España es socialista: POR MANUEL LLAMAS


Suele decirse que la clase política es reflejo de la sociedad que existe en un determinado país. Partiendo de esta hipótesis, y puesto que PP y PSOE son partidos de izquierda, en menor o mayor grado, la mayoría de españoles, en teoría, debería declararse abiertamente socialista. Esto es, precisamente, lo que viene a corroborar con datos concretos el estudio Values and Worldviews elaborado por la Fundación BBVA.

La población española es una de las más anticapitalistas e intervencionistas de Europa, y la crisis tan sólo ha acentuado este marcado perfil estatista. La inmensa mayoría de españoles apoya firmemente el Estado del Bienestar e incuso aboga por acrecentar su tamaño, aunque ello suponga subir aún más los impuestos. El 81% de los encuestados prefiere contar con un amplio sistema de Seguridad Social, el 78% quiere que el Estado eleve el gasto público en Sanidad, el 65% en Educación pública, el 73% las partidas destinadas a los ancianos y el 69% el dinero destinado a los parados. No en vano, entre el 77% y el 86% de la población cree que el sector público tiene “mucha” responsabilidad en asegurar la cobertura sanitaria y las pensiones, pero es que, además, entre el 64% y el 77% opina que el Gobierno también debe garantizar precios bajos y una vivienda “digna”, entre otras materias. De hecho, la mayoría considera que el Estado tiene “mucha” o “bastante” responsabilidad en asegurar un nivel de vida “digna” a los desempleados, así como controlar los beneficios de las empresas y los salarios.

Ante tales conclusiones, no es de extrañar que los españoles aboguen claramente por mantener o aumentar el gasto público (planes de estímulo) para salir de la crisis (59%), en lugar de aplicar drásticas políticas de austeridad, con tan sólo un apoyo del 2,1%. Normal que con estos mimbres el perfil del español medio sea el de una persona gritona, protestona y llorona en las calles, pero muy poco implicada en el asociacionismo civil. Además, y puesto que demanda un papel muy activo por parte del Gobierno, con el creciente coste que ello supone, los españoles ven con buenos ojos que se suban los impuestos, siempre y cuando, eso sí, sean otros los que paguen (los ricos). Por último, llama la atención las fuertes críticas que genera la clase política entre la población sin que ello, curiosamente, sea óbice para que la inmensa mayoría defienda otorgar al Gobierno un mayor poder y capacidad de influencia, lo cual no deja de ser contradictorio e hipócrita.

Dicha encuesta evidencia, por tanto, la profunda incultura económica -además de financiera- que sigue existiendo en España, tras largas décadas de paternalismo y proteccionismo estatal bajo distintos regímenes. A modo de ejemplo, basta con decir que el 42,3% de los españoles identifica la “libertad individual” con “ser de izquierdas”, según el CIS. El 40,6% de los encuestados se declara socialista, en sus distintas acepciones y matices, y tan sólo el 25,8% liberal conservador, si bien izquierda y derecha coinciden, con escasas diferencias, en la necesidad de fortalecer el Estado del Bienestar e incrementar el intervencionismo público. Este pernicioso sustrato ideológico que impregna la sociedad española es, sin duda, unos de los grandes problemas que sufre el país, más allá de los desequilibrios derivados de la burbuja inmobiliaria. Una sociedad sin sólidos valores y fuertes convicciones sobre el sentido de la libertad, la responsabilidad individual y la propiedad privada es síntoma de un país enfermo.

 

Opinión de los lectores

JUAN ANTONIO

Muy acertado como siempre, señor Llamas. Soy muy pesimista en cuanto al futuro, a medio y largo plazo, de este país, todavía llamado España. Yo vengo de la extrema izquierda, y gracias a que tengo la extraña capacidad de pensar y leer mucho, llegué a la conclusión hace ya muchos años, de que ser marxista-leninista, o incluso social-demócrata, era algo absolutamente estúpido, e irracional. Sobre todo viendo la plasmación práctica de dichas filosofías en la gente. Volviendo al tema que nos ocupa, son muchísimos años de educación filo-socialista en este país, generaciones enteras han sido educadas en la adoración al becerro de oro, siempre y cuando los gastos los paguen otros, claro. Hay una profunda idiotez en millones de personas que ven cada día en sus propias carnes como el Estado les exprime y controla, y encima les gusta. Este país se ha convertido en un gran plató de Salvame Deluxe, criticando al vecino por lo que tiene, hace y dice. Nunca asumiendo responsabilidad individual alguna. Hemos elegido ser Venezuela, pudiendo ser Finlandia, Suiza, Corea de Sur, o cualquier otro país serio del planeta. Yo prefiero el liberalismo al socialismo, en cualquiera de sus variantes, pero los millones de idiotas prefieren ser esclavos antes que libres. Pobres de espíritu y de mente.
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