La propiedad intelectual no tiene sentido


chile-propiedad-intelectual-1Lo del plagio es algo bastante relativo. A veces me plagio a mí mismo, lo cual no tiene mucho sentido. Una vez me di cuenta de que había escrito lo mismo en dos momentos diferentes de mi vida. Otras veces me siento como una especie de plagiador plagiado, es decir, leo un artículo de algún autor muerto y compruebo para mi asombro que decía exactamente lo mismo que yo he pensado en algún otro momento de mi vida. Por tanto, no tiene mucho sentido pretender agarrar las ideas como si fueran frutos maduros. Las ideas van y vienen, se multiplican, se escapan, se olvidan. La propiedad intelectual es un derecho bastante difuso; no se puede medir. Lo que me lleva a pensar que tampoco podemos protegerla. Todo aquello que se reproduce hasta el infinito se convierte en un bien libre, como el aire. Y a nadie se le ocurre patentar el oxígeno. La ciencia económica no presta demasiada atención a esos bienes. Son hechos dados que no es necesario introducir en la cadena de producción. No estoy defendiendo que alguien use su nombre para publicar el libro de otra persona. En ese caso no estaría plagiando una idea, sino un producto acabado (el libro) con una demanda concreta y un número de ejemplares limitado. Ahora bien, una simple idea no es nada. Solo es una idea. No tiene todavía ningún olor, no tiene valor para nadie. Hay que convertirla en producto para que adquiera un código de barras y tenga una demanda. Si yo te robo una idea y la convierto antes que tú en un producto más barato, estoy contribuyendo al bienestar de una mayor cantidad de gente, y te estoy obligando a ti a competir conmigo y luchar para satisfacer a los clientes. Es decir, estoy promoviendo la apertura, estoy generando mercados, y estoy animando la economía. Una idea aislada no es nada. Pero esa misma idea reproducida en la cabeza de muchos individuos lo es prácticamente todo. Es la fuente de la competencia y el motor del éxito y la excelencia, aumenta la oferta, y satisface la demanda. La propiedad no está hecha de ideas. Todos tenemos ideas. La propiedad solo está formada por aquellos bienes que se ha demostrado que tienen algún valor. Y esta demostración solo acontece cuando las ideas se convierten en un producto que demande la gente. Así, lo mejor es que las ideas no se puedan patentar ni proteger, pues todavía no hay en ellas ningún valor que podamos asegurar. Este deviene sólo cuando el inventor se esfuerza para transformar su idea en un artículo vendible. El inventor únicamente tiene derecho a ocultar sus intenciones el tiempo que él crea conveniente, para aventajar a sus posibles imitadores. Para eso existen acuerdos de confidencialidad y secretos de empresa. Pero no tiene derecho a perseguir a sus imitadores. La imitación es el fenómeno biológico y cultural más importante de todos. Sin imitación no existiría la vida. No habría genes. Y tampoco existiría la cultura, que no es más que otra forma de imitación (memética). Porque hay imitación hay vida. Perseguir la imitación es perseguir la vida; es como pretender culpar a una persona por tener dos piernas. No tiene ningún sentido.

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