La tabla de los tipos de socialismo: la naturalización de la igualdad y los socialismos del siglo XXI


El fenotipo socialista es, como cualquier fenotipo, un rasgo congénito y aprendido a partes iguales. En este caso, es un carácter de la conducta humana que está basado en un profundo sentimiento de igualdad y en la creencia de que cualquier diferencia (humana o natural) entraña siempre algún tipo de dominación injusta. El desideratum en cuestión se alimenta con glotonería a partir de varias fuentes irracionales: la rabia incontenible que provoca la propia inutilidad, la frustración que deviene con el fracaso, el deseo de mejora malentendido, la envidia malsana, o la simple y llana ignorancia de los fenómenos eidéticos que propician el desarrollo social. En consecuencia, la persona está predispuesta a sufrir un cambio radical, quiere derrumbar todas las instituciones, se alía con las fuerzas del mal para acabar con las tradiciones y la naturaleza, y se ve a sí misma como un héroe de las causas perdidas y la gente desamparada. El problema básico de esta ideología igualitaria es su empeño en contravenir los mismos mecanismos que mueven el mundo y hacen que prospere, el aliciente del éxito, la innovación, la diversidad natural, la superioridad de la excelencia, la división del trabajo, o la complementariedad de los opuestos.

El socialismo real o socialismo marxista tuvo su apogeo y declive en los siglos XIX y XX con la lucha de clases y las guerras mundiales. El socialismo biológico o naturalista es la vuelta de tuerca del socialismo más radical, el socialismo real (marxismo), reconvertido esta vez en un rechazo hacia todas las diferencias que vienen determinadas, no por la sociedad, sino por la naturaleza. Una vez fracasada la vía de Marx basada en el repudio de las clases sociales, se buscan otras diferencias y otras fuentes de dominio a las que poder atacar, y se encuentran en la biología y la biopolítica. El socialismo se transmuta en naturalismo, reclama cambios y revoluciones mucho más radicales, y en cierto sentido se normaliza todavía más. Los cienciólogos del comunismo, que antes se limitaban a estudiar la sociedad humana, aspiran hoy en día a convertirse también en reputados naturalistas. Ya no vale con eliminar el sistema de clases sociales, extirpando así las diferencias laborales que esclavizan al hombre, ahora hay que reinterpretar también toda la diversidad natural y toda la realidad. Si el absurdo era ya mayúsculo con Marx, ahora el ridículo roza lo esperpéntico. 

Se denomina marxismo cultural a todas estas nuevas propagandas nacidas de la ignorancia, las cuales sirven para manifestar el mismo sentimiento trágico (igualitario) que siempre ha acompañado al hombre. Sin embargo, creo que es más apropiada la expresión de marxismo natural, porque ahora ya no es la cultura lo que centra la atención de todas esas igualaciones. Ahora el enemigo es la diferencia implícita en la naturaleza.

Una primera clasificación del sistema socialista nos permite diferenciar dos tipos básicos, un socialismo tradicional aplicado a las ciencias humanas (humanista), obsesionado con la igualación económica y la lucha de clases, y un socialismo hodierno, adscrito a la rama de las ciencias naturales o ciencias de la naturaleza (socialismo naturalista).

El socialismo humanista puede ser marxista si lo que busca es la igualación absoluta de todos los factores de producción, socialdemócrata si solo quiere equiparar las rentas, o nacionalista si lo que pretende es homogeneizar las costumbres, las tradiciones, el folclore o las creencias (teocracia).

Dentro del socialismo de corte naturalista se pueden distinguir también tres movimientos principales, según sea el motivo igualitario que alimenta su causa. El feminismo rechaza el supuesto dominio del varón sobre la mujer, y para ello recurre a la negación o ridiculización de todas las diferencias de índole sexual. El indigenismo rechaza el supuesto dominio de la raza blanca, y lo hace a través de la negación de las propias razas y de sus adaptaciones geográficas, haciendo apología del antioccidentalismo, dejándose llevar por una especie de obsesión antiamericana enfermiza, y utilizando la excusa trasnochada del colonialismo para recriminar a sus verdugos la situación de inferioridad en la que ellos dicen encontrarse. Y finalmente, el ecologismo hodierno (el veganismo, el animalismo, el holismo, la pachamama, etc… ) rechaza el supuesto dominio de la especie humana sobre las demás especies vivas, acudiendo esta vez a la igualación absoluta de todas las clases animales, vegetales y minerales (todas tienen iguales derechos). En este último caso, los adalides del movimiento llegan incluso a la convicción de que la Tierra es a su vez otro organismo vivo que piensa, sufre, se revela, y padece los mismos abusos del hombre moderno: su odiosa superioridad.

Como vemos, las diversas versiones del socialismo han acabado por invadir la vida de todas las personas, han pervertido todas las ciencias, y han sabido explotar todos los niveles del sistema, sociales y naturales. Ya no existe un suelo virgen que el igualitarismo no haya pisoteado.

SOCIALISMO HUMANISTA

Aboga por la homogeneización de la sociedad humana

SOCIALISMO NATURALISTA

Aboga por la homogeneización de toda la naturaleza

Marxismo o comunismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias de clase, expropiando todos los factores de producción, y provocando el resentimiento y el enfrentamiento de trabajadores y empresarios.

Feminismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias sexuales, negando o ridiculizando dichas diferencias y provocando el enfrentando entre hombres y mujeres.

Democratismo o socialdemocracia

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias entre ricos y pobres, expropiando las rentas y el producto de los trabajadores, usando para ello los impuestos y el pago a las administraciones, y provocando el resentimiento y el enfrentamiento de unos y otros. 

Indigenismo

 Sistema filosófico, político y económico que niega las diferencias raciales, la existencia de razas, o la superioridad de ciertas culturas, y que denuncia el colonialismo como forma de opresión, instigando el resentimiento y el enfrentamiento entre las distintas etnias. 

Nacionalismo o chovinismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias en las tradiciones, la historia, la lengua, los productos o las creencias religiosas, prohibiendo aquellas manifestaciones que no tengan un arraigo en la tierra, valorando solo la identidad colectiva de un pueblo, y enfrentando a oriundos y foráneos por motivo de nacimiento.

Ecologismo

 Sistema filosófico, político y económico que busca eliminar las diferencias animales, vegetales o minerales, prohibiendo la ingesta de carne, tratando como iguales a hombres y animales, enfrentando a unos y otros, e impidiendo la explotación de la Tierra y el uso generalizado de sus recursos.

Acerca de Eladio

Licenciado en biología. Profesor de instituto. Doctorando en economía.
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