nota la vena anticlerical que tienen todos los creyentes en el materialismo dialéctico. Como si la suya no fuera también una religión. Sandín ha cursado estudios en la universidad de la Habana. Es amigo acérrimo de Joseph Pamies, un pseudocientífico que apoya las medicinas alternativas sólo cuando él no está enfermo. Sandín es zoólogo de formación. Aterrizó en la genética de forma tardía. Esto puede explicar algunas cosas. En realidad, todos estos detalles de su vida no tendrían ninguna relevancia si no fuera por el contexto en el que son expuestos: una vida dedicada a defender en cuerpo y alma el evolucionismo colectivista, la versión biológica del comunismo político. En este contexto, las anécdotas más insignificantes son claros indicios que marcan una tendencia como la suya (heterodoxa), y ayudan a entender mejor de qué pie cojea nuestro amigo. También es conveniente situar a Darwin en su contexto histórico, para no caer en la trampa que nos tiende Sandín, distrayendo nuestra atención con comentarios que hablan del racismo y la xenofobia que al parecer deja traslucir Darwin en alguna ocasión, con la intención manifiesta de que rechacemos toda su obra. Darwin era un hombre de su época, hay que entender eso también. Pero la verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Newton era un prolífico alquimista y no por eso se nos ocurre decir que la ley de la gravitación es un completo fiasco. 

Otra característica de la mentalidad colectivista, que limita también el discernimiento de Sandín, es aquella que lleva a pensar que la afirmación de las razas, o la descripción de algunas características superiores en unas y otras, es un primer paso para defender la eugenesia y el perfeccionamiento de la especie humana, como si la mera descripción de una debilidad ya fuera motivo suficiente para justificar el exterminio de los más débiles. Esta disonancia cognitiva lleva a Sandín a relacionar el nazismo con la figura de Darwin, cuando este todavía no había aparecido en Alemania. Los colectivistas no soportan ninguna superioridad, lo cual conduce a que muchos de ellos no entiendan ni respeten aquellas superioridades beneficiosas (y merecidas) que son fruto de la excelencia, el trabajo bien hecho, el servicio a los demás, la especulación mercantil, el descubrimiento de una oportunidad de negocio, la cobertura de una necesidad humana, el intercambio voluntario, y todas las relaciones que llevan a que las personas salgan de la pobreza y sean cada vez más ricas sin necesidad de usar la violencia. Como no admiten ninguna superioridad, es que tampoco permiten que la sociedad en su conjunto camine hacia un estado superior de evolución.

El batiburrillo de ideas inconexas, críticas ad hoc, y citas desordenadas que acompañan a Máximo Sandín, en todas sus conferencias, es difícil de asimilar si uno no tiene algunos conceptos claros. Desde luego, no se entendería si no apreciasemos una unidad básica: su discurso está marcado por una obsesión patológica, un rechazo beligerante de la figura de Darwin. Al mismo tiempo se observa una predilección, rayana en la idolatría, por la teoría de Lamarck, la alternativa que por aquella época se barajaba como una de las mejor posicionadas para describir la fuente principal del cambio evolutivo por selección natural. A Sandín ni siquiera le llega la cabeza para entender que, aunque la evolución lamarckiana puede estar actuando en algunos casos concretos, no por ello debemos abandonar la idea de que la teoría darwiniana explica la gran mayoría de fenómenos biológicos. Es una realidad incuestionable que las especies no evolucionan por cambios en su parte somática (como afirmaba Lamarck). Lo hacen solo cuando las mutaciones afectan a la línea germinal y tienen la oportunidad de propagarse a la siguiente generación, lo cual no es impedimento para que, en algunas ocasiones excepcionales, algún mecanismo desconocido pueda estar trasladando un cambio somático a los gametos de las gónadas. A medida que conocemos al personaje nos vamos dando cuenta que Sandín es incapaz de distinguir grises, y solo admite una de las varias posibilidades, aquella que le viene bien para ratificar sus creencias.

Pero vayamos caso por caso, viendo las contribuciones que ha hecho el bueno de Máximo a la ciencia de su tiempo (ponemos sus afirmaciones en cursiva):

  • La evolución no está motivada por cambios puntuales en los genes, sino que depende de grandes reordenaciones materiales mediadas por algún factor ambiental. Una de las constantes en Sandín es esa permanente apelación a los factores ambientales como motores del cambio. Por un lado se esmera en recordarnos la enorme complejidad que entraña la biología molecular, los genes HOX, los transposones, el splicing alternativo, la transcriptasa inversa, los virus, etc… y por otro delega cualquier responsabilidad de cambio en el ambiente externo. Hasta tal punto esto es así, que se le puede ver defendiendo la idea de que las enfermedades no se deben en ningún caso a factores endógenos (todas son fruto de infecciones provenientes del exterior). Pero, ¿acaso los genes no se reordenan por recombinación?, ¿no es cierto que existen mutaciones debidas a una lectura errónea de la enzima que duplica el ADN? Sandín pretende negar el papel que juegan algunos condicionantes evolutivos, o bien hace que sean incompatibles. Pero uno no alcanza a entender cómo es posible que alguien supuestamente inteligente, no vea que el cambio azaroso de algunas secuencias genéticas es un ingrediente más en el mecanismo evolutivo, no el único por supuesto, pero sí uno muy importante. No se entiende dónde puede residir la incompatibilidad entre un cambio provocado por el propio mecanismo interno de la estructura biológica y otro propiciado por agentes externos a ella (los dos son posibles). Uno no lo entiende hasta que repara en el hecho de que Máximo Sandín, como todo colectivista que se precie, sólo acierta a ver una parte de la realidad, aquella que le viene bien a sus sistema de convicciones basado en el marxismo. Un cambio interno apela, en cualquier caso, al elemento individual del cual está formado el conjunto, y esto es un agravio a la inteligencia de un comunista. Un lacayo del comunismo no acepta que existan partes independientes que actúen y cambien por su cuenta, puesto que todo tiene que girar en torno a la comuna. Un cambio azaroso también es una ofensa al régimen. Hay que tener toda la situación bajo control. Los prejuicios colectivistas de Máximo Sandín atienden a un sistema de clasificación que ordena las cosas según sea su grado de compromiso con la causa igualitarista. Y esto es algo que Máximo trasplanta sin solución de continuidad al ámbito de la biología, donde defiende posturas maximalistas que terminan negando la existencia más básica, las partes individuales, las unidades discretas de información: los genes.
  • La selección artificial de los animales domésticos, aberrantes, no puede convertirse en base para demostrar la selección natural de las especies normales. ¿Qué son para Sandin los animales aberrantes? Acaso no entiende que ese concepto, utilizado aquí, resulta totalmente absurdo. Un ser vivo no tiene necesidad de ajustarse a la media para ser apto y poder sobrevivir. En la naturaleza salvaje no existe ningún herbívoro que se parezca a una vaca. Pero es que tampoco existe ningún nicho ecológico que sea como una cuadra. En cualquier caso, podemos decir que un organismo es aberrante si adquiere alguna inadaptación. Sin embargo, las vacas son seres vivos perfectamente adaptados a su medio, que no es otro que el entorno que ha creado el hombre para su beneficio. 
  • La evolución no es gradual, opera a grandes saltos. Tampoco soy capaz de entender por qué motivo una cosa no es compatible con la otra. Los cambios pequeños tienen más probabilidad de ser beneficiosos, y en principio debemos suponer que son estos los que determinan la evolución en todas las criaturas. Pero no hay motivo para negar que a veces pueden darse grandes reordenaciones, apareciendo en un breve espacio de tiempo muchos más organismos de los que existían antes. De nuevo la postura maniquea que adopta Sandín a este respecto sólo tiene sentido si la interpretamos desde la óptica de su ideología. Los grandes cambios sugieren la imagen de un sistema biológico sin partes diferenciables, actuando al unísono, en un todo integrado, como lo hace el conjunto de ciudadanos amedrentados que sufren un régimen totalitario.
  • La vida no apareció en la tierra a partir de moléculas orgánicas, sino que vino del espacio sideral. El universo es eterno y la vida es un estado más de la materia. Aquí Sandín sigue acusando los mismos sesgos que le llevaron a abrazar el saltacionismo y el lamarckismo. La vida forma parte del todo. Es la típica visión de un panteísta, acompañada por esa sensación de pertenencia que nos une al cosmos y que a muchas personas les sirve como sucedáneo de la religión. El comunismo no es otra cosa que un panteísmo telúrico, materialista, una religión al fin y al cabo, con sus mártires y sus dioses-hombre.
  • Las especies tampoco pueden aparecer a partir de mutaciones puntuales. De nuevo, Máximo se niega a aceptar que existan elementos discordantes dentro de su visión de conjunto. En este caso manifiesta además un grave desconocimiento en materia de biología (o al menos lo oculta: no puedo creer que un doctorado en ciencias biológicas sea tan ignorante en su campo). Afirma que es imposible que una mutación puntual, en un individuo de la población, que le incapacita para reproducirse con sus congéneres, acabe extendiéndose por esa misma población y dando lugar a dos especies distintas. Habría que explicarle a Máximo cómo se forman las especies. Primero ocurren cambios en las líneas somáticas, que no afectan a la línea germinal, pero que van comprometiendo la anatomía de las distintas poblaciones hasta el punto de impedir que se reproduzcan entre ellas. Esos cambios pueden estar provocados por una barrera física, pero también por cambios genéticos en el ambiente celular (esos que no le gustan a Sandín). Y puede ser que, llegado el caso, estos cambios se acumulen solo en determinados grupos de la población, bien porque se especialicen en explotar algún recurso, bien porque queden aislados. Entonces, una simple mutación puntual (una de tantas), que afecte a la línea germinal de una de tales agrupaciones, será suficiente para impedir que los gametos de dos poblaciones se fusionen, apareciendo una nueva especie. 
  • El dogma central de la biología, a saber, que cada gen es responsable de la expresión de una única proteína y que la información fluye siempre desde el ADN, ha quedado refutado y, en consecuencia, todo el edificio darwinista se ha venido abajo. De nuevo, Sandín es incapaz de disociar dos cosas distintas: las teorías y las leyes. Mientras que una teoría hace referencia a un hecho general demostrado, una ley es un apartado teórico y, por tanto, puede tener ciertas variaciones a medida que ajustamos la teoría. Por supuesto, hoy sabemos que un gen puede dar lugar a varias proteínas (por splicing alternativo), sabemos también que existe ADN saltarín (transposones), ADN no codificante, que el ARN puede retrotranscribirse e insertarse en el genoma para convertirse de nuevo en ADN. Hoy sabemos muchas cosas que ayer desconociamos. Pero solo son detalles que en nada afectan al carácter general de la teoría evolutiva por selección natural. Solo están describiendo el mecanismo concreto por el cual se expresan los genes, mucho más complejo de lo que pensábamos, pero no pone en duda sus fundamentos esenciales: las unidades genéticas siguen siendo objeto de selección tal y como predijo el darwinismo. Igualmente, Darwin no sabía de la existencia de los genes (él los llamaba gémulas), y su descubrimiento posterior no alteró en nada sus teorías. Todo lo contrario, la existencia de unidades de transmisión hereditaria vino a confirmar las ideas de Darwin. Hay que ser muy cortos de entendederas para pensar que un detalle operativo (en el mecanismo de funcionamiento) puede poner en duda toda una teoría completa, basada en fundamentos profundos.
  • La teoría neodarwiniana es un intento desesperado de reparar los desaguisados y las incoherencias que habrían hecho de la teoría darwiniana una construcción intelectual en claro declive. Esta afirmación es para echarse a reír y no parar. Máximo Sandín es incapaz de diferenciar (como siempre) entre distintos niveles de jerarquía. No lo hace en el plano ontológico, cuando rechaza o ningunea el nivel del individuo para exaltar al colectivo, como si las cosas no estuvieran hechas de partes más elementales. Y no lo hace tampoco en el plano gnoseológico, cuando afirma que la teoría sintética es un remedo de la teoría darwiniana que solo busca paliar sus numerosos errores. La genética compleja se creó para dar respuesta a todos aquellos casos de herencia que no podían ser explicados con la teoría mendeliana, pero en ningún caso viene a refutar (o intenta corregir) al padre Gregorio. Mendel demostró la existencia de los genes en las variedades de Pisum sativum, y lo hizo utilizando los casos más sencillos, sin tener en cuenta que a veces los genes pueden tener más de dos alelos, que otras veces esos alelos no mantienen una relación de dominancia simple, o que otras muchas sufren interferencias epistáticas o cromosómicas. Esto le sirvió a Mendel para sentar las bases de la genética molecular en una época en la que no se sabía nada de la existencia de los alelos y los cromosomas. Pero en ningún caso se puede decir que estuviera equivocado. Antes bien, todas las ciencias proceden siempre desde los supuestos más sencillos (reales), y van añadiendo luego nueva información a medida que esta se va obteniendo. No se puede decir que una teoría es errónea sólo porque observe los casos más simples que aparecen en la naturaleza. Los principios se establecen siempre a partir de una generalidad, antes de entender otras situaciones más complejas. Ese es el proceder habitual de toda investigación. Los colectivistas como Máximo Sandín intentan saltarse estos pasos previos, y lo hacen seguramente porque quieren llegar cuanto antes a la panacea utópica que anhelan alcanzar. En su mente hay un diablo que les grita al oído y les dice que la solución es sencilla, consiste simplemente en igualar a todos los humanos por la fuerza (independientemente de sus habilidades o sus méritos), para que no existan diferencias hirientes entre unos y otros. No saben que ese diablillo es la vis cómica de un genocida totalitario, y que su programa de igualación es la muerte del individuo, y por tanto de la sociedad, la misma sociedad que ellos enaltecen como conjunto. No hay moléculas sin átomos. No existen conjuntos sin partes diferenciadas. Ni seres vivos sin desigualdades. Ni cooperación sin competencia. La mente hemipléjica de todos estos colectivistas es incapaz de apreciar las compatibilidades que dan sentido a todas estas dicotomías. Su enfermedad tiene un etiología clara: solo conciben el sistema acabado, cuando todos los elementos se han integrado por completo y solo alcanzamos a ver la superficie especiosa y la emergencia fenoménica. Y sólo conciben así la realidad porque confunden el deseo de que todos mejoremos (legítimo) con el hecho de que todos debamos ser iguales en todos los aspectos (si todos somos iguales es imposible que seamos mejores). Al fin y al cabo, su problema no es distinto del que afecta a cualquier otra religión. Todos ellos confunden los deseos con la realidad y enajenan una teoría que, a todas luces, se parece más a una prédica divina que a una construcción intelectual.

Por fin me he desquitado. Le he dicho a Máximo todo lo que pienso de él. El personaje es una mala copia de Lysenko. Profesor de universidad, parece sin embargo un sindicalista de Comisiones Obreras. Bajo la apariencia de biólogo serio, hay un comunista de libro incapaz de distinguir la importancia que tienen las mutaciones puntuales en el proceso de adaptación. Anticapitalista acérrimo, utiliza a Darwin como espantajo para criticar el libre mercado y atemorizar a los neófitos que acuden desprevenidos a sus clases de evolución humana. Resulta triste pensar que toda una generación de estudiantes se haya echado a perder por culpa de este señor, después de pasar por los talleres de creacionismo que el profesor impartía en la Universidad Autónoma. Sandín niega que su visión tenga algo que ver con el creacionismo religioso. Si no lo es, se parece mucho. En cualquier caso, sus ideas hacen un flaco favor a todos los que, con esfuerzo denodado, han conseguido poco a poco que la gente deje de creer en Adán y Eva.

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Un paso adelante y dos atrás: ascenso y hundimiento de la humanidad

Marble statue of a bearded Hercules?Roman, Flavian period, A.D. 68-98

La comprensión del mundo procede a través de tres etapas básicas. Primero es la ignorancia la que lleva las de ganar, haciendo que la gente abrace toda suerte de ficciones. Aquí se inventan los mitos, las leyendas, las quimeras, y se da pábulo a los chamanes y los aprendices de brujo. Luego aparece la ciencia y la razón, que, a caballo del sentido crítico, va desentrañando poco a poco todas las causas reales que están detrás de los fenómenos naturales. Finalmente, cuando la ciencia agota su campo de estudio, y la teoría queda establecida en sus términos generales (y ya solo puede reconfirmarse o detallarse), aparece de nuevo una horda de estúpidos que, al no poder realizar un descubrimiento significativo, empiezan a proponer teorías absurdas para alimentar su vanidad o para que parezca que todavía tienen algo importante que decir. Hasta tal punto esto es así que se puede saber si una ciencia ha llegado a su madurez por el número de imbéciles que dicen tener la solución a algún problema.

Sinceramente, creo que estamos iniciando esta tercera fase. El Renacimiento, la Ilustración y los avances del siglo XX han dilucidado ya los principales problemas a los que se enfrentaba el mundo a la hora de conocer cómo funciona el universo. Por tanto, ahora solo queda aplicar el conocimiento y ponerlo al servicio del hombre, y, si acaso, desentrañar algunos asuntos técnicos complejísimos para los cuales casi nadie tiene la suficiente preparación. Es por eso que han empezado a aparecer un sinnúmero de estudios nuevos que pretenden colarse en los cenáculos académicos por la puerta grande, con poco más que unas frases hechas y algunos conceptos abstrusos y alambicados. ¿Cuántas tesis doctorales que se escriben hoy pasarían la prueba del nueve? El posmodernismo, con sus cuadros hechos de cáscaras de nueces y mondas de plátano, con sus imposturas intelectuales y su relativismo irracional, es la muestra más palpable de que estamos entrando en la tercera etapa. Ya se han pintado todas las obras y se han confirmado todas las teorías importantes. Ya se han alcanzado todos los derechos que antaño eran objeto de reivindicación. El fin de la ciencia augura un futuro de imposturas gobernado por una multitud de imbéciles y soberbios que quieren cambiar el mundo aunque sea para mal, haciendo que retroceda. Hasta los humanistas se aburren. Para no caer en la abulia hay que inventarse nuevas situaciones. Pero no pueden ser las mismas. No podemos levantarnos de nuevo y caminar otra vez a hombros de gigantes. Primero tenemos que caer. Así las cosas, las universidades ya empiezan a mover algunos hilos: imparten grados de feminismo e igualdad. Las tesis versan sobre deconstrucción (de la vagina). Y el ágora se llena de gentes que solo hablan de performances. Dicen que todo vuelve tarde o temprano a su ser, a su estado inicial. Parece que ahora estamos retornando a la época de las cavernas, luego de haber salido de ella. Por un momento, disfrutamos de buenas conversaciones. Todo ha quedado atrás. Toca pues regresar a la gruta de la que nunca llegamos a salir del todo. La fama se paga. Morimos de éxito. Todo tiene un fin ¿Quién nos iba a decir que acabaríamos hablando de patriarcados gallináceos, de vacas explotadas o de sexo líquido? Nosotros, que disfrutábamos platicando sobre la sustancia de Aristóteles o el arjé de Anaximandro, allá en el foro, en compañía de los clásicos.

La posverdad ha llegado para quedarse. Es el sino de los tiempos. Un paso ilógico, pero con un trasfondo lógico desolador. La progenie siempre acaba siendo más imbécil que sus progenitores. Ya no le quedan cosas que descubrir, pero si muchas que perder. Y a eso se dedica.

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El cambio climático: otra vuelta de tuerca de la izquierda progre

El debate en torno al cambio climático se enmarca dentro de una controversia mucho más general relativa a la mejor manera de organizar y gestionar una sociedad. Es este un debate enconado, sempiterno, que no parece tener una fácil solución a medio plazo: existen múltiples partes enfrentadas, enrocadas detrás de sus prejuicios y sus paranoias, profundamente ideologizadas. La cuestión básica es que hay personas que prefieren sacrificar el desarrollo social en aras del cuidado del medio ambiente, y otros que no están dispuestos a demoler los cimientos del progreso solo porque exista una hipótesis que propone al hombre como el principal culpable del calentamiento global.

Pero, a pesar de que la polémica se centra en el clima, las posturas enfrentadas son herederas de dos visiones irreconciliables, que han venido enturbiando siempre cualquier posible entendimiento: la izquierda y la derecha, o si se quiere, los intervencionistas y los liberales. No es esta una cuestión baladí. La sociedad está partida en dos, profundamente dividida: puede verse a sí misma como un colectivo homogéneo, o como una cualidad emergente que se explica única y exclusivamente a partir de las propiedades individuales de sus elementos. Estas dos visiones están implícitas en la propia organización jerárquica de todos los sistemas físicos, y se corresponden a su vez con dos estructuras neuronales completamente distintas. Es como si la naturaleza se hubiera encargado de reproducir en el cerebro la misma dicotomía básica que aparece una y otra vez en todos los sistemas, pero lo hubiera hecho de forma sesgada, ora creando unos cerebros con un pensamiento más holístico, ora creando otros más individualistas. 

Los debates políticos responden a una realidad tan incrustada en la propia esencia de la teoría de sistemas, y en las cabezas de los hombres, que el mero hecho de intentar llegar a un acuerdo de mínimos se vuelve una tarea casi imposible. La mitad de la población vive en un universo unidimensional, donde todo son colectivos y en el que el individuo queda completamente difuminado. El resto habita un universo paralelo, con libertades individuales de las que emergen todas las propiedades que aparecen en los niveles inmediatamente superiores. Estos dos universos psicológicos apenas se influyen. Solo unos pocos agujeros de gusano permiten el paso de algunos individuos a través de ellos, cada muchos años. Por lo general, el socialista que llega a la edad adulta como socialista, se muere socialista. Y el liberal, que consigue viajar a través de un agujero de gusano, ya nunca vuelve sobre sus pasos, y se aleja cada vez más rápido, a la velocidad de la luz, hacia nuevos horizontes. La mayoría de las veces resulta imposible que un socialista se encuentre con un liberal en un espacio común, son galaxias paralelas cada vez más alejadas por la expansión del universo. Para llegar al planeta del liberal hace falta una nave de libros y de lecturas que el socialista apenas sabe que existe.

Es muy posible que un día la tecnología solucione por fin el problema de la polución ambiental (si es que hay algún problema). Pero los mamertos del cambio climático seguirán achacando esa solución a sus presiones para cambiar el modelo de producción, mientras que los defensores del sistema capitalista tendrán que seguir aguantando la lluvia de críticas vertidas sobre ellos a pesar de ser los únicos adalides de esos avances. Aquel día, nada habrá cambiado bajo el Sol abrasador.

Todos dicen tener la razón, y los datos que unos y otros se tiran a la cabeza no parece que resuelvan nada. Resulta frustrante discutir en este ambiente tan enrarecido. Se trata de analizar sistemas complejos difíciles de mensurar, que se prestan a todo tipo de interpretaciones, referencias, números y cantidades. Todo el mundo tiene una ristra de cifras que saca a colación cada vez que alguien les lleva la contraria. Yo por mi parte tengo las mías, pero si acaso se me ocurre ponerlas encima de la mesa, al momento quedan tapadas con otras tantas dataciones que parecen demostrar lo contrario, sacadas vete tu a saber de qué revista. Es frecuente que los detractores me interpelen para pedirme la fuente de la que he extraído la información, como si eso pudiera zanjar el asunto. Antes bien, todos decimos tener fuentes de reconocido prestigio.  

No me resultaría difícil convertir este artículo en un batiburrillo de gráficas y expresiones matemáticas a favor o en contra del calentamiento climático antropogénico. Pero no pasaría nada. Alguien afirmaría que esas curvas están manipuladas, que las fuentes no son fiables, que las correcciones no tienen en cuenta este o aquel otro dato, y al instante ya tendría a una jauría de perros, a caballo de sus fórmulas, dirigiéndose en tropel hacia mi.

A pesar de todo, nunca renuncio a mostrar esas gráficas. Algunas ponen de manifiesto la gran cantidad de enfriamientos y calentamientos que se han dado a lo largo de la historia de la Tierra, mucho antes de que apareciera el hombre. Otras van acompañadas de imágenes de satélite de La Nasa donde queda patente el aumento de la masa forestal o el incremento del hielo de La Antártida. También se puede mostrar la ridícula cantidad de dióxido de carbono que existe en la atmósfera en comparación con otros gases (0,035%), a pesar de todo el que el hombre ha vertido a la misma en los últimos siglos.

Todos los días, al amparo de la noche, billones de criaturas marinas microscópicas (zooplancton) ascienden a la superficie de todos los océanos del mundo para alimentarse del fitoplancton. Por el día, el fitoplancton ha estado tomando dióxido de carbono para utilizarlo en el ciclo de Calvin al objeto de producir trillones de kilos de sustancias orgánicas. Luego, los microorganismos defecan sobre las profundidades gran parte del carbono que han tomado de sus presas, el cual se queda atrapado de manera efectiva por los siglos de los siglos, evitando su reingreso a la atmósfera. Sin embargo, los humanos somos capaces de sacrificar una gran cantidad de recursos, que podríamos destinar a nuestro bienestar, para crear programas inútiles que buscan fijar el CO2 mediante alguna técnica novedosa, o que pretenden detener las emisiones contaminantes, sin saber que ya existe un mecanismo mucho más rentable inventado por la naturaleza al amparo de la noche en la noche de los tiempos.

El mundo no está hecho para que lo comprenda el hombre. Es difícil que sepa cómo funciona. Tiende a creer que todo gira en torno a él. No tengo ninguna esperanza en que recapacite. Los números no le van a convencer. Billones de microorganismos no son nada si se comparan con el ego humano. Cuando los sistemas que se abordan son altamente complejos, la única solución que puede sacarnos del atolladero de cifras y datos, es la de fijarnos en algunas cuestiones esenciales de suyo incuestionables. Este sistema de herramientas utiliza el llamado apriorismo para llegar también a algunas conclusiones evidentes, evitando así el trasiego de guarismos que los cientistas se intercambian cada vez que tienen que resolver una cuestión peliaguda, como si eso fuera lo único que se puede hacer.

Hagamos lo que hizo Descartes en la filosofía, cuando tuvo que enfrentarse a la verdad de la que se hablaba en su época, y a las dudas que se generaban en torno al conocimiento aprehendido antes de su llegada. Intentemos partir de algunas proposiciones absolutamente ciertas, como ha hecho también la Escuela Austriaca, esta vez en el ámbito de la economía y los sistemas (complejos) formados por decenas de millones de personas. 

¿Cómo podemos encontrar un principio seguro si el problema es que la muestra (la Tierra) resulta demasiado compleja como para que podamos estudiarla sin caer en algún tipo de ambigüedad? Descartes se hizo la misma pregunta: ¿cómo puedo estar seguro de todo lo que me han dicho mis antecesores, si todos ellos han hablado desde su propia subjetividad y si yo mismo estoy atrapado en la misma mismidad? Esta apreciación es incuestionable, y debido a ello la seguridad de las afirmaciones, cualquiera que estas sean, se viene abajo de inmediato. A esta idea es a la que se aferran todos los relativismos. El individuo es un sujeto, y eso, además de constituir una afirmación irrefutable, echa por tierra cualquier intento de objetivación. Pero existe una forma de dar la vuelta al argumento, para favorecer a los objetivistas, y eso es precisamente lo que hizo Descartes. Puesto que la subjetividad de los individuos es un hecho incontrovertible, tomemos esta afirmación para construir un axioma del que partir a la búsqueda de la verdad, en el umbral de la revolución intelectual. “Pienso, luego existo”. La subjetividad no solo sirve para poner en duda todo lo que construye el hombre usando esa atalaya particular. Dado que es una afirmación incontrovertible, también puede usarse para partir de un principio seguro y construir una serie de conocimientos también infalibles. Ya sea que utilicemos la propia individualidad (como hizo Descartes), ya sea que tomemos la acción que emana directamente del sujeto (como hace Mises en La Acción Humana, donde deduce todas las reglas de la economía), podemos comenzar diciendo que el hombre es una criatura subjetiva, y a partir de ahí arbolar toda una serie de razonamientos e implicaciones que, sin duda, llenarán miles de páginas. Si ponemos cuidado y seguimos un razonamiento escrupuloso, podremos estar seguros de que lo que digamos va a tener el mismo efecto y el mismo grado de certitud que la afirmación de partida (es decir, un grado absoluto).

Traslademos todos estos pensamientos al ámbito de la política y las acciones medioambientales. Asumamos por una vez que los datos y las gráficas no consiguen que lleguemos a ningún consenso. Partamos de las mismas cuitas, que casi siempre se deben al mismo problema: la complejidad. Admitamos que el clima es también un sistema tremendamente complejo. No podemos utilizar datos porque estos parecen decir una cosa y la contraria, y se prestan a todo tipo de interpretaciones y malentendidos (la culpa no es tanto de los datos como de los humanos). Lo único absolutamente cierto es que estamos hablando de un sistema altamente complejo. Tomemos por tanto esa única verdad. Los ecologistas utilizan esta circunstancia engorrosa para arrojarnos a la cabeza decenas de estudios. Para Descartes el problema reside en la subjetividad del ser humano. Su habilidad consistió en tomar esta subjetividad como principio absoluto, y extraer de ella todos los postulados que defendía en sus razonamientos y sus escritos. Nosotros vamos a partir también de la duda metódica para construir nuestro propio edificio. Nadie de los que discuten sobre las consecuencias del cambio climático puede poner en duda que el clima es un sistema complejo. Aprovechemos esa certitud para asentar el conocimiento, como haría Descartes.

Si hacemos lo que acabamos de decir, el debate sobre el cambio climático bascula a favor de los escépticos (o negacionistas, según se nos conoce) y contradice a todos los que afirman que el calentamiento antropogénico es una verdad irrecusable. Esto se debe a que los escépticos son los únicos que de verdad tienen en cuenta la complejidad del clima.

Las implicaciones que tiene esta primera afirmación, cuando la tomamos como axioma, son básicamente de dos tipos. En un caso podemos referirnos a las causas del calentamiento, y en otro a las consecuencias que tienen o tendrían las medidas propuestas para enfrentarnos al mismo. Vayamos por partes. Empecemos por las causas.

Puesto que el clima es un sistema complejo, podemos usar esa certeza surgida de nuestra incapacidad (como la subjetividad) para negar todo lo que vienen a decirnos los ecologistas y las madres del Planeta. Es materialmente imposible afirmar que los cambios de temperatura están provocados por el hombre cuando son tantas las causas que intervienen en la motivación de los mismos (punto para los escépticos). No hace falta acudir a los datos, podemos usar el sentido común y la lógica pura. Esto no es un ataque a las ciencias que utilizan magnitudes mensurables para analizar la realidad. Como no hay forma de dilucidar quién tiene razón, y asumiendo que nunca nos vamos a poner de acuerdo por muchos datos que acumulemos, lo lógico es emprender un camino paralelo que parta de un consenso real, esta vez compartido por todos: el hecho de que el clima es un sistema altamente complejo.

Muchos son los que dicen que hay que respetar el consenso científico, los descubrimientos en materia ambiental que se han venido realizando en las últimas décadas. En realidad, no es un problema de conocimiento y consensos científicos. Es un problema de desconocimiento profundo. El clima, como la sociedad, es un sistema altamente complejo y lo prudente aquí es decir que, de momento, somos incapaces de saber si el hombre está provocando el cambio climático, toda vez que existen muchas causas. Tampoco podemos saber si hay un cambio significativo. Las temperaturas han variado en un grado mucho más alto a lo largo de la historia pre homínida. El consenso popular dice que el hombre es el principal culpable, pero comete un grave error. El socialismo y el intervencionismo político incurren también en el mismo error cuando se arrogan la capacidad de redirigir y controlar la economía al objeto de resolver el cálculo económico que resulta de la acción de millones de individuos. No es extraño por tanto que ecologistas y socialistas vayan siempre de la mano a todos los encuentros y aquelarres que ellos mismos patrocinan.

La Tierra es un sistema con múltiples soluciones tampón y sistemas de retroalimentación. En dos palabras: se regula a sí misma. Bien podría ser que estuviera muy lejos de perder el equilibrio, a pesar de estar sometida a la acción humana de desgaste que denuncian los grupos de calentólogos que suben a la palestra a pronunciar sus peroratas.

Desde hace unos años se viene diciendo que el declive de los gorriones tiene su causa en el entorno contaminado. Pero también puede ser que se deba a que la ciudad esta mucho mas limpia y ahora tienen que competir con las palomas torcaces, que antes no se acercaban tanto a las zonas habitadas debido a su naturaleza más propensa a padecer los efectos de la contaminación. Como vemos, las causas que afectan a un hecho pueden ser muy distintas, a veces hasta contradictorias. Y esto se agrava cuando analizamos, no ya dos especies de pájaros, sino todas las especies que habitan el Planeta, junto con todos los procesos físicos que lo determinan.

Todos los problemas se dividen en dos: determinar si el hombre es el principal causante del cambio climático y, en el caso de que lo sea, determinar también si la estrategia correcta para combatir ese cambio es la de reducir las emisiones de dióxido de carbono. Yo creo que no se puede aseverar que el hombre es el principal causante del cambio. Otros muchos fenómenos están contribuyendo también a este efecto. Existen fenómenos terráqueos como el vulcanismo (que emite mucho más CO2) y los ciclos de realimentación negativa (que controlan el incremento de los gases atmosféricos), los cuales alteran y modelan el clima en una proporción bastante significativa, harto ignorada por muchos. Luego están los fenómenos asociados al Sistema Solar, las variaciones en la órbita de la Tierra (los ciclos de Milankovitch), los ciclos del Sol (las manchas solares), y los impactos de meteoritos. Y finalmente también hay que tener en cuenta la alteración que provocan los fenomenos cosmicos: las radiaciones cósmicas que impactan contra las capas altas de la atmósfera e influyen en la formación de nubes, e incluso las explosiones de otras estrellas del entorno de la Vía Láctea. 

A todo esto hay que añadir que, si el hombre fuera el culpable principal del cambio climático, la solución no sería reducir las emisiones de dióxido de carbono, sino avanzar lo más rápido posible, para que la tecnología nos ofrezca las soluciones que precisamos. Poner trabas al desarrollo, como quieren los ecologistas, es lo que más perjudica al Planeta, como se puede ver en las gráficas que revelan la enorme contaminación que provocan los países en vías de desarrollo en comparación con las naciones más avanzadas. 

Existe un desacople entre las mediciones de temperatura atmosférica que ha hecho La Nasa utilizando sus satélites y las mediciones de producción de dióxido de carbono en las últimas décadas.  Los datos no coinciden tal y como se esperaría que lo hicieran si fuera el dioxido el único culpable del ascenso de temperatura. Lo lógico es pensar que los cambios se deben a otros factores. Como hemos visto, candidatos no faltan: hay causas interestelares, planetarias, terráqueas.

Lo único de lo que podemos estar seguros es de la enorme complejidad que acusa el sistema que tratamos de analizar, lo cual dice mucho en favor de todos aquellos que negamos que el cambio tenga solo una causa antrópica, o que estemos a las puertas de una catástrofe medioambiental de proporciones bíblicas, como consecuencia del aumento de la producción y la industria fabril. 

Además, podemos usar el mismo axioma de partida para analizar las consecuencias que derivan de las medidas propuestas por unos y otros. Volvemos al mismo supuesto de partida: la sociedad es un sistema complejo, sostenido por una frágil linea de acontecimientos, consistente en la acumulación sucesiva de conocimientos, herramientas de trabajo, y materiales de construcción. Nadie con dos dedos de frente puede negar, por ejemplo, que el carbón y el petróleo han sido cruciales para incrementar la calidad de vida y elevar a la sociedad a las cotas de bienestar de las que hoy en día disfruta. He dicho nadie con dos dedos de frente. Al parecer, algunos homínidos si tendrían una escama frontal más corta. Al margen de todo esto, lo que es cierto es que la vida (nuestra vida), tal y como la conocemos ahora, no puede existir sin el carbón y el petróleo, igual que tampoco puede existir la vida en general sin las cianobacterias o las bacterias con fotosíntesis oxigénica (que llenaron la atmósfera de oxígeno cuando este gas todavía era mortal para la mayoría de seres vivos). Los ecologistas pueden patalear todo lo que quieran, pueden infligir cierto daño a las sociedades, a cuya sombra han medrado. Pero lo que es absolutamente seguro (tan seguro como el principio del que partimos) es que casi nadie está dispuesto a cambiar el sistema capitalista que hoy nos nutre con todo tipo de parabienes, por otro que intente, como antaño pretendía el comunismo, cambiar el modelo de producción para adaptarlo a las exigencias ilusorias que plantea el ecologismo. La hipocresía acaba dando la victoria a los justos. Luchamos contra unas personas que proponen algo que jamás podrá cumplirse. Como dice Manuel Llamas: Décadas atrás, los estudiantes critican el capitalismo con la excusa de que empobrece a la «clase obrera»… Hoy, siendo ya clase acomodada (con su ropa de marca, sus Iphone y sus viajes por toda Europa) gracias al capitalismo, su excusa es «salvar el planeta». 

Las excusas sirven para justificar un hecho que jamás se va a ver corroborado con acciones. Nadie va a cambiar de modelo. Afortunadamente, seguiremos avanzando y contaminando lo que tengamos que contaminar, para que algún día podamos, esta vez sí, utilizar fuentes de energía más limpias y rentables. A la gente le gusta vivir bien, esa es la mayor fuerza de la naturaleza, y ningún ecologista puede hacer nada para cambiarla. 

No albergo la esperanza de que los ecologistas den dos pasos atrás y reconozcan que se equivocaron. Cuando todo haya pasado, dirán que ellos fueron los paladines de ese cambio a mejor, a pesar de que la realidad les demuestre lo contrario, que solo el capitalismo, unido de la mano de la libertad, es lo que permite progresar y alcanzar tamaños niveles de pureza ambiental:  “Quizás Greta ha perdido muchos días de colegio por estar en huelga por el clima y no sepa que el crecimiento económico es la mejor manera de combatir el cambio climático. Está demostrado que cuando el PIB per cápita de un país llega a los US$5.000 a la gente le empieza a importar lo que pasa con el medio ambiente. Antes de eso está demasiado preocupada con sobrevivir. Por eso cocinan con leña, comen proteína animal, se calientan con carbón, se movilizan en vehículos viejos, no tienen alcantarillado y usan recipientes plásticos para conservar líquidos. Quienes ya tienen resueltas estas necesidades básicas, como ocurren en Suecia, la tierra de Greta, pueden darse el lujo de ser veganos, de conducir vehículos eléctricos, de usar paneles solares y de tomar agua de la llave en vasos de cristal.” (Luis Guillermo Vélez Cabrera, La República, miércoles, 25 de septiembre de 2019).

Estamos acabando con el planeta. Eso es lo que repiten una y otra vez, como papagayos, la mayoría de la gente, adscritos todos a ese pensamiento agorero por otro lado nada nuevo. Pero el planeta aún conserva muchos recursos. Además, el hombre también tiene muchos recursos propios que explotar, su inteligencia, su disposición, sus inventos, habilidades nuevas que se suman a las capacidades que ya de por sí tiene la Tierra. Estos últimos son recursos que aumentan cada año que pasa. Sumados a los de la Tierra suponen una cantidad casi inagotable. Todo esto no se tiene en cuenta. Un lápiz de memoria ha salvado más árboles que todos los ecologistas que han existido.

La tecnología nos salva continuamente de los problemas naturales. La sociedad se liberaliza y se independiza gracias a la tecnología, cuando se descubren y se explotan nuevas fuentes de energía, y se impulsan otras ideas. El marxismo y el ecologismo surgen también después de la revolución industrial, cuando se descubre carbón y petróleo, y el hombre goza de más tiempo libre para pensar (también en cosas absurdas). Hoy en día estamos asistiendo a una nueva revolución, y nada ni nadie va a detenerla.

Los ecologistas llevan años haciendo predicciones fallidas. No vale que hayan dicho mil veces que la Tierra se va a destruir. Nunca han acertado. Las causas del calentamiento son diversas, no solo tienen su origen en el hombre. El sistema global es lo suficientemente complejo como para que al menos dudemos de que sabemos a ciencia cierta que somos nosotros los que lo estamos poniendo en riesgo. Además las soluciones a ese supuesto calentamiento son tan absurdas como sus predicciones. Lo que se proponen es irrealizable. Tendrían que detener el crecimiento de todos los países en desarrollo, con el consecuente perjuicio añadido para millones de personas que ahora mismo están pasando las de caín. Algunos privilegiados vivimos en Occidente y ya hemos aprovechado los beneficios que trajo la revolución industrial y el capitalismo del siglo XIX. 

Con las feministas pasa lo mismo. Su ideario pretende obligarnos a todos a hacer lo que ellas decidan, en la creencia de que las causas que están propiciando esa supuesta desigualdad entre hombres y mujeres tienen solo una raíz social o cultural. Igual que los comunistas, también ellas obvian todas las diferencias naturales y la innumerable cantidad de fuentes que están provocando el fenómeno en cuestión. Igual hacen los ecologistas, que dan la espalda a las causas naturales que producen los cambios en el clima, en uno de los ejemplos anticientificos más ominosos de toda la historia. Como no podía ser de otra manera, sus soluciones sólo se basan en más imposiciones, más impuestos, y más lastres para la economía, el desarrollo natural, y las vidas de millones de personas. Cuando no se tiene razón, cuando toda la naturaleza está en tu contra, solo te queda una salida: la fuerza del Estado. Feministas, ecologistas, socialistas, todos ellos acuden en masa atraídos por el poder que despliega la mafia más grande de todas. 

El socialismo es un sentimiento congénito y aprendido al mismo tiempo, basado en la creencia de que toda forma de desigualdad humana entraña siempre algún tipo de dominación injusta. El desideratum en cuestión se alimenta con glotonería a partir de varias fuentes irracionales: la rabia incontenible que provoca la propia inutilidad, la frustración que deviene con el fracaso, el deseo de mejora malentendido, la envidia malsana, o la simple y llana ignorancia de los fenómenos eidéticos que propician el desarrollo social. En consecuencia, el enfermo está predispuesto a pensar en el cambio radical, quiere derrumbar todas las instituciones, se alía con las fuerzas del mal para acabar con las tradiciones y la naturaleza, y se ve a sí mismo como un héroe de las causas perdidas y los desamparados. El problema básico de esta ideología igualitaria es que se empeña en contravenir los mismos mecanismos que mueven el mundo y hacen que prospere, el aliciente del éxito, la diversidad natural, la superioridad de la excelencia, o la complementariedad de los opuestos. 

El socialismo real o socialismo marxista tuvo su apogeo y declive en los siglos XIX y XX con la lucha de clases y las guerras mundiales. El socialismo biológico o naturista es la vuelta del socialismo más radical, el socialismo real (marxismo), reconvertido esta vez en el rechazo más burdo hacia todas las diferencias que determinan la naturaleza. Una vez fracasada la vía de Marx basada en el repudio de las clases sociales, se buscan otras diferencias y otras fuentes de dominio a las que poder atacar, y se encuentran en la biología y la biopolítica. El socialismo se transmuta en naturalismo y se normaliza todavía más. Los cienciólogos del comunismo, que antes se limitaban a estudiar la sociedad humana, aspiran ahora a convertirse también en reputados naturalistas. Ya no vale con eliminar el sistema de clases sociales, extirpando así las diferencias laborales que esclavizan al hombre, ahora hay que reinterpretar también toda la diversidad natural y toda la realidad. Si el absurdo era ya muy grande con Marx, ahora el ridículo roza lo esperpéntico. 

Dentro del socialismo de corte naturista se pueden distinguir tres movimientos principales, según sea el motivo igualitario que alimenta su causa. El feminismo rechaza el supuesto dominio del varón sobre la mujer mediante la negación o la ridiculización de todas las diferencias de índole sexual. El anti racialismo rechaza el supuesto dominio de la raza blanca sobre las demás mediante la negación de las propias razas, y recurriendo a veces a la trasnochada excusa del colonialismo. Y finalmente, el ecologismo hodierno (el veganismo, el animalismo, el holismo, la pachamama, etc… ) rechaza el supuesto dominio de la especie humana sobre las demás especies mediante la igualación absoluta de todas las clases animales, vegetales y minerales.

Como vemos, las diversas versiones del socialismo han ido invadiendo la vida de todas las personas, han pervertido todas las ciencias, y han sabido explotar todos los niveles del sistema, sociales y naturales. Ya no existe un sitio virgen que el igualitarismo no haya pisoteado. Volvamos al principio. Descartes. Neguemos todo (por algo nos llaman negacionistas). Pero neguemos sobre la base sagrada de la duda metódica. Afirmemos que el sistema es muy complejo, que el hombre es muy ignorante y que la naturaleza tienen muchos medios. No hay forma de saber quién o qué está produciendo el cambio climático. Y aunque se supiera, no se puede detener el progreso como quiere la izquierda. Muy probablemente no exista ninguna amenaza. Y aunque la hubiera, la solución no consiste en impedir el desarrollo. Pero sobre todo, no hace falta confirmar estas afirmaciones con datos y números. Si el mundo es tan complejo, y lo es, ninguna de las arengas de los ecologistas tiene sentido. El axioma vence allí donde los datos han fracasado. Quizá no podamos demostrar empíricamente que tenemos razón. Asumamos eso (aunque hay muchas pruebas a nuestro favor). Pero lo que nadie puede refutar es que estamos hablando de un sistema complejo, que se retroalimenta, que está provocado por muchas causas, y que no va a detener su progreso ascendente por muchos palos que pongamos en sus ruedas.


MÁS INFORMACIÓN:

https://elreplicadorliberal.com/2019/04/19/el-mito-de-la-deforestacion/

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La tabla de los tipos de socialismo: la naturalización de la igualdad y los socialismos del siglo XXI

El fenotipo socialista es, como cualquier fenotipo, un rasgo congénito y aprendido a partes iguales. En este caso, es un carácter de la conducta humana que está basado en un profundo sentimiento de igualdad y en la creencia de que cualquier diferencia (humana o natural) entraña siempre algún tipo de dominación injusta. El desideratum en cuestión se alimenta con glotonería a partir de varias fuentes irracionales: la rabia incontenible que provoca la propia inutilidad, la frustración que deviene con el fracaso, el deseo de mejora malentendido, la envidia malsana, o la simple y llana ignorancia de los fenómenos eidéticos que propician el desarrollo social. En consecuencia, la persona está predispuesta a sufrir un cambio radical, quiere derrumbar todas las instituciones, se alía con las fuerzas del mal para acabar con las tradiciones y la naturaleza, y se ve a sí misma como un héroe de las causas perdidas y la gente desamparada. El problema básico de esta ideología igualitaria es su empeño en contravenir los mismos mecanismos que mueven el mundo y hacen que prospere, el aliciente del éxito, la innovación, la diversidad natural, la superioridad de la excelencia, la división del trabajo, o la complementariedad de los opuestos.

El socialismo real o socialismo marxista tuvo su apogeo y declive en los siglos XIX y XX con la lucha de clases y las guerras mundiales. El socialismo biológico o naturalista es la vuelta de tuerca del socialismo más radical, el socialismo real (marxismo), reconvertido esta vez en un rechazo hacia todas las diferencias que vienen determinadas, no por la sociedad, sino por la naturaleza. Una vez fracasada la vía de Marx basada en el repudio de las clases sociales, se buscan otras diferencias y otras fuentes de dominio a las que poder atacar, y se encuentran en la biología y la biopolítica. El socialismo se transmuta en naturalismo, reclama cambios y revoluciones mucho más radicales, y en cierto sentido se normaliza todavía más. Los cienciólogos del comunismo, que antes se limitaban a estudiar la sociedad humana, aspiran hoy en día a convertirse también en reputados naturalistas. Ya no vale con eliminar el sistema de clases sociales, extirpando así las diferencias laborales que esclavizan al hombre, ahora hay que reinterpretar también toda la diversidad natural y toda la realidad. Si el absurdo era ya mayúsculo con Marx, ahora el ridículo roza lo esperpéntico. 

Se denomina marxismo cultural a todas estas nuevas propagandas nacidas de la ignorancia, las cuales sirven para manifestar el mismo sentimiento trágico (igualitario) que siempre ha acompañado al hombre. Sin embargo, creo que es más apropiada la expresión de marxismo natural, porque ahora ya no es la cultura lo que centra la atención de todas esas igualaciones. Ahora el enemigo es la diferencia implícita en la naturaleza.

Una primera clasificación del sistema socialista nos permite diferenciar dos tipos básicos, un socialismo tradicional aplicado a las ciencias humanas (humanista), obsesionado con la igualación económica y la lucha de clases, y un socialismo hodierno, adscrito a la rama de las ciencias naturales o ciencias de la naturaleza (socialismo naturalista).

El socialismo humanista puede ser marxista si lo que busca es la igualación absoluta de todos los factores de producción, socialdemócrata si solo quiere equiparar las rentas, o nacionalista si lo que pretende es homogeneizar las costumbres, las tradiciones, el folclore o las creencias (teocracia).

Dentro del socialismo de corte naturalista se pueden distinguir también tres movimientos principales, según sea el motivo igualitario que alimenta su causa. El feminismo rechaza el supuesto dominio del varón sobre la mujer, y para ello recurre a la negación o ridiculización de todas las diferencias de índole sexual. El indigenismo rechaza el supuesto dominio de la raza blanca, y lo hace a través de la negación de las propias razas y de sus adaptaciones geográficas, haciendo apología del antioccidentalismo, dejándose llevar por una especie de obsesión antiamericana enfermiza, y utilizando la excusa trasnochada del colonialismo para recriminar a sus verdugos la situación de inferioridad en la que ellos dicen encontrarse. Y finalmente, el ecologismo hodierno (el veganismo, el animalismo, el holismo, la pachamama, etc… ) rechaza el supuesto dominio de la especie humana sobre las demás especies vivas, acudiendo esta vez a la igualación absoluta de todas las clases animales, vegetales y minerales (todas tienen iguales derechos). En este último caso, los adalides del movimiento llegan incluso a la convicción de que la Tierra es a su vez otro organismo vivo que piensa, sufre, se revela, y padece los mismos abusos del hombre moderno: su odiosa superioridad.

Como vemos, las diversas versiones del socialismo han acabado por invadir la vida de todas las personas, han pervertido todas las ciencias, y han sabido explotar todos los niveles del sistema, sociales y naturales. Ya no existe un suelo virgen que el igualitarismo no haya pisoteado.

SOCIALISMO HUMANISTA

Aboga por la homogeneización de la sociedad humana

SOCIALISMO NATURALISTA

Aboga por la homogeneización de toda la naturaleza

Marxismo o comunismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias de clase, expropiando todos los factores de producción, y provocando el resentimiento y el enfrentamiento de trabajadores y empresarios.

Feminismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias sexuales, negando o ridiculizando dichas diferencias y provocando el enfrentando entre hombres y mujeres.

Democratismo o socialdemocracia

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias entre ricos y pobres, expropiando las rentas y el producto de los trabajadores, usando para ello los impuestos y el pago a las administraciones, y provocando el resentimiento y el enfrentamiento de unos y otros. 

Indigenismo

 Sistema filosófico, político y económico que niega las diferencias raciales, la existencia de razas, o la superioridad de ciertas culturas, y que denuncia el colonialismo como forma de opresión, instigando el resentimiento y el enfrentamiento entre las distintas etnias. 

Nacionalismo o chovinismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias en las tradiciones, la historia, la lengua, los productos o las creencias religiosas, prohibiendo aquellas manifestaciones que no tengan un arraigo en la tierra, valorando solo la identidad colectiva de un pueblo, y enfrentando a oriundos y foráneos por motivo de nacimiento.

Ecologismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias animales, vegetales o minerales, prohibiendo la ingesta de carne, tratando como iguales a hombres y animales, enfrentando a unos y otros, e impidiendo la explotación de la Tierra y el uso generalizado de sus recursos.

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Adagio de Hervey Allen sobre las nuevas generaciones

La imagen puede contener: texto

…que debe ser reprimida con educación.

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Joker y Torra, o el mismo loco

Una sociedad desquiciada. Un loco esquizofrénico. Una panda de mamarrachos camorristas. El loco se está medicando, pero sufre agresiones repetidas. Primero unos mocosos le dan una paliza en un callejón de mala muerte. Luego son un grupo de niños de papá borrachos los que le apalean en el metro. De repente, el loco cree que todos los ricos de la ciudad están conspirando contra él, y que eso es el detonante de su desgracia. Toda esta situación está acompasada por una masa de gente enferma que solo necesita una excusa y un símbolo para arrasar la ciudad, muchedumbre corriendo por las calles, tapada con caretas de payasos, incendiando contenedores y agrediendo a las fuerzas del orden. Impunidad, sordidez, decrepitud. Una madre abusadora, generaciones educadas en la violencia: el loco cuida de la madre que en otro tiempo lo maltrataba. La perpetuación del asesinato. La reincidencia del delito: el loco vuelve a matar incluso después de pasar por la cárcel. Impunidad otra vez. Irresponsabilidad por parte de las instituciones. Dejación de funciones. Un presidente desaparecido ¿De qué estoy hablando? Podría ser una reseña de la que ya es a día de hoy la nueva sensación en todos los cines del mundo: la película de Joker. Pero también podría ser Cataluña, con sus CDR dirigidos por el loco de Torra, con los progenitores abusadores campando a sus anchas en el exilio o entre bambalinas, con las calles apestadas de violentos, y el fanatismo caciquil velado con una crítica soterrada al capitalismo. Y lo peor de todo: con la justificación, el tsunami democrático, la resistencia pasiva, la verborrea pacífica, y los eufemismos cansinos. Y todo mientras queman vehículos, rompen farolas, detienen el tráfico, lanzan adoquines, impiden la libre circulación, y pretenden obligar a la mitad de la población a dejar su país.

También hay gente que sale del cine pensando que los asesinatos que comete Joker están justificados en parte por el nivel de violencia que este sufre a lo largo de su vida. A fin de cuentas la crítica al capitalismo, que permea y pudre toda la sociedad, no solo la ficticia sino también la real, es una deriva esquizofrénica omnipresente, protagonizada por gente ignorante y enferma, ofendiditos, inútiles, sin trabajo ni beneficio (como Joker), que solo saben destruir mobiliario o inventarse chivos expiatorios.

Por supuesto, existen tantas interpretaciones como espectadores asistentes, pero para mí la película es una clara crítica al movimiento anticapitalista, a sus amigos los nacionalistas, los catalanistas, los chovinistas, y a toda esa nueva forma de violencia que parece haberse instaurado en las sociedades modernas, y que pretende hacernos creer que las agresiones solo son denunciables si las comete el orden constitucional, mientras ellos pueden impedir el paso de miles de ciudadanos, quemar sus ciudades, obligarles a trabajar para reponer los desperfectos, adoctrinarles en las escuelas, y finalmente quitarles la nacionalidad que la mayoría nos hemos dado.

Quizás, lo que menos aguanto es ese cinismo latente en las calles, del que también participan muchos espectadores que asisten a la nueva película de Joker. Un mundo basado en el capitalismo y el respeto de la propiedad y el orden cívico, que se levanta en armas para combatir precisamente aquello mismo a lo que tanto debe. Un mundo de ignorantes incapaces de entender las bases mismas sobre las que caminan y se divierten, que aprovechan esa vida lúdica para destruirlo todo. Por consiguiente, a quien menos aguanto es a ese espectador que sale de la película de Joker creyendo que el objetivo del guionista ha sido denunciar la situación de desprecio que sufren las clases más desfavorecidas, y el abuso al que los ricos someten a toda la gente de bien. La misma inventiva que sobrevuela las calles de Cataluña disfrazada de pacifismo, derecho a decidir, y fiesta democrática. El derecho a decidir al que aluden estos nuevos fariseos no es otra cosa que la decisión del derecho que a cada uno le venga en gana.

No soporto la estupidez, pero aún aguanto menos el cinismo, la hipocresía o el blanqueamiento que algunos pretenden hacer de la violencia, utilizando otros nombres, parapetándose detrás de las urnas, o ignorando la libertad de movimiento. La criatura que más repulsión me suscita es la de aquel estúpido redomado que nos trata a los demás como si todavía fuéramos más tontos que él. Desgraciadamente, esa criatura tiene hoy en día muchas manifestaciones y muchos disfraces: el catalanista, el anticapitalista, el sindicalista, el catedrático, el político, o el espectador de Joker. Y la única verdad es que todos ellos son hijos rebeldes del capitalismo, deudores de los ricos, caprichosos, y delirantes. Joker no es un psicokiller cualquiera, es un aviso a navegantes, una denuncia social de la deriva que están tomando los acontecimientos, en la noche de los tiempos. Traspasada la línea roja que ha marcado el comunismo del siglo XX, sus nuevos becerros se visten de monaguillos y reivindican ahora el ecologismo, la paz en el mundo, el derecho a decidir, la lucha de la mujer, pero todo forma parte de la misma representación: el odio al rico, la penalización del éxito, el drama de la frustración, la envidia de los imbéciles, el desprecio del capital, la banalización del ahorro y el esfuerzo, la exaltación de la vulgaridad, y la apología del asesinato como única vía de escape para redimir las culpas. Es la misma canción que viene tarareando el inútil desde que el mundo es mundo, un soniquete de fondo que, si sirve para algo es para que recordemos lo difícil que resulta entender la naturaleza del progreso, la fragilidad del terreno que pisamos, y las motivaciones que llevan a que la mayoría de la población acabe esquizofrénica, con los ojos inyectados de sangre, enferma de envidia, e incapaz de hacer nada productivo, a las puertas de un cine, en una película de culto, en el parlamento autonómico, o en una manifestación callejera.

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Anatomía de la estulticia: los tontos se multiplican pero la estupidez no es infinita

La mayoría de la gente, como es inútil y no sabe producir nada nuevo, o no es capaz de emprender un negocio fecundo, piensa que la pobreza y la necesidad se solucionan interviniendo los precios, impidiendo el comercio voluntario o repartiendo los bienes producidos. No saben generar riqueza. En consecuencia no quieren producir, solo experimentan frustración y envidia, y solo conciben como alternativa posible la manipulación y la expropiación de los bienes ajenos, la adulteración, la rapacidad, o el parasitismo. Sin embargo, no hay otra solución para cubrir las necesidades de la gente que el aumento de la producción de bienes con alta demanda. Cualquier medida alternativa solo es un remedo fraudulento.

A esto tenemos que añadir que también se utiliza la necesidad (cualquiera que esta sea) como justificación para obligar a la gente a comportarse de determinada manera. No se promueve la producción real, aquella que cada uno puede ejercer sin problema. En cambio, se busca prohibir la prostitución, el vientre de alquiler o los contratos precarios, supuestamente para mejorar las condiciones de vida de las personas. Pero, en tanto en cuanto tu condición de inútil solo te permita tener un trabajo precario a tiempo parcial, si te quitan también esa posibilidad, y siendo que nadie puede sacarte de tu condición de imbécil (y que ese hurto te vuelve todavía más inepto), lo que se consigue con todas estas medidas antiproductivas es que ni siquiera puedas dedicarte a aquello poco para lo que vales. En consecuencia, la pobreza se agrava y las necesidades aumentan de forma exponencial.

Vivimos en un mundo lleno de inútiles y analfabetos, que se retroalimentan positivamente, incapaces de entender cuales son las causas de la riqueza, van dando tumbos por la vida, parcheando las dificultades, y agravando su situación. Como no saben producir, no quieren producir. Como no quieren producir, solo conciben como remedio a sus problemas el uso fraudulento de los bienes ajenos, las imposiciones, las regulaciones, y el socialismo. Y como son muchos y están convencidos de lo que piensan, y cada vez se hunden más en la miseria, el efecto retroactivo que esto tiene para la sociedad en su conjunto aboca a la misma a un ciclo permanente de explosiones de miseria seguidas de tímidas recuperaciones que nunca acaban de cuajar. Esta es la esencia de la historia humana. Avanzamos a regañadientes, a rebufo de aquellos pocos individuos que sí están capacitados para crear riqueza, pero lastrados por hordas de imbéciles, acumulando conocimientos, pero también destruyendo cada cierto tiempo una buena parte de lo conseguido.

Al fin y al cabo el mundo parece que sigue una línea ascendente. Y esto se debe también a otra faceta del estúpido: su hipocresía. A pesar de todo, la masa de gente acaba eligiendo aquello que le procura algún beneficio real. La selección natural impera por encima de todas las cosas. La estupidez no es infinita, como creía Einstein.  Solo decimos estupideces en la medida que podemos hacerlo, esto es, si las tonterías en las que creemos no nos llevan a la tumba. Se establece así un equilibrio entre lo que uno quiere hacer y lo que realmente puede hacer. Y es aquí donde hace acto de presencia la hipocresía, para salvar a la humanidad. La gente suele defender verdaderos dislates, pero luego no los aplican en sus vidas diarias. No son consecuentes con lo que creen porque saben (al menos inconscientemente) que ello les perjudicaría gravemente. Los que no siguen esta doctrina farisea, no suelen vivir para contarlo. Es por eso que el mundo avanza a trancas y barrancas, a pesar de todos los inconvenientes y obstáculos que el hombre pone en su camino una y otra vez. El mundo avanza aureolado por una masa ingente de tontos y majaderos. Así viene siendo desde siempre. Y así será siempre. Habitamos un planeta que se mueve desde tiempo inmemorial alrededor del Sol, impulsado por la fuerza de la gravedad y la fuerza centrífuga, y nos movemos dentro de él impelidos también por otras dos fuerzas contrapuestas: la estupidez y la hipocresía, creyendo mentiras pero obligados a vivir realidades.

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El mito del comunismo

“No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y el suicidio.” (Ayn Rand)

1. Che Guevara: de mito a sanguinario: «El hombre que posó para tantos fotógrafos, que quedó inmortalizado en un retrato con boina y mirada perdida, no está superando bien el juicio de la Historia. En estos tiempos, en que la violencia y la lucha armada son cada vez más reprobadas públicamente, emergen los detalles de sus desmanes y las víctimas de aquellos años comienzan, finalmente, a ser escuchadas» (Yoani Sánchez).


2. La historia del comunismo: «El documental echa por tierra todo el blanqueamiento del comunismo que lleva a cabo buena parte de la izquierda europea desde hace décadas»

‘La verdadera historia soviética’: excelente documental sobre los crímenes comunistas

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El facha y el progre: tanto monta, monta tanto

De todas las antinomias que existen, tal vez la que obtiene un resultado más contradictorio es esa acusación que lanzan los progres contra sus enemigos ideológicos, en la que vienen a llamarles fascistas o fachas. Si preguntan a alguien por este concepto, la respuesta más habitual que van a escuchar es la que relaciona el fascismo con el odio al extranjero y la exaltación de la nación de la que uno es oriundo.

Sin embargo, el progre puede convivir con dos afirmaciones antitéticas sin que le estalle la cabeza. Por un lado, apela a la igualdad para vituperar la riqueza, y con ella a los ricos, y por otro lado se siente perfectamente cómodo usando invectivas que acusan al enemigo de criminalizar al extranjero. Siendo ellos los primeros que han dividido a la sociedad en dos clases enfrentadas, no se entiende que acusen a los demás de hacer lo mismo. La única diferencia es el tipo de magnitud que unos y otros estarían midiendo. El progre mide los caudales, y en función de los mismos concede a unos hombres más derechos que a otros. En cambio, el fascista lo que mide es el origen del individuo, al objeto de usar este dato para segregar a la población. 

Cualquier acusación que realice un progre, con intención de denunciar la falta de igualdad, está de antemano capada por la simple razón de que el proponente del argumento carece de toda credibilidad debido a que defiende una discriminación muy parecida a aquella contra la que quiere querellarse. Para que el antifascista pueda afirmar sin contradecirse que el fascista es un totalitario de derechas que privilegia a sus compatriotas, debe primero sacudirse el estigma del comunismo bajo el cual se han cometido las mayores segregaciones de la historia, y con el cual se sigue jugando a diario cada vez que se marca a las personas por el dinero que tienen.

El facha es un individuo que exalta los méritos de su nación solo porque es la suya. Hasta ahí todos estamos de acuerdo. Sin embargo el progre quiere que pensemos que cualquier defensa nacional es una exaltación irracional. Y eso es claramente una falacia de primer orden. Si esto fuera así, no se podría hacer defensa de ninguna nación, y, con ella, tampoco de ninguna fórmula legal. Y si no podemos hacer un objeto de las leyes, la ciencia se convierte en un batiburrillo de opiniones subjetivas más o menos defendibles que nadie puede llegar a demostrar. Lo que nos viene a decir el progre indirectamente es que no existen unas ideas mejores que otras. Sabido es la relación íntima que siempre ha existido entre el socialismo y el pos-modernismo o la post verdad. En ese afán por igualarlo todo, se cae también en una relativización del pensamiento que busca remediar la frustración de los débiles o los inútiles a costa de rebajar o laminar las habilidades de quienes sí han podido descollar en algún campo. Igual que no se quiere ricos, tampoco se quiere que la gente humille a sus coetáneos al mostrarles las deficiencias intelectuales que por lo general padecemos los hombres. La mayoría, ni sabemos enriquecernos, ni somos inteligentes. Y esto escama a muchos ingratos. No soportan el agravio comparativo, y terminan por aniquilar cualquier rastro de superioridad, venga de donde venga. 

El problema del socialismo es su incapacidad para entender la raíz de la superioridad. Sin apenas analizar a qué se debe, embisten contra cualquier capote que parezca descollar en lontananza. Y claro, también se cargan aquella superioridad que está basada en un esfuerzo legítimo, o que devuelve a la sociedad mucho más de lo que gana. 

El progre no solo entra en contradicción al acusar al facha. Además, ni siquiera se para a analizar a qué se debe el rechazo que el supuesto facha dice emplear para envolverse en la bandera. La patria también se defiende del bárbaro. La patria puede estar representando unos valores legítimos y honorables. Su defensa no solo es irracional, también puede tener fuertes razones objetivas. Si el progre utiliza el apelativo de facha para referirse a todo aquel que defiende su nación, deberá aceptar también que todas las normas son igual de legítimas, que no se pueden hacer distingos entre unos ciudadanos y otros en lo relativo a sus ideas, que todas las naciones defienden los mismos valores, y que él, como defensor de unos principios socialistas, tampoco goza de la menor relevancia. De nuevo, otro contrasentido acude a su encuentro. Un agujero negro no encierra tantas paradojas como un socialista eufórico.

No señores. Debemos decirlo alto y claro. El nacionalismo tiene dos vertientes que no se pueden confundir, porque son lo contrario. Puede ser irracional cuando solo se defiende la nación porque es una nación, porque puede crearse o escindirse (como hacen los nacionalistas catalanes o vascos, los socialistas que les alaban el oído, o los liberales que creen en la segregación nacional incondicional), o puede defenderse buscando la protección del acoso de los bárbaros que, allende los mares, intentan saquear las instituciones para hacerse con el poder (como hace Vox cuando promete devolver a los delincuentes a su país de origen).

El nacionalismo es legitimo o ilegitimo, igual que es legítimo o ilegítimo defender a los ricos dependiendo de si han obtenido su dinero de manera lícita, con esfuerzo y servicio, o si lo han ganado con impuestos, arrimándose a un político. Los progres lapidan al empresario y al autónomo con piedras de hacienda hasta que ya no puede mantenerse en pie, y luego favorecen la extensión de la política, a cuya sombra se enriquecen los banqueros de pitiminí, los empresaurios, y las asociaciones y colectivos de toda laya y de dudosa reputación. 

El progre no es capaz de hacer un análisis más allá de sus propios prejuicios. Podría haber acertado por casualidad. Pero tampoco lo hace. Su obsesión por igualarlo todo le lleva paradójicamente  a segregar a la población, para emprender a continuación una batalla contra la excelencia y el poder legítimo de la ley. Él es el único facha que existe, aparte de aquellos pocos reductos que todavía niegan el holocausto judío. Atado a estas ideas, solo sabe responder con una admonición: ¡eres un facha de mierda!  Y hace un pequeño esfuerzo mental para obviar que los fachas como él suelen hacer este tipo de monigotes, reduciéndolo todo a un insulto y una acusación ad hominem, sin pararse a ver que hay detrás de la defensa nacional. 

El progre es un pobre hombre, una víctima de su propia incapacidad, que lucha contra la marea en un mar de contradicciones, y que solo sabe salir del paso acusando a los demás de algo que en el fondo debería atribuirse a su propia persona. Ya se sabe lo atrevida que es la ignorancia. La próxima vez que te acusen de facha por defender tu país, recuérdales las aniquilaciones que se cometen en nombre de la igualdad de oportunidades o el relativismo cultural, y las cimas a las que ha llegado el hombre después de defender los derechos básicos del individuo, de cuya legitimidad depende el orgullo por la patria y el sentimiento de nación. Solo hay un pequeño puñado de países que defienden la vida y la propiedad, y no hay nada más honorable que sentir amor hacia esas regiones.       

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La auténtica égida liberal: menos políticos y menos gobiernos

La ÉGIDA LIBERAL busca reducir al mínimo el peso que ostenta la política dentro de una sociedad. Su objetivo es aumentar la libertad individual, la diversidad natural, la responsabilidad personal, el estimulo empresarial y la iniciativa privada. Este combate contra el intervencionismo del Estado tiene dos frentes principales: la reducción del número de políticos que componen un gobierno, y la reducción del número de gobiernos políticos que administran un territorio. En este sentido, la minarquía es el único sistema que ataca al Estado desde ambos flancos, con toda la maquinaria de guerra.

Los MINARQUISTAS aspiran a reducir el peso de la política en todos los frentes: número de políticos y número de gobiernos. Son los liberales más coherentes.

Los ANARCOCAPITALISTAS quieren reducir el número de políticos aumentando sin límite el número de gobiernos. Piensan ingenuamente que los políticos se pondrán a competir de inmediato como hacen los empresarios, buscando la máxima eficacia, sin que medie ningún control general. Su única receta es la segregación nacional y el orden espontaneo.

Los SOCIALISTAS buscan aumentar el número de políticos y reducir el número de gobiernos. Piensan ingenuamente que el intervencionismo internacional es la única solución posible a todos los problemas que abaten al hombre. Aspiran a controlar toda la sociedad desde el poder central. Por eso engrosan las filas del Estado con más burócratas, y extinguen de inmediato cualquier revuelta o competencia local.

Los NACIONALISTAS abogan por aumentar el número de gobiernos y el número de políticos. Piensan ingenuamente que sus políticos están mucho mejor capacitados para gobernar una sociedad. Este chovinismo barato les lleva a proponer la creación de un nuevo Estado dentro del mismo territorio, el cual no dudan en ampliar con más y más «servidores públicos», si les dejan actuar.

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Conversaciones con mi primo a la sombra de un árbol relativo

I

Las conversaciones que mantuve con mi primo este verano, durante los días que estuve alojado en el chalet de sus padres, resultaron muy gratas, y también bastante útiles. Pero no puede decirse que fueran sorprendentes: están precedidas por muchas otras iguales. Pocas personas hay con las que pueda discutir sobre temas que me apasionan durante tantas horas (escribí este artículo hace ya más de diez años; entonces todavía no conocía a ningún liberal de la Escuela Austriaca). 

La finca que administran mis tíos está ubicada en el municipio de Gata, un pueblote típico de la costa mediterránea, que reverbera bajo el sol del estío, con sus casas encaladas, a veces mal repartidas, a veces rodeadas de palmeras y cubiertas de jazmines, y siempre abiertas al turismo, con las calles repletitas de coches extranjeros y tiendas de suvenires. El entorno que rodea el pueblo es incomparable. Se sitúa en una zona privilegiada. Corresponde a esa parte del litoral alicantino que limita por el sur con los alcores yermos de Benidorm, y por el norte con las fértiles huertas que conforman la ribera valenciana, una zona que además se encuentra surcada de montañas relativamente altas, con una orografía compuesta de riscos escarpados y quebradas, cuyas imágenes enhiestas contrastan bellamente con la llanura infinita que ofrece la superficie del mar. El encuentro en la costa de esas geometrías tan distintas, vertical una y horizontal la otra, dibuja una línea de ensenadas y pequeñas calas a las que se llega por caminos y carreteras abruptas, que parecen que van a dar a una tierra inexplorada. No obstante, dicha sensación no dura mucho. Una vez llegamos a la arena, debemos ir esquivando las toallas, que se extienden hacinadas en el pequeño espacio que conforma la playita, los aullidos incontrolables de los niños, que acuden a la alarma de sus madres, el rumor constante que proviene de los chiringuitos, el sonido artificial de vasos y enseres domésticos, o el estrépitos de los vehículos, cuando aparcan al borde mismo de la arena, como si fueran enormes anfibios metálicos. Existen pocas calas inmunes, que no hayan sucumbido al acoso progresivo de los turistas. No obstante, con mucha frecuencia, si uno se aleja lo suficiente, acaba descubriendo rincones apartados bellísimos, que, en este caso, sí permiten percibir la sensación de ultramar, que seguro sintieron también los navegantes que arribaban por primera vez a un continente nuevo. 

Decidí visitar a mis tíos porque es eso lo que se suele hacer con la familia (de todas maneras, iba a pasar por Alicante de camino a la isla de Tabarca, donde había quedado en verme con unos amigos). Pero también y sobre todo porque mis tíos siempre han sido unos anfitriones excelentes (me agasajan con toda clase de productos endémicos: uvas moscatel, paellas, higos, pasas, vino). Además, existe una especie de reminiscencia infantil muy agradable que siempre justifica mis visitas, y que me sobreviene cuando transito por esas tierras tan hermosas. Tengo todavía fresco el recuerdo de mis primeras vacaciones, cuando mi padre aún tenía ganas de viajar y nos llevaba por toda la costa, desde Barcelona donde vivíamos, hasta llegar a la casita de su hermana, casi siempre de sorpresa, sin avisar, para comprobar la cara de alegría y embobamiento que se les quedaba a todos cuando nos veían aparecer. En aquellos años mi padre aún conservaba el gusto por lo imprevisible, y no denostaba esa frescura espontánea y desenfadada que tiene la vida. Desgraciadamente, con el tiempo se le ha ido agriando el carácter. Ahora manifiesta siempre un temperamento sobrio y adusto. Los años no pasan en balde. Mi padre ha llenado su existencia de rigideces, muestra casi siempre unas facciones sostenidas, defiende una moral kantiana, se impone unas costumbres ascéticas…, pero queda el recuerdo de aquellos años infantiles. 

Todos los motivos que acabo de referir habrían bastado por sí solos para visitar a mis tíos. Pero no voy a ocultar que existe uno más que siempre tengo presente, cada vez que voy a verles. Sé que me encontraré con mi primo, y que discutiremos durante horas sobre cuestiones que nos interesan a nosotros dos solos y a nadie más en la familia. Mis padres y los suyos suelen reprendernos si hablamos un poco más alto de lo normal, o si mantenemos enfrentamientos dialécticos que por lo general se prolongan durante toda la tarde. Muchas personas no entienden que se pueda discutir acaloradamente sin acabar malogrando la amistad. Normalmente, piensan esto porque ellos no son capaces. La gente tiene miedo de discutir; saben que acabarán enfadándose y que entonces la relación se enturbiará para siempre. Por tanto, optan por evitar las discusiones. Y a esa elusión la llaman respeto, para justificarse. Pero a mí me parece que el respeto es algo muy distinto. Se trata de aceptar la controversia sin alterar la relación. Lo otro no es respeto, es un silencio falaz e hipócrita que esconde la verdadera opinión, que se oculta para no molestar ni molestarse, porque no se respetaría.

Pero mi primo no es así. Encuentro en él una serie de cualidades que suelen escasear en los demás. Un conocimiento aceptable de las materias que aborda. Un interés por los temas más fundamentales y abstractos. La capacidad de discutir ciñéndose al asunto que se trata, sin entrar a valorar la posible inconveniencia de la discusión. Y una pasión igual que la mía, que a veces se desborda, y que le lleva a interrumpirme (lo cual comprendo y reconozco). Pero sobre todo, mi primo alberga una cualidad que es imprescindible para poder debatir y polemizar conmigo: está profundamente equivocado. Esto me da a mí la oportunidad de pulir y aquilatar las ideas, armando una defensa más cuidada, que contrarreste la calidad que tienen los ataques. Considero que mi primo es suficientemente inteligente, aunque esté a veces bastante desacertado. El error no está reñido con la inteligencia, y muchas veces se alimenta de ella. Existen grandes intelectuales que han defendido grandes estupideces. Miren sino a Sartre, cuya dialéctica y prosodia eran impecables, pero que estuvo toda la vida apoyando la misma causa que espolea a los comunistas de todas las épocas, y que le llevó a abrazar una ideología achicada basada en una creencia ilusoria y pueril, una utopía de tres al cuarto que ha llevado al cadalso a millones de personas en todo el mundo. Sartre era un hombre con una inteligencia superior a la media. Pero nadie jamás pudo convencerle de que la Unión Soviética era un hervidero de asesinos, que estaba destinada a ser el mejor ejemplo de estupidez y barbarie humanas. 

Mi primo está equivocado en todos los asuntos fundamentales que propone: siempre acaba en alguna forma de relativismo. Todavía recuerdo cómo me decía, las primeras veces que discutimos, recostados debajo de un árbol centenario y rotundo, de esos que son frecuentes en los climas benévolos de la franja mediterránea, que era imposible afirmar con total seguridad que tales árboles existían. Todo es producto de un concepto dado por el hombre, para servirle solo a él, me decía. Mi primo siempre ataca las clasificaciones, seguramente vea en ellas el intento del hombre por ordenar el pensamiento, al objeto de conocer y aprehender mejor la realidad. Mi primo dice que no se puede ver el árbol como un elemento perteneciente al conjunto de todos los árboles, y que la idea que nos hacemos de esas clasificaciones es fruto de un afán arrogante, profundamente arbitrario, empecinado en etiquetar todas las cosas que vemos. Los últimos años me he dado cuenta de que ya no defiende el relativismo de forma tan clara. 

Últimamente (igual me equivoco) noto en él un cariz más realista. Ya no le gusta tanto que le llamen relativista. Recuerdo que al principio aceptaba con mayor honor ese epíteto. Pero un análisis más profundo deja entrever en sus palabras el mismo gusto innato por esta ideología informe, que nunca ha dejado de defender del todo. Mi primo sigue empeñado en afear esa costumbre que yo tengo de definir y etiquetar todas las cosas, como si eso fuera un hábito insano y presumido, como si todo el conocimiento no consistiera en otra cosa que en un mero ejercicio de inventarios, como si la ciencia, que nos ha provisto de tantas cosas, no estuviese basada en esa obra clasificatoria que luego permite hablar de los fenómenos y discutir las leyes que los provocan, como si antes que Darwin no hubiera existido Linneo, que clasificó a todos los seres vivos y permitió que el propio Darwin supiese a qué atenerse cuando describía las prácticas dispares que observaba en los distintos grupos de animales. Sin taxonomía, no hay ciencia; no hay nada. 

Pero mi primo es relativista. Odia las clasificaciones en la medida en que son la manifestación más clara del ordenamiento objetivo que siempre han perseguido los hombres de ciencia. Su elaboración prueba que la realidad presenta unos patrones definidos, al alcance de la inteligencia humana. Los relativistas están en contra de cualquier certeza aparente. El relativismo de mi primo no se ensaña solo con la taxonomía. Su ataque es general, impugna todas las ciencias. Esto me da la opción de elaborar también una defensa general. Este artículo pretende resumir las controversias que nos mantuvieron entretenidos las pasadas vacaciones. La temática que abordamos fue muy extensa. Por tanto, me siento obligado a considerar todas las disciplinas que existen. Con este objeto, me voy a referir a las tres grandes materias que, desde mi humilde punto de vista, acaparan todo el conocimiento que es posible consignar: la Epistemología, la Metafísica, y la Física. Defenderé la objetividad que albergan las enseñanzas que nos proponen esas disciplinas. Y al mismo tiempo iré desgranando las ideas que expuso mi primo en relación a cada una de ellas.

 

II

La epistemología es la rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es el conocimiento. La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas que tienen que ver con las circunstancias históricas, psicológicas y sociales que llevan a la obtención de la información, y los criterios por los cuales dicha información se justifica o invalida, así como la definición clara y precisa de los conceptos epistémicos más usuales, tales como verdad, objetividad, realidad o creencia. Sin duda, la epistemología aborda cuestiones realmente esenciales, necesarias para acometer cualquier empresa intelectual. La metafísica es otra disciplina de la filosofía que también trata asuntos cardinales. En su caso, estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad. Trata aquellas cuestiones o cualidades de la naturaleza que son necesarias para la existencia de cualquier cosa y que por tanto no necesitan ser demostradas o ponderadas. Finalmente, la física sería el estudio y la consecuente acumulación de todo ese conocimiento más detallado que no se compone de principios realmente fundamentales. También estaría compuesta por principios, pero estos no dependerían de verdades necesarias e imprescindibles, y por tanto requerirían algún tipo de demostración. Suele llamarse física a la rama que estudia las propiedades y el comportamiento de la energía y la materia, como también cualquier cambio en ellas que no altere su naturaleza, así como el tiempo y el espacio, y las interacciones entre todos estos conceptos. Pero esta definición es demasiado estricta, se refiere solo a algunas de las cosas que podemos medir. En cambio, la definición que yo pretendo usar aquí es más extensa, comprende todas las ciencias experimentales, diferentes de esas otras que no requieren ningún tipo de demostración. Mi intención es oponer la física a la metafísica y elaborar así una clasificación general que abarque todo el conocimiento, basada en las tres disciplinas que he anunciado más arriba. En este sentido, llamo física al estudio propiamente científico, que trata todos los fenómenos físicos que se manifiestan con relativa claridad y que pueden ser objeto de análisis, a través de una serie de comprobaciones muy exhaustivas, que utilizan el método científico. 

La epistemología trata de los métodos para conseguir el conocimiento. La metafísica y la física describen ese conocimiento, y se diferencian entre ellas porque la primera analiza verdades incuestionables, apriorísticas, mientras que la segunda desvela verdades contingentes, que por tanto son refutables, podrían ser de otra manera, y necesitan ser comprobadas (se obtienen a posteriori, después de un análisis exhaustivo). 

Los científicos, y la mayoría de intelectuales, debido tal vez a una profunda deformación profesional, hartos de comprobaciones y acostumbrados a asumir un papel que requiere un laborioso trabajo de investigación, fundado en experimentos repetibles, asépticos, pormenorizados, necesarios en cualquier caso, no suelen dar crédito a ese otro conocimiento, metafísico, que no necesita laboratorios y que es producto únicamente del pensamiento humano. De esta forma, siempre han denigrado la filosofía, creyendo que la metafísica supone la aceptación de unas ideas falsas, que recogen todas esas creencias del pasado y del presente fundadas en supersticiones abstrusas y desiderativas, que en ningún caso se someten al diagnóstico y al filtro del método científico. No se dan cuenta que las creencias incontestables, aquellas que dicen no requerir ninguna demostración factual, pueden tener dos orígenes distintos. Efectivamente, pueden ser producto de una fe, una cerrazón y una ignorancia absolutas, y entonces serán completamente falsas. Pero también pueden ser producto de una evidencia sustancial, apoyada en una cualidad de la naturaleza indubitable, necesaria para que exista cualquier cosa, y entonces serán completamente ciertas. Aunque esta metafísica verdadera tenga cierto parecido con esa otra basada en la fe y la revelación, ya que las dos aseguran no necesitar a los científicos experimentales, no se puede deducir que son exactamente lo mismo, y denigrar una por los mismos motivos que se rechaza la otra. Esto lo hacen los científicos, en un arrebato de celos, porque no soportan que los filósofos lleguen a conclusiones más profundas sin esforzarse como lo hacen ellos, usando solo el pensamiento. Sin embargo, deberían hacer caso de las palabras que dijo en una ocasión Ludwig von Mises: “no se dan cuenta de que la percepción es más que la sola aprehensión sensitiva, que es un acto intelectual de la mente humana”.

El acto de conocer, fundamento de todo proceso intelectivo, exige siempre una primera observación accesible a través de los sentidos, y espontánea. Tenemos que tener constancia del mundo, de algún tipo de realidad, para ser conscientes de que existe la necesidad de buscar. Solo así estaremos en disposición de elaborar a continuación un plan de estudio efectivo. La epistemología es el primer paso serio y concienzudo hacia la obtención de ese conocimiento que deseamos. Ahora bien, existe también un conocimiento abstracto, que surge de la mera especulación, y que no requiere de la erística que la ciencia utiliza con el objeto de demostrar cómo funcionan las cosas. A este tipo de conocimiento lo llamamos conocimiento metafísico o filosófico, y también deviene espontáneamente. Esto, a los científicos que deben elaborar toda una serie de medidas de control, muy necesarias para alumbrar los descubrimientos que se dan en el ámbito de las ciencias experimentales, les resulta difícil de comprender, y suelen denigrar la filosofía por lo mismo que denigran las creencias que profesa el fideísmo, basadas en una idea inicial igualmente indemostrable.

Cuando aceptamos el método de estudio más apropiado (mediante análisis epistemológico), debemos también aceptar unos principios fundamentales e irrefutables (metafísicos), y abordar a continuación el estudio de ese otro conocimiento que compone la ternada y que, al ser menos fundamental, es más arbitrario y requiere una serie de comprobaciones exhaustivas (este tercer tipo de conocimiento nos lo aporta la física, entendiendo por ésta la propia física, pero también todas las otras ramas experimentales: la química, la biología, la sociología, la economía, etc.) Considero muy propicio dividir el conocimiento en esos tres tipos principales, incluyendo la filosofía, a pesar de lo que digan o quieran los propios científicos, que únicamente vanaglorian sus métodos de análisis, ignorando la existencia de otras formas de conocimiento. Todo parte de un acto intelectivo, que primero debe asentarse en una metodología concreta (epistemología), y que puede progresar de dos maneras, de forma meramente especulativa (metafísica), utilizando el único instrumento que nos es dado de antemano: la mente, o mediante toda una serie de aperos experimentales que permitan ir describiendo los detalles concretos que componen el mundo que nos rodea (física).

Las controversias que dinamitaron el tiempo de mi primo y el mío, durante las pasadas vacaciones, versaron sobre temas de índole muy diversa. Por eso creo conveniente resumir y ordenar los asuntos de esas discusiones apelando a las tres ramas principales del conocimiento, que me he encargado de detallar más arriba. En cada una de ellas mi primo defiende una postura esencialmente relativista. Sospecho que no se encuentra demasiado a gusto con esta etiqueta que yo le asigno. Sin embargo, es indudable que esta pose suya constituye el aliciente que desencadena todas las polémicas que tenemos, ya que yo siempre me he considerado un realista empedernido y un enemigo acérrimo del relativismo en todas sus versiones: cultural, praxeológica, religiosa, etc.

En primer lugar, voy a referirme a la epistemología, es decir, a los métodos que permiten alcanzar el conocimiento. Mi primo defiende claramente la idea de que la religión y la ciencia son la misma cosa, que da igual una que otra, al menos en lo que respecta a las cualidades más fundamentales. Como buen relativista que es, se niega a aceptar cualquier diferencia esencial. Según me dice, el poder del método científico es relativo, y siempre se basa en convenciones sociales que nunca podrán desvelar el auténtico entramado de la realidad. No digo que mi primo acepte que la ciencia es lo mismo que la religión. Él refiere algunas diferencias que le sirven para rehuir momentaneamente la acusación que yo le hago, al exigirle que me aclare esa actitud absurda y estéril que adopta en todos los debates, empeñada en negar continuamente la verdad, diciendo que todas las afirmaciones son iguales y están expuestas a las mismas incertidumbres. Tampoco estoy diciendo que mi primo se niegue a aceptar ciertas verdades. Lo que digo es que estas pequeñas diferencias que él sí conviene en admitir le sirven para ocultar una defensa del relativismo que va más allá de lo que yo puedo considerar aceptable (yo soy consciente de que el conocimiento científico también tiene límites y que la subjetividad se impone en determinados casos, pero no hasta el extremo de negar la diferencia esencial entre dos aprehensiones tan distintas: la religión y la ciencia, supersticiosa una e ilustrada la otra). 

Mi primo afirma que la religión, así como la ciencia, aspiran a encontrar un conocimiento determinado, y que el acicate que mueve dicha búsqueda está basado en lo mismo: el miedo y la inseguridad que produce la vida. Yo le contesto que esto es verdad para la religión y para toda las creencias espurias que inventan una realidad agradable, que siempre se amolda a las necesidades y los deseos de la mayoría de hombres, pero no puede ser cierto en el caso de la ciencia, la cual trata de evitar esas creencias agradables elaborando un método que pretende columbrar la verdad, independientemente de lo dura o inaccesible que ésta se pueda mostrar. Si no, ¿a qué viene tanto cuidado, tantas pruebas y tanto análisis? No nos preocuparíamos si no hubiera que desterrar todas esas creencias iniciales, que alimentan nuestros gustos y nuestros deseos. La esencia que está detrás del método científico, su razón de ser, todas las herramientas que implementa (la reproducción del experimento, los falsos negativos, las condiciones asépticas), así como las conclusiones a las que llega (que nunca han sido del agrado de la gente), tienen el claro objetivo de desterrar cualquier prejuicio y guiarse únicamente por la necesidad de encontrar una evidencia objetiva, descartando esas otras necesidades que tienen un carácter desiderativo. Pero mi primo se empeña afirmar que no existen diferencias esenciales entre la religión y la ciencia. Con ello está demostrando que no entiende en qué consiste la ciencia. Sigue obcecado en defender que la búsqueda científica surge también como consecuencia del miedo que nos produce la vida. Intenta transmitir la idea, muy extendida entre los relativistas más acérrimos, de que todo el conocimiento que alcanzamos es producto de una necesidad ilusoria y subjetiva, creada para agradarnos únicamente a nosotros, y que no hay manera de escapar a ella. 

Con relación a la metafísica, mi primo es de esos que no le dan crédito alguno, igual que la mayoría de científicos, los cuales aceptan únicamente aquellos hechos que han sido demostrados mediante experimentación, en un ejercicio de arrogancia que a mi me parece muy poco aconsejable. Mi primo piensa que los apriorismos de la metafísica, al no basarse en ningún otro principio, son entidades absolutamente arbitrarias, producto también de convenciones sociales. No se da cuenta de que los fundamentos necesarios que componen esos apriorismos, verdaderos, son los más esenciales de todos, que están basados en unas necesidades omnímodas que hace que no requieran ninguna prueba y tampoco ningún otro fundamento más esencial. Si una cualidad es necesaria para que existan todas las cosas, no es necesario demostrarla con experimentos, y por supuesto tampoco puede decirse que sea arbitraria. No es necesario demostrar que el universo tiene que tener algún tipo de regularidad. Si no fuera así, no existiría el universo, o todo se habría desmoronado hace tiempo. La ciencia que practican los experimentalistas está llena de arbitrismos que es necesario resolver, porque el universo bien podría ser de otra manera (con otras fuerzas físicas y otras partículas). Por eso existe el método científico. Pero la metafísica es distinta. Aquí la evidencia va implícita en el propio hecho de existir, porque las cuestiones que se tratan no pueden ser diferentes. 

Mi primo piensa que una teoría irrefutable (o indemostrada) siempre será una teoría defectuosa, y que estas cualidades jamás podrán promover una virtud intelectual. Se equivoca. Igualmente hacen muchos científicos, cuyo celo profesional impide que aprecien otras formas de conocimiento que no sean aquellas que ellos acumulan, y que siempre les exigen la elaboración de una batería de pruebas. Mi primo también comparte este error con los relativistas, que no conciben ninguna seguridad y que siempre acaban abrazando el anarquismo solo para estar a salvo de cualquier doctrina. No se dan cuenta de que las doctrinas no son malas por sí solas. Para ser malas tienen que estar equivocadas. Si no existieran doctrinas tampoco existiría el mundo. El mundo debe tener un funcionamiento fijo, que cuando se desentraña solo puede tomar la forma de doctrina. Y existen algunas particularidades de ese funcionamiento sin las cuales ningún mundo podría existir, que por tanto no es necesario demostrar, y cuya aseveración no se puede comparar con las certezas insostenibles que defienden todos los que creen en los milagros que vienen recogidos en los libros sagrados, o con ese otro comportamiento cerril que no atiende a explicaciones. La intransigencia, como cualquier cualidad referida a un sujeto, como la propia irrefutabilidad o las visiones doctrinarias, necesita siempre una aclaración. En sí mismas, no son malas ni buenas; depende de qué sea lo que estemos dispuestos a salvaguardar. Si estamos dispuestos a proteger la vida, o si defendemos ideas verdaderas, la intransigencia, la seguridad, o las doctrinas que afianzan esas ideas ciertas, siempre serán virtudes importantísimas. 

 

III

Finalmente, el último día que estuve en la casa de mis tíos, surgió entre mi primo y yo un tema de conversación que resulta incómodo incluso para nosotros: el nacionalismo. Ya he hablado de la epistemología y la metafísica, y he denunciado el modo particular que tiene mi primo de abordar estas materias, que es el mismo que tienen todos los relativistas. Pero ahora quiero detenerme en el tercer tipo de conocimiento: la física. En este sentido, las políticas nacionalistas me ofrecen la oportunidad de tratar también esta materia, y al mismo tiempo criticar otra vez esas posiciones sesgadas que acusan todos los movimientos que sustancian y enfatizan el relativismo. 

La política es una ciencia que se enmarca dentro del tercer tipo de disciplinas que he descrito más arriba (la física), las cuales abarcarían todo el conocimiento que se obtiene mediante experimentación. La política es una ciencia práctica, porque se practica con asiduidad. También es una ciencia experimental: todos los días experimentamos sus efectos. Y a la vez es una ciencia que trata asuntos contingentes, que siempre requieren algún tipo de demostración o matización a posteriori. Sin embargo, esto no quiere decir que solo debamos tener en cuenta los experimentos. Evidentemente, cualquier disciplina práctica tiene que estar basada también en una serie de presupuestos metafísicos, si quiere albergar alguna solidez, y a su vez tiene que usar los recursos que se emplean en el análisis epistemológico. Además, la política nunca va a ser una ciencia puramente experimental, porque su objeto de estudio es un sistema absolutamente complejo: el ordenamiento social, cuyas variables son imposibles de controlar y predecir con exactitud. Pero esto no quiere decir que no se puedan implementar diversos registros y pruebas: el estudio de la historia deja clara constancia de cuáles han sido los peores regímenes. Además, las ciencias físicas, como yo las he definido, abarcan todas aquellas ramas del conocimiento que tratan fenómenos observables, independientemente del grado de precisión que puedan alcanzar estas observaciones. También son las ciencias encargadas de analizar y describir los detalles concretos y las particularidades que caracterizan el mundo que habitamos, al margen de los principios necesarios que siempre son los mismos. Es decir, son ciencias que analizan hechos contingentes, que pueden tomar diversas formas, y que por tanto siempre será necesario demostrar. Y no hay duda de que la política encaja perfectamente dentro de este tipo de descripciones. La política trata de analizar un sistema físico, la sociedad, que es el más arbitrario y complejo de todos, que ha venido tomando multitud de formas, y que aún deberá tomar muchas más. La política es una ciencia física.

La teoría y la práctica (la metafísica y la física) siempre deben ir de la mano, en cualquier estudio que hagamos. Cuando describimos una teoría fundamental tenemos que derivar de ella todos los casos prácticos que podamos, porque eso es precisamente lo que pone a prueba su cualidad fundamental. Igualmente, cuando analizamos los hechos contingentes estamos obligados a basarnos en algunas ideas irrefutables. Cuando digo que la política es una ciencia práctica no estoy diciendo que no deba contemplar ciertos principios necesarios. Por lo mismo, tampoco afirmo que los experimentos que lleva a cabo esa ciencia tengan que obtener un conocimiento completo del objeto que se trata de analizar. Quiero dejar claro esto porque los relativistas siempre utilizan esas contingencias y esas incertidumbres para intentar demostrar que las cosas pueden ser de muy diversas maneras, sin percatarse de que todas esas alternativas y posibilidades deben basarse siempre en algún principio fundamental, a partir del cual todas se deriven. Igualmente, tampoco se percatan de que no es necesario alcanzar un conocimiento perfecto de todo para estar seguro de las cosas. Aunque no se conozcan los detalles, los principios siempre se mantienen fijos y claros; siempre serán los mismos. Aunque no sepamos con exactitud qué deriva puede tomar la sociedad, y cuáles van a ser los descubrimientos que cambiarán nuestras vidas, sabemos que avanzaremos más rápido y mejor en la medida en que respetemos ciertas leyes generales y permitimos que los individuos que constituyen esa sociedad puedan trabajar en condiciones favorables. Para los liberales esas condiciones favorables vienen determinadas por la libertad. El Estado debe abstenerse de intervenir. No debería prefijar un camino concreto (con subvenciones que favorecen determinados desempeños), y tampoco impedir que los ciudadanos sigan el curso que ellos deciden (con impuestos que gravan sus acciones). La libertad es un principio fundamental, y su verosimilitud no depende de ninguna demostración detallada.

El mayor enfrentamiento con mi primo siempre gira en torno a las ciencias que tocan más de cerca al hombre: la política, la economía, la ética. Aquí es donde más se agrava su pensamiento relativista. Mi primo está a favor de esas doctrinas nacionalistas arraigadas en las zonas rurales (el padre de mi primo es oriundo de Gata, un pueblito del norte de Alicante que, a pesar de enmarcarse a pocos kilómetros de la costa, en las zonas más turísticas de la región, sigue conservando ese aire provinciano que tienen todos los pueblos), y en algunas localidades de España, que consideran conveniente emprender una inmersión cultural radical, aleccionando y adoctrinando a la ciudadanía, inculcando una serie de ideas subversivas y una patriotería barata que asegura que existen distintas clases de regiones, algunas con una historia más importante, tan distinta que merece una categoría a parte. Los separatistas son los encargados de materializar estas diferencias; desean crear una nación independiente, como si el mero establecimiento de la misma ya pudiera remediar todos sus males, que siempre achacan al país del que forman parte y que consideran invasor. Una ideología basada en una afirmación de este tipo nunca puede asumir los principios correctos que tendrían que corregir los defectos de un pueblo o de un gobierno determinado. Si lo más importante es que se gobiernen ellos solos, y si los causantes de los problemas siempre son los demás y ellos no tienen la culpa de nada, todas esas ideas solo pueden derivar en una cosa: el establecimiento de un régimen arrogante que facilite el ascenso de aquellos líderes que demuestren una petulancia y una estrechez mayores. Eso es lo que defiende cualquier nacionalista que apoye el derecho de autodeterminación, anteponiéndolo a todos los demás, prefiriendo las decisiones arbitrarias de los ciudadanos de una determinada región (estas decisiones sí son arbitrarias, y no los axiomas que critica mi primo por la misma razón), en vez de fijar los objetivos en la construcción de una nación más grande, donde poder implementar las ideas verdaderas, y en la que la legislación defienda a todos los individuos por igual y no se limite a complacer únicamente el gusto de algunos de ellos, del colectivo chovinista, de las minorías recelosas, o de una mayoría de enajenados. 

Mi primo afirma que el sentimiento más importante es el sentimiento de pertenencia, el sentimiento identitario que hace que te identifiques con un pueblo y una historia determinada. Esta ha sido siempre la argucia que han utilizado todos los tiranos cuando han intentado instaurar un régimen totalitario. Los pogromos siempre seleccionan a aquellos individuos que, según el pensamiento del líder, poseen unos sentimientos acordes con los destinos de la patria. Yo le digo a mi primo que las cosas más importantes no pueden basarse en una defensa que prima un sentimiento particular, sino en una que brinda la posibilidad de que las personas expresen el sentimiento que quieran, independientemente de lo que cada uno pueda considerar como sentimiento fundamental. Los sentimientos siempre han sido exacerbados desde el poder; en eso consiste la demagogia. Los líderes apelan a los sentimientos porque saben que el ser humano es fácil de convencer cuando se le invita a sentir algo. El sentimiento patriótico, de pertenencia, es uno de los afectos más arraigados que existen. El odio al extraño, al extranjero, y la exaltación de todo lo que tenga que ver con la familia o con el clan al que uno pertenece, es uno de los sentimientos más primitivos, y siempre ha sido el motor de todas las guerras, desde las primeras tribus nómadas a las naciones y los pueblos que se asentaron luego en determinadas partes del mundo. El sentimiento nacionalista prende con una simple chispa, y produce unas llamaradas enormes. Esto lo saben todos los líderes, y por eso alientan a las masas para que reivindiquen su derecho de autodeterminación. El régimen que disfruta el dirigente político depende de esto. Cuantos más países y gobiernos existan, más nichos habrá para que esa caterva de líderes, que está esperando una oportunidad, salte a la palestra y elabore un estatuto nuevo que satisfaga sus aspiraciones presidenciales. Existe un claro interés en esa arenga que hacen los líderes, alentando a las masas para que reivindiquen una patria nueva. Saben que este tipo de discursos darán lugar a muchos recelos y promoverán la división de los ciudadanos, y que ellos podrán encabezar entonces los gobiernos que surjan de estas escisiones, y establecer las normas que quieran los diversos grupos, las cuales no se basarán nunca en unos principios auténticamente generales. 

Mi primo es un relativista cultural a ultranza. No quiere un gobierno general, basado en unas leyes auténticas. Él solo quiere que existan todos los gobiernos que consigan segregarse. Luego ya habrá tiempo de establecer el marco legislativo correcto, y en todo caso no existe un marco legislativo único. En cambio, yo procedo al revés, asegurando primero un marco general correcto, y viendo luego qué diferencias legislativas pueden adoptarse en cada uno de los casos. 

Si todas las regiones que lo decidan pueden establecerse como nación, con tal de que haya un grupo mayoritario de ciudadanos que vote a favor de esta medida, hay que reconocer también que existen muchos marcos legislativos igualmente válidos. Si lo más importante es que los países se dividan y que los grupos de ciudadanos que así lo decidan puedan segregarse e instaurar una nueva nación, importa menos el tipo de nación que acaben constituyendo. Esto da pie a que cualquier tiranía pueda considerarse legítima, con tal de que ostente el poder en una región concreta del planeta.

Quiero que el lector se dé cuenta que existen dos tipos de problemas. No solo está el problema que surge a la hora de elaborar un marco legislativo concreto. También hay una cuestión previa. Antes hay que decidir si queremos que exista un marco legislativo, que sea el mismo para todos. Mi primo se equivoca a la hora de abordar esos dos problemas. En medio de la conversación, siempre quiere saber cuáles son las leyes que yo defiendo, para decirme a continuación que pueden ser (las mías) unas normas falsas, muy distintas de las que puedan considerar otros, a los que también habría que respetar (el relativismo consiste en un respeto desmedido hacia todo el mundo, incompatible con ese otro respeto a la verdad que solo puede honrar determinadas ideas, aquellas que son ciertas). Esta afirmación entraña dos acusaciones: 1- mis leyes son falsas, y 2- mis leyes son hegemónicas y no respetan a las otras. Estas acusaciones de mi primo se corresponden con esos dos problemas que acabo de referir: la elaboración de un marco legislativo correcto, y la decisión que debería evaluar la necesidad de un marco común, igual para todos. Analicemos cada una por separado.

1- Las leyes son falsas. Esta acusación de mi primo no tiene ningún fundamento real y está basada sólo en prejuicios suyos. Yo defiendo unas leyes diferentes a todas las demás, que tal vez por eso no se entienden bien. Son leyes que protegen la libertad individual, y por tanto nunca pueden estar equivocadas, ya que no pretenden establecer unas normas de conducta concretas, y únicamente dejan que las establezcan todos los individuos, con sus actos diarios. Cuando las leyes solo protegen la libertad, los ciudadanos acaban siendo los únicos responsables de las equivocaciones que se puedan cometer. Además, mis leyes están basadas en normas que no nacen para alentar la segregación, y que por tanto no intentan enfatizar los atributos de un pueblo en particular, sino que defienden los derechos que asisten a todos los individuos, por el mero hecho de existir. Mi primo no lo entiende esto, y por eso desea saber qué leyes defiendo yo, y cuando le digo que no defiendo ninguna virtud en particular, que mis leyes no pretenden fomentar ninguna aptitud, más allá del propio respeto que sirve para permitir que la gente se exprese y viva de la manera que quiera, mi primo dice que eso no son leyes ni son nada. 

2- Las leyes son hegemónicas. Mi primo también desea saber cuáles son las leyes concretas que yo defiendo para poder así achacarme una actitud totalitaria. Él piensa que la única forma de no caer en esos excesos totalitarios pasa por no defender de forma clara ninguna ley. Hay que aceptar el derecho de cada pueblo a decidir las leyes que quiera, ya que es imposible determinar cuáles serán mejores. Sin embargo, me resulta difícil entender que una defensa de algo no deba implicar algún tipo de convencimiento. Y cuando estamos convencidos de una cosa, no entiendo que no queramos también que tenga una aplicación general. Las ideas generales no son malas porque sean generales, sino porque son falsas. Si dudamos de la doctrina que queremos avalar, al menos tenemos que reconocer que existen algunas normas verdaderas que deberían poder aplicarse en cualquier caso, para lo cual no podemos defender la segregación de los países bajo cualquier circunstancia.  

Pero mi primo niega también este supuesto: el marco común. Con la misma fuerza, niega cualquier acusación que le haga quedar a él como un relativista carente de principios, aunque luego aplique ese relativismo en todas las esferas del conocimiento. Igualmente, mi primo niega que su visión sea la misma que tienen todos los totalitarismos, aunque luego defienda ese arbitrismo que abre la puerta a cualquier forma de política. Por el contrario, afirma que siempre tiene en cuenta al individuo. Mi primo dice que es liberal, y que defiende el individualismo. Esto resulta tremendamente sorprendente, viniendo de una persona con esas ideas. No consigo hacerle entrar en razón. No logro que vea la contradicción en la que incurre con su razonamiento. O se defiende al individuo y se pretende construir una nación que proteja esta entidad, cuanto más grande mejor (ya que así un mayor número de individuos serán defendidos), o se quiere favorecer a determinados colectivos, ya sean regionales, laborales, etc…, y entonces no se puede defender a todos los individuos. Mi primo dice que él defiende al individuo porque protege su derecho a decidir el gobierno que quiere, y a no estar obligado a obedecer unas leyes concretas y generales. Dice que el derecho de autodeterminación es la garantía para que los individuos puedan librarse de la tiranía y el absolutismo, que siempre intentará impedir cualquier disidencia. Esto sería cierto en el caso de que esa tiranía existiese, o si el derecho de autodeterminación no fuera reivindicado en cualquier circunstancia. Pero los nacionalistas consideran que este derecho es una condición suficiente, y que cualquier pueblo puede decidir en las urnas si quiere erigirse o no como nación. Es indudable que este pensamiento también animará a todos aquellos que quieran separarse para constituir una nación dictatorial. Por tanto, ese tipo de reivindicaciones no pueden suponer la base de ninguna defensa de los individuos (del hecho individual). Más bien están defendiendo a un tipo de individuo muy concreto: aquel que quiere dictar y promover las leyes que él decida en cada uno de los casos. 

Mi primo defiende la tiranía. Cuando uno defiende el hecho individual, y considera que lo más importante es que existan cuantos más individuos mejor, no defiende que algunos de estos individuos puedan segregarse y dividirse, porque las leyes tienen que proteger y garantizar la libertad de todos. El carácter general de la ley es la garantía del auténtico individualismo, aquel que protege a muchos más individuos y que hace hincapié en la importancia de esa égida absoluta. En cambio, si lo que se defiende es que existan regiones que se puedan constituir como Estados independientes, bloques de colectivos donde la libertad esté secuestrada por algunos hombres, que serán libres de elaborar una constitución propia, no se está defendiendo la individualidad y la libertad, sino a determinados individuos y grupos. Si se defiende determinado sentimiento (chovinista), no se defienden los sentimientos de todos, solo los de aquellos que suelen querer que todos sintamos lo mismo que ellos. Es conveniente no confundir estas dos defensas del individuo y de la libertad, porque son exactamente lo contrario. 

Mi primo sigue esa tradición platónica que siempre ha creído que lo más importante es encontrar un dirigente que presente una serie de virtudes muy concretas. En los diálogos que componen Las Leyes, Platón habla por boca del extranjero ateniense (Cicerón, en el primer libro de sus Leyes, dice que el extranjero ateniense es el mismo Platón) y afirma lo siguiente: “¿A qué conduce todo este razonamiento y que nos proponemos probar con él, sino que todo legislador un poco hábil, y sobre todo el de Creta, instruido como estaba por Júpiter mismo, no se propone otro objeto que la más acrisolada virtud, la cual, según Teognis, no es otra que una fidelidad a una prueba en circunstancias difíciles, fidelidad que se puede llamar con razón justicia perfecta?”. Toda la filosofía política de Platón pretende encontrar esas virtudes en función de las cuales el dirigente será capaz de obrar con suma diligencia. La filosofía política de Platón obtuvo eco en el maquiavelismo y en las ideas posteriores de Hobbes, que también buscaron esas virtudes. No fue hasta el periodo de los escolásticos españoles, y posteriormente con Locke y Hume, cuando se empiezan a cuestionar las ideas de Platón y Maquiavelo, y con ellas la idea del virtuosismo que debía caracterizar a los buenos gobernantes. Locke establece las bases para un estado de derecho que proteja al individuo frente al gobernante. Antes que él, Juan de Mariana había defendido el regicidio en aquellos casos en los que corriera peligro la vida de los ciudadanos. Estas actitudes filosóficas marcan un punto de inflexión en el pensamiento político, y separan dos concepciones muy distintas, que tienen arraigo en dos momentos de la historia muy diferentes. El maquiavelismo consideraba esencial ofrecer al príncipe una serie de argucias y fórmulas que le permitieran mantenerse en el poder el máximo tiempo posible, unas virtudes que debían seguirse a rajatabla, a pesar del sufrimiento que pudieran desencadenar en los ciudadanos. Pero los padres del Estado moderno vieron más importante garantizar la protección de esos ciudadanos, frente a los excesos que pudieran cometer sus dirigentes. De esta manera, inauguraron el periodo moderno de la ciencia política, que tiene al individuo como principio fundamental.   

Cuando uno se fija en unos sentimientos o unas virtudes concretas, no está defendiendo a los individuos, que siempre son diversos. Y cuando las virtudes que se defienden acentúan el carácter del líder, tampoco se salvaguarda la libertad de los ciudadanos. Si pretendemos adiestrar al gobernante, al objeto de conseguir que sea un líder idóneo, cometemos un error muy peligroso: confiamos en la infalibilidad del hombre. Los anarquistas creen en la infalibilidad de todos los individuos; por eso les dejan hacer. Luego están los demócratas, que creen en la infalibilidad de las mayorías, por eso confían en cualquier dirigente que salga elegido de las urnas. Y finalmente están los totalitarios, los platónicos o los maquiavélicos, que creen en la infalibilidad de un único individuo. Todos están equivocados: la infalibilidad está basada en un presupuesto falso. El único sistema que no incurre en este error, que no muestra esa arrogancia, que no fija de antemano unas virtudes concretas, que no señala cuales habrán de ser los mejores gobernantes o vendedores de ideas, y que asume de forma natural la falibilidad del ser humano, es el sistema capitalista, que permite la competencia, a sabiendas de que habrá muchos que no conseguirán tener éxito, al no aportar nada beneficioso a la sociedad. El capitalismo es un sistema de competencia que selecciona sólo aquellos trabajos que demuestran realmente alguna valía. El capitalismo promueve este mecanismo de selección, y para ello establece un marco normativo que se funda en la importancia del hecho individual. Son necesarios muchos individuos para asegurar ese mecanismo, para permitir la competencia y para conseguir que algunos de ellos descollen, obteniendo un éxito que acabe beneficiando a todos los demás, también a los más ineptos. En el mercado libre que establece el capitalismo cualquiera puede comprar y conseguir productos que han inventado y desarrollado las mentes más privilegiadas. Además, el precio siempre acaba siendo marginal, para acaparar mayor cuota de mercado, lo cual hace que aquellos que tienen pocos recursos también puedan beneficiarse de esta situación. Desde luego, no es un sistema perfecto, donde todos consiguen lo que quieren (si pretendiera la perfección no se distinguiría de esos otros sistemas que defienden los platónicos). Pero sí es el mejor sistema que existe, uno muy bueno, y el único que puede funcionar.

Sin embargo, mi primo, igual que todos los nacionalistas y los relativistas culturales, piensa que cualquier sistema es legítimo, siempre que esté apoyado por una mayoría. Esto es lo mismo que decir que hay que defender cualquier cultura. Dicha defensa nunca se basará en leyes apropiadas y objetivas, sino en decisiones arbitrarias que dependerán siempre de los gustos de las personas, o del grado de adoctrinamiento al que hayan sido sometidos los ciudadanos que decidan defenderlas. Esto implica promover también determinados comportamientos y virtudes, dándoles un marco legislativo favorable, cada vez más engorroso. 

Mi primo es un buen nacionalista. En su visión prima el sentimiento de pertenencia. Por eso nunca podrá creer en la libertad, aunque se le llene la boca cada vez que pronuncia esta palabra. Son cosas muy distintas. La libertad exige una defensa radical del individuo, no la defensa de un tipo de individuo o de un grupo de ellos. La libertad exige la defensa del hecho individual. El hecho individual está presente en todos los individuos, no sólo en aquellos que abrazan determinado sentimiento o cultura, o que quedan limitados dentro de determinadas fronteras. La libertad es una cualidad que exige una implementación total. No se puede querer que solo sean libres unos pocos. Normalmente, cuando se pretende la libertad de un pueblo en particular es porque se quiere someter a todos sus habitantes. Aquellos que creemos que la libertad es un principio universal deseamos que todos los pueblos unidos se acojan algún día a las medidas que determinan esa libertad. Queremos construir una nación más grande, y no dividir la que ya tenemos.

Lo que más tristeza me produce es constatar hasta qué punto mi primo puede llegar a defender los crímenes terroristas, con la falsa excusa de que España siempre ha sido un Estado opresor al que hay que combatir. Comparte los argumentos espurios de los asesinos, aunque al mismo tiempo diga que no lo hace, e intente limpiar su imagen y su conciencia. Sin embargo, cualquier mínima justificación o coincidencia con el terrorismo es en sí un hecho tremendamente lamentable. No sé de qué Estado opresor está hablando. España tiene muchos defectos, pero es una nación moderna que pertenece a la Unión Europea, en la que existe un marco legislativo garantista que aspira a proteger a todos los ciudadanos. En cualquier caso, es una nación que busca aliarse con los países más desarrollados y libres del planeta. Los nacionalistas, en cambio, buscan proteger solo a unos ciudadanos concretos, y siempre tienen puestas sus miras en la consecución de un objetivo retrógrado, una involución que consiste en restituir las fronteras, separar de nuevo a las personas, y dejarlas igual que antes, cuando el mundo no estaba conectado, cuando no existía el comercio mundial, y cuando todos vivíamos en aldeas aisladas y solo nos juntábamos para pelear. 

Cuando mi primo habla de un Estado opresor siento que está en un universo completamente distinto del mío. La doctrina nacionalista ha minado su inteligencia hasta un extremo insoportable. Es asombroso el poder que puede llegar a tener esta ideología, capaz de inflamar las mentes más cabales y educadas. Considero que mi primo es una persona de una cierta categoría intelectual. Por eso me asombra que se avenga a esas directrices paletas y totalitarias, poniéndose del lado de los agentes más estúpidos, y acompañando a todas esas personas que creen que España sigue siendo un Estado franquista, o que continúa oprimiendo y expoliando a las colonias (que ahora son las regiones del extrarradio), como lo hacía antaño, cuando era un imperio decadente y se resistía a perder esa condición. 

Sin embargo, a pesar de todas nuestras desavenencias, o tal vez gracias a ellas, mi primo mantiene una convicción que lo aleja de los planteamientos que defiende, y lo aproxima más a los míos. Yo creo que los enfrentamientos dialécticos nunca deberían poner en riesgo una buena relación. Esta convicción deriva directamente del individualismo que yo defiendo. Hay que respetar (hasta cierto punto) las diferencias de carácter de los demás, y aceptar todos los pensamientos y los gustos, aunque no coincidan con las virtudes que uno desearía, siempre y cuando no intenten imponerse por la fuerza. Este respeto no consiste en aceptar la independencia de cualquier colectivo regional, por los motivos que sean, ya que depende de unas leyes generales que tienen que proteger la independencia de todos los individuos, sin tener en cuenta la región que habiten. Ese respeto tampoco consistirá en quedarse callado, igual que hacen muchos miembros de mi familia, para que parezca que existe algún acuerdo. Hay que encajar los golpes sin enojarse, o con un enojo que se va a las primeras de cambio, en el momento que termina la discusión. 

Los cementerios no son un ejemplo de paz y de respeto, porque allí nadie tiene la posibilidad de iniciar ninguna discusión; todos están muertos. La autentica paz se consigue cuando los vivos, en el uso de sus facultades, deciden dejar las armas y convivir de forma tranquila. De igual modo, el respeto hacia la opinión del otro no queda confirmado cuando se evita la discusión, sino cuando, habiéndola tenido, se decide seguir aceptando al oponente. Eso es algo que echo de menos en mi entorno (mis parientes son muy dados a callarse la boca, para no alterar la paz de la casa, para no despertar viejos resentimientos, o para no armar un escándalo que dañe la imagen de la familia). Y es algo que admiro profundamente en mi primo, con el que siempre puedo hablar sin ningún tipo de tapujos. Mi primo discute sin apelar a las formas. Le importa menos que nos exaltemos o que podamos dar una imagen indebida. Esto permite centrarnos en el tema que queremos tratar. No es como esos otros que, habiendo sido acorralados argumentalmente, sin nada más que decir, empiezan a analizar y desaprobar la forma que uno tiene de discutir. 

Espero que todo siga igual, y que podamos discutir muchos años más. Aquellos que nos reprenden cuando discutimos, afirman que estamos perdiendo el tiempo, que nunca podremos llegar a un acuerdo. No entienden que la discusión sólo tiene sentido cuando existe desacuerdo. Piensan que el mero hecho de no alcanzar un consenso significa que la discusión no sirve de nada. Nosotros en cambio sabemos muy bien que todas esas discusiones tienen una gran utilidad. Sirven para distraer la mente y hacerla trabajar. Sirven también para elaborar una defensa que permita asentar las ideas que uno tiene. Y sobre todo sirven para asentar la amistad, que será más sólida a medida que se ponga a prueba y se endurezca con el calor de los debates. Para todo esto sirven las discusiones, y no hace falta que el otro te dé la razón o se avenga a lo que tú dices. No es necesario ese tipo de acuerdos. Basta con querer seguir discutiendo, para lo cual solo es necesario reafirmar la amistad una y otra vez, después del enfrentamiento.      

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La respuesta de Walter Block a una pregunta sobre Cataluña, o por qué los anarcocapitalistas no son lo que dicen ser

¿Se imaginan a un liberal que defienda la libertad individual bajo la premisa de que todas las personas pueden hacer lo que les dé la gana, incluso los delincuentes y los asesinos? Pues eso es lo que hacen en esencia algunos liberales cuando defienden la secesión nacional casi a cualquier precio. Lo curioso es que alegan en su favor que lo hacen por principios. Ahora bien, hay que ver cuáles son esos rudimentos que utilizan para justificarse, en los que dicen apoyarse, para transmitir integridad. Los principios no son buenos porque sean principios, sino porque tengan un contenido adecuado a la realidad. Y una persona tampoco es íntegra porque utilice principios, sino porque defienda la verdad y la justicia. Los asesinos también tienen principios. En este caso, los principios de algunos liberales anteponen la secesión colectiva de una región determinada a la libertad franca y el derecho que tiene cualquier ciudadano a ser libre. Es la eterna paradoja de la tolerancia de Popper. El principal pecado del liberalismo consiste en confundir la libertad con el libertinaje, los derechos individuales a los que sin duda tienen acceso las personas que respetan las leyes, con los derechos colectivos de casi cualquier entidad que podamos imaginar. Por ejemplo, muchos liberales defienden la secesión de Cataluña a pesar de asumir de antemano, con total naturalidad, que la comunidad autónoma en cuestión acabará convirtiéndose en una república socialista. Y dicen que lo hacen por principios, para no caer en la posición opuesta, la del utilitarismo. No se dan cuenta que están haciendo todo lo contrario, alejarse de los principios que defienden al individuo, para caer a continuación en la más grave y común de todas las equivocaciones liberales, aquella que denunciaba Popper en su famosa paradoja de la tolerancia, aquella que lleva a pensar que cualquier entidad puede hacer lo que le venga en gana, con tal de decir que lo hace porque es libre o porque así lo quiere la mayoría. Es fácil hablar de mayorías cuando puedes encoger el territorio todo lo que quieras para tener en cuenta solo a aquellas poblaciones locales que reivindican la separación. Cualquier minoría se convierte entonces en una mayoría, con lo que el principio deja de tener sentido. Del mismo modo, cualquier declaración se puede convertir en un principio liberal si lo único que se utiliza como filtro es una idea vaga de libertad basada en el continente del concepto y no en su contenido real, en la propia libertad y no en lo que se hace con ella. Por supuesto, Cataluña podría ejercer su libertad si acabara independizándose. Pero, ¿a costa de qué?, ¿con qué consecuencias?, ¿y con cuántas víctimas? Eso es lo que hay que analizar en primer lugar. No podemos caer en ese absurdo concepto absolutista que manejan los anarcocapitalistas, con el que pretenden enarbolar la bandera del liberalismo, y convencernos al resto de lo íntegros que son. Ni son probos ni son justos.

A menudo me enfrento con anarquistas de mercado, y en todos los casos parece que tengan una aureola de luz alrededor de sus cabezotas, o por lo menos eso es lo que ellos piensan. Se creen los guardianes de los principios liberales, los únicos que son fieles a los preceptos del movimiento, aquellos que llevan los principios hasta sus últimas consecuencias. Eso te dicen. En este pequeño artículo creo haber demostrado que en realidad son unos farsantes. Sus principios no son tales. Y su defensa no tiene nada que ver con la libertad que tradicionalmente ha defendido la Escuela Austriaca y la mayoría de corrientes liberales.

A algunos les costará creer que los liberales puedan llegar a estas conclusiones, siendo que se tienen como los máximos defensores del individuo. Si no me creen, lean la respuesta del economista de la escuela austriaca Walter Block (por supuesto un anarcocapitalista confeso) a una pregunta de Erick Flores:

– Profesor Block, el gobierno catalán quiere separar Cataluña de España. En principio, cualquier libertario apoyaría este proceso, pero tiene al menos tres problemas: primero, se basa en mentiras (falsificación histórica y adoctrinamiento en las escuelas); en segundo lugar, ¿qué pasaría con aquellas personas que quieren permanecer en España (que bien puede ser la mayoría del pueblo catalán)? y tercero, en caso de éxito, la supuesta “República Catalana” sería casi un Estado socialista. Por lo tanto, desde un punto de vista utilitario, en este momento sería mejor quedarse en España que separarse. ¿Qué piensa? Gracias por su atención.
Sinceramente, D.

+ Querido D: Primero, no soy capaz de juzgar las “mentiras” que usted menciona. En segundo lugar, las personas que quieran permanecer en España, o establecer su propio país separado de la nueva nación de Cataluña, deben ser autorizados a hacerlo. Tercero, sí, desde el punto de vista utilitario, no se debe permitir que los catalanes socialistas se separen. Pero desde una perspectiva libertaria, la libre asociación es crucial. Nadie, ni siquiera los zurdos, deben ser obligados a asociarse con las personas contra su voluntad. Es una lástima que la mayoría de los separatistas (Quebec de Canadá, Irlanda del Reino Unido) sean socialistas. Pero, incluso los socialistas tienen derechos, lo sostengo. Me doy cuenta de que esto es una situación complicada, ya que los socialistas no conceden a nadie más derechos, pero, como un libertario firme, trato de decidir por principios, no importa el caso. Saludos, Walter Block.

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La energía no se crea ni se destruye, y las pensiones tampoco

La ley de conservación de la masa, ley de conservación de la materia o ley de Lomonósov-Lavoisier, es un principio fundamental de las ciencias naturales. Dicha ley afirma que la masa total en un sistema cerrado permanece siempre constante, es decir, la masa consumida de los reactivos que constituyen ese sistema es igual a la masa de los productos obtenidos en la reacción. Esto se puede trasladar, mediante una simple asociación, al caso más cercano de las personas. Lo que produce una sociedad solo puede ser igual a lo que consume. Por ello, los individuos que componen el sistema social tienen que tender a igualar sus gastos y sus ingresos. Si no es así, el sistema acaba sufriendo algún tipo de desequilibrio. Por supuesto, ningún país es un sistema completamente cerrado, y por tanto existe la posibilidad de pedir créditos a otras naciones y seguir endeudándose. Pero esto tiene un límite claro, que viene marcado por la morosidad y la credibilidad en los pagos del país deudor. A todos los efectos, la sociedad planetaria como conjunto sí que puede considerarse un sistema cerrado, que tarde o temprano acaba cobrándose las deudas. 

La solidaridad intergeneracional en la que se basan las pensiones en España es la causa de que ahora la caja del Estado no cuadre para pagar a todos los jubilados. El problema es el mismo de siempre: es un problema más genérico. La solidaridad forzosa en la que se basa este sistema acaba distorsionando la relación que debe existir entre ingresos y gastos, e impidiendo que ambos se igualen en el medio plazo.

Tanto la solidaridad intergeneracional como la solidaridad interterritorial, como cualquier otro tipo de solidaridad, acarrean siempre los mismos problemas, abocan a las sociedades a un mismo tipo de vía muerta. Dicho problema solo se soluciona cuando los ingresos y los gastos se hacen recaer sobre la misma persona, obligándola a depender solo de sus ganancias o sus esfuerzos.

La desigualdad entre ingresos y gastos es también la causa principal que ocasiona las burbujas recurrentes que padece la economía mundial cada cierto tiempo. La gente gasta más de lo que produce, y luego tienen que pagarlo los abuelos, que usaron su casa como aval, o los nietos que se ven obligados a buscar trabajo en plena crisis. Al final, alguien tiene que cargar con las deudas. Y lo peor es que siempre suelen pagar el pato aquellos que no tienen la culpa de nada.

Miles de personas salen ahora a las calles para exigir al gobierno que siga persistiendo en el mismo error. Quieren que suba las pensiones, lo cual (en el sistema actual) solo se puede hacer a cargo de los ingresos que obtienen los trabajadores actuales. De esta manera, no hay forma de saber lo que ha ganado cada cual a lo largo de su vida, y por tanto lo que puede gastar en un momento dado. Y tampoco hay forma de solucionar el problema de fondo.

Para más inri, muchos exigen que sigamos cayendo en el mismo error que nos ha llevado hasta aquí: la solidaridad obligada (las pensiones públicas). La única solución sin embargo es hacer que los gastos y los ingresos que afectan a una misma persona tiendan a igualarse en el tiempo, lo que siempre se ha llamado cuadrar las cuentas. Y la única medida a tomar para conseguir esto es la de privatizar las pensiones, para que cada uno gaste solo aquello que ha producido (¡Mira que es sencillo el razonamiento!). Esto, que debería ser considerado una teoría física y una verdad aplastante, basada en la ley de la transformación de la materia y la energía, resulta que todavía es motivo de enconados debates y discusiones por parte de la mayoría de economistas. Muchos son incapaces de ver la raíz del problema, que es mucho más profunda que la mera incertidumbre que generan a día de hoy las maltrechas pensiones. Por eso insisten una y otra vez en aplicar medidas que solo pueden agravar la cuestión de fondo. En pleno siglo veintiuno todavía seguimos discutiendo la forma geométrica que tiene la Tierra, sin ponernos de acuerdo.

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Nacionalismo español versus nacionalismo separatista

Los que comparan el nacionalismo catalán con el español deberían saber que, mientras el primero se basa en la negación radical de cualquier principio de igualdad (aplicable a todas las personas), el segundo subraya la importancia cardinal de tales principios, cualquiera que sea el contexto social. El primero solo concede legitimidad a las instituciones si sus leyes se aplican a determinadas comunidades, mientras que el segundo tiende a concebir la ley como algo que está al margen de la raza, el gremio o el lugar de nacimiento.

El nacionalismo periférico concede a la descentralización un valor absoluto y exclusivo. Mientras más descentralización exista, mejor le irá al país. Su objetivo final es la completa destrucción de la nación: la secesión. Por el contrario, el nacionalismo español aboga por una descentralización moderada, que conserve algunas competencias centrales. Uno se obstina en observar solo lo que nos divide, y el otro conviene en defender también aquello que nos une. Por tanto, no pueden ser más opuestos.

El nacionalismo de corte excluyente es incapaz de apreciar todos los matices de la realidad, y solo alcanza a ver una alícuota: los particularismos. En cambio, el nacionalismo español contempla el mundo desde una atalaya más alta, observando todo el paisaje, lo que nos separa, pero también lo que nos une, las diferencias en competencia, pero también las condiciones generales que estarían permitiendo esas diferencias. Uno se quiere cargar la unidad española. El otro en cambio solo habla de recuperar algunas competencias esenciales.

Por supuesto, yo me quedo con la visión más general, la idea de que existen cosas fundamentales que son comunes y cosas particulares que son privadas. Y lo que no voy a aceptar es que se pretenda comparar los dos tipos de nacionalismo (las churras con las merinas), como si todos los que defendemos la idea de España (una cierta unidad) pudiéramos ser tachados también de nacionalistas radicales. El auténtico nacionalista es aquel que no cree en ningún fundamento general, y todo lo condiciona al terruño en el que vive. Por el contrario, el nacionalista español, aunque respeta la división provincial, la deslocalización del poder, no pierde de vista tampoco los fundamentos centrales que dan solidez a ese proyecto, y el acondicionamiento del terreno de juego (el contexto internacional) que estaría permitiendo la globalización de aquellos principios de libertad que se dicen defender.

Los independentistas, y algunos liberales como Rallo (vease: https://blogs.elconfidencial.com/economia/laissez-faire/2019-05-27/elecciones-municipales-autonomias-contrapoder-derecha_2037130/?fbclid=IwAR3fQYTjm_ubbbbJ0M5W02MQDKIjwoRstQLwNukucKZD1PC20EbClDueies), se escudan detrás del papel que ellos adjudican, no sin cierta razón, a la organización territorial autonómica, como importante contrapoder y alternativa de gobierno. Pero ese papel lo pueden desempeñar perfectamente las provincias y los municipios, evitando así las duplicidades innecesarias y la deriva nacionalista. Eliminar las autonomías no es lo mismo que centralizar todo el gobierno, como parecen afirmar algunos rallistas. Esa relación que intentan hacer los seguidores de Rallo es totalmente falsa. Para aumentar o disminuir el grado de descentralización, y fomentar con ello la competencia fiscal, no es necesario disponer de varios niveles territoriales. Puedes centrarte en uno solo y aumentar o disminuir a continuación algunas de sus competencias políticas o económicas. Y sobre todo, no hace falta un nivel (autonómico) que lo único que hace es exacerbar el espíritu de conquista que solivianta a algunos políticos, y que promueve en otros el sentimiento tribal que alimenta el odio entre las regiones, y el nacionalismo excluyente.

El objetivo principal que persigue cualquier búsqueda intelectual, ya sea de científicos o de filósofos, es conseguir integrar y relacionar los aspectos más particulares de la realidad con aquellas leyes universales que trascienden el plano de lo cotidiano. Solo de esta relación es de la que sale todo el conocimiento que el ser humano va acumulando sobre el mundo a lo largo de la historia. Y la política no es una excepción. Todos aquellos que rechazan lo universal en favor de lo particular (nacionalistas y secesionistas), y los que al revés se quedan con lo universal mientras ningunean la vida particular y pisotean las libertades individuales (totalitarios), no saben cómo funciona en realidad una sociedad moderna, y tampoco pueden arrogarse ningún éxito duradero. Solo una España unida en lo universal, pero respetuosa al mismo tiempo con las particularidades y capacidades de cada provincia o cada individuo, es capaz de integrar en una única teoría política todos los niveles de concreción necesarios que requiere un análisis profundo, y todas las posibilidades que ofrecen esos niveles de acción; la única que puede aplicar una acción eficaz para la organización del territorio.

Los españoles (algunos) que abogamos por la unidad territorial no estamos a favor, ni de la España herida de muerte que quieren los nacionalistas, ni de la España completamente centralizada que algunos difamadores dicen que defendemos. Lo que queremos es una España viva formada por muchas células provinciales en libre competencia, que no pierda por ello su identidad de nación. Ni somos iguales que los separatistas, ni somos centralistas estrictos. No nos equiparen con ellos, y tampoco tergiversen el mensaje. Nosotros somos los únicos que combinamos un mundo de fundamentos con una realidad independiente y particular. Precisamente, esa es nuestra mayor fortaleza, no somos nacionalistas, y tampoco somos ese espantajo absurdo que agita Rallo en los medios de comunicación para trasmitir la idea de que el españolista, cuando aboga por la desaparición de las autonomías, lo que quiere en realidad es concentrar todas las competencias en el Estado central, como si las autonomías fueran las únicas unidades territoriales legítimas, las únicas sobre las que se puede actuar para contrarrestar el poder. Antes bien, existen muchas más provincias que autonomías.

Los españoles no estamos en contra de la descentralización. A lo que nos oponemos es a la mala descentralización, la que quiere cargarse el Estado. ¿Que sentido tiene el traspaso de competencias si al final ya no queda nada que traspasar? No se puede acusar de centralistas a quienes creen en el estado de las provincias. Y sobre todo, no se nos puede acusar de nacionalistas. Nuestra pretensión no es la de organizar la sociedad atendiendo exclusivamente a la división en distintas regiones, sino la de hacerlo contemplando también el hecho más importante que nos une.

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Socialismo: hoguera de vanidades, promesas incumplidas, naturaleza muerta

Decía Margaret Thatcher que el peor enemigo del socialismo no es el capitalismo. Es la realidad ¡Que gran razón! Si tuviera que elegir una clasificación simple para ordenar la abigarrada cantidad de comportamientos que caracterizan a la especie humana, sin duda me decantaría por esa que, sin aire de ofender, separa a los idealistas por un lado y a los realistas por el otro. Esta clasificación queda de manifiesto con carácter especial cuando tratamos de establecer las bases de la política. Resulta infinita la cantidad de cantinelas que alimentan los deseos más vanos del ser humano cuando éste se pone a especular sobre la sociedad que quiere dejar a sus hijos. Es casi seguro que no existe una ciencia más teñida de ilusiones que aquella que se da en llamar ciencia política. Resulta patente la miríada de embaucadores y turiferarios que doran la píldora y suavizan una realidad para que parezca menos cruenta de lo que es.

No hay prácticamente ningún tema de conversación en el que los socialistas (y por extensión todos los políticos) no hagan acopio de una retórica hiperbólica para dulcificar la realidad, atraer a sus correligionarios y conservar el mandato. La ciencia es una trituradora de mitos, la mayoría de ellos están basados en vanas esperanzas y utopías. Pero la principal contumacia que acusa el hombre es la confusión que sufre a la hora de distinguir lo que es la realidad y lo que desearía que fuera.

Pongamos un ejemplo concreto. Lo ideal sería que no se cometieran violaciones y que todos los abusos hacia la mujer tuvieran un castigo ajustado a derecho. Pero esto es imposible; ni la justicia más implacable puede resolver positivamente todas sus pesquisas. La única forma de atrapar y condenar a todos los violadores es metiendo en la cárcel a todos los presuntos delincuentes. Pero para esto hay que saltarse el principio más importante que armoniza el derecho, la propia presunción de inocencia. Sin embargo, asombra la cantidad de personas que no tienen reparo en hacer esto. Hasta ese punto está dispuesta a llegar la izquierda para reivindicar su política feminista. No les vale la realidad. Desearían que todos los delincuentes pudieran estar entre rejas. Y, para conseguirlo, no les importa aplastar y segar la vida de un montón de inocentes. Suelen decir que es mejor condenar a unos cuantos inocentes que tener a un violador en las calles. Esa misma monserga fue aplicada por el comunismo totalitario para teñir la sociedad de rojo durante las grandes revoluciones del siglo XX. Había que conseguir una sociedad igualitaria, y si para eso teníamos que cargarnos a una parte considerable de la población, debíamos estar dispuestos a hacerlo. Al final la sociedad igualitaria no se consiguió; no hay forma de engañar a la realidad. Lo único real fueron los millones de muertos que quedaron por las cunetas. Se dulcificó la verdad con todo tipo de promesas para, a continuación, recrudecer la vida hasta un nivel nunca antes visto.

Otro ejemplo claro de bonhomía política son las migraciones. La izquierda siempre reclama libre circulación de personas, pero evita pronunciarse sobre las consecuencias de una inmigración descontrolada. Lo ideal sería que no existieran fronteras. Pero para llegar a ese punto primero hay que resolver otra serie de problemas más acuciantes. No podemos abrir las vallas si antes no nos aseguramos de que las personas que transitan entre las distintas zonas geográficas del planeta lo hacen en condiciones legales, para trabajar u ofrecer algún servicio real a la sociedad que los acoge. No podemos abrir las fronteras sin antes asegurarnos de que el socialismo no va a ofrecer ayudas y subvenciones a todas las personas que entren al país, hasta quebrar la caja del Estado. No podemos abrir las fronteras a naciones que en principio todavía no han superado la Edad Media, con culturas incompatibles con el estado de derecho al que se van a acoger, con problemas graves de integración, o con costumbres antidemocráticas incompatibles con la nuestra.

Pero todo esto a la izquierda le importa un bledo. Su eslogan sólo insiste en dejar pasar a todo el mundo. No obstante, previamente se encargan de cobrar altos aranceles a todos los productos que vengan del exterior, condenando a aquellas personas más hábiles y trabajadoras que envían esos productos desde otras regiones del mundo y que ni siquiera necesitan desplazarse a nuestros países para ofrecernos algo. No es fácil entender porqué hay que abrir el paso a cualquier persona que lo pida, pero hay que restringirlo cuando de lo que se trata es de dejar pasar los bienes que producen esas personas. Por una parte, se castiga el trabajo realizado (los productos importados) y por otra se permite entrar a todo hijo de vecino sin evaluar antes la necesidad real de mano de obra o la idoneidad ideológica del inmigrante. Así opera el socialismo.

Por denunciar estas cosas te acusan de racista o machista. Si acaso dices que hay que respetar la presunción de inocencia, eres además un fascista.

Playa del tarajal. Un grupo de inmigrantes asaltan a nado la frontera española. La policía responde con armas disuasorias. Se ahogan 15 personas. La justicia resuelve que no hay evidencia de que los policías incurrieran en un delito grave de omisión de socorro. No se puede demostrar. Por supuesto, es posible que algún agente, viendo como se acercaba aquella marabunta de nadadores, decidiera lanzarles pelotas a la cabeza a ver si con suerte mataba a alguno. No obstante, me parece más lógico pensar que las cosas ocurrieron de otra manera. La policía está adiestrada para disuadir los asaltos, cosa que por otro lado es perfectamente normal. Los inmigrantes intentaban pasar esa barrera fronteriza a nado. Era de noche. Casi no sabían nadar. Se asustaron. No creo que ningún policía en el ejercicio de sus funciones pueda sentarse en la playa y recibir con aplausos a los inmigrantes. Pero tampoco es lógico pensar que planeasen tirar a matar. El hecho luctuoso fue una verdadera desgracia. Nadie en su sano juicio desea que esos inmigrantes mueran ahogados en las aguas. Y por supuesto tampoco la policía. La omisión de socorro es un delito tipificado en el código penal que tienen muy presente los agentes del orden que han sido adiestrados para salvar vidas y proteger a la población. En cualquier caso, la justicia no ha podido demostrar nada. Sin embargo, ¿cuál fue la lectura que hizo la izquierda en bloque? Pues para una gran mayoría los policías debían de haber sido condenados por asesinato en primer grado. De nuevo se cargan la presunción de inocencia y afean a los jueces para asegurarse una caza segura. Da igual la realidad. No importa que no podamos demostrar los hechos. Tampoco importa que exista la posibilidad real de que los policías actuasen correctamente, sin pretender matar a nadie. Lo único que interesa es meter entre rejas a todos los sospechosos.

De nuevo, vemos como un hecho real es completamente distorsionado por la maquinaria del partido y la bonhomía del votante. Todos deseamos que no muera nadie. Pero, aquellos que solo se guian por el deseo, confunden habitualmente estos sentimientos con la realidad, y creen que las circunstancias acaecidas solo podían tener una solución positiva. Si mueren personas, tiene que haber necesariamente algún culpable cerca. Y quién mejor que la policía para recibir esta acusación.

Para asegurarse de que todos los violadores acaban con sus huesos en la cárcel, la izquierda está dispuesta  saltarse a la torera la presunción de inocencia y condenar a todos los inocentes que haga falta. Les llaman mártires, pero no les preguntan si realmente están dispuestos a sacrificar sus vidas. Igualmente, al idealizar el mundo, los socialistas también quieren dejar pasar a todos los inmigrantes que así lo deseen. Para ello, están dispuestos otra vez a vulnerar un código de conducta fundamental, necesario en las relaciones internacionales de cualquier país, la capacidad disuasoria que tienen los ejércitos y la policía que se encarga de cumplir las leyes de los respectivos países.

Podemos decir que queremos una sociedad más libre, en donde cada vez haga menos falta que haya fronteras. Pero lo que no podemos es pretender que esas fronteras dejen de funcionar en el estado actual. Nuevamente, la izquierda confunde los deseos (de futuro) con la realidad del ahora. Y para ello vuelve a condenar a una infinidad de inocentes, todos los que a buen seguro tendrán que soportar con sus impuestos una inmigración masiva, descontrolada, subvencionada, y delictiva. Para asegurarnos que pasan la frontera todas las personas honradas que vienen a trabajar (y que realmente son necesarias), tenemos que dejar pasar a todo el mundo, a pesar de que ello implique una aglomeración de personas difícilmente sostenible.

Los recursos son limitados. No obstante la ensoñación del socialismo es infinita; juega a creer que no existe ningún tipo de límite. Eso es precisamente lo que diferencia a las personas sensatas de aquellas otras que no lo son. Los límites. La realidad está llena de límites. La ciencia intenta realizar una aproximación congruente. Cada nueva teoría es un intento de saber qué márgenes puede abrazar la nueva explicación (o generalización). Pero el socialismo solo ve deseos. Existen dos tipos de hombres. Los primeros son conscientes de sus posibilidades. Los segundos son esclavos de sus pasiones. Los primeros tienen claro hasta dónde pueden llegar. Los segundos tienen claro que ninguna realidad les va a estropear el plan. Los primeros son científicos y escépticos. Los segundos son hiperbólicos, incautos, cándidos… y socialistas.

Jamás se ha podido clasificar mejor a los hombres como cuando se dijo que hay unos que tienen los pies en la tierra y otros que tienen la cabeza en las nubes. La clasificación que se hace en política para diferenciar a la derecha liberal de la izquierda socialista es un caso particular. No en vano, la política es el mayor criadero de ilusos. Todos prometen. Todos aprenden a imaginar cómo les gustaría que fuera el mundo (pero sus mandatos son escasos, y cuando se extienden por tiempo ilimitado es porque se han convertido en tiranos). Todos quieren opinar. Todos pueden opinar (en democracia), el diletante y el experto, el ama de casa y el ama de llaves, el párroco y el funambulista. Solo hay que tener dieciocho años. No es extraño que la política termine convirtiéndose en un conjunto esotérico de habilidades, sepulcros blanqueados y sitios comunes. Los tontos porque son tontos. Y los listos porque son demasiado listos. Es imposible detener los deseos de tanta gente expresados en las urnas en una jornada maratoniana, de baño de masas.

Hoy en día se utiliza a los dirigentes políticos para suplantar a los ídolos sagrados abatidos por el Nietzscheanismo. Y el paraíso se convierte de repente en una cosa pedánea (y pedante), aquí en la tierra, previo pago de una cuota, que a veces tiene el valor de la vida. El marxismo es la única teoría supuestamente científica que ha requerido de millones de cobayas humanas para refutarse. Margaret Thatcher sabía lo que se decía. La realidad es la principal enemiga del socialismo. Ilusiones vanas. Hoguera de vanidades. Promesas incumplidas. Víctimas propiciatorias. Mártires. Izquierda mediática. Olor a cerrado. Naturaleza muerta. Gente inocente en la cárcel y depredadores fuera. Porque eso sí, todos los hombres acusados de violencia machista tienen que pasar por la cárcel, aunque no se demuestre que son culpables. La propia palabra de la mujer vale como prueba. Pero los violadores reales, esos son víctimas del sistema. Una vez cumplida la condena hay que darles otra oportunidad, independientemente de cómo estén de arrepentidos.

Todos los hombres son malos. Toda la policía dispara a matar. Todos los delincuentes tienen derecho a una segunda oportunidad. Las víctimas son siempre buenas, y nunca tienen la culpa. El sistema es ese ente abstracto al que siempre se puede culpabilizar. Y los que gozan de una posición privilegiada dentro de él son siempre responsables de todas las atrocidades, y da igual que hayan alcanzado esa posición con esfuerzo e ingenio, siempre serán sospechosos.

El mundo está hecho de una mayoría de estúpidos y pobres inutiles que odian y envidian a una minoría de empresarios ricos, a los que demonizan solo por el hecho de ser más poderosos que ellos. Olvidan que el poder y la capacidad, o el estado social, también se puede lograr aportando cosas buenas a la humanidad. Olvidan que las mejores personas son las que se hacen ricas satisfaciendo a más gente. Pero ellos jamás harán nada provechoso. Solo se limitan a condenar a los poderosos, para lavar sus culpas y esconder su vergüenza. O simplemente porque son tan estúpidos que no saben diferenciar la verdad de la mentira. Pero la verdad no se puede esconder, y tarde o temprano viene como la muerte, para llevarse las almas que acaso osaron ponerla en duda. El peor enemigo del socialista es la realidad, decía Margaret Thatcher.

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Mis comentarios en Facebook – Año 2016

Año 2016: parerga y miscelánea

Miércoles, 28 de diciembre de 2016 a las 13:10 UTC+01

Los axiomas son postulados absolutos. Pero incluso si no lo fueran, admitiendo alguna de las críticas de sus enemigos, lo que está claro es que siguen siendo generalizaciones fundamentales, imprescindibles para conocer la realidad. Toda crítica a los axiomas es una futilidad sin demasiado recorrido.

Miércoles, 28 de diciembre de 2016 a las 12:52 UTC+01

Pero que mania con decir que el liberalismo no se basa en evidencias científicas, o que no se basa en la filosofia y la lógica. SE BASA EN LAS DOS COSAS Y LAS DOS APORTAN COSAS. Vale ya de tanto maniqueísmo. Este grupo trata el liberalismo desde el punto de vista de la ciencia. Otros grupos abordan su filosofía. Y bien está.

Lunes, 26 de diciembre de 2016 a las 23:17 UTC+01

Vamos a ver si soy capaz de explicarme. El principio fundamental no puede ser el respeto a la propiedad privada porque es evidente que ese respeto no existe siempre, ni siquiera en la mayoría de relaciones humanas. Lo que hay que buscar es un principio universal. El respeto a la propiedad es una asunción o adopción humana sometida a derecho, excepcional, exclusiva de algunas sociedades, que proviene y resulta de observar la naturaleza y colegir sus principios y condiciones más básicas. Y son esos presupuestos básicos los que tenemos que determinar. Puesto que la naturaleza de las cosas no tiene otro fundamento que la existencia de individuos con intereses particulares, la libertad individual, la existencia y la acción de esos individuos es el principal motor de cualquier evolución y mejora natural. Por mor de esto, cualquier medida social que respete los incentivos que ponen en marcha las acciones individuales, fomenta en la misma medida la evolución y el progreso de los sistemas. Y dado que la ética tiene por objeto establecer las normas dirigidas al bien, y en la medida en que el bien es lo que se supone o se espera que debe ocurrir teniendo en cuenta la realidad, y sabiendo que ocurre y evoluciona solo aquello que funciona y aquello que se ajusta a un criterio de verdad, y puesto que la mayor realidad de todas es la que queda expuesta con el principio de la libertad individual, la normativa ética correcta deberá ajustarse a este principio, respetar la individualidad, la vida y la propiedad privada. Y eso es, en resumidas cuentas, lo que relaciona la ética con la naturaleza, y sus normas sociales (particulares de una comunidad) con los principios naturales más objetivos (de suyo universales). En la revista Proceso de Mercado tengo publicado un artículo donde explico más en detalle la naturaleza universal del principio de libertad individual. Aquí dejo el enlace al número donde aparece dicho artículo, por si alguien está interesado en leerlo. https://elreplicadorliberal.com/2016/01/22/la-libertad-individual-objetivo-y-metodologia-de-la-escuela-austriaca-de-economia/

Domingo, 25 de diciembre de 2016 a las 21:51 UTC+01

Parerga y miscelánea actualizó su estado.

La mecanización de la sociedad no empeora la vida y por tanto no se le puede tener miedo. Los robots no vienen a destruir nada, sino a construir una sociedad más eficaz: 1. Los robots destruyen muchos puestos de trabajo pero también generan otros nuevos. 2. Los robots incrementan la productividad y abaratan los costes y el precio de todas las mercancías, con lo cual benefician a todos los consumidores, y de éste modo todos pueden trabajar menos para acceder a los mismos bienes, o trabajar lo mismo para obtener más productos y generar más tránsito de mercancías y más empleo. 3. Los robots amplifican el papel que habitualmente juega la microeconomía, y por tanto empoderan al individuo, favorecen la relaciones de intercambio, ponen al alcance de la mano de todos los ciudadanos aquellos factores de producción y aquellas herramientas que permiten ganar más dinero y trabajar más y mejor. Todos nos volvemos pequeños productores, generamos riqueza, movilizando el mercado y creando muchas más necesidades laborales. Se suele llamar a esto «economia colaborativa», pero eso es un pleonasmo, la economía siempre es colaborativa, pues no tiene otro sentido que el de intercambiar bienes y colaborar con el prójimo en esta tarea. Yo lo llamaría economía de pequeños productores. Hoy en dia todos somos consumidores pero solo algunos pueden ejercer la función de productores. Mañana todos seremos consumidores y productores, y eso traerá aparejada una explosión de relaciones, colaboraciones y oportunidades de negocio nuevas nunca antes vistas. Como vemos, el trabajo no disminuye con la robotización de la economía sino que aumenta, se potencia, se renueva, y se diversifica. Trabajaremos lo mismo para ser mucho más ricos.

Domingo, 25 de diciembre de 2016 a las 21:34 UTC+01

Hoy se celebran dos efemérides trascendentales para la historia de la humanidad, el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios, y el nacimiento de Newton, el mayor científico de todos los tiempos. De este modo, festejamos al mismo tiempo dos acontecimientos sociales determinantes, el surgimiento de la cristiandad, que ha dado lugar a la religión monoteísta más civilizada y extensa de la Tierra, y el surgimiento de la ciencia moderna, que también ha propiciado sobremanera el desarrollo de nuestra civilización. Felices fiestas, amigos de Facebook! No hay otro día mejor en el año que éste para celebrar la vida y para reunirnos todos (laicos y piadosos) en torno a la mesa y las ideas que abogan por la libertad y el desarrollo del hombre. FELIZ NAVIDAD!!

Domingo, 25 de diciembre de 2016 a las 21:25 UTC+01

Normalmente, se suele definir a los liberales como aquellas personas que rechazan de plano el poder y la acción del Estado. Pero en contra de lo que pueda parecerles a algunos, los liberales tampoco defendemos el mercado. No defendemos entidades colectivas. Defendemos al individuo en contra de los estados hegemónicos y los mercados intervenidos. Defendemos la libertad de las personas, los contratos voluntarios, la soberanía del consumidor y la competencia empresarial que mejora el consumo. Y nos oponemos a las políticas socialistas del Estado tanto como a las empresas que aprovechan estas políticas para hacer negocios en nombre del mercado.

Martes, 20 de diciembre de 2016 a las 03:44 UTC+01

La zoofilia es una atracción sexual por los animales y el veganismo es una atracción amorosa por los animales. Amor y sexo a veces van de la mano y a veces no. En cualquier caso, los dos son parafilias 🙂

Martes, 13 de diciembre de 2016 a las 19:00 UTC+01

Coincido con Rallo a la hora de valorar los derechos individuales por encima de cualquier sentimiento nacional particularista y subjetivo. Pero es esto mismo, la defensa objetiva del individuo, lo que me lleva a disentir de Rallo a la hora de equiparar completamente un terruño pequeñito con una nación mucho más grande. Precisamente, la reivindicación que proclama el derecho a la segregación, y el chovinismo localista que ello conlleva, insisten mucho más en esa misma subjetividad y arbitrariedad nacionalista de la que Rallo huye, y de la que yo también reniego. A igualdad de condiciones, el nacionalismo es más nacionalismo y se hunde más en sus propios errores y falacias cuanto más hace por defender la separación y el aislamiento de terrenos cada vez más pequeños y pueblerinos. A igualdad de condiciones, esto es, para dos naciones más o menos iguales, con el mismo grado de intervencionismo, lo que debemos defender es la unidad en torno a los principios universales de la libertad. La objetividad camina siempre en el sentido de la generalización y no en el de la atomización de ideas, y por tanto cuando hablamos de principios sociales y marcos esenciales de convivencia, lo correcto es defender la nación que sea más grande en términos geográficos y humanos. Por supuesto, siempre hablo desde la comparación de dos países más o menos iguales en todos los demás factores, esto es, cuando la variable solo es el tamaño. Un país pequeño está legitimado para segregarse e independizarse solo cuando intenta huir de una nación opresora más grande y solo cuando quiere fundar un sistema más libre. Pero si no existe esa diferencia con respecto a la nación madre, lo mejor siempre es defender su unidad, y con ella la posibilidad de extender los preceptos del liberalismo a un mayor número de gente. Nuestros principios serán más fuertes y verdaderos si conseguimos aplicarlos con éxito a un mayor número de situaciones, igual que pasa con cualquier hipótesis científica. En los siguientes artículos desarrollo un poco más estas ideas: https://elreplicadorliberal.com/2016/08/20/5-el-nacionalismo/

Lunes, 12 de diciembre de 2016 a las 17:12 UTC+01

En términos generales la tecnología nos beneficia todos. En términos particulares seguro que perjudica a algunos en algunas facetas de su vida. No hacen falta datos para afirmar esto. Lo cual no quiere decir que los datos y las estadísticas sean inútiles. Contribuyen a reafirmar lo que por otro lado es evidente a la luz de los hechos. Hace falta ser muy estúpido para fijarse solo en los casos concretos de perjuicio y no relacionar el progreso y la tecnología con el bienestar general

Viernes, 2 de diciembre de 2016 a las 06:33 UTC+01

A menudo, el problema viene porque no se entiende suficientemente el dualismo metodológico. La falsación es una herramienta de las ciencias fácticas aposterioristicas. Pero existe otro método que no opera mediante falsación, sencillamente porque se basa en hechos apodícticos, tan elementales que no cabe ni tiene sentido ponerlos a prueba, y de los cuales se puede partir para construir un edificio intelectual complementario al de la ciencia. Y los dos métodos se basan en hechos de la realidad. Lo que pasa es que uno de ellos no necesita poner a prueba esa realidad con experimentos en el laboratorio.

Sábado, 12 de noviembre de 2016 a las 22:29 UTC+01

Ahora no paro de escuchar que Facebook está en horas bajas y que será reemplazado por Twitter o Instagram y que la gente no quiere tantas parrafadas y que una imagen vale más que mil palabras y bla bla bla. No se si será cierto o no pero denota y pone de manifiesto la mediocridad intelectual que aqueja a esta sociedad. Particularmente creo que Facebook nunca puede desaparecer, pues siempre habrá personas interesadas por la profundidad del análisis, aunque sean minoría. Facebook representa el bastión de la cultura y la inteligencia en mucha mayor medida que el resto de plataformas.

Jueves, 10 de noviembre de 2016 a las 05:06 UTC+01

Lo que es de fanáticos y creyentes es pensar que un sistema tan complejo como el clima y la Tierra puede determinarse hasta el punto de asegurar que el cambio climático solo tiene una causa antropológica y que nos llevará irremisiblemente a la destrucción. Lo que es de fanáticos es plantear unas soluciones que implicarían un parón en el progreso y el desarrollo mil veces más dañino que los posibles efectos del consumo de combustibles fósiles. Eso no es ciencia. Es religión.

Viernes, 7 de octubre de 2016 a las 12:09 UTC+02

El Nobel de la Paz recae este año en el presidente de Colombia. Me parece estupendo. Si fuera el Nobel de la Libertad, Santos sería la última persona en la Tierra que debería llevárselo. Pero es el Nobel de la Paz. La paz no es la antítesis de la violencia. Muchas veces, la paz es el resultado más lógico del éxito rotundo de la guerra y la tiranía. En Corea del Norte hay paz. En un cementerio de las FARC también. Por eso el Nobel de la Paz se suele dar a los mayores sátrapas y amigos del terrorismo. Es evidente que son ellos los que, a través del magnicidio, el pogromo, y el miedo, más hacen por implantar la paz, esto es, por conseguir que nadie les discuta y todos se dejen dominar de forma pacífica. El premio Nobel de la Paz es un premio a la violencia, al asesinato, y al totalitarismo. Y está bien que se llame así. El problema viene cuando una marabunta de estúpidos y analfabetos (las mismas ovejas que han sido apaciguadas) cree que el premio Nobel de la Paz es un reconocimiento honorable y legítimo.

Miércoles, 28 de septiembre de 2016 a las 21:18 UTC+02

Más allá de que se logre o no en el plazo que dice Musk, lo realmente importante es que, después de muchos años, el mercado y la empresa privada quieren viajar al espacio. Esa incorporación, unido al avance exponencial de la tecnología, son los factores más determinantes. Calculamos el tiempo tomando la referencia del pasado, en la que los cambios eran bastante más lentos. A partir de ahora todo irá mucho más rápido. Eso produce asombro entre los escépticos. Los pesimistas son hoy mucho más pesimistas que ayer. Y los optimistas tienen más razones para pensar como piensan. Y la sorpresa también es mucho más alta.

Miércoles, 28 de septiembre de 2016 a las 00:02 UTC+02

Estamos encerrados en una burbuja de metal y a menos que asomamos la cabeza nos encontramos con un entorno totalmente inhóspito. La impresión que nos ofrece nuestro muro es que estamos rodeados de liberales. La verdad es que habitamos un bungalow en medio de Marte. El 99% son grupos antiliberales.

Jueves, 22 de septiembre de 2016 a las 21:19 UTC+02

Y luego está esa sensación que te inunda cuando piensas que todo lo que haces no solo no tiene sentido sino que acabará desapareciendo para siempre tarde o temprano, junto con todas las cosas que el hombre ha creado, cuando el universo se extinga.

Miércoles, 14 de septiembre de 2016 a las 17:38 UTC+02

Si yo no me dirijo a un anarcocapitalista designándole con el nombre de anarcocomunista, por qué diablos un anarquista de mercado me llama a mi, que soy minarquista, socialista o colectivista. Lo tomo como otra prueba más de la falta de discernimiento que suele afectar al anarquista (de mercado).

Miércoles, 7 de septiembre de 2016 a las 23:05 UTC+02

A ver si os enteráis. Amancio Ortega se hizo a sí mismo dando un servicio ampliamente demandado e incrementando la felicidad de la gente común. Por el contrario políticos como Artur Mas se han hecho a sí mismos a costa de quitarles el dinero a los contribuyentes para aumentar el salario de sus señorías y facilitar la corrupción. Resulta increíble que la gente denuncie con tanto furor al primero y critique al segundo con la boca pequeña y el voto en la mano. Sois mu tontos!

Martes, 6 de septiembre de 2016 a las 13:05 UTC+02

Hoy la mayoría de alemanes son recordados por mirar para otro lado y negar la evidencia mientras las facciones de Hitler construían campos de concentración y masacraban a los judíos. Igualmente en el futuro muchos libertarios ancap y progresistas de izquierdas serán recordados por hacer la vista gorda mientras el islamismo avanzaba hacia Occidente y se infiltraba en nuestros barrios. Puede que esta vez no haya desembarco de Normandía. Puede que la cobardía y la estupidez inclinen la balanza en esta ocasión del lado de los malos. Pero esto es solo una predicción. Todavía estáis a tiempo de limpiar vuestra conciencia. No desaprovecheis la ocasión.

Jueves, 1 de septiembre de 2016 a las 09:58 UTC+02

EL CIENTÍFICO: este experimento no funciona. Debemos cambiar las condiciones de la muestra si queremos obtener resultados. EL POLÍTICO: estas elecciones no funcionan. Debemos mantener las mismas condiciones y convocar un número enésimo de elecciones para obtener los mismos resultados. EL VOTANTE: este voto no sirve para nada. Votaré las veces que hagan falta. Me da igual el resultado.

Lunes, 22 de agosto de 2016 a las 16:22 UTC+02

El burka no solo es el símbolo de una tiranía abyecta, es también la herramienta más degradante que utilizan los hombres para humillar, dominar, coaccionar, reprimir y en ultimo lugar apalear y matar a sus mujeres, sus hermanas y sus madres. No estamos hablando solo de apología. Su uso es la confirmación y culminación de una educación y una crianza detestables. Me importa un bledo que la mujer use esa herramienta contra sí misma de forma voluntaria. Me importa un bledo que la religión obligue a sus seguidores a vestir con esa indumentaria. Me importa un bledo que los liberales justifiquen su uso en base a una interpretación superficial e infantil del principio de propiedad. Solo me importan las millones de niñas que van a tener la desgracia de nacer en el seno de una familia que las educará para que se conviertan el día de mañana en esclavas voluntarias. Durante los años más negros de la historia de Estados Unidos, decenas de miles de negros asumían su rol de forma absolutamente voluntaria. Habían nacido con esa condición. Eran los caballos de tiro del hombre blanco. No entendían la vida de otra manera. No concebían su vida sin sus amo. Veían el látigo como una forma de instrucción más. Se sentían como animales y querían que les tratasen como tales. Si acaso les entraba alguna duda sobre la justicia a la que eran sometidos apenas se atrevían ni siquiera a pensar que podrían alguna vez mirar a los ojos de sus propietarios. Justifica todo esto la esclavitud. Evidentemente no. Justifica el uso del burka el hecho de que las mujeres que lo llevan decidan ponérselo voluntariamente. Tampoco. De qué estamos hablando entonces. Cómo pueden los liberales aprobar esa vejación con la excusa de que nadie la obliga. Pero si es que el burka es el resultado de una obligación omnímoda, tan grande y eficaz que ha acabado lavando el cerebro de todas sus víctimas, como la esclavitud lo hizo con el negro no hace tanto. A uno le sorprende que la esclavitud haya sido derogada hace tan poco tiempo. Pero viendo la mentalidad de los liberales, con respecto al burka a uno deja de parecerle tan extraño.

Domingo, 21 de agosto de 2016 a las 21:21 UTC+02

Reconozco que es muy difícil erradicar las costumbres que se generan en el seno de una familia cualquiera, ocultas en el ámbito privado, detrás de las paredes de una casa, protegidas y defendidas por todos los miembros del clan, engrandecidas por el fanatismo de una religión. Tan difícil como erradicar la violencia de género. Pero nadie dice que los maltratos físicos o psicológicos sean dignos de respeto. En cambio, muchas personas (socialistas y libertarios) creen que debemos mantenernos neutrales ante la visión fantasmagórica que nos ofrece el burka, o su versión acuática. Te conminan a que expliques cómo vas a prohibir una prenda religiosa que aceptan incluso aquellas mujeres que se la ponen, una indumentaria que forma parte de una creencia fanática y que está ampliamente infiltrada y asumida en las creencias de todos los musulmanes. Cuando luchamos contra la delincuencia, no lo hacemos con la esperanza de erradicarla completamente, sino para atajar esa enfermedad social en la medida de lo posible. Las trabas que se pongan al uso del burkini no eliminarán la violencia religiosa en el seno de la familia. Pero es una medida de dignidad en cualquier sociedad libre. Y en todo caso, no es tan complicada de llevar a la práctica. Mucho más difícil fue la reconquista española y la expulsión de los moros, y nadie critica las luchas intestinas que permitieron que hoy España forme parte de Occidente y no contribuya a aumentar el territorio que ocupa ese atajo de tiranías y teocracias que prosperan al sur del Mediterráneo. La proporcionalidad de la pena está recogida en todas las constituciones de los países libres. Nadie va a pasar cinco años en la cárcel por llevar el burkini. Pero carajo tampoco podemos quedarnos paralizados, de brazos cruzados, mientras la enseña más ignominiosa de las sociedades más fanáticas y violentas de la Tierra se pasea por las playas de medio mundo, lugar sagrado para los occidentales, que simboliza muchos de los éxitos que el hombre libre ha conseguido abrazar, el disfrute merecido después del esfuerzo que ha supuesto un combate de siglos, las vacaciones y el descanso justo posterior a la lucha a capa y espada que ha permitido eliminar de raíz precisamente esa visión fanática que ahora pretende entrar de nuevo en nuestras vidas por la puerta de atrás, a través del portón que abren deliberadamente todos los libertarios que gustan de defender ese respeto autonegador y suicida que protege cualquier acción individual por el mero hecho de serlo. Desde luego, que no esperen mi apoyo. Yo no soy tan estúpido como para matar la libertad apoyándome en ella. Trabajo nos ha costado llegar al bikini para que ahora nos salgan con el burkini. Encima tenemos que aguantar que utilicen una parte del término que designa la prenda que representa por antonomasia la liberación de la mujer, para construir el nombre de ese engendro represivo y maloliente que los musulmanes obligan a ponerse a sus esclavas sexuales desde bien niñas. Yo no he venido a este mundo para defender tamaña barbaridad. Ahí se quedan los libertarios con su libertad. Yo me bajo del carro. De joven, conseguí, a base de mucho esfuerzo, curarme de esa enfermedad mental que te va corroyendo el cerebro poco a poco, esa patología espongiforme que llaman socialismo y que acaece, no con la vejez y la senectud, sino peor aún, con las lozanía y la pubertad, cuando todavía tienes tantas cosas que mostrar al mundo, esa enfermedad que viene a asfixiar cualquier esperanza de una vida digna y alegre. Por consiguiente, tampoco me será difícil zafarme ahora de esa otra versión del igualitarismo, la de los anarcocapitalistas que afirman que todas las actitudes individuales son igualmente respetables y que por tanto tenemos que dejar que la sociedad evolucione de la manera que sea. Ya tuve el virus en mi cuerpo una vez. Estoy vacunado.

Sábado, 13 de agosto de 2016 a las 09:57 UTC+02

Acudir a declaraciones particulares para defender la postura y la tendencia general de un pueblo es tan absurdo como apelar al buen carácter de alguien para describir la sociedad en la que vive. Podrá haber rabinos que digan salvajadas. Eso no importa lo más mínimo. Lo que importa es darse cuenta qué cultura es mejor. Hace unos años, cuando había reunido varios cientos de ejemplares en mi biblioteca, libros de divulgación y ensayos varios, de repente un dia me di cuenta que una proporción elevada estaban escritos por judíos o por autores de tradición judía. No los había seleccionado. Pero ahí estaban. Los mejores libros de ciencia eran de judíos o tenían ascendientes judíos. Eso es lo que vale para considerar una cultura.

Martes, 2 de agosto de 2016 a las 17:41 UTC+02

La intuición se da cuando creemos haber descubierto algo de forma repentina y espontánea. Pero nada más lejos de la realidad. Detrás de esa adivinación existe todo un proceso de análisis tácito basado en una experiencia de años que por eso se ha ido convirtiendo en automático y que ahora aflora de manera inmediata. No obstante eso no quiere decir que no sea un proceso racional sino que es un mecanismo que pasa desapercibido.

Domingo, 17 de julio de 2016 a las 11:28 UTC+02

Causas de yihadismo: 1. La naturaleza ignorante y abyecta del ser humano medio. 2. El coadyuvante de la religión, que potencia esa ignorancia y esa maldad. 3. La mojigatería y complacencia de las víctimas, que ignoran su condición de cultura superior.

Sábado, 9 de julio de 2016 a las 13:04 UTC+02

En Facebook te encuentras siempre dos tipos de personas. Están las que se limitan a exponer casos y a debatir sobre los argumentos más o menos elaborados, y finalizan sin más la conversación cuando lo creen conveniente. Y luego están aquellas que terminan enseguida el razonamiento apelando a los conocimientos y las horas de lectura de los demás, sin conocerlos, y con una vanidad supina acaban repitiendo como papagayos que son los otros los no están a la altura, que no exponen argumentos o que no dicen nada en absoluto. Tu perteneces a este segundo género. Por tanto me parece perfecto que cortes el hilo de tu argumentación. También te lo agradece mi salud intelectual.

Sábado, 2 de julio de 2016 a las 14:50 UTC+02

En cualquier caso el monopsonio sería algo excepcional. Lo que quieren los socialistas es tomar estos ejemplos marginales y aplicarlos a toda la economía. Es como si yo digo que el enanismo debería obligar a todas las madres a dar leche complementada con hormonas del crecimiento a todos sus hijos

Domingo, 26 de junio de 2016 a las 15:31 UTC+02

En realidad, son precisamente los que no votan quienes más pueden quejarse cuando los partidos que han elegido aquellos que votan terminen fracasando de la forma que lo hacen siempre.

Viernes, 24 de junio de 2016 a las 15:15 UTC+02

La división o segregación territorial es buena cuando se huye de algo peor y mala cuando se escapa de algo mejor. Inglaterra es ejemplo de lo primero. Cataluña de lo segundo. Europa es peor que Inglaterra y Cataluña es peor que España. Y mira que España es mala.

Domingo, 19 de junio de 2016 a las 23:21 UTC+02

La moral es el catálogo de los grandes principios, dentro de los cuales destaca como el primero de todos la libertad individual. Por el contrario, la moralina es una falsa moral, un antojo que busca estirar los preceptos al máximo, de forma que abarquen cada aspecto de la vida de los demás, asfixiando de ese modo su libertad individual.

Jueves, 9 de junio de 2016 a las 15:17 UTC+02

Estos tíos creen que la sociedad se desarrolla a golpe de varita mágica. En vez de permitir que la gente produzca bienes y servicios mediante el uso de sus capacidades reales, devalúan la moneda, manipulan los precios, condicionan los acuerdos voluntarios y recaudan impuestos que luego vuelven a inyectar en la sociedad de la que los han extraído, y allí donde ellos piensan que van a ser más necesarios, en los sectores más improductivos. Estamos rodeados de estúpidos. El chamán de la tribu que antes prometía la sanación de un enfermo, hoy promete la recuperación de un país entero. Al menos, los antiguos adivinos gozaban de algunos conocimientos básicos. Algunas de las plantas que recetaban producían un efecto positivo en el paciente. Hoy en día los chamanes modernos proponen medidas que agravan la enfermedad todavía más y que afectan sin excepción a toda una nación. No hay duda. La estupidez también progresa.

Miércoles, 8 de junio de 2016 a las 19:23 UTC+02

Todos acaban achacando al anterior la situación deficitaria que vive el país, y aduciendo que no les queda otra alternativa que subir los impuestos, afirmando indirectamente que no están dispuestos a recortar gasto alguno, sino que lo que quieren es que todos paguemos sus dispendios, con lo cual vuelven a incurrir en déficit, los que vienen vuelven a echar la culpa a los anteriores, se vuelve a incrementar el déficit, y así hasta el infinito. La rueda de la política pasa por encima de todos los ciudadanos, aplastando la esperanza de la gente y ahogando el progreso.

Miércoles, 8 de junio de 2016 a las 02:12 UTC+02

El socialista tiene dos obsesiones que no le dejan dormir: la ayuda a los pobres y el odio a los ricos. Ahora bien, resulta que la condición básica para ayudar a los primeros pasa por convertirlos en los segundos. Pero, como quiera que el progre aborrece sin excepción a todas las personas pudientes, el único remedio que acaba aportando termina por mantener, e incluso incrementar, el estado de pobreza de aquellos infelices a los que en principio intentaba ayudar. Sus medidas tienen por tanto el efecto contrario al pretendido. El absurdo no puede ser mayor.

Sábado, 4 de junio de 2016 a las 15:39 UTC+02

Los socialistas no entienden que el individuo es un ser libre. Los anarcocapitalistas no entienden que el individuo es un ser social. Los comunistas no entienden nada. Los filósofos del posmodernismo no quieren entender. Algunos liberales católicos no entienden que la religión y la ciencia son dos prácticas completamente distintas, que no se deben mezclar. Algunos objetivistas desnortados no entienden que la conciencia es un producto más de la naturaleza, tan material como el corazón o como el páncreas mismo. Los científicos no entienden que existe un método de conocimiento alternativo al suyo propio, axiomático. Los filósofos no entienden las matemáticas. Los chovinistas no entienden que las fronteras acaban por asfixiar el progreso. Los mercantilistas nunca comprendieron que el progreso y la prosperidad no entienden de fronteras. Los políticos no entienden de economía. Los niños ya no saben sumar. Los padres no entienden a sus hijos. Los hombres y las mujeres nunca se entenderán. Y yo ya no sé a qué grupo social pertenezco. Cuando me preguntan, me quedo callado. ¡Aquí nadie entiende nada!

Sábado, 4 de junio de 2016 a las 15:38 UTC+02

Me imagino a mi mismo en un universo paralelo, compartiendo vida y mantel con una versión de Huerta de Soto ligeramente distinta, más científica, menos religiosa, más liberal, menos anarquista. Me imagino a mí mismo escuchando sus conferencias y sus clases magistrales con la boca abierta, sin tener que asistir también a esas oraciones y jaculatorias que suele realizar al final de las mismas y que mete con calzador en el programa de sus clases. Que magnífica imagen. Huerta de Soto, gran orador, magnífico divulgador, enorme académico, y también agnóstico o ateo, y liberal clásico. Cuán apartadas están de la ciencia y de la prudencia sus continuas apelaciones al demonio, o su defensa del anarquismo más radical. Que maravilla sería tener a un Huerta de Soto aristotélico, baconiano, dawkiniano, gran humanista pero también gran científico. No me interpreten mal. Tal vez vivamos en uno de los mejores universos posibles. Es difícil que se vuelva a repetir la figura que representa Huerta de Soto para todos los liberales. Admiro profundamente su legado y su obra. Pero esto no obsta para que admire un poquito más a un Huerta de Soto imaginario. Déjenme soñar. Posdata: la semana de la libertad que ha organizado el Instituto Juan de Mariana este año, ha sido la más anarquista y religiosa de todas a las que he asistido. Aun así, disfruto enormemente. Me lo tomo como una anécdota (es una anécdota). Es parte del espectáculo y es fruto de la diversidad de opiniones y la libertad que impera en el instituto. Y seguiré participando y contribuyendo en futuras convocatorias. Pero bueno, ahí queda mi impresión. Dicho lo cual, lo importante fue el magnífico discurso general que nos ofreció una vez más el premiado, Huerta de Soto.

Miércoles, 1 de junio de 2016 a las 20:29 UTC+02

He leído todos los ensayos de Rand y ninguna de sus novelas. Los primeros me parecen magníficos. Sobre su literatura de ficción no puedo opinar. A mi si me gustan las grandes novelas. No he leído la ficción de Rand por dos motivos. Primero porque el tiempo es un recurso limitado y uno debe elegir constantemente, sobre todo si los gustos son tan diversos. Y segundo porque creo en la especialización del trabajo, y pienso que ningún buen escritor de ensayos podrá superar jamás a los grandes novelistas, ni tampoco estos podrán escribir ensayos tan buenos como los de los otros. Por consiguiente, mi decisión de no leer la novela de Rand se basa en dos principios económicos de la Escuela Austriaca: el de los bienes escasos y el de la especialización del trabajo. Una decisión intachable 🙂

Miércoles, 18 de mayo de 2016 a las 06:54 UTC+02

Una de las mayores tonterías que habitan en el imaginario colectivo de los españoles en los últimos tiempos consiste en pensar que el apoyo masivo que recibe Pablo Iglesias se debe únicamente al pésimo papel que están jugando los demás partidos. No seré yo el que diga que lo están haciendo bien. Todos están muy alejados de la dignidad que yo consentiría en aprobar. Pero tampoco congenio con la opinión que dice que el votante de Podemos o de Izquierda Unida se define por la hartura que muestra hacia la política. Todo lo contrario. El votante de Podemos apoya una ideología que, lejos de estar harta de los políticos, lo que quiere es incrementar su presencia en las instituciones. La principal cualidad del militante podemita no es su animadversión a los políticos, sino su idolatría y su adoración (en eso consiste el comunismo). Su principal cualidad es la estupidez. Todo el que se ufana de votar a alguien que ha manifestado abiertamente que Venezuela es una democracia legítima, que Lenin es un ejemplo a seguir, que los medios de comunicación deberían estar controlados, y tantas y tantas gansadas más, no merece ser tratado como una persona inteligente. Es más estulto todavía que todos los que apoyaban en el pasado a Stalin o Hitler, pues ahora tenemos muchas más pruebas gráficas y televisivas de los desmanes que cometen los tiranos en ciernes, y sin embargo ninguno de ellos da su brazo a torcer, y todavía se deshacen más en halagos y genuflexiones.

Domingo, 1 de mayo de 2016 a las 21:17 UTC+02

Si existe el derecho a elegir el trabajo que uno quiere hacer, existe también la obligación de todos los demás a consumir lo que a ese trabajador le dé la gana producir. Por esta vía sólo se legitima el totalitarismo.

Domingo, 1 de mayo de 2016 a las 12:02 UTC+02

Arenga de Arquitas. Manifiesto para ser compartido. Cuelguen en sus muros esta apología del grupo para que seamos más y seamos mejores: Si deseas pertenecer a un grupo de Facebook único en su especie, que aborda el análisis de los principios filosóficos de siempre, junto con los temas científicos y técnicos más candentes del momento, y los problemas que enfrenta el hombre a la hora de determinar la organización social y económica de un territorio, y si deseas analizar todos estos temas desde una perspectiva fresca y esperanzadora, con la mira puesta en la evolución ulterior del ser humano, el advenimiento de la robótica, la derrota del envejecimiento, el final de la muerte, y la singularidad tecnológica, no dudes en unirte a nosotros y compartir en tu muro esta entrada, para que seamos más y seamos mejores. Estas invitado. El Instituto Arquitas de Tarento es un grupo con dos Almas mater: 1° Alma mater: La Universidad Francisco Marroquín, es una institución privada y laica ubicada en la ciudad de Guatemala, y fundada en 1971 en torno a los principios de la libertad que defiende la Escuela Austriaca de Economía. Su principal misión es la enseñanza y difusión de los fundamentos éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables. 2° Alma mater: La Universidad de la Singularidad es una institución académica situada en el Silicon Valley, cuya finalidad es reunir, educar e inspirar a un grupo de estudiantes para que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías y puedan de ese modo resolver los grandes desafíos de la humanidad. El álter ego de las ciencias: la tecnología, y el álter ego de las humanidades: la economía, se unen por fin en este grupo para generar un nuevo debate y un nuevo futuro. No te quedes atrás. Comparte.

Martes, 26 de abril de 2016 a las 07:15 UTC+02

Cuando me refiero al altruismo entiendo perfectamente que debe existir un interés egoísta detrás. Como decía Ayn Rand el altruismo puro no existe. Pero esto no quiere decir que no exista el altruismo, ni que sea malo ayudar a los demás sacrificando parte de tu vida (lo cual es necesario siempre que antepones la ayuda al prójimo). El interés propio de muchos cristianos se ve reconfortado cuando ayudan a los demás y eso tiene que tener un nombre. Se llama altruismo. Y en ese sentido lo uso.

Sábado, 23 de abril de 2016 a las 11:18 UTC+02

Es que neutralidad no es sinónimo de verdad. Más bien es al contrario. Neutralidad es sinónimo de relatividad, inconsistencia, nulidad.

Viernes, 22 de abril de 2016 a las 21:45 UTC+02

Cuando un tirano en ciernes se prepara para sodomizar a la población, ataca a los medios de comunicación velando el discurso con todo tipo de eufemismos. Uno de los más frecuentes es ese que subraya la necesidad de abrir un debate en torno a la ética que mantiene la prensa. En realidad lo que está diciendo es que quiere cerrar la boca de todos aquellos hijos de su madre que no opinen como él. Lo dijo Stalin. Lo dijo Hugo Chávez. Y lo dice Pablo Iglesias. La historia se repite

Martes, 5 de abril de 2016 a las 20:41 UTC+02

Efectivamente, la educación se ha convertido en el arma arrojadiza de los políticos y ha dejado de ser esa ciencia objetiva que acaso era antes. Es asqueroso ver cómo las ciencias troncales se transforman en asignaturas regionales y moralinas varias, o se reducen en favor de todo un rosario de disciplinas menores.

Lunes, 4 de abril de 2016 a las 22:05 UTC+02

Totalmente de acuerdo. De hecho, una de las cosas que más me han chocado al conocer las tripas de la escuela austriaca es que existan personas que defiendan a ultranza a Hayek en contra de Mises, o en contra de Rand. Me parecen mentalidades pequeñas, atrofiadas por la idolatría que procesan a un único autor. Yo siempre creí que no podía haber discusión con respecto a eso, sobre todo en lo esencial. Por eso me chocó ver el maniqueísmo que padecían algunos.

Sábado, 2 de abril de 2016 a las 12:06 UTC+02

Cuando el Estado Islámico acceda a la bomba atómica, o destruya un central nuclear, la mojigatería europea clamará por fin algún tipo de solución militar contra este país de asesinos. Para entonces, la especie humana, tal y como la conocemos hoy, habrá quedado reducida a unos cuantos grupos de tribus, y estará a punto de pasar a la historia, como dinosaurios de una era pretérita. En el caso de los reptiles tal vez fue el tamaño de su cuerpo lo que les llevó a la extinción. En nuestro caso será el tamaño de la estupidez el que haga el trabajo.

Sábado, 26 de marzo de 2016 a las 11:29 UTC+01

La religión ampara a las mentes débiles y a los niños que aún no pueden razonar. La religión alienta la vida de las personas que no han tenido la suerte de estudiar y razonar. La religión amalgama a la sociedad, da un sentido a la vida que fortalece el carácter y estimula el emprendimiento. La religión es un rasgo adaptativo. La religión es una fuente de felicidad. La religión es un código de honor, es un agregador de tradiciones y es un mecanismo instigador de la evolución

Sábado, 26 de marzo de 2016 a las 09:55 UTC+01

Una de las mayores hazañas, en lo que va de siglo, ha sido la de reproducir el mecanismo de la vida desde sus bases más elementales. Aunque estas investigaciones pertenecen al ámbito de la biología, entroncan directamente con la robótica y la cibernética. Para construir un humanoide completamente autónomo tendremos que conseguir que realice también la operación más elemental de la biología: la reproducción. Y para conseguir eso debemos primero aprender dicho mecanismo de la propia naturaleza. De hecho, ya lo estamos haciendo. Hemos conseguido construir un genoma a la carta, con los genes que son imprescindibles en toda reproducción. En este caso, han conseguido que un genoma minimalista logre replicarse por su cuenta, de manera autónoma. Lo verdaderamente grandioso sería conseguir eso mismo a un nivel más elemental, que un puñado de moléculas se reorganice a tal efecto y empiece también a replicarse por su cuenta. Ese sería el origen real de la vida. El problema al que se enfrentan los científicos para alcanzar ese propósito es una simple cuestión de nivel. Ya han logrado crear en el laboratorio células artificiales. Tal vez mañana consigan que las moléculas adquieren las mismas destrezas. Entonces habremos demostrado definitivamente el proceso que dio origen a la vida. Y estaremos más cerca también de crear vida artificial, robots inteligentes, autónomos y autopoiéticos.

Viernes, 25 de marzo de 2016 a las 10:56 UTC+01

Si basamos la inteligencia robótica exclusivamente en la inteligencia humana tendremos también ignorancia, pues la inteligencia humana campa por su ausencia.

Martes, 22 de marzo de 2016 a las 17:33 UTC+01

Nace un nuevo grupo de Facebook que aúna dos pasiones complementarias, el amor a la libertad individual y a la Escuela Austriaca de Economía, y el entusiasmo que engendra la tecnología en ciernes y las teorías que proponen los decanos de la Universidad de la Singularidad, comandados por Ray Kurzweil. Este grupo de debate estará dedicado al análisis de los retos y dificultades que enfrenta el hombre actual (sociológicos, tecnológicos, físicos, biológicos, económicos, filosóficos) a la hora de alcanzar la última de las fronteras, la singularidad tecnológica, el advenimiento de la inteligencia artificial, la muerte de la muerte, y la colonización del universo. Si te sientes identificado, quieres formar parte de este maravilloso proyecto, y te interesa saber cuáles son los últimos avances o eventos en este camino, hazte miembro.

Miércoles, 16 de marzo de 2016 a las 21:23 UTC+01

Este es el nivel de muchos economistas actuales. Para hacernos una idea, sería como si un biólogo te dijera que las bacterias se crean por generación espontánea, a partir de la porquería.

Domingo, 13 de marzo de 2016 a las 09:15 UTC+01

Al leer el artículo que has publicado esta semana por este medio he podido comprobar, con agrado, que en la primera parte del mismo (concretamente en el segundo párrafo) realizas una clara apología del dualismo metodológico y el principio axiomático. Puesto que a mi me parece una de las patas más importantes de la teoría austriaca, si no la más, y puesto que yo he defendido eso mismo en numerosas ocasiones, incluso en contra de tu propia visión (véase mi charla en el Instituto Juan de Mariana), he pensado que tal vez me estaba equivocando y que no había entendido correctamente lo que tratas de decir. Sería interesante para mí que me explicaras exactamente a qué te refieres cuando dices que el pensamiento completo se basa en dos vías de conocimiento, una argumentación deductiva, general y axiomática y otra inductiva y concreta e hipotética. Pues eso es justamente los que yo vengo defendiendo siempre, a despecho de la marea de monistas metodológicos que, desde todos los flancos, también dentro de la propia escuela austriaca (por ejemplo, la rama evolucionista de Meseguer), tratan de acaparar el mercado de las ideas aduciendo que solo existe un método de investigación. Gracias de antemano por tu respuesta. Siempre es un gusto leer tus artículos. Un saludo.

Sábado, 5 de marzo de 2016 a las 13:52 UTC+01

Esas imágenes en los semáforos reflejan muy bien lo que realmente son muchas feministas radicales. Por un lado no quieren ser mujeres porque eso resalta las diferencias con los hombres. Pero por otro lado deben conseguir que su identidad de mujer prevalezca sobre la del varón. El resultado de esta contradicción queda resumido en esas imágenes de hombres con falda, hembras marimacho, señoras hormonadas, mujeres ariscas y carentes de toda sensualidad. El sexo neutro. La nada. El absurdo.

Viernes, 4 de marzo de 2016 a las 19:08 UTC+01

Pedro Sánchez, candidato a la presidencia, dice constantemente que su programa político aboga por el equilibrio presupuestario y, al mismo tiempo, sin solución de continuidad, defiende y promueve el gasto estatal en una infinidad de materias. Este oxímoron parlamentario tiene unas causas lógicas más profundas, y me sugiere la misma reflexión de siempre. Si la gente entendiera una regla de la lógica tan básica como es esa que afirma que para consumir un bien primero hay que producirlo, todavía quedaría algo de esperanza en este mundo, una última salida. Pero la gran mayoría se opone radicalmente a los recortes y la austeridad, y está a favor de la deuda, el gasto incondicional del Estado y los servicios «gratuitos». Podemos, el PSOE, los nacionalistas, e incluso el PP, así como todos los que han votado a estos partidos, se preocupan menos por el incremento de la deuda de lo que lo hacen por las bellotas de mar. Si la gente ni siquiera es capaz de respetar una ley tan básica como esta, no hay que extrañarse luego de las consecuencias calamitosas que tiene cualquier medida política. Tenemos al frente del gobierno a una caterva de políticos imberbes, aupados al poder por una grey de ignorantes y analfabetos. En este sentido, no cabe esperar mucho más de la humanidad. Más bien, no cabe esperar nada en absoluto.

Martes, 1 de marzo de 2016 a las 17:45 UTC+01

Resumen del programa de Pedro Sánchez: más gasto, otra vez el fiasco de las energías renovables, encarecer el despido, becas para todos, ayudas a mansalva. En definitiva, su propuesta afianza al mismo tiempo el gasto del Estado y las zancadillas al emprendimiento. Gastar sin producir. El eterno desideratum del socialismo y de sus votantes analfabetos.

Sábado, 27 de febrero de 2016 a las 18:08 UTC+01

El programa Madrileños por el Mundo ha pasado de entrevistar a personas con iniciativa, que han salido del país buscando un nuevo futuro, a entrevistar pseudo paletos, a los que pagan el viaje y que se pasan toda la entrevista gritando como si fueran concursantes de Gran Hermano. Ya no me interesa. Solo refleja el constante declive de la televisión de masas.

Sábado, 27 de febrero de 2016 a las 14:56 UTC+01

El principio supremo de algunos liberales confunde el contenido y el continente de la proposición. Como el principio alude a la libertad, estos creen entender que cualquier acción voluntaria es legítima. Algunos llegan a defender cualquier comuna. Con tal de que sea una comuna, todo vale.. vaya principio. Eso no es un principio. Es un final, el final de cualquier principio. Desgraciadamente el liberalismo tiende al relativismo, efectivamente, esa es otra lacra moderna

Viernes, 26 de febrero de 2016 a las 19:41 UTC+01

Solo quiero leer y escribir. Ya sea para bien o para mal, ya acabe ganando el nobel de literatura o muriéndome en la más absoluta indigencia, solo quiero leer y escribir. Estoy obsesionado. Mi ofuscación es mayor en tanto en cuanto en mucho más probable que termine muriéndome de hambre. He ido al medico y me ha aconsejado que busque un buen mecenas. En la farmacia me han mirado mal. No han entendido la receta. ¿Alguien sabe donde puedo conseguir uno? Cada vez estoy peor. Las tareas habituales de la vida, las que tienen que ver con las funciones vitales, cada vez me exaspera más, se vuelven más insoportables a medida que pasa el tiempo, y a la vez, dramáticamente, se hacen más evidentes. Cada vez me queda menos tiempo y cada vez valoro más el provecho que saco de la vida. Por eso solo quiero leer y escribir

Viernes, 26 de febrero de 2016 a las 18:31 UTC+01

La gente suele decir que los robots no serán nunca como los seres humanos; que no tendrán sentimientos. Y a las primeras de cambio todos se compadecen de un androide que dentro de unos años nos parecerá tan primitivo como el homo antecesor. Son miles los que han atestado las redes sociales denunciando las supuestas agresiones y vejaciones que sufre Atlas en el video de su presentación. En el fondo, estamos programados para tener empatía y para detectar patrones humanos por todas partes. Los robots del futuro serán integrados en nuestras relaciones de forma natural y nadie se extrañará de que los tratemos como a hermano, o que les demos la consideración de hijos. En realidad ya lo son, son hijos del progreso. Son nuestros hijos; una generación mejorada.

Jueves, 18 de febrero de 2016 a las 19:22 UTC+01

La filosofia es muy buena a la hora de hablar sobre generalidades. Pero no puede suplantar a la ciencia en el ámbito de los hechos concretos, aun cuando sus teorías refieran cualidades comunes en esos hechos.

Martes, 9 de febrero de 2016 a la 01:22 UTC+01

Cualquier forma de promoción del terrorismo de ETA lleva implícita la leyenda: te voy a matar. Cualquier disculpa en este sentido me parece repudiable. Y decir que es libertad de expresión me parece que es manchar esa bonita palabra. Todo asesinato comienza con una idea o una palabra. Y cualquier apología de ETA tiene detrás más de 1000 muertes. A mi me parece repugnante. Has visto la pagina de los titiriteros? Sabes cómo piensan estos? Si hasta el propio Pablo Iglesias hace apología del terrorismo.

Lunes, 8 de febrero de 2016 a las 21:14 UTC+01

Todos los días se extinguen especies y muchos caminos evolutivos llegan a su fin después de millones de años de evolución. Las adaptaciones, buenas en ciertos momentos de la historia, pueden ser malas bajo otras circunstancias. La inteligencia del hombre, su mayor adaptación, puede trocarse en estupidez y provocarle la muerte. No hay nada escrito.

Martes, 2 de febrero de 2016 a las 14:27 UTC+01

La biblioteca es un lugar extrañísimo. En él se juntan la soledad y la intimidad más cenobíticas con la compañía más grande que puede haber, la que hacen los libros. Es estar solo y al mismo tiempo estar acompañado por una multitud de personas de ahora, de antes y de todos los tiempos. En una biblioteca se experimenta la mayor soledad y el mayor acompañamiento que pueda imaginar el hombre. No existe otro lugar en la tierra tan cargado de vida y al mismo tiempo tan aislado del resto. Divina paradoja, confluencia de sentimientos, ensalada de hojas, reino de los cielos. Esa mirada solo existe en las bibliotecas personales, y en los ojos de aquellos hombres que ha sabido construirse un zaguán de libros en la entrada de su casa, para retomar la lectura de manera inmediata cuando se huye del mundo. La luz mortecina. El silencio absoluto. Y los libros. Los libros llenos de voces y de resplandores; conocimientos. Divina paradoja. La penumbra y la luz. El silencio de las palabras impresas y el zumbido constante de la literatura. La oscuridad y la ilustración, y la luz mortecina, y la luz.

Domingo, 31 de enero de 2016 a las 16:44 UTC+01

El problema de no tener gobierno es que, aunque esto nos garantiza que los políticos no van a seguir jodiéndonos, también garantiza que las cosas no irán a mejor. El impasse deja en pie todas las leyes y mandatos que hasta ahora ha venido articulando el Estado, y esto también es muy grave.

Viernes, 29 de enero de 2016 a las 16:51 UTC+01

La palabra socialismo la puedes dividir en otras dos: «socia» y «lismo». Si a la palabra «socia» le cambias la «o» por una «u», y a la palabra «lismo» le cambias la «m» por una «t» ya tienes la definición completa de socialismo. Te lo pongo más simple todavía. Coge la palabra socialista y solo tendrás que cambiar la «o» por una «u»

Viernes, 15 de enero de 2016 a las 09:58 UTC+01

Ya no es solo que los votos no valgan lo mismo según el partido al que votes. Es que luego pueden cederse los escaños sin importar cuantos les hayan dado los ciudadanos. Al margen de los problemas intrínsecos que entraña el sistema democrático, que son muchos, lo que clama al cielo es que ni siquiera se respeten los votos. Por supuesto luego todos dicen ser muuuyyy democráticos. Y después me preguntáis cuál ha sido la causa de que no haya votado. No quiero legitimar un sistema ignominioso, del que TODOS los políticos participan y que muchos ciudadanos aplauden. Todos los que participan en este circo deberán callarse cuando vengan las desgracias. Yo soy el único que podrá quejarse. Yo no he contribuido.

Jueves, 14 de enero de 2016 a las 09:39 UTC+01

Bonita carta, salvo por el final. El cáncer no ha aumentado, como dice el cantautor, porque estemos haciendo algo mal como sociedad. Ha aumentado porque lo estamos haciendo cada vez mejor, cada vez vivimos más y por eso cada vez las enfermedades relacionadas con la vejez tienen un impacto mayor. Me dicen: En mi opinión la mayor longevidad no explica el fenómeno del cáncer. En la era de Napoleón en las ciudades un epidemiólogo observó como el cáncer ‘crece como la pólvora’ en contraste con el campo. Poblaciones con dietas ancestrales empiezan a aumentar vertiginosamente sus tasas de cáncer tras adoptar dietas industriales. Stefansson dedicó gran parte de su vida a este tema de las enfermedades que crecen con ciertos estilos de vida ‘industriales’. Los factores principales para mi serian de tipo ambiental como dieta estilo de vida etc Bueno el ambiente es un factor a tener en cuenta pero ni mucho menos el más decisivo. Si te fijas en el proceso del cáncer te darás cuenta que este se debe menos a las mutaciones que provocan nuestros hábitos y más al programa genético que llevamos dentro. Y por qué digo esto. Muy sencillo. A lo largo de nuestra vida todos sufrimos diversos episodios de cáncer, mutaciones de nuestras células que no llegan a más porque tenemos potentes mecanismos de reparación que, o bien corrigen esas alteraciones, o bien conducen a la célula mutada al suicidio o apoptosis programada. Y no es hasta que somos viejos que no empiezan a fallar esos sistemas de reparación con el consiguiente acúmulo de mutaciones y aparición del cáncer (que requiere para darse que ocurran a la vez varios tipos distintos de alteraciones genéticas). Por eso creo que importa más el genoma que el ambiente. muy bueno. Creo que damos demasiada importancia a factores exógenos, como la dieta. Por supuesto que comer sano alarga la vida. Pero el cáncer….es otra cosa.

Lunes, 11 de enero de 2016 a las 23:29 UTC+01

Solo existe una institución capacitada para defender un principio general. Esta institución es el Estado, que es la única forma de gobierno que tiene también una circunscripción general.

Lunes, 11 de enero de 2016 a las 17:36 UTC+01

Quizás Eladio pueda ver si hay similitud con aquellos organismos unicelulares que se unieron hace millones de años para formar un ser pluricelular con predominio de algún órgano directriz como el cerebro (Estado)… Hoy estas células son incapaces de vivir aisladamente tal como le ocurre a muchas personas de hoy. No es completamente comparable. Pero si es igual en una cosa. En todos los niveles hay una jerarquía social reconocible. Yo pienso que muchos libertarios se obcecan tanto con el individuo que pierden de vista cualquier nivel superior. Famosa es la frase de Miguel Anxo Bastos Boubeta donde este viene a negar la existencia del Estado. Bastos matiza luego ese punto de vista en un artículo muy interesante aparecido hace poco. Pero muchos liberales no recorren ese camino, obvian cualquier análisis más profundo y se quedan únicamente con el eslogan emocional que transmite dicha afirmación: el estado no existe, el estado no existe!! Ahí se acaba toda la historia.

Domingo, 10 de enero de 2016 a las 23:04 UTC+01

Muchos liberales tienden a confundir la libertad del individuo con el derecho incondicional del mismo a la libre secesión, con su derecho de adscripción a un territorio determinado, y con todas aquellas defensas que luchan en mayor o menor medida para que los pueblos gocen de una completa independencia jurídica. Pero por ese camino los liberales no están defendiendo ninguna égida individual. Cualquier separación que implique a un territorio completo y que modifique las normas de toda una región no puede ser en ningún caso una acción o un derecho individual, más bien será un ejercicio colectivo. Esos mismos liberales, y por los mismos motivos, tienden a equiparar más de lo debido el nacionalismo español y el nacionalismo catalán. Con ello, están contraviniendo completamente sus principios liberales. No solo dan alas a los políticos de todas las regiones habidas y por haber. Además, defienden una causa que está muy alejada de aquella que siempre ha inspirado la búsqueda objetiva que caracteriza a la ciencia y que es la seña de identidad de cualquier proyecto racional. La unidad nacional entraña siempre una postura racional más objetiva, más acorde con los principios de cualquier teoría científica (simples y únicos). En cambio, la defensa que hacen los chovinistas y los separatistas se aleja siempre de esta postura. En segundo lugar, aquellos que igualan el nacionalismo centrífugo con el centrípeto se olvidan de que el primero excluye cualquier ventaja que pueda abrigar el segundo (ej. mayor eficacia y economía de las normas, unión en torno a la única defensa legítima, generalización de la teoría, extensión de la libertad), mientras que el segundo no excluye las ventajas que habitualmente se atribuyen a los Estados pequeños (ej. se puede mantener cierta autonomía regional sin destruir completamente el estado de derecho, como quiere los independentistas; se puede fomentar la competencia entre regiones y la independencia fiscal sin necesidad de renunciar por completo a los principios fundamentales que tienen que regir en todas ellas; es más, solo se puede competir de esta manera si existen unos principios centrales que guíen las decisiones de todas las autonomías; más allá de eso toda división es un error).

Martes, 5 de enero de 2016 a las 20:22 UTC+01

Carta de un ateo a otro ateo, la noche en la que vienen los Reyes Magos: Es importante no arruinar a los niños esa ilusión navideña que les llena de felicidad y satisfacción. Es más, no hay que arruinarles ninguna ilusión, por falsa que ésta sea. Me desesperan esos padres ateos que se niegan en rotundo a educar a sus hijos en la fe, robándoles las ilusiones que seguramente solo podrán sentir en ese momento de su vida. Yo no soy creyente, pero a mis hijos les educaría con gusto en la religión. Los niños necesitan cuentos, fantasía, y eso es independiente de las conclusiones agnósticas a las que hayan llegado sus padres de adultos. Me exaspera esa suficiencia adulta que convierte al niño en una imagen especular de su padre, como si éste ya tuviera que nacer crecido. Si uno ha de ser ateo, lo mejor es evolucionar y conseguir ese estado desde una posición previa de ignorancia e ilusión. Esa es la mejor manera de apreciar los logros racionales de la madurez, y también la mejor forma de disfrutar las visiones idílicas que nos ofrece la infancia.

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El mito del cambio climático

1. CAUSAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

1.1. La opinión de los científicos: «Sí, hay cambio climático, si hay calentamiento atmosférico, dicen 83 grandes científicos italianos. Pero no es causado por el hombre, sino por la naturaleza.»

https://elmanifiesto.com/naturaleza/953061889/Grandes-cientificos-italianos-sueltan-una-bomba-sobre-el-cambio-climatico.html

1.2. La estafa del calentamiento global: Documental, producido y emitido por el Canal 4 en Gran Bretaña en 2007. Más evidencias de que la teoría del Calentamiento Global causado por el hombre es un engaño. «La gran estafa del Calentamiento Global», está apoyado por eminentes científicos que critican el aceptado consenso de que el cambio climático está causado por el hombre.

Nos mostrará un grupo de respetados científicos atacando a la «propaganda» que ellos alegan está matando a los pobres del mundo. Incluso el cofundador de Greenpeace, Patrick Moore, es mostrado reclamando que los países africanos deberían ser animados a producir mas CO2. Nadie en el documental defiende la teoría del efecto invernadero, sin embargo reivindican que el cambio climático es natural, ha estado ocurriendo durante años y el desprendimiento de hielo de los glaciares sucede precisamente en la primavera, tan normal como que las hojas caigan en otoño. El controvertido director Martin Durkin dijo: «Tu puedes ver las incoherencias con la ciencia del calentamiento global, pero la gente no te cree, son necesarios diez años para conseguir este objetivo.» «Pienso que se recordará en la historia como el primer capítulo en una nueva era de las relaciones entre los científicos y la sociedad. Los científicos legítimos -gente con títulos- son los chicos malos.» «Es una gran historia que va a causar polémica» «Es muy raro que una película cambie la historia, pero pienso que este es un punto de inflexión y en cinco años la idea de que el efecto invernadero es la principal razón del calentamiento global será visto como una total gilipollez».

1.3. Las ideas de Manuel Toaria:

1.4. Provocaciones de un geólogo: El polémico investigador holandés Salomón Kronnenberg, considerado por algunos “un poeta entre geólogos” y por otros, un provocador incendiario. Geógrafo físico vinculado a la universidad de Delft, controvierte los diagnósticos de alarma frente al cambio climático.

1.5. La estafa del dioxido de carbono

 

1.6. Dr. Patrick Moore, cofundador de Greenpeace

 

1.7. El ecologista escéptico:  polémico libro de Bjorn Lomborg (1965–) publicado originalmente en danés con el título Verdens sande tilstand, literalmente El estado real del mundo (Forgalet Centrum, 1998). Posteriormente se publicó una edición inglesa, revisada y mejorada con el título The skeptical environmentalist (Cambridge University Press, 2001) que sería la base de traducciones posteriores.

https://es.wikipedia.org/wiki/El_ecologista_esc%C3%A9ptico


2. CONSECUENCIAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

2.1. La calidad de vida: «Si queremos afrontar nuestros problemas futuros sin renunciar a nuestra calidad de vida, deberemos hacerlo desemponzoñando el debate de falsedades y manipulaciones ideológicas»

https://blogs.elconfidencial.com/economia/laissez-faire/2019-10-14/demagogia-anti-neoliberal-mas-pais-errejon_2281159/

2.2. La deforestación: «Tanto la deforestación como la reforestación se han mantenido prácticamente estables en todo el mundo. Sucede algo distinto en el caso de nuestro país. Y es que España ha pasado de tener una masa forestal del 27,6% en 1990 al 36,9% en 2016, según el Banco Mundial.»

https://www.libremercado.com/2019-04-19/el-mito-de-la-deforestacion-espana-tiene-hoy-mas-bosques-que-hace-26-anos-1276636889/

Una de las consignas más repetidas del movimiento ecologista es que el sistema capitalista destruye el planeta y genera una insostenible deforestación. Sin embargo, esto no es cierto. Según un estudio de Robert M. Ewers (2006), mientras más rico sea un país, menos deforestación sufre, y, al contrario de lo que muchos esperarían, los países más ricos tienden a reforestar, es decir, a aumentar la cantidad de masa forestal.

La deforestación no es un problema en los países desarrollados y, en muchos casos, registran incluso reforestación en términos netos. Sin embargo, los países pobres tienden a una mayor deforestación.»

2.3. El negocio de la ONU: una excelente entrevista al ingeniero civil Industrial de la U de Chile, don Douglas Pollock sobre el cambio climático

2.4. Medias verdades: La expresión ‘cambió climático’ se ha extendido por todo el mundo y, con ella, la insinuación de una pavorosa amenaza que dirige a nuestro planeta hacia su destrucción. Sin embargo, ¿sabemos exactamente de qué se trata y cuáles son sus causas? ¿Nos están manipulando? ¿Quién hace caja con el ‘apocalipsis medioambiental’? En esta edición de ‘El Zoom’, Javier Rodríguez Carrasco examina, con la ayuda de expertos, las medias verdades que avalan unas iniciativas ‘verdes’ no del todo altruistas.

2.5. Las élites ecologistas: en este articulo de Peter B Meyer nos habla de como las élites nos están engañando con el supuesto cambio climático generado por el hombre.

2.6. Los recursos son inagotables, por Miguel Anxo Bastos

 

2.7. El fin del mundo: soy UTBH y en este vídeo repaso el affair de las Naciones Unidas con la jóven activista Greta Thunberg y explico como posiblemente el ecologismo y el cambio climático sean las nuevas corrientes ideológicas moralistas que marcarán la tendencia de occidente durante los próximos años.

 

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La curva de Laffer, los beneficios de Xiaomi, y la ley de inercia de la masa keynesiana

Subir los impuestos a menudo disminuye la recaudación. Esto es lo que predice, a grandes rasgos, la curva de Laffer, una expresión matemática sencilla que, en palabras de su propio autor, entienden sus alumnos de primero, pero apenas comprenden los políticos: «Como profesor universitario, siempre intenté que mis estudiantes comprendiesen fácilmente todo lo que les explicaba. En mis clases introducía ejemplos de la vida cotidiana, anécdotas… La curva de Laffer, antes de ser la Curva de Laffer, era simplemente una de las curvas que presentaba durante mis lecciones. Con ese gráfico simplemente pretendía recordar a mis alumnos que subir impuestos no siempre genera los ingresos esperados. De hecho, en ocasiones se puede recaudar más con tasas más bajas. Mis alumnos lo entendían a la primera, pero los políticos… ¡Con ellos todo es mucho más complicado de lo que debería!»

Laffer solo está poniendo de manifiesto una obviedad. El sentido común nos dice que la bajada de impuestos favorece un escenario propicio para el crecimiento y la proliferación de nuevas empresas. En cambio, la presión fiscal ahoga el ahorro y la inversión privadas. Pongamos un ejemplo sencillo que entienda todo el mundo. En un campo de naranjos también hay que favorecer el crecimiento de los árboles para esperar una buena cosecha. Sin embargo, por lo general los políticos hacen todo lo contrario, esperan una buena cosecha aunque no sepan nada de cultivos. En lo único que son expertos es en matar a la gallina de los huevos de oro. Solo se ocupan de recaudar, hasta que todo queda esquilmado.

La curva de Laffer se puede aplicar también al sector privado. La empresa china Xiaomi ha obtenido en los últimos años una recaudación muy superior al resto de competidores. Para ello, solo ha tenido que seguir una política de reducción de ingresos por artículo. Al disminuir el margen de beneficio en todos sus productos, ha conseguido aumentar la demanda ciudadana, y el balance neto ha sido tremendamente positivo. Si el Estado rebajase el beneficio que obtiene por cada ciudadano reduciendo también los impuestos que le cobra, lograría incrementar los ingresos al propiciar un aumento del número de empresas que seguro proliferarían en ese caldo de cultivo, empresas que son a fin de cuentas las únicas entidades que llenan las arcas del gobierno. Esta sencilla regla de tres la entiende hasta un niño de cinco años. Pero continuamente es puesta en duda por los políticos, que solo saben retraer dinero del cliente (los contribuyentes) sin reparar en las necesidades monetarias y económicas que son requisito fundamental para la aparición de nuevas empresas y para la consecuente recaudación de una parte de sus beneficios.

En su mayoría, los políticos se suman alegres a la recolección de la naranja, pero ignoran todo el trabajo que hay detrás de esa acaparación final, el cultivo y cuidado de los árboles hasta que llegan a adultos. En cualquier caso, es el mismo problema que evidencia un gran número de personas. Es muy fácil gastar el dinero que otros han conseguido con esfuerzo, pero muy difícil producir los bienes y servicios que otros demandan.

El Keynesianismo es la constatación académica de un error masivo. El imaginario colectivo está plagado de este tipo de sofismas. Al poner por delante el consumo a la producción, se traslada el esfuerzo a los demás, se justifica la vagancia y la irresponsabilidad, se ponen las bases de una mala previsión, se altera el orden lógico de los sucesos, y se dinamitan las causas de la riqueza. Los ciudadanos parecen niños pequeños, pidiendo todo el rato juguetes nuevos que nadie puede fabricar, o rompiendo aquellos que ya se han producido. El keynesianismo ha intentado vestir de seriedad lo que solo es un montón de imbecilidades pueriles, y todo ello ha redundado en un problema mucho mayor. Ahora las universidades y los falansterios estatales se llenan también de imbéciles y de gente infantil. Todos reclaman derechos. Pero nadie conoce cómo se producen los bienes que nos dan derecho a hacer esas reclamaciones y que permiten acceder libremente a aquellos servicios que mejor cubran nuestras demandas.

El tramo descendente de la curva de Laffer no es otra cosa que la expresión matemática de la fuerza de inercia que arrastra a las masas a pensar que la ecuación de gasto que les propone el Estado, y que sufraga con altos impuestos, solo puede traer más beneficios a la economía. Todos creen  que el consumo por sí mismo estimulará la inversión. Keynes les ha contado esa filfa, y ellos se ven muy contentos. El paraíso ha llegado. La solución mágica ya está aquí. No hay que producir nada. Todo te lo dan hecho. La cigarra puede echarse a dormir. Solo hace falta gastar lo que otros han generado con antelación. El problema llega después, cuando ya no hay otros que produzcan y se acaban las reservas. Entonces el elíseo se viene abajo. Los niños crecen de golpe. Y el tramo descendente de la curva de Laffer (con niveles más altos de impuestos) se hace más patente y grave que nunca.

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De la igualdad de las clases a la igualdad de las razas: doscientos años de mentalidad comunista

La gran diversidad de vida que acoge nuestro planeta ha obligado a los naturalistas a utilizar una amplia jerarquía de categorías taxonómicas para abarcar el estudio de todos los animales y plantas que componen la delgada capa que solemos conocer como biosfera. Las diferencias se dejan sentir en todos los niveles, desde aquellas pequeñas variaciones que dependen del clima, y que afectan a las distintas poblaciones, hasta aquellos arquetipos anatómicos capaces de dar lugar a todo un nuevo reino de organismos.

Parece que no hay ningún problema a la hora de aceptar las diferencias que existen entre seres autótrofos y heterótrofos, o entre vertebrados e invertebrados. Pero en los últimos tiempos ha venido consolidándose un nuevo paradigma (o creencia) un tanto absurdo, que sin embargo ha calado con rapidez incluso en el seno de algunos cenáculos científicos. Dicha convicción asume como verdadero lo que solo es una proposición superflua, poniendo en duda la necesidad de diferenciar, dentro de una misma especie, varios grupos de individuos adaptados a distintos biotopos. Las razas han venido jugando el papel de taxón, para clasificar distintas poblaciones pertenecientes a una misma especie. El objetivo siempre ha sido resaltar las diferencias que sin duda existen entre aquellos grupos adaptados a diferentes entornos, pero que todavía no han divergido lo suficiente como para poder ser clasificados en especies distintas. Sin embargo, ahora parece que ese rol que siempre ha jugado la raza ya no tendría razón de ser.

Resulta significativo que esta nueva forma de negacionismo se fije de manera especial en el coeficiente intelectual del ser humano, e insista en afirmar que apenas existen diferencias entre unos cerebros y otros, mientras acepta sin problema otros rasgos diferenciadores como el color de la piel, la forma de los ojos, la masa muscular, o las razas de canes. Pareciera que existe una dualidad cartesiana entre el cuerpo y la mente, o entre los animales y el hombre. Resulta curioso ver a algunos supuestos científicos defender de soslayo una dicotomía tan anticuada.

En el fondo, se trataría de renegar de la idea siempre presente de una naturaleza fría e insensible (real), ajena a nuestros deseos, cercenadora de esperanzas, una lotería de genes “totalitaria”, indecidible, que estaría dictando la vida futura de todos los seres humanos, y que sólo concedería sabiduría o ingenio a una pequeña minoría de privilegiados. Aunque la cultura y la educación pueden poner algo de remedio, muchos ya parten de una posición intelectual más baja, que jamás podrán remontar por mucho que se esfuercen. Es contra esta condición indubitable contra la que se revelan todos aquellos que ven con cierto desagrado como la vida les ha reservado un papel secundario. Dado que son incapaces de enmendar a la mismísima naturaleza, acuden a la cultura para afirmar que todas las diferencias entre los seres humanos son fruto de una educación patriarcal, se hacen las víctimas propiciatorias del sistema, y culpan de su ineptitud a los que desde arriba les estarían impidiendo prosperar. Eso sí, jamás reconocen sus limitaciones. En este sentido, una de las expresiones más claras de esta nueva pataleta consiste en negar las razas. Las razas son la puerta de entrada a muchas justificaciones que estarían avalando un escenario totalmente distinto de aquel que gusta imaginar a muchos. Algunos son incapaces de entender la realidad natural de la que todos provenimos. Desde sus atalayas culturales, devenidos en progres, se revuelven contra su destino (u origen) biológico, en un intento suicida y desesperado por escapar de él, empleando la misma argucia que usan los creyentes cuando arguyen que la muerte no es el final de la vida. A veces se imaginan paraísos. Pero en otras ocasiones, cuando ya no tiene religión a la que acudir, el hombre laico se afana en negar la biología en un intento por borrar cualquier rastro del pasado que recuerde alguna injusticia, o que propicie alguna parcialidad, desconociendo completamente que la propia existencia de la vida es de por sí la mayor fuente de discriminación y selección que existe. Nada se puede hacer ante esto. La selección natural está continuamente discriminando individuos superiores e inferiores. Si aspiramos a eliminar la discriminación, hemos de saber que estamos yendo también contra los fundamentos del progreso biológico y cultural, y contra el principal proceso de mejora que utiliza la naturaleza.

Si algo ha descubierto la ciencia es que la verdad no se corresponde con las expectativas que tiene la gente. En un principio, la evolución fue negada por los fundamentalistas religiosos porque contradecía su idea numinosa del origen (del mundo). Ahora es negada también por la izquierda laica porque, de nuevo, pone en duda su concepto de paraíso, la opinión de que todos somos iguales y debemos aspirar a tener las mismas oportunidades.

Como la naturaleza demuestra una y otra vez que existe una distinta condición natural (genética) de la que parten todos los seres vivos, una buena parte de la izquierda socialista ha acabado asumiendo la idea falsa de que los genes (su influencia) y la evolución natural son en realidad un constructo ideológico de la derecha reaccionaria para introducir con calzador sus medidas discriminatorias. De lo que no se dan cuenta es de que la discriminación se halla en la esencia misma de la vida (no se puede extirpar), y va implícita en la existencia de las cosas y del mundo; viene en el mismo paquete. Solo podemos aspirar a una igualdad en derechos básicos y libertades, lo cual quiere decir que no podemos obligar a las personas a modificar su naturaleza, sólo permitir que expresen aquella con la que han nacido. Sin embargo, muchos siguen empeñados en cambiar al hombre por la vía de la ingeniería social, para que se parezca en todo (oportunidades y rendimientos). Doscientos años de comunismo (igualitario) no han bastado para cambiar esta opinión masiva (y espuria).

Si existen diferencias exteriores entre negros y blancos (la piel), ¿cual es el motivo para negar la posibilidad de que existan también diferencias interiores (estructura cerebral, inteligencia)? Ni siquiera es cuestión de demostrar nada. Todo cambiaría si al menos aceptásemos, serenamente, la posibilidad de contemplar esas variaciones naturales, como hacemos con muchas otras. Tampoco se trata de decir que el cerebro de una raza es superior al de otra en todos los aspectos. Cada uno de ellos puede ser mejor en una determinada tarea cognitiva. Lo que no se puede negar es que existen diferencias sustanciales también dentro de la misma especie. Por tanto, se hace necesario atender a esa diversidad utilizando alguna clasificación taxonómica. La categoría de raza siempre ha cumplido ese papel. Es absurdo negar la existencia de las razas o buscar un nombre distinto para algo que siempre ha tenido una designación clara y específica ¿Cuál sería la razón de esta nueva moda negacionista? En este artículo se intentan esclarecer las claves para entender dichos motivos.

El maniqueísmo es una de las mayores lacras intelectuales, se encuentra ampliamente extendido por toda la historia del pensamiento. En concreto, el maniqueismo metodológico consiste en apreciar sólo los beneficios intelectuales de la ciencia o de la filosofía, sin reparar en el hecho de que ambas aportan muchos gananciales al conocimiento. Su correlato político aduce que solo son buenas las entidades privadas o las públicas, sin caer tampoco en la cuenta de que ambas dos desempeñan un rol social importante. Pero todavía existen muchos otros maniqueísmos adicionales. Y entre ellos, uno de los más extendidos avala la creencia de que el comportamiento humano solo está moldeado por la cultura. Este maniqueísmo cultural cobra materialidad de muchas maneras distintas. Su efecto más sonado es la negación de la biología o influencia de los genes, lo cual ha llevado a muchos a rechazar la existencia de las razas y sustituirla por otros conceptos, como el de etnia o población. Género y etnia son palabras que se usan hoy a modo de eufemismos, para dar al lenguaje una carga menos biológica, evitando así vocablos otrora tan extendidos como el sexo o la raza. Esta negación flagrante de la biología constituye uno de los apartados más graves dentro de ese esnobismo cultural, cada vez más extendido, que viene a negar diversos aspectos de la realidad natural, una tendencia que está teniendo un amplio eco en las sociedades modernas, ahitas de información, sumidas en la post verdad y repletas de relativismo.

La ciencia consiste en clasificar y describir objetos. Por tanto, es impropio del científico obviar ese fenómeno natural que lleva a algunas poblaciones de organismos a separarse y adaptarse a un entorno ligeramente distinto, modificando con ello su genotipo y fenotipo, sin que por ello constituyan una especie nueva. Es de rigor nombrar a ese fenómeno de alguna manera. No es lo mismo que una población se separe del grupo local y adopte algunos rasgos particulares a consecuencia del clima o la dieta, a que lo haga una población que termina por convertirse en una especie diferente, tras quedar aislada genéticamente y evolucionar por su cuenta durante millones de años.

Resulta absurdo que algunos crean necesario escribir decenas de artículos para demostrar que las razas son un invento cultural, casi tan absurdo como tratar de probar la redondez de la Tierra en los tiempos actuales ¿Cómo no van a existir las razas? ¿Cómo llamamos entonces a aquellas poblaciones de una misma especie que se han adaptado a un entorno particular y que muestran por ello algunos rasgos fenotípicos comunes?

La raza es una unidad taxonómica con los mismos derechos que cualquier otra, que sirve a todos los efectos para catalogar a un grupo de individuos emparentados, que evoluciona durante miles de años para adaptarse a un entorno concreto, sin que por ello se constituyan dos especies independientes. Dentro de una misma especie existen dos tipos de variabilidad genética, aquella que distingue a un individuo de los demás y que lo hace único, y aquella que identifica un grupo poblacional adaptado a determinadas condiciones del entorno (raza).  

La etnia sirve también para catalogar aquellos grupos de personas que pertenecen a una unidad cultural dentro de una especie determinada. Y la raza hace lo mismo con las unidades genéticas. Vuelvo a preguntar: ¿cómo llamáis vosotros a un grupo de gente que pertenece a una unidad genotípica y fenotípica? No son individuos aislados. No son especies distintas. No son etnias culturales. Son razas.

Como he dicho más arriba, la ciencia consiste en clasificar cosas. Eso no quiere decir que las clasificaciones sean perfectas, o que debamos saber exactamente cómo podemos ordenar todos los objetos, y menos aún cómo podemos incluir las transiciones, las mezclas, los eslabones perdidos, u otros casos más complicados. No sabemos exactamente todos los pasos que ha dado la naturaleza, o toda la serie de transiciones evolutivas de todas las especies que habitan la Tierra. Pero eso no obsta para defender la teoría de la evolución. No sabemos cómo clasificar todas las variedades adaptativas que nos encontramos en el reino animal. Pero esto no es motivo tampoco para negar las razas. Aunque no podamos determinar todos los aspectos de la teoría, sabemos que existen grupos de población que se han adaptado a grandes regiones continentales, y que eso debe ser catalogado de alguna manera (subespecie o raza, me da igual). Que existan otras adaptaciones distintas (más locales), por ejemplo la adaptación a la altitud, no anula lo dicho anteriormente. Todo lo contrario, nos obliga a seguir clasificando, entendiendo, ordenando, y avanzando (científicamente hablando).

También están los que se decantan por evitar el nombre de raza y prefieren usar la denominación de subespecie. Pero esto es una mera cuestión nominal. Además, por qué habríamos de empobrecer el idioma, renunciando a una categoría, cuando tenemos dos formas de agrupar a los seres vivos. Teniendo en cuenta el elevado número de diferencias anatómicas y fisiológicas que existen dentro de una misma especie, es bastante probable que en algún momento tengamos que necesitar los dos nombres.

A veces me recriminan que diga que las mujeres que juegan al fútbol constituyen un subconjunto de la población con un porcentaje más alto de marimachos. Pero, ¿por qué tenemos que negar que hay hombres afeminados y mujeres andróginas? Hombres y mujeres son distintos. Cuando un hombre o una mujer tiene algunos rasgos del otro género fuera de lo normal lo único que podemos hacer es nombrar ese comportamiento con alguna designación diferente: marimachos y afeminados son palabras que catalogan estos aspectos. Cuando hay algo que no gusta, la gente tiende a negarlo, y lo primero que hace es evitar usar el nombre por el que se conoce a esa realidad. Esto pasa también con las razas.

La justificación más frecuente que se alega para negar las razas consiste en decir que dicho concepto está manchado de sangre, ya que ha sido utilizado muchas veces para disculpar la masacre de millones de personas. Pero, ¿qué más da que haya sido usado de manera errónea y vil? Un cuchillo también se utiliza para matar, y no dudamos en usarlo todos los días para partir la carne. Lo que hace que el comportamiento y el pensamiento de un individuo sean magnánimos no es la ocultación de una verdad, sino su admisión sincera (y difícil), en este caso la aceptación de las diferencias raciales, que a continuación habrá de ser respetada en oposición a aquellos que usan esa misma realidad como arma arrojadiza para enfrentar a los seres humanos. Me niego de plano a cambiar de designación, obligado por esos energúmenos que matan y masacran a la ciudadanía en nombre de la raza. Lo que es absurdo es negar la diversidad sólo porque ésta se utilice para justificar el asesinato. Es como mandar callar a otro porque no opina lo mismo que tu, y creer luego que ese silencio impuesto es un síntoma de respeto.

Abandonemos todo prejuicio y usemos preguntas objetivas (posibles) ¿Por qué no puede haber razas que sean superiores intelectualmente a otras? Con esto no quiero decir que la raza blanca sea superior en todo. Eso no está demostrado. Aunque tampoco sería imposible.

Lo que sí se ha comprobado es que la raza negra es superior en muchos deportes explosivos, ya que tiene más masa muscular. A esta idea no se opone nadie. Por su parte, la raza blanca es superior en las pruebas de natación, debido a que sus huesos tienen menos densidad, lo que hace que aumente la flotabilidad del cuerpo. ¿Por qué no podría haber también una raza con un coeficiente intelectual superior a la media?

El fenotipo es la suma del genotipo y el ambiente. Si se aceptan las diferencias fenotípicas se tienen que aceptar a continuación las variables genotípicas, por muy pequeñas que éstas sean, y llamar a eso de alguna manera: razas. Un 0.001 ya sería suficiente para justificar la necesidad de dar algún nombre a esas diferencias. Después de leer el genoma humano supimos que las diferencias genéticas se traducen en unas diferencias fenotípicas mucho mayores, que evidencian las complejas formas que tienen los genes de expresarse. Un gen puede dar lugar a varias proteínas distintas. Por tanto, pequeñísimas diferencias en los genes se traducen en grandes diferencias fenotípicas.

La existencia de clases sociales se basa en la división del trabajo y ésta a su vez es una de las bases más importantes de la evolución natural. La división del trabajo es también lo que propicia la aparición de nuevas especies y el aumento de la diversidad biológica. La raza (desideologizada) tendría el mismo origen y la misma función general.

La moda que ahora viene a negar las razas es una de las mayores estupideces que ha parido la mente humana, propias de sociólogos y culturetas con escasa formación en biología. Casi en todas las especies existen razas. Las razas responden a una adaptación lógica, que permite sobrevivir a determinadas condiciones ambientales. Queda por tanto suficientemente demostrado lo absurdo que resulta negar estas adaptaciones. Pero todavía tenemos que comprender por qué el hombre se presta tanto a este tipo de memeces. ¿Por qué hay tanta gente que es incapaz de distinguir el racismo: la aniquilación y exterminio del diferente, con el racialismo: la aceptación y estudio de las diferencias raciales?

El concepto de raza hace referencia a una noción absolutamente necesaria, que identifica y describe un hecho biológico irrefutable. Su negación no tiene ningún sentido. Y además entraña muchos peligros. Negar la realidad conduce siempre a muchas confusiones. Pero si además negamos también la diversidad, el efecto puede ser catastrófico. Cuando Marx negó la legitimidad de la categoría de clase, la sociedad se deslizó hacia un precipicio por el que acabaron precipitándose millones de personas. La igualdad de todos los seres humanos solo se consigue por la vía del asesinato y el genocidio. Si no matas a millones de personas lo natural es que haya diversas clases y razas. La única diferencia entre unas y otras políticas igualitarias es el grupo de población que se decide perseguir, o el rasgo (genético o cultural) que se busca eliminar. Esa igualdad sólo se justifica desde el buenismo y la corrección política que tienden a practicar todos los partidos. Tal vez tenga algunos fundamentos electoralistas. Pero no tiene en absoluto ningún fundamento racional.

Los biólogos somos los que más razones podemos enarbolar para estar cabreados. Nosotros hemos hecho de la diversidad natural nuestra forma de trabajo. Y ahora resulta que nos la quieren quitar. Normalmente, el comunismo siempre ha ninguneado la influencia de nuestra disciplina y la importancia que tiene para el comportamiento del hombre. Existe la idea generalizada de que los genes solo son un factor decisivo en los animales inferiores. La falta de conocimientos biológicos, que evidencian un gran número de personas, se traduce a la larga en una serie de teorías absurdas que acaban obviando algunos de los aspectos más importantes de la vida, tales como la distribución de los roles productivos entre las distintas clases sociales,  la importancia de las diferencias sexuales en el ámbito de la familia, o el papel que juegan las razas en el conjunto del paisaje adaptativo. El consecuente peligro que todo esto trae aparejado acaba manifestándose a través de un propósito imposible (igualitario) que, en el mejor de los casos, impide que la sociedad se diversifique y acumule todas las capacidades y especialidades que son necesarias para salir adelante como conjunto, y en el peor, termina con una matanza desenfrenada que aspira a eliminar por la fuerza esas diferencias naturales y culturales, imposibles de ocultar.

Nuestra especie muestra una gran diversidad genética y una adaptación a todos los ambientes planetarios. Es lógico que se subdivida en diferentes razas. Podemos buscar otros nombres distintos, pero nunca vamos a poder obviar esas diferencias. Además, la búsqueda desesperada por encontrar otros nombres para referirnos a lo que siempre ha sido conocido como raza puede suponer añadidos y complicaciones innecesarias. Algunos piensan que la definición de población puede ser uno de tales sustitutos. Pero la palabra población solo apela al lugar geográfico que ocupa un grupo determinado de individuos, no al cluster genético adaptado a toda una unidad morfoclimática. Hay que insistir que nos estamos refiriendo a las adaptaciones biológicas, las cuales acarrean necesariamente un cambio genético. Los cambios culturales son un segundo tipo de adaptación. Cabría diferenciar como mínimo los distintos tipos de cambios que experimenta un organismo.

Por otra parte, tenemos que insistir también en que el concepto de raza no viene a negar la complejidad que existe dentro de cada grupo taxonómico. Nadie está afirmando que una raza se compone de un cluster exclusivo de genes. Lo único que se dice es que hay grupos de clusters que contienen algunos genes, característicos de ese grupo, que han evolucionado para adaptarse a una extensa región climática. Una población no puede sustituir el concepto de raza sencillamente porque una población es cualquier grupo de individuos habitantes de un lugar determinado. Mi pueblo tiene una población de 80 habitantes y el pueblo más cercano tiene otra de 70. Ambas están dentro del mismo valle y sus diferencias no corresponden a ninguna región climática particular. Por tanto, es necesario usar otra denominación para designar aquellos grupos de seres vivos adaptados a una gran región morfoclimática, lo que siempre se ha conocido como raza. En este sentido, la genética de poblaciones estudia la variación de las frecuencias alélicas en un grupo de organismos que comparte el mismo hábitat.

En otros casos, los negacionistas pretenden derribar la noción de raza a base de confundir los niveles jerárquicos de análisis. Para renunciar al concepto más restringido de raza, apelan a aquellas familias de genes que están extendidas por todo el mundo, y que se salen sin duda del círculo que marca el taxón de la raza. Hay que recordarles que estamos utilizando una taxonomía que aplica solo en el nivel del organismo (igual que la especie o el género), y no en el de los genes. De la misma manera que hay genes idénticos repartidos por todo el mundo, sin que ello suponga que debamos replantearnos la existencia de las especies, también los hay que se ciñen a un lugar morfoclimático concreto, y que identifican a una raza. Todo requiere un nombre. Que existan familias de genes dispersos por toda la Tierra no anula el hecho de que también hay familias de genes que permiten la adaptación a una vasta región climática. Ningún taxón es un compartimento estanco. Los géneros, las especies, los órdenes, todos tienen genes o familias de genes comunes, y no por eso dejan de ser especies, géneros u órdenes. Tampoco la raza se ha planteado nunca como algo totalmente aislado.

Al usar el concepto de raza no se está diciendo que las razas sean compartimentos estancos. Solo se señala un subconjunto de organismos, con características similares, de todos los que tienen capacidad para reproducirse entre sí. Es un hecho que la división intraespecífica en distintos grupos biológicos ocurre dentro de la especie humana y que a eso le damos el nombre coloquial de raza. La ciencia académica puede llamarlo subespecie, pero eso ya es una cuestión aparte; terminológica. Lo que no se puede decir de ninguna manera es que la raza no existe. También hoy usamos una clasificación binomial para designar a las especies que antes conocíamos solo por su nombre vulgar. Cuando se puso el nombre de Lucanus cervus al ciervo volador nadie pensó que esa especie era una invención. Que a la raza se le llame ahora con el nombre de subespecie no pone en cuestión la existencia de la raza, tan solo modifica su designación. Y de todos modos, tampoco queda claro que subespecie y raza sean la misma cosa. Es posible que debamos usar a la vez los dos términos. Como ya hemos dicho más arriba, la naturaleza es sumamente diversa, y se apresta a muchos tipos de clasificaciones.

La explicación para todos estos despropósitos nominales hay que buscarla en la creencia que algunos han asumido como verdad. Muchos piensan que están luchando contra el racismo cuando afirman negar la realidad de las razas. Se comportan igual que los que quieren curarse del cáncer pensando en positivo.

Voy a terminar este artículo con alguna de las reflexiones que el premio Nobel de medicina y codescubridor de la estructura en doble hélice del ADN, el biólogo estadounidense James Watson, utiliza para acallar a los lacayos del “conservadurismo progre”, los cuales abogan por reducir la diversidad evolutiva y el impacto del progreso a través de la negación de lo que solo es una de sus consecuencias lógicas, las razas: “Me gustaría haber cambiado, que hubiese habido nuevos descubrimientos científicos que mostrasen que lo adquirido es mucho más importante que lo innato, pero no los he visto… Di la espalda a la izquierda porque no les gusta la genética. La genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes. [Las personas de izquierdas] quieren que todo fracaso en la vida sea culpa del malvado sistema” (Articulo https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4756148/).

Demos la espalda a la izquierda retrograda. Abracemos de una vez la verdad de los hechos, aunque eso implique aceptar que a veces portamos malos genes (o que algunos de nuestros congéneres los portan). Las diferencias raciales siempre estarán ahí para recordarnos que tenemos un pasado evolutivo y un futuro distinto, aunque algunos curillas desearían no haber tenido nunca nada que ver con el mono rhesus.

Sin pasado no hay futuro. Sin futuro no hay progreso. Y sin cambio no hay progreso ni futuro. Admitamos pues que somos hijos de múltiples cambios (también raciales) que ameritan para conseguir una mayor supervivencia y desarrollo. Esto implica que somos diferentes, que pudimos haber sido superados por otras razas, y que también podemos ser inferiores o superiores en el plano intelectual. Nada de esto debe quedar al margen de la suposición. Nada debe quedar fuera de la teoría. Tampoco la inteligencia, que no es más que otro órgano del cuerpo. Descartes quiso hacer una distinción clara para así poder explicar el mundo de las almas. Cientos de años después, los laicos (socialistas) siguen abrazando esa diferenciación etérea, aunque ya no crean en animas. Esto da fe del poder que tiene esta visión trascendental de la mente, que unida al concepto de igualdad, lleva a los bienpensantes y democraticistas a imaginar que los hombres tenemos todos las mismas oportunidades y la misma inteligencia de base. Sin embargo, solo hay algo que enriquece nuestra vida. Ese algo es la diferencia y la diversidad extendidas a todos los planos, lo cual implica necesariamente que es posible que seamos también más tontos y más pobres que otras personas (o que otras razas). Y esto no gusta a envidiosos y vagos. Como además la diversidad es algo natural (por necesario), a los vagos se suman los idealistas del socialismo que acuerdan la imposición cultural como solución única, buscando con ello una justicia igualitaria (espuria) contraria a la naturaleza del hombre. Y a los socialistas idealistas se suman los socialistas aviesos, interesados exclusivamente en obtener dinero fácil (robado o expropiado mediante impuestos y corruptelas). Vagos, tontos, socialistas, y ladrones, ya tenemos a todos los integrantes de esta sopa o ensalada social que ha venido a llamarse izquierda revolucionaria, pero que solo tiene un nombre propio: marxismo cultural, y un color político: comunismo. Para todos ellos, la raza es otra forma de desigualdad que hay que superar. Los vagos y los tontos no quieren ser identificados como una raza inferior. Los socialistas no quieren renunciar a las ideas de Marx que abogan por una única clase de trabajadores con las mismas oportunidades. Y los ladrones no quieren que los vagos y los socialistas cierren el chiringuito de las subvenciones y las prebendas, que todos ellos usan para ocultar su auténtica naturaleza y que queda a disposición de todo aquel que esté dispuesto a justificar la apropiación y el uso del dinero ajeno con la excusa de mejorar la vida de sus conciudadanos.

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Mis comentarios en Facebook – Año 2015

Año 2015: parerga y miscelánea

Viernes, 25 de diciembre de 2015 a las 09:08 UTC+01

Admiro a Rand. Pero reniego de ese maximalismo que adoptan muchos objetivistas. Da la impresión de que la filosofia de Rand sirve hasta para cocinar unas lentejas. No es ese el absolutismo que yo defiendo. El absolutismo no significa una comprensión absoluta de todo sino la comprensión de algunos principios simples absolutos. 

Viernes, 25 de diciembre de 2015 a las 08:33 UTC+01

Si existen diferencias exteriores entre negros y blancos (la piel) cual es el motivo para negar rotundamente que pueden existir también diferencias interiores (estructura cerebral). No es cuestión de decir qué cerebro es mejor. Seguramente cada uno puede ser mejor en determinada tarea. Pero si existen diferencias dentro de la misma especie (unos son más inteligentes que otros) por qué no van a existir diferencias entre especies. Esa igualdad sólo se justifica desde el buenismo y la corrección política. Pero no tiene fundamento racional.

Jueves, 24 de diciembre de 2015 a las 17:33 UTC+01

Alguno critican el viaje espacial porque se desvía dinero para fines que no son la cura del cáncer o la erradicación del hambre. Su postura no tiene el menor sentido. No solo porque hay miles de razones técnicas en tu contra: cualquier desarrollo es transversalmente beneficioso; somos incapaces de saber qué tecnología será útil en el futuro para qué problema… Además de todas esas razones técnicas, su defensa es completamente absurda e inviable. Qué hacemos? Impedimos que la gente estudie física y se dedique al desarrollo de nuevos satélites? Implantamos solo una carrera de medicina y una especialidad en oncología? Dejamos de descansar los domingos y de tomar cervezas para enfocar todo nuestro esfuerzo y energía en un único objetivo? El topicazo que abanderan es tan absurdo que no se cómo un adulto sensato puede abocarse a esa defensa, va en contra de la libertad y la diversidad de caracteres y habilidades, que es la seña de identidad de las sociedades abiertas y lo que tiene que primar por encima de todo. Y lo que permite en último lugar curar el cáncer.

Martes, 22 de diciembre de 2015 a las 23:05 UTC+01

Felicidades a todos los tontos. Hoy es el día internacional de la estupidez y la tontuna. Mi enhorabuena a todos aquellos que creen que les va a tocar la lotería porque acabe en determinado número o porque se haya comprado en determinada administración. Y felicidades también a todos aquellos que les ha tocado el gordo y que, al no saber generar ni administrar el dinero que les ha caído del cielo, lo dilapidarán en dos o tres años y luego a seguir siendo pobres. Felicidades tontos del bote!!

Martes, 22 de diciembre de 2015 a las 00:03 UTC+01

Y qué decir de todos esos que ahora estan encantadisimos con el nuevo panorama político que se avecina porque, según ellos, éste va a forzar a todas las partes a dialogar y entenderse entre ellas. Que forma de pensar más tonta es esa que antepone el refrito de ideas, el relativismo de las opiniones y el conchabeo de los pactos con los principios objetivos. Lo importante no es encontrar y defender la verdad. Lo importante es hablar, dialogar, entenderse. Los asesinos y los terroristas dialogan entre ellos muy a menudo y se entienden a las mil maravillas ¿Se alegrarán también estos pazguatos porque los delincuentes se lleven bien entre ellos? Seguro que si.

Sábado, 19 de diciembre de 2015 a las 16:55 UTC+01

La libertad es una lucha permanente a lo largo de la historia. Muchas veces la libertad ha requerido la guerra. Lo que tenemos hoy se lo debemos a millones de soldados que dieron su vida para que hoy disfrutemos de libertad. No hay nada más antiliberal que defender la libertad negando la guerra.

Sábado, 12 de diciembre de 2015 a las 22:30 UTC+01

Con un mazazo verde, entre vítores, aplausos sonrisas y selfies, Laurent Fabius finalmente dio por aprobado el Acuerdo de París. Ver a todos esos monigotes políticos clausurar la cumbre del cambio climático entre risas, festejando con alborozo la inminente lapidación de miles de millones de euros, el secuestro de la economía mundial y el futuro de las siguientes generaciones me produce la misma sensación que me daría ver a un tonto caminar hacia un desfiladero tocando las maracas. ¿Que festejan estos pazguatos? Incluso en el caso de que eso del cambio fuera tal y como dicen (que no lo es) lo que están firmando hoy allí es un acuerdo que va a sacrificar una gran cantidad de recursos en el altar de las ideologías, recursos que, de no ser infrautilizados por el estadista, habrían contribuido al bienestar del hombre mucho más de lo que algunos imaginan. En cambio ahora serán destinados a un fondo perdido (una buena parte vuelve a destinarse al desarrollo de los países de África, donde seguirá siendo utilizado por muchos de los sátrapas que hoy en día tiranizan esas regiones del mundo para continuar aferrándose al poder). El luto y no la fiesta es lo que tienen que celebrar todos esos senadores y dirigentes del mundo, junto con todos sus adláteres ciudadanos. Todos ellos nos van a conducir a una muerte segura. Nos asfixiarán lentamente. Seremos más pobres, tendremos menos recursos para combatir las adversidades naturales, entre ellas la que ocasiona el supuesto cambio climático (si lo hubiera), menos medicamentos, menos longevidad, menos puestos de trabajo, menos tecnología, etc… Pero al menos queda el consuelo de saber que moriremos con una sonrisa en la boca, como mueren todos los tontos. ¡Maldito consuelo!

Viernes, 11 de diciembre de 2015 a las 07:42 UTC+01

Cada vez me produce más repugnancia ese espectáculo que dan los políticos al acercarse las elecciones, sacando de dentro todo lo malo que tienen escondido. Ciudadanos propuso ayer una medida judicial coherente, que las mujeres paguen lo mismo que los hombres por el mismo delito. Y todos los partidos se han echado sobre ellos como perros sarnosos y se han dado a la tarea, vil y repugnante, de tergiversar completamente el mensaje. O no lo entienden, que sería de estúpidos, o no