La importancia de Elon Musk en la evolución de la tecnología


elon-musk-1Elon Musk (28 de junio de 1971) es un inventor y empresario sudafricano, cofundador de PayPal, Tesla Motors, Space X, o Hiperloop.

Musk es conocido por haber creado el primer automóvil eléctrico apto para ser producido en masa, por haber adquirido SolarCity, que suministra electricidad renovable a los automóviles de Tesla, por diseñar un sucesor privado del Transbordador espacial (el F9/Dragon), por crear PayPal, el sistema de pagos en línea más grande del mundo, y, finalmente, por ser el principal promotor del proyecto más ambicioso que existe hoy en día para llevar al hombre al Planeta Rojo (Musk pretende llevar a decenas de personas en menos de una década).

Para más detalles de su vida leer aquí: http://www.gentleman.elconfidencial.com/personajes/2016-11-10/tesla-motors-elon-musk-silicon-valley-marte_1287547/

Todas estas aventuras pueden parecer distópicas a ojos del común de los mortales, meras bravuconadas sin mucho recorrido, más propias de un loco solitario que de una persona cuerda. Sin embargo, la verdad es que a Elon Musk le acredita un pasado lleno de éxitos y una trayectoria imparable. No se puede decir que estemos delante de un nuevo profeta o una persona excéntrica. Musk es el capitán de un barco que ya ha recorrido los cinco mares sin haber sufrido ni una sola vía de agua en su casco. No podemos juzgarle con tanta ligereza y decir que no es más que otro fanático de la tecnología.

Algunos (como Fernando Díaz Villanueva en su programa la ContraCrónica) han venido sugiriendo que las empresas de Musk pueden ser motivo de una nueva burbuja especulativa, como las que vienen afectándonos cada cierto tiempo. Las nuevas tecnologías, así como el desarrollo cada vez más acelerado de las mismas, entrañan también algunos riesgos ocultos. El mismo optimismo que sirve para hinchar las burbujas económicas tradicionales, puede servir para desencadenar una carrera ciega hacia un futuro dudoso que conlleve problemas parecidos. La Escuela Austriaca de Economía nos ha enseñado a tener mucha precaución a la hora de valorar las promesas que respaldan los políticos o los empresarios adjuntos al régimen, y siempre se ha demostrado que esa atención nos podría haber librado de muchos sinsabores y penalidades. Pero, ¿hasta qué punto una burbuja tecnológica del tipo de la que puede haber propiciado Musk es equiparable a una burbuja inmobiliaria o bancaria, del tipo de las que estamos acostumbrados a sufrir habitualmente? ¿Es posible que nos estemos emocionando tanto con los progresos de la tecnología (con la idea de la singularidad tecnológica y la vida eterna) que perdamos un poco el sentido de la realidad y la lógica más esencial? Personalmente creo que existen algunas diferencias. Por ejemplo, las inversiones en tecnología, aunque exageradas, nunca suelen caer en saco roto y siempre sirven para aumentar nuestros conocimientos sobre ingeniería y nuestro acercamiento a un futuro mucho mejor.

A veces creo que los economistas austriacos tienen una visión un tanto reducida de lo que es la realidad, tal vez llevados por un celo que exige la única observancia de sus principios, sin atender a nada más. Me pasa con los anarcocapitalistas, que creo que no alcanzan a entender suficientemente la importancia que tienen algunas políticas y geopolíticas internacionales. Y me empieza a pasar también con algunos analistas del ciclo, que no alcanzan a comprender los desarrollos de la tecnología.

Lo que no entienden en absoluto algunos analistas de la Escuela Austriaca es que, incluso si es cierto que la especulación de Musk es exagerada (seguramente lo sea), sus proyectos están basados en la tecnología más prometedora que existe a día de hoy, y se apoyan sobre el suceso evolutivo más importante desde la aparición del hombre. Por tanto, la suya podrá ser una burbuja de mercado, pero es una pompa de jabón un tanto peculiar, que nunca llegará a estallar en pedazos. Puede equivocarse en los plazos, pero no en la esencia y el espíritu del proyecto. Nunca se va a producir una espiral de subida continua de los precios, alejada de toda base real. Todo lo contrario. Nos está acercando a un futuro que ya está aquí. Musk quiere hacer la tecnología más accesible a la clase media. Su coche eléctrico ya es asequible para una familia con un ingreso normal. Y si acaso sus empresas adquieren un valor en bolsa tan alto, a pesar de que todavía representan industrias nacientes, es porque hay decenas de miles de inversores que se están dando cuenta del futuro que tiene dicha tecnología. Y hay evidencias para pensar que no se equivocan un ápice.

La inversión en infraestructuras que al poco van a quedar obsoletas, o que nunca serán utilizadas, supone un despilfarro de recursos enorme. Pero no así la investigación en tecnologías trascendentales que serán de uso común en el futuro próximo.

Desde luego, yo estoy en contra de cualquier tipo de ayuda gubernamental. Deberíamos dejar que el mercado decidiese qué tecnología es mejor. Y también soy consciente de que el combustible de hidrocarburo es superior energéticamente a cualquier otro que podamos imaginar, y posiblemente lo sea siempre. Pero en cuestión de autonomía la producción de energía solar es incomparable. Nunca podremos tener un pozo de petroleo en el jardín de nuestra casa. Pero sí podremos tener un tejado de placas solares. Y la autonomía será clave en el futuro próximo, cuando gracias a las nuevas aplicaciones informáticas todos podamos convertirnos en pequeños productores, y cuando sea necesario que millones de robots inteligentes se muevan permanentemente sin depender de cables o fuentes energéticas externas.

No obstante, también podría ser que consiguiésemos alimentar las máquinas con cargadores de inducción, a través de ondas electromagnéticas. Entonces, podríamos usar combustibles fósiles para producir electricidad, y recargar las baterías a distancia. De cualquier manera, lo que es seguro es que necesitamos una fuente de energía ubicua, del tipo de la que está intentando implementar Elon Musk en sus coches eléctricos.

Pero, ¿cuáles son en realidad esas certezas de futuro?, ¿por qué Elon Musk es tan importante a pesar de que sus propuestas puedan parecer en principio arriesgadas y manirrotas? Musk está trabajando en el desarrollo de una tecnología cardinal. Dicha tecnología se centra en el proceso evolutivo más trascendental después del origen de la vida y la aparición de la inteligencia humana. Me estoy refiriendo a la singularidad tecnológica, al surgimiento de la inteligencia artificial y los robots autónomos. Musk está investigando precisamente en aquellas áreas que van a ser cruciales para alcanzar esta meta.

Cualquier sistema autónomo consta de una fuente generadora de energía y una maquinaria de movimiento completamente independientes y autosuficientes. Y lo mismo pasa con los robots. Tendrán que tener un sistema de producción y almacenamiento energético, y una estructura que consuma esa energía y que se mueva por el entorno con absoluta soltura.

En este sentido, las investigaciones de Musk van dirigidas hacia dos objetivos claros, por un lado se encaminan al desarrollo de sistemas de producción (SolarCity) y almacenamiento (baterias Tesla) de energía eléctrica a partir de la radiación que proviene del Sol, una fuente inagotable y ubicua que va a ser sin duda el último de los recursos que optemos por explotar, y por otro lado se enfocan también en el desarrollo de una máquina (un coche) capaz de moverse por sí sola a través de un entorno complejo, con un interfaz (Tesla Motors) y un sistema de inteligencia artificial (autopilot) lo suficientemente potentes como para detectar la ruta más correcta y esquivar los obstáculos del camino sin ayuda externa. Por tanto, las empresas de Musk no son meras industrias automovilísticas o fábricas de producción eléctrica. Musk está contribuyendo como ningún otro ingeniero al desarrollo e implementación de la inteligencia artificial y el futuro de la robótica, a través del desarrollo de los dos elementos que otorgan a esos robots el estatus de seres independientes y sucesores del hombre, la obtención de energía y el uso de la misma para moverse por el entorno libremente. En eso reside la importancia de Elon Musk.

Una crítica frecuente que se le suele hacer a Musk es que sus empresas están investigando exclusivamente en energía fotovoltaica. Pero Musk hace mucho más que desarrollar placas solares. Si enfoca todos sus recursos en esta área es porque otras fuentes como la energía nuclear o los combustibles fósiles ya son tecnologías maduras, o están descartadas por motivos de seguridad nacional. Nadie discute que el día de mañana las baterias Tesla puedan ser recargadas con esas fuentes. La electricidad solo es un medio de transporte y almacenamiento energético, y se puede obtener de todas las maneras que quieras. Seguramente habrá que aprovechar todas las fuentes, también los combustibles. Pero de cualquier forma, tendremos que tener unas baterias del tipo de las que está desarrollando Musk. Y esto es importantisimo.

Musk dijo en una ocasión que las cosas más importantes de Internet ya han sido creadas: “existirá innovación, sin duda, pero los grandes problemas de Internet ya han sido resueltos”. Y no le faltaba razón. Tras la revolución informática y el crecimiento de la red de redes, que supuso un cambio radical en las comunicaciones y el flujo de información a través de todo el mundo, viene ahora la revolución que nos va a permitir incrementar infinitamente el flujo y transporte de la propia materia, y con ella también el de nuestros cuerpos y nuestras mercancías. Podemos ver en el coche eléctrico el antecesor de los exoesqueletos y los robots que en un futuro habitarán y coparán nuestro espacio y, finalmente, terminarán sustituyéndonos. Esta nueva revolución culminará con la mayor de todas las disrupciones evolutivas, la última de ellas, el tránsito hacia un mundo completamente distinto, el mundo que está anticipando y preparando Elon Musk en sus laboratorios, un mundo transhumano de seres artificiales. Antes de que existiera el hombre había otras formas de inteligencia que se movían también de forma autónoma por este planeta. Y el hombre tampoco será el último peldaño de esta escalera. El último eslabón lo pondrá la robótica, y todas aquellas personas que, como Elon Musk, están contribuyendo ahora a su desarrollo.

La tecnología que está desarrollando Elon Musk en sus fábricas y laboratorios no genera burbujas especulativas del tipo de las que estamos acostumbrados a sufrir con los políticos y los especuladores al uso. Si acaso, Musk puede fallar a la hora de asignar plazos. Pero no hay duda de que acierta en la dirección y el objetivo que toma. Sus inversiones son seguras, no acabarán en un aeropuerto inservible o en cualquier otra infraestructura inútil. Su obra será perdurable, impepinable, necesaria, y llegará mas pronto de lo que algunos piensan (la tecnología evoluciona de manera exponencial). 

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